Resumen y sinopsis de Asesinato en Prado del Rey y otras historias sórdidas de Manuel Vázquez Montalbán
Carvalho en un caso «televisivo»
«Cualquier parecido entre los personajes de esta novela corta y personajes de la realidad es responsabilidad de la intención del lector. A mí que me registren, aunque cuando se escribe en clave de divertimento la parodia lleve inevitablemente a una cierta impresión de caricatura de rostros y espíritus realmente existentes.»
La palabra sórdido viene del latín sordidus, que quiere decir sucio, ínfimo, despreciable, innoble, y a su vez este adjetivo deriva en sordes, que no sólo quiere decir suciedad o inmundicia, sino también bajeza, mezquindad y avaricia ruin. Dudo que estos adjetivos o estas sustantividades sirvan para connotar totalmente las historias que ofrezco. Lo «sórdido» ya no es lo que era. Hay muchas cosas que evidentemente son sórdidas, pero no por ello son despreciables, innobles o mezquinas. Hay una sordidez que radica precisamente en la impotencia de sus protagonistas para ser de otra manera, y ese reconocimiento imposibilita el juicio condenatorio terrible que conlleva la palabra sórdido.
Pero hay sordidez en la historia fundamental de este libro, Asesinato en Prado del Rey, mejor dicho, sordideces agarradas a distintos niveles culturales y sociales, como si cada cual tuviera que llevar a cuestas sus propias garrapatas. Cualquier parecido entre los personajes de esta novela corta y personajes de la realidad es responsabilidad de la intención del lector. A mí que me registren, aunque cuando se escribe en clave de divertimento la parodia lleve inevitablemente a una cierta impresión de caricatura de rostros y espíritus realmente existentes.
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Pepe Carvalho se mete de lleno en el mundo de la televisión y de los barrios más oscuros en este volumen de relatos cortos, demostrando que los secretos y las miserias humanas salpican por igual a los ricos de la pantalla y a la gente de la calle. La historia principal que da nombre al libro arranca con un crimen en los pasillos de la televisión pública, lo que obliga al detective a moverse entre un mar de egos inflados, mentiras y peleas por el poder. El autor aprovecha este escenario para lanzar una burla genial contra los medios de comunicación, retratándolos como una máquina fría que destruye a las personas con tal de ganar audiencia.
En el resto de los relatos del libro, esa fealdad de la que habla el título se cuela en la vida diaria de personas que ya se sienten derrotadas por la vida, a través de crímenes por celos y de la decadencia de un país que cambia muy deprisa. Con una forma de escribir muy directa y afilada, el texto mezcla sin miedo palabras cultas con el lenguaje de la calle, usando de nuevo las famosas recetas de cocina del detective como su única barrera contra la maldad del entorno. Es una lectura ágil y contundente que huye de los finales felices para poner frente al espejo las mentiras de la televisión y lo indefensos que están quienes viven al margen de la sociedad.
Confieso que soy muy aficionado a las novelas de Pepe Carvalho y a la prosa de Vázquez Montalbán. Más que la trama policíaca se debe leer por la calidad de la narración, ambientación de los personajes y de la época que narra.
Libro ROLLO, infumable, no hay quien pueda con él, pero como el autor me gusta, lo terminé malamente.