Resumen y sinopsis de El premio de Manuel Vázquez Montalbán
Intriga en el mundo literario
Un "ingeniero" de las finanzas está contra las cuerdas y quiere limpiar su imagen promoviendo el premio mejor dotado de la literatura universal. La fiesta de concesión del Premio Venice-Lázaro Conesal congrega a una confusa turba de escritores, críticos, editores, financieros, políticos y todo tipo de arribistas y trepadores atraídos por la combinación de dinero y literatura. Pero Lázaro Conesal será asesinado esa misma noche, y el lector asistirá a una indagación destinada a descubrir qué colectivo tiene el alma más asesina: el de los escritores, el de los críticos, el de los financieros o el de los políticos.
Manuel Vázquez Montalbán se mete en el barro para lanzar una de las burlas más salvajes y divertidas de su carrera, apuntando directamente contra el mundillo de los escritores y los grandes hombres de negocios de finales de los años 90. La historia transcurre en una lujosa noche de gala en Madrid, donde se va a entregar el premio literario que más dinero reparte en todo el mundo. El jefe de todo el evento es un rico financiero acorralado por hacienda que intenta limpiar su mala imagen apoyando la cultura. Pepe Carvalho acude al hotel para protegerlo, pero el millonario termina asesinado esa misma noche. A partir de ahí, el detective empieza a interrogar a todos los invitados para descubrir quién tiene más peligro: si los escritores envidiosos, los críticos despiadados, los políticos corruptos o los jefes de los bancos.
Lo mejor del libro es cómo destruye desde dentro el negocio de los premios y las editoriales, retratando con muchísimo humor negro las trampas de los jurados y los creadores que solo buscan la fama. Sin embargo, al desarrollarse casi toda la trama dentro de la fiesta del hotel, la historia se vuelve por momentos demasiado estática y el desfile continuo de personajes secundarios puede llegar a saturar al lector. Además, los largos diálogos sobre el estado de la cultura frenan a veces el ritmo del misterio del asesinato, haciendo que la resolución pierda algo de fuerza. Aunque sigue siendo un retrato divertidísimo y cínico sobre el dinero y el ego, su estructura tan teatral hace que se quede un paso por detrás de las aventuras más dinámicas de la saga.
ProscritoEl premio6.5
Me han resultado demasiados los personajes que, además de Pepe Carvalho, aparecen, y, además, muy parecidos, incluso en algunos casos hasta los nombres. Total, que me ha costado seguir la trama. Al ser una novela de hace más de veinte años y muy ligada a la actualidad de entonces, se percibe un cierto envejecimiento, pero, por la misma razón, tiene un claro valor testimonial de aquellos momentos de la transición. De todas las maneras tengo que decir que siempre me gustó mucho más el magnífico Vázquez Montalbán articulista o cronista que el novelista.
ccasconmEl premio6
Después de leer esta, mi primer incursión en las aventuras de Carvalho, sólo puedo decir que la prosa de Vázquez Montalbán me ha parecido espectacular pero tan poblada de metáforas y disquicisiones que me he perdido desde el principio. ¿Habré elegido mal para comenzar? Leeré otro para comprobarlo.
Detective privado, Pepe Carvalho es un personaje de ficción creado por el escritor español Manuel Vázquez Montalbán para varias de sus novelas.
La primera aparición del personaje se da en Yo maté a Kennedy (1972) y la última se daría en En las antípodas, segundo volumen de Milenio, en 2004.
Montalbán utiliza a Carvalho para mostrarnos la sociedad española del tardofranquismo y su evolución durante la transición y los primeros años de democracia. Carvalho se presenta como un antiguo miembro del Partido Comunista y activo antifranquista, muy desilusionado con la política, que acaba trabajando ocasionalmente para la CIA. La mayor parte de…
Manuel Vázquez Montalbán se mete en el barro para lanzar una de las burlas más salvajes y divertidas de su carrera, apuntando directamente contra el mundillo de los escritores y los grandes hombres de negocios de finales de los años 90. La historia transcurre en una lujosa noche de gala en Madrid, donde se va a entregar el premio literario que más dinero reparte en todo el mundo. El jefe de todo el evento es un rico financiero acorralado por hacienda que intenta limpiar su mala imagen apoyando la cultura. Pepe Carvalho acude al hotel para protegerlo, pero el millonario termina asesinado esa misma noche. A partir de ahí, el detective empieza a interrogar a todos los invitados para descubrir quién tiene más peligro: si los escritores envidiosos, los críticos despiadados, los políticos corruptos o los jefes de los bancos.
Lo mejor del libro es cómo destruye desde dentro el negocio de los premios y las editoriales, retratando con muchísimo humor negro las trampas de los jurados y los creadores que solo buscan la fama. Sin embargo, al desarrollarse casi toda la trama dentro de la fiesta del hotel, la historia se vuelve por momentos demasiado estática y el desfile continuo de personajes secundarios puede llegar a saturar al lector. Además, los largos diálogos sobre el estado de la cultura frenan a veces el ritmo del misterio del asesinato, haciendo que la resolución pierda algo de fuerza. Aunque sigue siendo un retrato divertidísimo y cínico sobre el dinero y el ego, su estructura tan teatral hace que se quede un paso por detrás de las aventuras más dinámicas de la saga.
Me han resultado demasiados los personajes que, además de Pepe Carvalho, aparecen, y, además, muy parecidos, incluso en algunos casos hasta los nombres. Total, que me ha costado seguir la trama. Al ser una novela de hace más de veinte años y muy ligada a la actualidad de entonces, se percibe un cierto envejecimiento, pero, por la misma razón, tiene un claro valor testimonial de aquellos momentos de la transición. De todas las maneras tengo que decir que siempre me gustó mucho más el magnífico Vázquez Montalbán articulista o cronista que el novelista.
Después de leer esta, mi primer incursión en las aventuras de Carvalho, sólo puedo decir que la prosa de Vázquez Montalbán me ha parecido espectacular pero tan poblada de metáforas y disquicisiones que me he perdido desde el principio. ¿Habré elegido mal para comenzar? Leeré otro para comprobarlo.