Resumen y sinopsis de Flashman y los pieles rojas de George MacDonald Fraser
Flashman y los pieles rojas retoma algunos de los cabos sueltos que dejaba Flashman y se va al Oeste y culmina el gran acontecimiento que se estaba gestando en la anterior entrega de la serie: la batalla de Little Big Horn, en la que el general Custer (al que MacDonald Fraser satiriza sin piedad), perdió la vida. Resulta sorprendente descubrir a Flashman entre dos fuegos arriesgando la vida, pero más soprendenete es para él conocer al hijo que no sabía que tuviera. Flashman es uno de los personajes más insólitos que pueblan la literatura inglesa, el héroe más cobarde de todos los tiempos y el fanfarrón más encantador que ha existido nunca. Verle tomar el pelo tanto a indios como al Séptimo de caballería es una auténtica gozada. Desde luego, es otra visión del salvaje Oeste americano: la más divertida.
Flashman y los pieles rojas, de George MacDonald Fraser, se consagra como una de las epopeyas más ambiciosas, descarnadas y lúcidas de toda la saga al trasladar al célebre Sir Harry Flashman al corazón del Salvaje Oeste. Estructurada de forma magistral en dos periodos históricos bien diferenciados, la novela arranca en 1849 con una accidentada huida desde Nueva Orleans en la que nuestro cobarde favorito termina integrado en una caravana hacia California en plena fiebre del oro, para dar después un salto temporal hasta 1876, año en el que regresa a las llanuras americanas para verse involuntariamente atrapado en la campaña militar que conduciría al mítico desastre de Little Bighorn. El mayor triunfo de Fraser en esta entrega es su capacidad para desmantelar por completo el romanticismo idílico del wéstern tradicional, ofreciendo en su lugar un retrato crudo, realista y carente de clichés sobre el choque cultural y militar entre los colonos blancos y las naciones nativas americanas. Impulsado como siempre por el miedo más cerval y una lujuria incontrolable, Flashman se convierte en el testigo de excepción de encuentros con leyendas de la talla de Gerónimo, Caballo Loco o el arrogante General Custer, sirviendo su perspectiva cínica como el vehículo perfecto para un rigor documental asombroso. El clímax de la obra se alcanza en una de las mejores y más vibrantes descripciones literarias jamás escritas de la batalla de Little Bighorn; un enfrentamiento mítico narrado a través de los ojos de un hombre que solo desea estar a kilómetros de allí, aportando una frescura y un realismo psicológico únicos donde la comedia más irreverente se funde de manera conmovedora con la tragedia de un mundo nativo que se desvanece bajo el implacable avance del ejército y el ferrocarril.