Resumen y sinopsis de Flashman y el dragón de George MacDonald Fraser
El caballero y honrado Harry Flashman nunca en la vida podría negarse a la desesperada petición de la esposa de un misionero inglés en China. Para nuestro héroe, la promesa de una jugosa comisión no puede compararse con el sincero agradecimiento que la hermosa dama le dispensaráa a su regreso... Como siempre, Flashman será el hombre clave, que desde su modesto segundo plano, cambiará de nuevo el curso de la Historia. Pocas veces unos hechos de tan extraordinaria transcendencia han sido narrados de una forma divertida.
George MacDonald Fraser despliega un lienzo exótico y demoledor al arrastrar a su incorregible tunante a la China de 1860, un territorio sumido en el caos absoluto. La trama arranca con un encargo de escolta rutinario que rápidamente se descontrola, dejando a Harry Flashman atrapado en una pinza mortal entre el misticismo sangriento de la rebelión Taiping y el implacable avance militar anglo-francés hacia Pekín. El gran acierto de este volumen radica en la inmersión del protagonista en un ecosistema que le resulta tan sofisticado como espeluznante, donde la crueldad extrema convive con la máxima exquisitez cortesana. Su periplo lo lleva a los aposentos de la maquiavélica concubina imperial —la futura emperatriz Cixi— y lo convierte en espectador de excepción del trágico incendio del Antiguo Palacio de Verano. Con un trasfondo notablemente más sombrío que de costumbre, Fraser borda una crónica punzante sobre la diplomacia de las cañoneras y el colosal choque entre la codicia occidental y el orgullo dinástico. Es un relato vibrante que utiliza el pánico constante de su antihéroe para alumbrar una de las épocas más convulsas de Asia con una lucidez histórica inigualable.
Ya nada me sorprende con el adorablemente detestable Flashman, y lo digo con cariño. Este personaje que creó MacDonald Fraser se hace querer por algunos y odiar por otros, pero hay que reconocer que tiene todos los atributos para ser un héroe, mas allá de sus tramoyas ha sorteado con éxito envidiable, situaciones que a cualquiera le habría costado la vida. Seductor por naturaleza, mentiroso por necesidad, ha sido testigo, arte y parte de las mejores aventuras británicas por el mundo, y en esta entrega en particular, un poco mas maduro y comprometido, ha sido partícipe del principio del fin de la dinastías Manchures en el último tercio del siglo XIX. Imperdible su lectura, por lo ameno, didáctico y cautivante.