Resumen y sinopsis de Grandes promesas de Pierre Lemaitre
A menudo comparado con Alexandre Dumas, Pierre Lemaitre culmina con Grandes promesas la exitosa y monumental saga dedicada a la familia Pelletier y «Los años gloriosos», un proyecto que, desde su inicio con El ancho mundo, ha conquistado a cientos de miles de lectores. En esta entrega, el autor vuelve a deslumbrar con una novela que combina historia, emoción y suspense con una naturalidad y una fuerza narrativa poco comunes, y que sitúa su obra entre las más ambiciosas de la ficción contemporánea.
Todo comienza con un incendio, un bebé… y un jabalí. Un inicio fulgurante que abre paso a un país en plena transformación, donde las obras que redefinen París conviven con la lenta erosión del mundo rural. En ese entorno cambiante, la familia Pelletier afronta decisiones que ponen a prueba afectos y aspiraciones. François, Jean, Colette, Philippe y quienes los rodean avanzan por años de prosperidad aparente, marcados por un progreso que deslumbra tanto como inquieta. Y, fiel a su manera, el gato Joseph continúa ahí, vigilante, como si supiera que, entre los Pelletier, un secreto sombrío, arrastrado desde un hecho irreparable y largamente oculto, está a punto de salir a la luz.
Con su dominio del ritmo, la emoción y la ironía, Pierre Lemaitre guía a los Pelletier hacia un desenlace inesperado, trazado con una precisión que mantiene la tensión viva hasta la última página.
La lectura de este libro, con el que Pierre Lemaitre pone el punto final a su saga de la familia Pelletier, era obligatoria tras disfrutar de las anteriores, y tengo que decir que, como sucede siempre con este autor, ha valido la pena. Los padres Pelletier, afincados inicialmente en Beirut, en donde fundaron una fábrica de jabón, y sus hijos Jean y Francois, entre otros, son los protagonistas de los distintos capítulos. Una vez trasladados a París, Francois puede dedicarse al periodismo, y Jean funda junto con su mujer una cadena de tiendas de discount de productos textiles.
Las sombras del pasado nos alcanzan a todos en algún momento, y así sucede con los hijos Pelletier y sus familias políticas. El entorno social y económico en Francia ocupa como de costumbre un lugar predominante en la narración, junto con las pequeñas y grandes cuitas de las tres generaciones de Pelletier.
La novela se lee con gusto y con agilidad, igual que las anteriores, y nos introduce una vez más en las intrigas políticas y la corrupción en el sector público.
El final añade una buena dosis de intriga, y no deja de ser lógico. Lemaitre suele recompensar a sus buenos personajes y a castigar a los malos, a modo de deidad omnipotente y poco misericordiosa.
Recomendable, como siempre.