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Algunos consejos para sobrevivir al NaNoWriMo

AutorGabriella Campbell el 27 de noviembre de 2011 en Divulgación

Nanowrimo

Aunque aquí en España su seguimiento sea más limitado, el proyecto NaNoWriMo, aquel por el que miles de personas se ponen a escribir como locos durante el mes de noviembre, tiene una popularidad tremenda en el mundo anglosajón. Tanto, que algunas páginas web se han dedicado a ofrecer consejos o guías para ayudar a los autores, como es el caso de Galleycat, que ofrece un consejo diario a lo largo del mes (y en este enlace podréis encontrar, además, los treinta consejos del año pasado). Muchos de estos consejos enlazan a otras páginas web que ofrecen todo tipo de recursos para el proyecto, desde encuentros sociales para realizar carreras mecanográficas, foros enciclopédicos muy útiles para documentarse, grupos de chat donde los propios participantes se animan (o empujan) a seguir escribiendo, o incluso una hermandad de World of Warcraft compuesta exclusivamente de participantes de NaNoWriMo. En cuanto a participantes hispanohablantes, Yolanda González Mesa ofrece 10 interesantes consejos en su blog Tinta al sol, de los cuales podríamos destacar el preparar la labor de documentación el mes anterior, o la necesidad de recompensarte, una vez alcances tu objetivo final (los de Galleycat van más allá, insistiendo en una recompensa cada vez que cubras determinado número de palabras). Algunos de los consejos más “tramposos” y divertidos aparecen en el blog Vel Anima, que nos insta a luchar contra el bloqueo introduciendo zombies, piratas, ninjas y vampiros, o matando personajes (sobre todo que ahora George R. R. Martin parece haberlo puesto de moda), y que aconseja inflar el número de palabras utilizado a base de nombres de personajes o lugares inusualmente largos o descripciones meticulosas de escenas y paisajes.

Uno de los consejos más llamativos, y que suele aparecer, una y otra vez, es el de no corregir o editar. Nos encontramos, una vez más, con el gran defecto del NaNoWriMo, la falta de calidad que suele acompañar a la escritura rápida. Una novela de 50000 palabras, de escribirse en la tacada de treinta días, necesitaría una revisión y edición laboriosa. Aunque es cierto que los profesionales aconsejan escribir del tirón y dejar la edición para luego, una gran mayoría de estas novelas se presentan al concurso NaNoWriMo sin ningún tipo de repaso o corrección, no por falta de ganas, sino simplemente por falta de tiempo. A pesar de su valía como ejercicio de disciplina y para crear hábito, uno no puede dejar de preguntarse, un año más, si escribir sin orden ni concierto servirá, en realidad, para producir una buena obra literaria. Ante esto, tiene una inspiradora respuesta la escritora Elif Batuman, que ganó el premio Whiting en la categoría de no ficción en 2010; Batuman asegura que el tiempo que se emplea en escribir nunca es desperdiciado y que todos tenemos cierta cantidad de escritura mediocre que tenemos que sacarnos de dentro para poder empezar a producir textos en condiciones. Sea como sea, NaNoWriMo fomenta la cantidad sobre la calidad, en un esfuerzo por abandonar una autocrítica demasiado restrictiva y avanzar en el abrasivo camino de la escritura diaria. Su consejo más importante es el siguiente: Escribe. Escribe. Escribe.

La cocina de Berasategui y Adriá

AutorVíctor Miguel Gallardo el 26 de noviembre de 2011 en Reseñas

Adria - Recetas

Los que son seguramente dos de los popes de las artes culinarias españolas, el hospitalense Ferrán Adrià y el donostiarra Martín Berasategui, ya tienen sendos nuevos libros de cocina. Y en ellos no encontraremos recetas rebuscadas con sonoros nombres, tal y como se podría esperar, sino algo bastante más sencillo.

Por una parte está Adrià, nuestro cocinero más popular por antonomasia (con permiso de los televisivos Arzak y Arguiñano): a costa de sus deconstrucciones, en especial la de la tortilla de patata, se ha creado toda una comidilla entre la población en general, esa que nunca pensó que acabaría hablando de alta cocina. Pero desde que en 1999 un semanario español se atrevió a colocarlo en portada denominándole como El mejor cocinero del mundo, su fama se ha disparado exponencialmente, y ya no son pocos los que se atreven a asegurar, con o sin razones gastronómicas de peso en la mano, que es el más grande. Lógico: también aparecieron como setas, a la par que se agigantaban las figuras de Fernando Alonso o Rafael Nadal, cientos de miles de expertos en Fórmula 1 y tenis.

Adriá ya posee un interesante título en su haber, una biografía autorizada titulada Reinventar la cocina. El de ahora es diferente, un recetario al uso denominado La comida de la familia. El título no es gratuito, ya que en él se recogen algunas de las recetas que los empleados del restaurante El Bulli preparaban para ellos mismos, para poder afrontar con fuerzas las jornadas de hasta doce horas entre los fogones y la parafernalia casi de ciencia ficción de su cocina. No esperemos encontrar allí recetas complicadísimas, sino 31 menús al uso, un mes completo, de entrante, plato principal y postre. Aunque no sean las famosas deconstrucciones, estos platos sí se rigen por los parámetros de calidad en cuanto a frescura y elección del producto que han guiado a Adriá desde que, siendo un chaval que hacía el servicio militar, siguió la recomendación de un compañero y visitó El Bulli, que ya en los años 80 era un restaurante con cierto renombre, aunque sin duda muy alejado de la fama que ha contado en la última década, cuando él ya era el protagonista indiscutible a nivel de gestión y de elección de platos.

El libro de Berasategui que ve ahora la luz tampoco es el que uno imaginaría, hablando como lo estamos del cocinero español con más estrellas Michelín, la supuesta biblia de la cocina, en su haber (nada menos que siete entre los cuatro restaurantes que por ahora cuenta, ya que existen un par más en camino en el Caribe y al amparo de cierta empresa hostelera). El libro en cuestión se llama Las recetas favoritas de Martín Berasategui, y se centra no en sus recetas de postín, sino en las que él ha preparado en su propia casa a lo largo de los años, lo que él y su familia han degustado.

En el libro, Berasategui repasa sus más de ciento cincuenta recetas favoritas, muchas de ellas con amplias raíces tradicionales, aunque también hay lugar para algunas más novedosas y, llamémoslas así, de tintes étnicos.

Dos buenos regalos navideños, sin duda, para el cocinitas que hay en cada casa, y para sentir por un día que estamos comiendo en El Bulli o en el restaurante del Kursaal de San Sebastián.

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El libro de El Mundo Today

AutorVíctor Miguel Gallardo el 25 de noviembre de 2011 en Noticias

Libro de El Mundo Today

The Onion es una publicación satírica estadounidense fundada en 1988 que en la actualidad cuenta tanto con un diario en papel (con una circulación cercana al medio millón de ejemplares por número) y con una popular página web. The Onion lleva, pues, más de veinte años riéndose de la actualidad y lanzando noticias que, aunque son falsas, pueden pasar en determinados momentos por reales. En España tenemos una publicación parecida, por ahora simplemente on-line, El Mundo Today, que ahora se ve trasplantada por primera vez al papel, aunque no en forma de diario, como The Onion, sino de libro recopilatorio.

Los creadores de El Mundo Today son Xavi Puig y Kike García, que reconocen que no conocían The Onion cuando empezaron su andadura con su primer proyecto conjunto, Espongiforme, una web de humor. Por entonces eran estudiantes de Filosofía, y al dar el salto a Comunicación Audiovisual lo que hoy es El Mundo Today cristalizó tras la elaboración de un falso programa de noticias. Porque eso es básicamente lo que se hace en esta página web: con una estructura idéntica a los sitios de los diarios convencionales, crear una serie de noticias falsas de corte humorístico.

Parece mentira que titulares como “Rubalcaba busca el voto en el modo multijugador del Call of Duty”, “Cientos de españolas votarán lo que digan sus maridos” (complementado con un descacharrante “El 53% de las viudas votará lo que diga José Coronado”) o “Conejos adiestrados harán de recogepelotas (en tenis)” puedan confundir al lector despistado y hacerle pensar que se encuentra ante una noticia genuina, pero la realidad es que tanto en El Mundo Today como en The Onion las anécdotas al respecto son cientos. En The Onion, por ejemplo, fue muy sonada una noticia de 1998 en la que se informaba sobre el supuesto proselitismo que los homosexuales estadounidenses estaban llevando a cabo para reclutar” a jóvenes heterosexuales, así como otras noticias aún más sorprendentes como el cabreo de Sean Penn con el usuario que había registrado la cuenta de correo SeanPenn@gmail.com (noticia recogida como verdadera por un medio de comunicación danés), las declaraciones de Neil Armstrong reconociendo que la llegada del hombre a la luna fue un fraude (que fueron publicadas como auténticas en la prensa de Bangladesh) o la elección del director danés Lars Von Trier para realizar spots publicitarios para fomentar el turismo a Dinamarca, noticia esta última que fue publicada como tal por un diario tan prestigioso como el italiano Il Corriere Della Sera.

El Mundo Today también ha podido “colar” noticias ficticias en medios de comunicación serios; de hecho, Puig y García tienen sendos programas en dos cadenas de radio de difusión nacional, y reconocen que al menos a uno de ellos accedieron tras “engañarles”. Nótense las comillas, porque es obvio que ni The Onion ni El Mundo Today tienen como primera intención el engañar al público o a otros medios de comunicación, aunque seguramente no les será indiferente cuando esto ocurre. Después de todo, es divertido comprobar los comentarios indignados que los visitantes dejan en la web de El Mundo Today cuando se creen una noticia del tipo “Facebook te alertará cuando tu ex sea más feliz que tú” o “Movistar cobrará las llamadas al interfono”.

The Onion, hasta la fecha, ya ha visto publicados diez volúmenes recopilatorios con las mejores de sus noticias. Esperemos, por el bien del sentido del humor español, que El Mundo Today tenga al menos tanta suerte como ellos.

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Maite Carranza gana el Premio Nacional Infantil y Juvenil 2011

AutorVíctor Miguel Gallardo el 24 de noviembre de 2011 en Noticias

Palabras envenenadas - Maire Carranza

La barcelonesa Maite Carranza ha ganado el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en su edición de 2011 con su libro, escrito en catalán, Paraules emmetzinades (Palabras envenenadas). El premio, que otorga cada año el Ministerio de Cultura, tiene una dotación de 20.000 euros (10.000 menos que el recién instaurado Premio Nacional Taurino, por cierto), y fue creado para galardonar una obra de autor español publicada durante el año anterior en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado.

No es la primera vez que una obra escrita en un idioma diferente al español gana este premio en su categoría de Infantil y Juvenil: es la sexta novela en catalán que lo consigue, sumándose Maite Carranza a los autores Josep Vallverdú (1983), el balear Gabriel Janer Manila (ganador en 1988 y en 1994), Emili Teixidor (1997) y Miquel Desclot (2002), aunque en 1989 Andreu Martín y Jaume Ribera lo ganaron con No pidas sardina fuera de temporada, que también había sido publicado en catalán con el título No demanis llobarro fora de temporada. En lengua gallega cuatro han sido los autores ganadores: el lucense Paco Martín (1986), Xabier P. Docampo (1995), Fina Casalderrey (1996) y Agustín Fernández Paz (2008). En lengua vasca, por último, sólo ha habido una novela ganadora: fue en 2003, por lo que tuvieron que pasar nada menos que 25 años desde que se creó el premio en 1978, se titulaba Kokodriloa ohe azpian (Cocodrilo bajo la cama) y su autora es Mariasun Landa, natural de Rentería.

Paraules emmetzinades tiene una particularidad que la ha hecho sobresalir de entre los miles de títulos infantiles y juveniles publicados el pasado año: habla de forma clara de un tema peliagudo que habitualmente es obviado por los narradores, el de los abusos sexuales infantiles. Carranza, que es muy conocida por su Trilogía de las Brujas (formada por los títulos El clan de la loba, El desierto de hielo y La maldición de Odi), que se ha publicado ya en una veintena de idiomas, reconoce que una de las razones por las que escribió la novela fue el caso de Natascha Kampusch, la chica austriaca que había sido retenida contra su voluntad durante ocho años. Aunque al principio pensó en crear el guión para una película para televisión, al final la idea que le rondaba la cabeza para contar desde su punto de vista el maltrato y el abuso sexual, acabó convirtiéndose en esta novela.

Se ha hecho hincapié por parte de los editores y de ella misma acerca de que la novela no se recrea en los pasajes comprometidos: no se trata de escandalizar al joven público lector, sino de hacerles ver una realidad que no por estar habitualmente escondida deja de ser menos cierta.

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Jane Austen… ¿asesinada?

AutorGabriella Campbell el 23 de noviembre de 2011 en Noticias

Jane Austen

Mucho se ha teorizado sobre la temprana muerte de la escritora inglesa Jane Austen, allá por 1817. Algunos aseguran que se trataba de algún tipo de cáncer, de la enfermedad de Addison o incluso de lupus. Austen murió con 41 años, una edad joven incluso para la época, y mucho se ha escrito sobre las posibles razones de su fallecimiento. Ha sido la autora Lindsay Ashford, conocida por sus novelas de corte policiaco, quien ha ofrecido una muy convincente hipótesis al respecto: el arsénico.

Ashford, que se mudó al pueblo de Austen, Chawton, hace ya tres años, ha estado inspirándose en la casa del hermano de Jane, Edward, para escribir su última novela, una obra de suspense basada en la muerte de la escritora. Leyendo las cartas de Jane, Ashford descubrió un dato interesante. Austen escribe “ I am considerably better now and am recovering my looks a little, which have been bad enough, black and white and every wrong colour” (Ahora me encuentro bastante mejor y empiezo a recuperar mi color, que ha estado muy mal, negro y blanco y todo tipo de tonos erróneos). Esto sugiere que la escritora tenía manchas negras y blancas en la piel, un síntoma del envenenamiento por arsénico. Ashford siguió investigando, y descubrió que una pareja estadounidense que había comprado un mechón de pelo perteneciente a Austen, en una subasta en 1948, lo había llevado a un laboratorio para analizar, y que allí habían encontrado restos de arsénico. El oficio de Asford de novelista de género negro le daba una ventaja que otros autores no tenían: un amplio conocimiento de criminología que le había llevado a descubrir estas pistas hasta ahora ocultas, como ha explicado al periódico inglés The Guardian en una entrevista reciente.

Aunque Ashford sugiere el homicidio por envenenamiento, y esto es precisamente de lo que versa su nueva novela, asegura que no es lo más probable. Caben más posibilidades de que Austen estuviera tomando algún medicamento que contuviera arsénico, como la famosa “Solución Fowler”, que se utilizaba para casi todo, incluido el reumatismo, dolencia de la que Austen sufría. La muerte por arsénico era algo habitual en pacientes que utilizaban este tipo de remedios, en una época en la que dicho elemento no se podía encontrar en un análisis forense. Pero parece ser que el asesinato utilizando este método era también bastante común, debido a la imposibilidad de determinar las causas de la muerte. Ashford asegura que para conocer la verdad sería necesario exhumar y examinar el cadáver, algo que levantaría más que ampollas entre los fans de la escritora decimonónica; por ahora nos encontramos con una hipótesis con cierto fundamento, la de la muerte de la escritora por arsénico; lo que no tenemos manera de saber es cómo le fue administrado. Tal vez no sea mala idea esto de poner a escritores de thrillers policiacos a estudiar extrañas muertes de escritores, quién sabe lo que podrían descubrir, sobre todo teniendo en cuenta las sospechosas circunstancias en las que murieron autores como Edgar Allan Poe o Máximo Gorki.

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¿Literatura popular? Cátedra estrena colección

AutorGabriella Campbell el 22 de noviembre de 2011 en Noticias

Cátedra - Literatura popular

Si hay una editorial que se ha ganado a pulso el respeto de sus lectores gracias a la calidad de sus contenidos y al enfoque crítico de sus ediciones, esa es Cátedra. Con más de cien novedades anuales, se ha dedicado, desde 1973, a producir libros de todo tipo, distinguiéndose siempre por el cuidado con el texto y el mimo por las letras. Es, tal vez, una editorial “de fondo”, es decir, una marca que produce todos esos libros que hemos necesitado alguna vez, bien como consulta o bien como lectura obligada, en ediciones económicas de formato y diseño sencillo. Cátedra ofrece el fondo de armario de nuestra biblioteca, los vaqueros y camisetas del mundo del libro.

Pero esta apreciación no es del todo cierta. Cátedra, aunque sea conocida por prólogos y anotaciones infinitas, en ocasiones más largas que la propia obra publicada, lleva un tiempo ampliando sus colecciones y multiplicando sus ramas. Y ahora anuncia la inauguración de una colección de literatura popular.

¿Qué es lo que espera uno ante la definición literatura popular? ¿Literatura del pueblo? ¿Éxitos comerciales no reconocidos por la crítica? ¿Obras que han ilustrado la infancia de muchos de nosotros sin la pátina del canon? Al conocer los contenidos programados para la colección, parece ser que literatura popular hace referencia a los subgéneros, a los clásicos de novela que pertenecen a géneros denostados a lo largo de los años. Se refiere, en definitiva, a la fantasía, al terror y a la ciencia ficción.

Cierto es que la propuesta incluye títulos propios de literatura pulp procedente de todo el siglo XX, a los BEM de otro tiempo que en España nunca pudimos disfrutar con traducciones ni ediciones correctas. Pero también incluye obras de calidad más que demostrada, que escapan desde hace años del círculo de lo kitsch, de lo mediocre, de lo popular. Hablo de Stanislaw Lem o de Lovecraft, cuya inclusión en la selección de Cátedra no responde a un criterio de popularidad, sino al simple hecho de pertenecer al género especulativo. Cátedra asegura que lo que implica esta colección es lanzar preguntas al canon literario, al orden establecido, y lo hace denominando como popular a un conjunto de obras que se distinguen claramente por el género, no por su calidad canónica, menospreciando en cierta manera la validez de la obra de ficción especulativa como entidad propia, estableciendo hasta sus títulos de mayor prestigio como literatura de los márgenes. Por otro lado, y con independencia de nombre y definiciones, a veces tan perjudiciales, es de agradecer la posibilidad de contar con estas obras, muchas de ellas sólo disponibles en ediciones de baja calidad (o directamente no disponibles). Y es de agradecer también que el prestigio asociado a Cátedra pueda vincularse a algunas obras de valía demostrada, llámense populares, o como quieran definirlos, con sus correspondientes anotaciones y estudio crítico.

Eso sí, no son los primeros ni los únicos interesados en dignificar la literatura del pueblo. En el Facebook de Valdemar, editorial especializada en la denominada “cultura popular”, la respuesta no se ha hecho esperar:

En Valdemar llevamos años haciendo precisamente eso que tanto preconizan (…). Dicen que son los primeros en prestigiar la literatura popular y patatín patatán… Valdemar no existe, queridos amigos, los libros que tenéis en casa son una alucinación…

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La novela seriada y el modelo freemium (I)

AutorGabriella Campbell el 21 de noviembre de 2011 en Divulgación

Lovers and Beloveds

Curiosamente, a pesar de la expansión tremenda del libro en los últimos siglos, la figura del escritor sigue gozando de un prestigio admirable, y la profesión de autor remunerado está, sin duda, muy codiciada. Poder escribir y vivir de lo que uno escribe es una meta cada vez más popular, y ya que quien más y quien menos ha hecho sus pinitos en esto de juntar palabras con intencionalidad estética, cada vez hay una mayor oferta de producción literaria, que sobrepasa con creces la capacidad de las editoriales y de los propios lectores. Y siempre está, por supuesto, el factor de la calidad, teniendo en cuenta que sólo un porcentaje mínimo de estos aspirantes a autor ofrece una plausibilidad comercial que pueda interesar a las empresas de edición, debido a los elevados costes asociados al libro tradicional.

Y esto, claro, está cambiando, en un proceso evolutivo que se antoja infinito. Con la aparición del monstruo comunicativo que es Internet y el crecimiento, por otro lado, del libro electrónico, nos encontramos con vías de salida para la escritura que antes no podrían ni imaginarse. Dentro del proceso de la autoedición, por el que es el propio autor el que edita y controla la salida al mercado de su obra, surgen interesantes ofertas que van más allá de la producción en papel. Ya hemos mencionado en alguna ocasión la existencia, sobre todo en EEUU, de novelas seriadas que se publican de manera periódica en Internet, que obtienen su rendimiento económico a través de donaciones y pagos de los lectores, ansiosos por conocer cómo se desarrollan las historias de estos expertos del folletín. Suele tratarse de obras de corte romántico, erótico o de aventuras, géneros en los que encaja a la perfección el cliffhanger, ese final de capítulo que hará que los lectores deseen avanzar para conocer el desarrollo de la trama, y la elaboración de intrigas épicas con personajes siempre en evolución. Un ejemplo potente es la obra Lovers and Beloveds: An Intimate History of the Greater Kingdom, de Meilin Miranda, que tras un inmenso seguimiento por internet, a través del cual la autora actualizaba de manera periódica la obra (con una sección de pago para poder leer la obra completa), pudo llegar a publicarse en papel gracias a las donaciones recibidas por Crowdfunding (en España contamos para este tipo de financiación colectiva con el proyecto Lánzanos), gozando de unas ventas más que notables. En cualquier caso, en EEUU sigue tratándose de obras cuya finalidad última es verse impresas, mientras que, en otros países, esa concepción del libro comienza a cambiar de una manera mucho más significativa. La gran novedad, y la oferta de un sistema rentable para las tres partes fundamentales implicadas (editorial, escritor y lector), viene de la mano del modelo freemium, que China ha sabido adaptar al mercado literario. De ello hablaremos en la segunda parte de este artículo.

Entre mafias anda el juego (II): Gomorra

AutorVíctor Miguel Gallardo el 20 de noviembre de 2011 en Divulgación

Gomorra, de Roberto saviano

El libro de Roberto Saviano titulado Gomorra, y la posterior película homónima dirigida por Matteo Garrone, fueron una bofetada para todos los que tenían una visión idealizada y hasta cierto punto “romántica” de la mafia italiana. Y es que la Camorra, la versión napolitana de la mafia, poco o nada tiene que ver con la Cosa Nostra siciliana, que ha sido, en su vertiente estadounidense, la que más éxito ha tenido en literatura y cine, y la que nos resulta más conocida.

Sin embargo, la Cosa Nostra no es ni de lejos la mayor organización criminal italiana. La Camorra napolitana tiene una mayor importancia tanto cuantitativa como cualitativa: son muchos más los delincuentes vinculados a la Camorra, y comparativamente los napolitanos mueven muchísimo más dinero anualmente que los sicilianos. Algo parecido ocurre con la ´Ndrangheta, la organización mafiosa propia de Calabria, casi desconocida fuera de Italia pero de importancia capital en toda Europa, ya que probablemente más de la mitad de la cocaína que entra al continente pasa por sus manos (o más concretamente por los puertos que la ´Ndrangheta controla), por mucho que se hable en los medios de comunicación de que es España el lugar de llegada desde Sudamérica (especialmente Colombia pero también Ecuador o Bolivia) de los principales cargamentos de esta droga. Hasta ahora sólo un libro –‘Ndranghetta, de Francesco Forgione- nos ha hablado de la ´Ndrangheta o de la cuarta organización delictiva italiana, propia de Apulia, que es la Sacra Corona Unita, por lo que habitualmente, cuando hablamos de “mafia italiana”, lo estamos haciendo de la Cosa Nostra. Sin embargo, Gomorra hizo que de repente fuéramos conscientes de que la Camorra existe.

Ante el romanticismo que asociamos con la mafia siciliana, ya adherido al imaginario popular tras cuatro décadas de literatura y cine, y en el que destacan conceptos como el código de honor, la omertà, el respeto entre familias, etc., la Camorra descrita por Saviano y Garrone poco o nada tiene que ver. La imagen que todos tenemos de un don como Vito Corleone oponiéndose a participar en el tráfico de drogas y prefiriendo las actividades habituales de su clan (contrabando, juego ilegal, etc.), tampoco se corresponde con la realidad napolitana: la Camorra no está controlada por un puñado de familias que monopolizan toda la actividad delictiva de Nápoles y el resto de la Campania; estos clanes tampoco reclutan a jóvenes que poco a poco se van haciendo un nombre y van ascendiendo en el organigrama de la organización. Estas dos características no aparecen en la Camorra, en la que los clanes tienen un tamaño mucho mejor, facilitando una flexibilidad en las alianzas que poco o nada tiene que ver con la rigidez siciliana, y los jóvenes que hacen el trabajo sucio son más parecidos a mercenarios que a otra cosa, y pocas veces tienen la oportunidad real de incorporarse a la organización.

Las actividades propias de la Camorra tampoco tienen nada de románticas: podemos olvidarnos de los salones de juego ilegales, por ejemplo, y pensar sobre todo en la piratería (en especial de la confección textil) y en la “gestión” y almacenamiento de residuos. Este último tema ha generado un debate importante en Italia, ya que la acumulación de basura procedente de toda Europa en Campania ya supone un grave problema ambiental que las autoridades intentan solucionar (por ahora con poco éxito) por todos los medios.

Es difícil imaginar al Vito Corleone que todos tenemos en mente dirigiendo vertederos ilegales, pero la realidad, como casi siempre, poco tiene que ver con la ficción.

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Tres formas de entender el cómic (III): El cómic estadounidense

AutorVíctor Miguel Gallardo el 19 de noviembre de 2011 en Divulgación

Maus - Arte Spiegelman

Es inevitable, cuando mencionamos el cómic estadounidense, pensar en los superhéroes. Y, de cierta forma, sí es cierto que una de las características fundamentales de la historieta en Estados Unidos es la supremacía, a nivel de industria cultural, del superhéroe, y de las dos casas matrices que desde hace décadas han animado el cotarro en cuanto a cómic se refiere, Marvel y DC. Por supuesto, al hablar de cómic estadounidense en seguida nos vienen a la mente un puñado de nombres: Stan Lee, por encima de todos, como creador, y personajes como Batman, Superman, Spiderman o los integrantes de la Patrulla X. Pero reducir una realidad tan amplia como es la industria del cómic en ese país a esto es muy simplista. ¿Es Garfield un superhéroe? ¿Lo son Snoopy y el resto de personajes de Peanuts, seguramente la tira cómica más importante del siglo XX? ¿Cómo encajamos a Robert Crumb y su American Splendor o Peter Bagge y su Odio en todo esto? Y, ¿acaso no fue Maus, de Art Spiegelman, el primer cómic en ganar el Pulitzer?

Fueron precisamente Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst, los dos magnates de los medios de comunicación de finales del XIX y principios del XX, los que popularizaron, gracias a los periódicos que controlaban, el humor gráfico. The Yellow Kid (1884) fue seguramente la primera serie importante de la historia del cómic estadounidense, y pronto los personajes de las tiras cómicas de los diarios adquirieron un peso importante, hasta el punto de que se desencadenaron luchas entre periódicos por robarle a la competencia tal o cual historietista. La primera agencia de sindicación de tiras nació en 1914 de la mano, como no podía ser de otra forma, de Hearst: estamos hablando del Kings Feature Syndicate, que en la actualidad no sólo distribuye tiras cómicas entre las cabeceras nacionales y locales de los Estados Unidos, sino también columnas de opinión y pasatiempos. Algunas de las tiras distribuidas por la Kings Feature se cuentan entre las más influyentes del siglo XX, como por ejemplo Popeye, Daniel el Travieso, Betty Boop, Flash Gordon, Félix el Gato o Zits.

La Gran Depresión dio un giro dramático a la historieta estadounidense: a las tiras cómicas eminentemente humorísticas se les sumaron las historias de aventuras, con series como Tarzán, Flash Gordon o The Phantom, en lo que sería el anticipo de los superhéroes inmediatamente posteriores: Superman nace en 1938, Batman y el Capitán Marvel en 1939, y el Capitán América en 1941, todos con un cariz patriótico más o menos pronunciado debido a la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra apareció una de las revistas más influyentes, en cuanto a humor gráfico, de la historia del cómic mundial, MAD (1952), pero realmente el cómic estadounidense no entraría en una nueva edad de oro hasta finales de los 50 y gracias a la competencia de Marvel y DC, enfrascadas en una lucha de franquicias antiguas y nuevas que aún hoy está en la mente de todos los aficionados al cómic.

El cómic underground e independiente, que nació en los años 60 al margen de las grandes editoriales y de los consorcios de prensa, se consolidó una década después, y al le debemos auténticas obras maestras del cómic mundial, enfocadas a un público más adulto que el que Marvel y DC consideraban como lector tipo. Sin embargo, incluso los superhéroes acabaron madurando, especialmente a partir de los años 80, y la irrupción de autores como Frank Miller o Alan Moore hizo que el género se reinventara. Casi treinta años después la tónica general de los superhéroes sigue siendo la misma, y nos parecen risibles e ingenuos los guiones de décadas anteriores, cuando Superman y El Capitán América no hubieran podido morir de ninguna de las maneras y Batman todavía no era El Caballero Oscuro.

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El flautista de Hamelin

AutorGabriella Campbell el 18 de noviembre de 2011 en Divulgación

El flautista de Hamelin

Uno de los aspectos más interesantes de los cuentos clásicos es que por mucho que uno investigue, siempre parece haber una versión más antigua, una referencia anterior que podría significar el origen de lo narrado, transmitida de manera primero oral y luego escrita. Generalmente los cuentos tradicionales son elaboraciones de mitos, de unidades de sentido creadas con finalidad didáctica o ejemplarizante. Funcionan como extractos de la memoria común, y suelen hacer hincapié en enseñanzas básicas y útiles, si bien éstas pueden perderse con el transcurrir del tiempo y el cambio histórico.

En el caso del muy conocido cuento del Flautista de Hamelín, parece ser que más que una finalidad didáctica la historia simplemente retrataría un hecho real. Lo complicado sería establecer cuál de las múltiples teorías al respecto sería la correcta, ya que la idea del flautista que embauca y secuestra a los niños de una ciudad como retribución podría provenir de varios orígenes diferentes, todas igualmente sugerentes y válidas. Por lo menos contamos con su lugar de procedencia, Hamelín, un pueblo de la Baja Sajona alemana. Según el historiador, teórico o estudioso de turno, podría tratarse de una narración alegórica de alguna plaga, por la que podrían haber muerto tantos infantes (la presencia, además, de las ratas a las que hipnotiza en primer lugar el flautista, sería aquí significativa); podría deberse a la salida masiva de niños en la famosa (y dudosa) Cruzada Infantil; o podría responder a un éxodo generalizado de jóvenes hijos no primogénitos que buscasen tierras propias, relacionado con la Ostliedlung, o colonización alemana del este de Europa. Según la versión, la narrativa es más o menos cruel: en algunas variantes los niños mueren, en otras viven para siempre en un lugar maravilloso, en otras regresan a su hogar después de pagar sus padres la deuda acumulada con el flautista. Aunque la moraleja de la historia parece clara (cumple tus promesas y paga lo convenido o vendrá un hombre extraño y se llevará a tus hijos), hay connotaciones e interpretaciones que no se nos escapan, y menos en nuestros días, en los que el lector ejerce un saludable ejercicio de sospecha. De este modo, ha habido quien ha querido ver referencias a la pederastia en la figura del flautista de vestimenta colorida que con tanta facilidad engatusa a los niños para llevárselos a una tierra prometida de juegos y dulces, dejando atrás a los lisiados y menos válidos, que son los que dan el aviso a los adultos de Hamelín.

Como con todo buen cuento, las versiones y adaptaciones han sido innumerables; seguramente la más conocida sea la recreación de los Hermanos Grimm, junto con los textos de Goethe y de Browning, pero se conservan manuscritos al respecto desde el siglo XIV. En una genial vuelta de tuerca, escritores como China Miéville (El rey rata) o Terry Pratchett (El asombroso Mauricio y sus sabios roedores) han elaborado versiones muy particulares del cuento tradicional, mezclándolo el primero con elementos contemporáneos, y realizando una variación humorística (en la que el flautista no es más que un timador asociado a un gato y a una panda de ratones inteligentes) el segundo.

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