Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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La letra con euros entra

AutorRaquel Vallés el 15 de marzo de 2012 en Noticias

Lectura de niños

Ha saltado a los medios estos días que SABAM, la sociedad encargada de gestionar los derechos de autor en Bélgica, está exigiendo a las bibliotecas públicas el pago, en concepto de derechos de autor, no ya por el préstamo de libros, que ya se cobra, sino por las lecturas para niños, una actividad común en muchas bibliotecas y una manera de acercar a los más pequeños la literatura y la propia biblioteca. SABAM lleva años distinguiéndose por ser una de las sociedades de gestión de derechos más beligerantes y, a pesar de algunos reveses judiciales en su persecución de las descargas, ha obtenido sonoros éxitos como la obligación de tener que pagar por publicar fotos del Atomiun; siempre y cuando podamos considerar semejante estupidez un éxito.

Volviendo al tema de la lectura para niños no estaría mal que alguien le recordara a la SABAM que la UNESCO considera como una de las finalidades de las bibliotecas públicas crear y consolidar el hábito de la lectura en los niños desde los primeros años y estimular la imaginación y creatividad de niños y jóvenes aunque vamos a suponer que lo que es una biblioteca pública o para que sirve les debe importar poco a los abogados de la SABAM que, después de todo, solo miran por sacar el máximo provecho para sus asociados; provecho económico e inmediato, por que si no se fomenta la lectura entre los niños ya veremos cuántos lectores tienen en el futuro.

Aunque se trate de poco dinero, se habla de unos 250 euros por año aunque dependerá de la cantidad de actividades, hay que sumarlo a las restricciones presupuestarias por la crisis pero, sobre todo, hay que plantarse (escandalizarse) ante esta monetarización de la difusión de la cultura, esta manera de entender la literatura solo como un negocio no como un derecho o como una manifestación social única que se retroalimenta de la misma sociedad de la que nace.

Este es solo un caso más, aunque muy llamativo, del daño que se hace al dejar, de manera exclusiva, en manos de tecnócratas (abogados, gestores) cuestiones en las que debe regir más el sentido común que el literal de la ley, ley escrita por otros tecnócratas e interpretada por los mismos.

El café, combustible para escritores

AutorGabriella Campbell el 14 de marzo de 2012 en Divulgación

Café Balzac

Todos hemos oído hablar de los grandes textos que surgían de la pluma de los mejores autores bajo el efecto del alcohol o de todo tipo de drogas pero, desde un punto de vista práctico, ¿cuál es el mejor amigo del escritor medio, atosigado por los demonios de la fecha de entrega, la inspiración y las prisas? Seguro que habéis acertado: la cafeína. Y nada mejor para ello que una buena taza de aromatizado café.

Claro que los hay que llevan sus hábitos a límites insospechados. Hay innumerables blogs, en todos los idiomas, de autores, más o menos conocidos, que admiten, con orgullo, una adicción doble: a la escritura y al café. En Alemania, el equivalente a la conocida marca estadounidense Starbucks es Balzac Coffee, nombrada en honor a uno de los mayores adictos al café que conocemos, Honoré de Balzac (por cierto, ¿sabíais que en Alemania se consume más café que cerveza?). El autor de La comedia humana podía llegar a consumir hasta cincuenta tazas de café al día, y se sospecha que fue esta adicción a la cafeína la que lo arrastró a una temprana muerte a la edad de 51 años. También escribió con gran detalle acerca de los beneficios e inconvenientes de ese brebaje especial, que lo llevaba al extremo de masticar granos de café si no tenía una humeante taza disponible.

Es interesante añadir que de no ser por Goethe, tal vez habríamos tardado mucho más en descubrir la cafeína. El escritor alemán dedicó largas horas a investigar los efectos del café, y en un encuentro que tuvo con el joven científico Friedlieb Ferdinand Runge, al que había invitado a su hogar para que le enseñara los resultados de un experimento que realizaba Runge con extracto de belladonna sobre su propio gato, le instó a analizar unos granos de café para descubrir qué propiedades se escondían tras ellos. Runge, gran admirador del poeta, le hizo caso, y consiguió identificar la cafeína en su laboratorio, por lo que se le considera el responsable de su descubrimiento.

El café, por lo general, es uno más de los hábitos del escritor, que pueden ser de lo más disparatados. Truman Capote aseguraba que era un “escritor horizontal”, que tenía que escribir tumbado, con un café y un cigarrillo. Del café pasaba al té, del té al jerez, y del jerez a los martinis, conforme avanzaba el día. Escribía sus dos primeros borradores a mano, el tercero lo realizaba a máquina, apoyando el aparato sobre sus rodillas.

Por otro lado, es comprensible el atractivo de las cafeterías, donde pueden darse la mano dos condiciones ideales para el escritor: la disponibilidad de café y cierta tranquilidad para escribir (o, en el caso de algunos, la disponibilidad de bebidas azucaradas que hacen pasarse por café y la posibilidad de aparecer con un portátil de moda para hacerse el interesante mientras uno teclea).Y tal vez no sea mala idea, teniendo en cuenta que algunos de los más conocidos escribieron sus obras superventas en cafeterías, como por ejemplo, la anglosajona J. K. Rowling que, entre tantos otros espacios públicos, escribía sus libros de Harry Potter en el Elephant House de Edimburgo.

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Archie y Toys R Us ponen nerviosas a las mamás de Estados Unidos

AutorGabriella Campbell el 13 de marzo de 2012 en Noticias

Archie

Archie es uno de esos cómics de los que nadie se esperaría polémica. Nacido en 1941, y activo hasta la fecha, esta serie de tebeos estadounidenses refleja las aventuras del adolescente Archie Andrews y sus amigos en la ciudad ficticia de Riverdale. Para los que no resulta familiar, fue el origen del spin-off Sabrina, cosas de brujas, interpretada por Melisa Joan Hart en una serie de televisión que triunfó por todo el mundo y que sin duda recordaréis (la serie comenzó en 1996 y finalizó en 2003). Los cómics de Archie se caracterizan por ser alegres, inocentes y para todos los públicos (lo que ha resultado en numerosas parodias y algún que otro fanfic indecente), y la empresa que los produce se ha concentrado a lo largo de los años en evitar cualquier intervención ajena que pudiera mancillar el carácter “familiar” de su producto. El tono conservador de la editorial, que llegó a denunciar allá por el 2003 a una compañía de teatro por ofrecer representaciones de una versión más adulta de la obra, le ha valida acusaciones de homofobia, ya que dicha denuncia se debía, sobre todo, a que el guión teatral incluía una “salida del armario” para el personaje principal. Posiblemente a consecuencia de esto, Archie Comics decidió darse un lavado de imagen introduciendo a un personaje abiertamente gay en la tranquila comunidad de Riverdale: Kevin Keller.

Con el tiempo, Keller se convirtió en un apreciado miembro más de Riverdale, y Archie Comics decidió crear un número especial narrando el matrimonio de Kevin con su pareja. El cómic, por supuesto, no ha gustado a todos, y mucho menos a la American Family Association, una organización conservadora que, a través de su página web, One Million Moms (Un millón de mamás), ha exigido a la gigantesca cadena de jugueterías Toys R Us, principal distribuidor que retire el producto. Alegan que la presencia de este cómic, claramente a la vista en las jugueterías, está exponiendo a los niños al concepto de matrimonio homosexual, lo que obliga a los padres a responder a preguntas sobre un tema “demasiado complicado para ellos” y que son demasiado jóvenes para enfrentarse a este tipo de cuestiones.

Nadie niega que la millonada de madres (que, de hecho, no llegan al millón) esté en su derecho de solicitar que se retire este volumen (el caso podría recordar, de una manera inversa, a la reciente recogida de firmas en España para retirar de las estanterías de las mayores librerías un indignante manual que ofrecía “curar” la homosexualidad). Pero no deja de resultar divertido que gracias a la publicidad y a la irritación de estas señoras tan fervientes Archie haya agotado su tirada en un tiempo récord. Toys R Us no tendrá que retirar el cómic de sus tiendas por la sencilla razón de que ya no lo tienen, y por otro lado tampoco parecían muy por la labor de ceder ante sus exigencias.

El declive de la chick-lit

AutorGabriella Campbell el 12 de marzo de 2012 en Opinión

Vampiros Chick Lit

A los más observadores no se les habrá escapado que en los últimos años se han producido cambios lentos pero llamativos en los expositores de la sección de libros de los grandes almacenes. Donde antes abundaban las cubiertas en colores pastel con rotulación florida e imágenes a lo Jordi Labanda, de repente nos invaden portadas oscuras con títulos en fuentes góticas e imágenes sangrientas. Parece que los vampiros se han comido a las solteras.

En un artículo reciente para el U-T San Diego, la escritora estadounidense Jennifer Coburn se preguntaba si realmente había muerto el chick-lit, ese género dirigido a mujeres que se centraba en la vida profesional y amorosa de sus protagonistas. La propia Coburn afirmaba que si bien no había tenido problemas para vender sus obras allá por el 2003, ahora le resultaba casi imposible. “La chick-lit está muerta”, le dicen sus editores. Coburn asegura que se trata más bien de una resaca, y que siempre habrá un mercado mínimo para este tipo de literatura, o por lo menos lo habrá una vez los lectores se recuperen de la saturación que sufrieron hace unos años, cuando por cada libro de calidad de este tipo que se publicaba, aparecían veinte que no aportaban nada nuevo al género. Sin embargo, incluso algunos de los grandes nombres de la chick-lit se han apuntado a la moda de la literatura para jóvenes adultos. Después de todo, un escritor tiene que comer, y si hay que escribir sobre vampiros, pues se escribe sobre vampiros.

Es innegable que, como en todas las burbujas que explotan, siempre quedará algún superviviente. A veces el talento es suficiente como para que el género escogido sea lo de menos. Escritoras como Marian Keyes, que de todas formas no se conformaba al canon de la chick-lit por completo, al ignorar algunos de los temas clásicos de éste e introducir elementos más oscuros y realistas, seguirán produciendo y vendiendo a un ritmo rentable. Aunque es posible que cambien sus portadas y su clasificación, sobrevivirá la calidad del texto, que siempre gozará de seguidores independientemente de la estrategia de venta. Otros, que se basaban en la repetición de tópicos y de argumentos pseudo-feministas más propios de una revista de moda que de una obra literaria, acabarán en el cementerio metafórico de los autores olvidados, o simplemente aderezarán dichos tópicos con algo de magia, sangre y tensión sexual en vez de zapatos de tacón, tarjetas de crédito y grandes tarrinas de helado. Lo que nos puede llamar la atención es que la sustitución de un género por otro implica que el público objetivo del primero debería coincidir con el del segundo. Puede extrañarnos, debido a que la edad media a la que está enfocada la chick-lit está entre los 25 y 40 años, mientras que el género de vampiros y similares, literatura de “jóvenes adultos”, está más bien enfocada a un público de entre 15 y 25 años. El mundo debe de estar lleno de mujeres de 35 enganchadas a Los juegos del hambre.

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Marian Keyes

¿Es sexista la crítica literaria actual? (I)

AutorGabriella Campbell el 11 de marzo de 2012 en Opinión

Escritora

Hace poco apareció en la web estadounidense VIDA (una página dedicada a mujeres que trabajan en el entorno literario) un artículo que ha levantado bastantes ampollas en el mundo editorial. VIDA analizó varios factores en algunas de las publicaciones más importantes en lo que se refiere a la crítica no académica, factores entre los que destacaba sobre todo la desigualdad entre el número de hombres y de mujeres que reseñaban, y de hombres y mujeres escritores que eran reseñados. Para ello tomó ejemplos de publicaciones del mundo anglosajón (una lástima que no hubiera ningún medio español): desde el New Yorker a Granta o al Paris Review. Todos mostraban datos similares: el número de hombres que reseñaban libros era muy superior al de mujeres, y lo mismo ocurría con los escritores a los que seleccionaban dichos reseñadores para valorar (téngase en cuenta que en el caso de Granta, las estadísticas están sesgadas, ya que simula contar con una mayoría de mujeres debido a una sola edición en la que se realizó un especial sobre feminismo. Los demás números de Granta ofrecen la misma preponderancia masculina que el resto de las publicaciones evaluadas). Ello implicaría, en principio, una preferencia por elegir críticos masculinos, y por otro lado una preferencia por elegir libros de escritores masculinos para reseñar. En un mercado en el que la mujer lee y consume más que el hombre, esto es cuanto menos sorprendente, pero tal vez no tanto en un mundo en el que, en lo que se refiere a lo laboral, siguen encontrándose casos frecuentes de discriminación hacia la mujer.

Como ocurre a veces, las reacciones y comentarios al estudio son casi tan interesantes como el mismo artículo. Ante la propuesta de que la estadística sea poco fiable, mediante la sugerencia de que los resultados respondan a, por un lado, una cantidad menor de mujeres que eligen dedicarse a este oficio crítico y, por otro, a un número menor de mujeres escritoras, las respuestas no se han hecho esperar. Los responsables de varias publicaciones, talleres y editoriales aseguran que la afluencia de mujeres escritoras está a la par que sus colegas masculinos; por otro lado cualquiera que haya estudiado una carrera de periodismo, filología hispánica o cualquier otro título relacionado tradicionalmente con el oficio de crítico, es consciente de que, de hecho, suelen superar las estudiantes femeninas a los masculinos. Por tanto, que los grandes medios contraten a menos mujeres que hombres para sus secciones de literatura, y que se seleccionen menos obras literarias de mujeres que de hombres para ser reseñadas, da bastante que pensar (y también plantea la cuestión de si al haber más críticos masculinos, estos muestren tendencia a elegir sobre todo a escritores masculinos). ¿Será que hay quien considera, como el polémico Naipaul, que los textos escritos por mujeres son de menor calidad? ¿Será que las mujeres publican menos? ¿O se trata de un ejemplo escandaloso de discriminación laboral? Continuaremos analizándolo en la segunda parte del artículo.

Literatura digital: unas notas

AutorAlfredo Álamo el 10 de marzo de 2012 en Divulgación

Ciberliteratura

No, aunque parezca mentira, no voy a hablaros del mundo de los libros electrónicos, sus precios, las descargas en epub, los derechos de autor, novedades en eReaders o la cultura libre. Hoy al hablar de literatura digital no nos referimos a la que está digitalizada, no, sino a la que de alguna manera considera a la tecnología como una herramienta más de trabajo para realizar su obra.

Hace poco os hablamos de la música creada para acompañar al libro, pero tampoco nos referimos a eso. En una época en la que los nuevos lectores son usuarios al mismo tiempo de vídeo, texto, música, imagen e hipertexto, el simple añadido de una música o de un vídeo no llega a transformar una obra en literatura digital.

Quizá el término literatura, entonces, no sea el más apropiado en este caso. Puede que las nuevas formas de expresión que usan tanto texto como imagen, además de un mayor grado de interactividad por parte de los usuarios, estén más cerca del videoarte como concepto que de la literatura más clásica, pese a que la mayor parte de sus estructuras narrativas sí que pertenezcan a un mundo literario. Algunos lo han llamado ciberliteratura y plantean grandes ramas que empiezan a surgir, sobre todo entre los más jóvenes e inquietos autores, gracias a las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías de la información.

El uso del hiperenlace, la narrativa hipertextual, capaz de relacionar tanto a nivel narrativo como contextual el texto y las ideas, se funde con la escritura colaborativa, en la que una obra puede estar escribiéndose gracias al esfuerzo de cientos de personas. Incluso podemos encontrarnos un libro que, escribiéndose de esta forma, nunca tuviera un final; sería una verdadera Historia interminable.

Está claro que la poesía, por ejemplo, se presta más a este tipo de experimentaciones que la narrativa, pero las ideas que hoy en día se pueden aplicar son espectaculares, desde lo más simple, la sustitución de capítulos por vídeos, a juegos complejos como convertir una trama policial en un entrelazado de informes, pensamientos, documentos y pistas para introducir la mente del lector directamente en el cerebro del protagonista.

¿Que se consigue? El fin de la narración lineal, el abandono del formato libro tradicional para abrazar nuevas formas de concebir la literatura en la que se pueden usar tantos ingredientes como sean necesarios a la hora de apelar al sentimiento, a la acción o al sentido de la maravilla. Ni que decir tiene que las herramientas de lectura que han aparecido en los últimos años, como los ereaders o las tabletas electrónicas, son perfectas para desarrollar la literatura digital, todo un mundo de interacción que, pese a todo, nace y se complementa de manera natural con la literatura más clásica.

Fan Fiction. Sobre cómo tus lectores tienen la mente sucia

AutorGabriella Campbell el 9 de marzo de 2012 en Divulgación

Fan Fiction

Hay pocos escritores que no deseen, en su fuero interno, la fama y gloria que podría acompañar al éxito de un superventas. No se trata sólo de dinero, al fin y al cabo el ego del escritor es un ente delicado y hambriento, y la inseguridad que suele acompañar a la producción literaria necesita de la aprobación de lectores y críticos para permitir al autor dejar atrás a la temida página en blanco, entre tantos otros miedos. Pocas cosas tan hermosas puede haber para un artista que recibir mensajes de apoyo y agradecimiento de sus espectadores, lectores o clientes.

Se dice que la imitación es una de las formas más comunes de admiración. En cierta forma, el fan fiction, la ficción de fans, es una imitación, ya que toma personajes, situaciones y otras características de una obra original para integrarlos en un texto de elaboración ajena. Por otro lado, intenta compensar ciertas ausencias que el lector advierte en el texto, ofreciendo escenas que no aparecen en el libro original pero que al lector le habría gustado encontrarse. Aquí, por supuesto, abunda lo sexual (sobre todo en ficción inspirada por obras de géneros poco dados a lo explícito en este terreno), y es aquí precisamente donde muchos autores se sienten incómodos al descubrir todo tipo de actos innombrables asociados a sus personajes. En cierto sentido, debe de ser como contemplar una escena de sexo entre miembros de tu propia familia, personas con las que has convivido y conocido durante años, personas a las que tú has creado y cuya imagen ahora se ve distorsionada por los receptores de tu obra. Es comprensible que algunos autores se sientan ofendidos por este tipo de ficción; más allá de cuestiones de copyright y derechos de autor se trata de una cuestión, para muchos, de moralidad. Esto explica la postura firme de escritores como George R.R. Martin o Anne Rice, que han expresado de manera pública su desaprobación de cualquier tipo de ficción de aficionados basada en sus textos, o los límites legales que establece Lucasfilm sobre qué se permite en el fan fiction basado en sus productos y qué no. Otros, sin embargo, como J. K. Rowling, entienden este fenómeno como parte del proceso de lectura o como un halago tremendo, y llegan a enlazar en sus webs oficiales a las páginas que publican este tipo de ficción.

Más allá de lo producido en bitácoras personales y páginas web individuales, pueden encontrarse numerosas webs dedicadas exclusivamente a publicar fan fiction. De este modo entra el escritor “fan” en contacto con otros lectores “fans” que comparten sus inquietudes e incluso pueden proporcionarle el mismo tipo de cálida admiración que busca cualquier autor en ciernes. Los géneros en los que se mueven estos textos son muy variados, y su comunidad de escritores tiene un vocabulario propio muy conciso para definir la temática, el formato o incluso la relación entre los personajes (uno de los más populares es el slash, que se centra en relaciones homosexuales entre personajes masculinos). Uno se pregunta qué puede sentir un autor al descubrir un texto que describe a dos de sus personajes en una escena pornográfica. Por otro lado, este tipo de textos sólo surge ante obras que han creado el suficiente impacto en su público como para que este necesite complementar con creaciones propias el texto original. Dicho de otra manera: tener un fanfic de tu libro es sinónimo de haber triunfado.

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¿Dónde están los libros en Google Play?

AutorAlfredo Álamo el 8 de marzo de 2012 en Opinión

Ebooks Google Play

Sin duda, una de las más atractivas características de Google Play, el nuevo sistema de aplicaciones para sistemas Android, es la integración de la tienda de ebooks de Google, junto con otras tiendas dedicadas, por ejemplo, a la música o al vídeo.

Sin embargo, debido a la falta de acuerdos entre Google y la mayoría de editoriales de España, y Europa, la tienda del gigante americano no está disponible todavía, se anuncia cada pocos meses y luego, nada de nada, y por lo tanto esa revolución de Google Play se nos ha quedado un poco corta.

Pese a todo, sigo sin verle la utilidad a sistemas basados en la lectura en dispositivos como móviles o tablets, al menos para los lectores habituales. Es cierto que la tienda de Google permite, en sus últimas actualizaciones, una descarga del archivo para que se pueda usar en cualquier dispositivo, con varios formatos disponibles, lo que supone una ventaja sobre otras tiendas. Si centralizan la compra en el móvil y logran un ecosistema compartido, tendrán un punto de ventaja a su favor.

El ecosistema de lectura es una de las opciones que se están retrasando mucho en España. El uso de un DRM restrictivo y el miedo de muchas editoriales está impidiendo que tras comprar un libro podamos leerlo donde queramos. Por ejemplo: comienzo el día en el metro leyendo un rato en el metro con mi teléfono móvil. Llego a la oficina y a la hora del almuerzo, leo otro par de páginas en mi ordenador y al llegar a casa por la tarde enciendo el ereader y le dedico un buen rato a terminar el libro. Esa lectura sincronizada entre dispositivos no es ciencia ficción, ya se hace sin problemas, pero la restricción de dispositivos lastra su uso habitual.

También es cierto que desde Google Play ya se pueden comprar libros interactivos, que vienen en forma de App y están creados directamente para el mercado del móvil y la tableta. De hecho, hay un superventas de cocina de Jamie Oliver y algunos infantiles ilustrados del Dr. Seuss.

Espero que la gente de Google pueda llegar a algún acuerdo con las editoriales españolas y diversificar el modelo de negocio, ya que es un actor muy importante a la hora de articular mejores precios, menos DRM, y su escaparate es uno de los más visitados del mundo, sobre todo ahora, con Google Play.

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Anne Rice se pasa a los licántropos

AutorGabriella Campbell el 7 de marzo de 2012 en Noticias

Wolf's Gift de Anne Rice

Desde aquella fantástica aparición del atractivo Lord Ruthven de Polidori en su relato El Vampiro, la figura del chupasangres romántico ha cobrado fuerza con el paso del tiempo, sobre todo gracias a la intervención de la creadora de las Crónicas vampíricas, la estadounidense Anne Rice. Gran parte de esta fiebre contemporánea por la figura del vampiro se debe mucho más a Rice que a escritores clásicos del terror como Bram Stoker, ya que ella popularizó la idea del vampiro camaleón, aquel que podía adaptarse a la perfección a las costumbres de los mortales, que podía hacerse pasar por uno de ellos, diferenciándose sólo por una letal sensualidad y por un atormentado enfrentamiento interior entre las nociones de Bien y de Mal.

Este debate interno de sus personajes es un reflejo bastante fiel de las dudas y tribulaciones de la propia Rice. La escritora oriunda de Nueva Orleans publicó toda una serie de libros que combinaba una alta carga erótica con una apasionada búsqueda del significado de términos como Dios, libre albedrío y humanidad. Sus vampiros se movían en terrenos a veces agnósticos, a veces nihilistas, a veces desesperados. Pero todo esto cambió cuando en 1998, Rice, quien desde los 18 años se había definido como atea, cayó en un coma diabético que casi le costó la vida, y regresó a los brazos de la Santa Madre Iglesia. Comenzó a escribir sobre temas religiosos, sobre todo relacionados con la vida de Jesús de Nazaret, pero nunca renunció por completo a sus obras anteriores, y siguió defendiendo algunos ideales muy criticados por sus congéneres católicos, como el derecho al aborto y al matrimonio homosexual (de hecho, su hijo, el también escritor Christopher Rice, es gay y ha contado desde siempre con el apoyo total de su madre). Esta defensa de principios muy alejados de los predicados por la Iglesia católica le ha provocado un roce continuo con las enseñanzas de ésta, por lo que finalmente, en 2010, anunció en su página de Facebook que, si bien seguía manteniendo su fe en Dios, se desligaba de cualquier pertenencia a la Iglesia y al cristianismo.

Es muy probable que esta decisión haya tenido mucho que ver con un nuevo giro en sus temas literarios. Y si las sagas modernas cosechan éxito imitando su fórmula de “vampiro hermoso atormentado por su condición inmortal”, ¿por qué no iba ella a aprovechar ese otro caudal de superventas, el hombre lobo? The Wolf Gift será la primera novela de su autoría que trate dicha temática. Podría sorprendernos que no se le hubiera ocurrido antes, teniendo en cuenta que vampiros y hombres lobo con frecuencia parecen ir de la mano, pero la hermana de Rice, Alice, era también escritora y se especializaba precisamente en este tipo de personaje sobrenatural, por lo que Anne nunca quiso “meterse en su terreno”. En 2007 falleció Alice, y parece que Rice está ya dispuesta a publicar una historia de licántropos. Pronto veremos si regresa al estilo barroco y sensual al que tiene acostumbrados a los fans de Lestat y compañía, o si permanece anclada en el texto pobre y atolondrado del que hablaba la crítica al reseñar sus obras de tinte religioso.

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El santo del monte Koya y otros relatos, de Izumi Kyoka

AutorRaquel Vallés el 6 de marzo de 2012 en Reseñas

El santo del monte Koya y otros relatos - Izumi Kyoka

El santo del monte Koya y otros relatos es el título de la antología del autor japonés Izumi Kyoka que nos trae la editorial Satori dentro de su colección Maestros de la literatura japonesa, en una edición muy cuidada en la que hay que destacar una extensa introducción a cargo de Carlos Rubio que nos permite situar a Izumi Kyoza dentro de las corrientes literarias japonesas de la época Menji. Este autor es considerado el Poe japonés gracias a sus cuentos románticos de carácter fantástico en los que la belleza femenina es una constante aunque las mujeres del escritor japonés no son seres para admirar sino personas que actúan y deciden mientras que los protagonistas masculinos son, prácticamente, observadores pasivos.

La antología reúne cuatro relatos comenzando por El quirófano. En este cuento encontramos a una dama de la alta sociedad japonesa que debe ser operada y que se niega a ser anestesiada con la consternación que esto provoca en sus allegados y el propio cirujano. La historia es contada por un amigo del médico que será el encargado de explicarnos que pasó años antes para provocar esta decisión de la condesa.

El santo del monte Koya, además de ser el relato que da nombre a la antología, es el que más me ha gustado de los cuatro. Contado en la forma de historias dentro de una historia se trata de un relato fantástico en el que un joven monje se pierde en la montaña al coger el camino equivocado siendo ayudado por una hermosa mujer que parece tener una extraña relación con su entorno y que le hará replantearse su vida. Es un relato delicioso.

En Un día de primavera es también un monje el que cuenta una historia a un viajero con una mujer como protagonista, siendo el amor romántico el centro de un relato que se mueve entre la realidad y la fantasía, la vida y la muerte.

El libro se cierra con La mujer carmesí donde, otra vez, encontramos a una mujer hermosa y a un joven admirador al que ella acoge y protege hasta que llegan a una situación límite. El relato empieza años después cuando él cree reconocerla en una mujer enferma que encuentra en una estación. Es una historia hermosa y dura.

Vuelvo a destacar la edición de Satori, una de las que te reconcilian con el libro físico.

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