Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico 112.211 libros, 24.635 autores y 90.789 usuarios registrados

Todavía hay prensa que no sabe diferenciar entre una tableta y un lector de tinta electrónica

AutorAlfredo Álamo el 24 de diciembre de 2014 en Opinión
  • Un estudio avisa de los problemas para dormir que pueden producir las tabletas.
  • Los lectores de tinta electrónica no dan ese tipo de problemas.

Una de dos. O no saben leer o la necesidad por acaparar visitas les puede. Lo cierto es que la noticia de la Agencia EFE «Leer libros electrónicos antes de ir a la cama puede influir en el sueño» y que han reproducido tal cual numerosos diarios y blogs en castellano demuestra la nula capacidad de gran parte de los medios para apreciar la diferencia entre lo que es un ebook o un libro electrónico -es decir, el archivo digital- con el dispositivo que lo reproduce.

Ya está bien de ambigüedades. Un lector de ebooks puede ser desde una tableta a un Nokia de los viejos, un smartphone o un reloj inteligente. Casi cualquier gadget moderno con pantalla parece ser capaz de leer un sencillo archivo .txt, con lo que, si aplicamos la lógica difusa de muchos diarios, hasta las neveras con pantalla son lectores electrónicos de ebooks. Y claro, leerse Guerra y Paz por la noche con la puerta de la nevera abierta te puede dejar helado, aunque lleve la luz incorporada.

Seamos serios. La noticia nombra el estudio realizado por Anne-Marie Chang, una reconocida neurocientífica del hospital de Brigham en Boston, cuya especialidad son los trastornos del sueño. Si uno lee tranquilamente la noticia en inglés, es decir, haciendo un esfuerzo y tecleando cuatro palabras en Google, encontramos que no se habla de readers, sino del uso de las tabletas retroiluminadas antes de ir a dormir, comparándolo con libros de papel. Está claro que se pueden usar para leer libros electrónicos, pero también para mirar el Facebook o jugar al Angry Birds, aunque se habla de libros porque la lectura es el hábito más común en la cama. Ahí lo importante es que al recibir luz emitida hacia los ojos antes de dormir se produce menos melatonina y el sueño es de peor calidad.

Así pues, ¿cuál es la razón para hablar de ebooks? Es más, ¿por qué se hacen revueltas lingüísticas para hablar de «libros electrónicos con luz propia»? Cualquiera que lea eso podría pensar que se está hablando de alguno de los readers con luz indirecta, como el Kindle White o el Tagus Lux… pero no es así. De hecho, en una entrevista a la doctora Chang se le pregunta la razón de usar tablets y libros en papel y no readers. Su respuesta está clara:

Presumably reading on a non-light-emitting device would be the same as reading on a book, but we didn’t specifically test that in the study.

Presumiblemente, leer en un dispositivo no emisor de luz debería ser lo mismo que leer en un libro, pero no hicimos un test específico en el estudio.

Y es que emitir luz lo hacen las tabletas y teléfonos. Los readers con luz sencillamente llevan pequeñas lámparas que inciden en la pantalla. Como si encendieras una lamparita al lado. No hay diferencia a la hora de dormir entre libros de papel y lectores de tinta electrónica con luz. Eso sí, hay que evitar recibir estímulos lumínicos fuertes y directos antes de comenzar el sueño. Al cerebro hay que invitarlo a dormir poco a poco, y no hay nada mejor para eso que un buen libro… aunque igual es la propia historia, por su calidad, la que nos acaba desvelando.

Más información [Inglés]: Vox

Alfredo Álamo

(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

No se puede comentar esta entrada