Una cierta justicia de P. D. James:
Los asesinos no suelen avisar a sus víctimas. Esta muerte en particular, por terrible que fuera el último segundo de pasmosa compresión, llegó misericordiosamente libre de terror anticipado. Cuando en la tarde del miércoles, 11 de septiembre, Venetia Aldridge se puso en pie para repreguntar al principal testigo del fiscal en el caso del Estado contra Ashe, sólo le quedaban cuatro semanas, cuatro horas y cincuenta minutos de vida.

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Últimas diez críticas y comentarios de Una cierta justicia
8
10 de octubre de 08
Deliciosamente escrita. Inquietante. PAra mi esta autora ha sido todo un descubrimiento. No suelo leer novela policiaca pero ...
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