La madre de Hans Christian Andersen:
Estaba una madre sentada junto a la cuna de su hijito, muy angustiada, pues temía que el pequeño se muriera. Éste estaba pálido como la cera, tenía los ojitos medio cerrados y respiraba fatigosamente. La tristeza de la madre aumentaba por momentos al contemplar a la tierna criatura.
Llamaron a la puerta y entró un hombre viejo y pobre que estaba helado. Era lo más crudo del invierno; en la calle todo aparecía cubierto de hielo y nieve, y soplaba un viento cortante.
Como el viejo tiritaba de frío y el niño se había quedado dormido, la madre se levantó y puso a calentar cerveza en un bote, sobre la estufa, para reanimar al anciano. Éste se había sentado junto a la cuna, y mecía al niño. La madre volvió a su lado, bajó los ojos y las lágrimas rodaron por sus mejillas. Tenía la cabeza pesada, llevaba tres noches sin dormir y se quedó un momento como aletargada; pero volvió en seguida en sí, temblando de frío, pero el viejo se había marchado, y la cuna estaba vacía.

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yiyolon

Últimas diez críticas y comentarios de La madre
6.5
19 de noviembre de 11
Un auténtico drama en este relato tan breve y, desde luego, no adecuado al público infantil. Hay mil posibilidades para desta...
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