Editorial: Editorial Cantábrica
La pastorcita y el deshollinador de Hans Christian Andersen:
Sobre la mesa situada debajo del espejo, había una linda pastorcilla de porcelana, con zapatos dorados y el vestido graciosamente sujeto con una rosa encarnada. A su lado había un pequeño deshollinador, negro como el carbón, aunque asimismo de porcelana, tan fino y pulcro como otro cualquiera. Los habían colocado allí a los dos, y, al encontrarse tan juntos, se habían enamorado. Nada había que objetar: ambos eran de la misma porcelana e igualmente frágiles.
A su lado había aún otra figura, tres veces mayor que ellos: un viejo chino que podía agachar la cabeza. Era también de porcelana, pretendía ser el abuelo de la pastora, y, había aceptado, con un gesto de la cabeza, la petición que le había hecho de la mano de la pastora una figura de madera, un hombre de cuerpo entero tallado en un armario.
La pastorcilla, llorosa, levantó los ojos al dueño de su corazón, el deshollinador de porcelana, y juntos decidieron escarpar, huir por la chimenea juntos a esos mundos de Dios.

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yiyolon

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