El diablo de la botella de Robert Louis Stevenson:
Un día Keawe, nativo de Hawái, decide conocer otras tierras y se embarca en un buque que se dirige a San Francisco, donde se queda fascinado al ver una casa preciosa, cuyo dueño, en cambio, parece triste y solo. Keawe se pregunta cómo el dueño de una casa tan hermosa puede ser tan infeliz. Tras enseñarle su mansión, el anciano le muestra una botella de vidrio blanco en cuyo interior se pueden ver los colores cambiantes del arco iris, además de un diablillo. Este diablillo le concedería cualquier deseo, excepto alargarle la vida. Pero poseer la botella tiene sus consecuencias: si el dueño de la botella muere sin haberla vendido antes se abrasará en las llamas del infierno. Además para vender la botella hay que cumplir también unos requisitos: venderla a un precio menor del que se había comprado, cobrar el dinero en efectivo y con el libre consentimiento del comprador.
El primer propietario de la botella fue nada menos que el Preste Juan; también la poseyeron Napoleón Bonaparte y el capitán Cook.

Ha participado en esta ficha:
Nebe

Últimas diez críticas y comentarios de El diablo de la botella
6.5
19 de febrero de 12
Libro REGULAR, merece leerse porque encierra una buena moraleja, está bien narrado, pero es un poco infantil y podría haberlo...
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5
10 de enero de 12
Me entretuvo desde el principio, esperaba un final mejor. El final deja mucho que desear, muy simple e infantil. No me gustó ...
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9
3 de diciembre de 11
En lo personal, como si mi opinión fuera de alguien más, prefiero esta historia alucinante y única a El Extraño caso del Dr. ...
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8.5
29 de diciembre de 10
Es un relato que leí hace ya mucho tiempo pero que guardo muy buen recuerdo de él y que hace poco adquirí en una librería par...
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10
4 de octubre de 10
En mi opinión, "El diablo de la botella" es el mejor cuento de Stevenson; sigue igual de fresco y fascinante que cuando se es...
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4
21 de junio de 09
Aburrido, todo el relato que si la botella para allí que si la botella para acá, que si yo te la compro que si tu me vendes. ...
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