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¿Libros ofensivos? Llegan los lectores de sensibilidad

Alfredo Álamo el 9 de marzo de 2017 en Opinión
  • Miembros de minorías revisan libros en busca de estereotipos.
  • Es una tendencia emergente en la industria de Estados Unidos.

Joven lectora con una revista.

Hoy en día la sensibilidad para tratar a las minorías está más presente que nunca. Muchos autores se han encontrado con que sus libros han sido mal recibidos por la manera en la que, posiblemente de manera involuntaria, han tratado a personajes, tanto por su sexo como por su religión o raza. Para evitar esto, se ha creado una nueva figura dentro del panorama editorial, el lector de sensibilidad, quien se dedica a revisar el texto para evitar ofensas.

La mayoría de estos lectores están trabajando para autores que están desarrollando su novela, para que, desde un principio, los personajes y situaciones no sean irreales u ofensivas, pero algunas editoriales ya están utilizando este tipo de filtros para seleccionar sus manuscritos. En un mundo donde un sencillo tuit de denuncia puede desatar una tormenta mediática, no es de extrañar que muchos quieran tanto cubrirse las espaldas como aprender de sus errores.

Sin embargo, creo que tenemos que contemplar este fenómeno desde dos perspectivas diferentes. La primera es la del autor, que se dedica a escribir sobre temas, personajes y situaciones que, evidentemente, no conoce de primera mano. Lo normal, lo que todo escritor debe hacer, es salir a la calle y vivir él mismo lo que quiere escribir. Sí, es arriesgado crear personajes cuyo trasfondo social y cultural sólo conoces de oídas. Por mucho que te aconsejen, o veten, lo mejor es crear tu propia visión documentada de la realidad. Si luego esa visión genera polémica, que es posible, pasaríamos a la siguiente perspectiva, que es la social.

Si bien entiendo que, en determinados ámbitos de la literatura, sobre todo en la infantil y juvenil, autores y editores cuiden bien el mensaje que quieren transmitir pues, después de todo, estamos hablando de libros que se leen en plena educación y crecimiento personal, parece que nuestra incapacidad como sociedad para crear ciudadanos críticos nos lleve a producir textos libres de toda crítica y debate. Se crean espacios seguros en los que no hay discusión, se eliminan textos que podrían ofender y al final se acaba en cámaras de eco que no reflejan los conflictos que existen en el mundo.

Entiendo también que la crítica a lo políticamente correcto parece que está de moda, sobre todo por algunos a los que la única libertad que les gusta es sólo la suya, pero hay que marcar un límite entre la libertad de expresión y la sensación de ofensa. En una sociedad crítica, un texto ofensivo debería ser detectado y tomado en consideración por lo que dice y narra, sobre todo si estamos hablando de libros para adultos. De hecho, algunos de estos lectores se plantean si al corregir a autores que no saben nada de su cultura, están perpetuando que sean los grupos mayoritarios los que escriban sobre ellos.

Como autor, prefiero escribir sobre temas que conozco. Dejar que otros purguen las historias que escribo para no ofender a minorías me parece dejar la puerta abierta a que pronto haya que revisar los textos para no ofender absolutamente a nadie, defender las buenas costumbres y acatar el paradigma oficial del momento. A veces la realidad es ofensiva. El pecado aquí es no hacer bien el trabajo fundamental del escritor que es documentarse bien y narrar lo mejor posible.

¿Y vosotros? ¿Pensáis que esta figura es necesaria o que el propio autor debe ser consciente de lo que escribe? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Alfredo Álamo

en

(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

12
comentarios en “¿Libros ofensivos? Llegan los lectores de sensibilidad”

  1. Bonifacio Álvarez dijo:

    Si alguien ofende sin intención, es la prueba de que escribió (o habló) de forma libre, que es de lo que se trata. Nada que corregir en un escrito, en ese caso. En persona puede uno disculparse por un malentendido, o aclararlo simplemente. Pero en el arte vale más pedir perdón que pedir permiso, o en vez de arte sería un hueco catecismo dictado por el statu quo en cada época concreta.

    Los que sí ofenden de forma intencionada (que los hay, por ejemplo algunos columnistas de periódico), buscan la polémica fácil y escriben obvios panfletos, que también tienen su público pero pronto son papel mojado.

  2. Anya dijo:

    Últimamente he estado pensando mucho en este asunto.Estoy escribiendo una novela que da una imagen algo cruel de la iglesia en el tiempo tardomedieval, y no sé hasta qué punto eso podría tener malas consecuencias. En este sentido sí vería correcto un corrector de este tipo para asegurarme de que no ofendo a nadie, pero por otro lado es tan subjetivo…

  3. CrisalidaAM dijo:

    A mi entender, debería ser el autor primero que nadie, quien investigue sobre lo que va a escribir. No puede ser que existan lectores que busquen frases ofensivas para que el público no se siente atacado, pero el mismo público deje pasar otros problemas de documentación en muchas obras. Si vamos a juzgar, hagámoslo con todo por igual.
    El otro asunto, es, si un autor incluye un personaje racista, por ejemplo, ¿quiere decir eso que el autor o la obra son racistas? ¿Cómo se marca el límite entre la visión del personaje y el mensaje de la obra?, ¿cómo se mide hasta qué punto algo pasa de ser crítico a ofensivo?
    Creo que está bien saber de que lo que se habla cuando se habla, pero en ocasiones esta idea de lo políticamente correcto parece estar consumiendo cualquier pensamiento crítico.

  4. Glenda Roxana dijo:

    Completamente de acuerdo contigo. Pienso que esta nueva tendencia quita la libertad de expresion y de crear lo que de uno la imaginacion mande. Ademas cual es la nececidad de ir verificando y restringiendo a los autores? Todos tienen su opinion y su libre forma de ver la vida. Con esto solo estarian obligandp a que todos vean las cosas tal y como ellos manden.

  5. ¿Libros ofensivos? Llegan los lectores de sensibilidad dijo:

    […] ¿Libros ofensivos? Llegan los lectores de sensibilidad […]

  6. Juan Mele dijo:

    Sólo puede agregar una cosa que me enseñó mi profesor de Literatura: “No sólo el escritor sino el artista en general no busca el acuerdo. A veces la búsqueda puede ser incomodar al receptor, tocar una fibra sensible. En el caso del que escribe, no puede escribir sólo acerca de lo que sabe y de lo que otros aceptan como correcto, porque sino se queda en silencio, se censura a sí mismo. Hay que tocar sensorial, ética o filosóficamente al lector porque sino cierra el libro y todos de acuerdo, todos felices y ahí termina la historia.”

  7. Marco Antonio Guillén Chávez dijo:

    En otras palabras, entiendo que se habla de una especie de censura, pues aunque no se manifieste así, quien hiciese la revisión de las obras con los criterios aquí enunciados tendría una tendencia x, y o z que su manera de pensar le dicte. De ser así se correría el riesgo de atentar contra la libertad de expresión. Lo mejor es, según yo, dejar que los lectores juzguen. Y en el caso de los muy jóvenes, promover círculos de análisis y discusión de las obras para fomentar el sentido reflexivo y crítico en ello que les ayude a discernir lo conveniente o no de lo que un autor les plantea o cómo se los plantea. Entre más crítica sea una sociedad, mejor será la búsqueda de soluciones a su problemática social y en esto, la lectura libre y sin cortapisas ayuda mucho. ¿Para qué revisores-correctores? ¿Para correr el riesgo de volver a los tiempos de Torquemada o Hitler?

  8. Guillermo Castillo Haro dijo:

    Actualmente, se abusa de la sensibilidad de grupos minoritarios, estoy de acuerdo en respetar los derechos de todos, pero censurar un libro por supuesto lenguaje ofensivo Y limitar la posibilidad de publicación, me parece extremo. Creo que según el contexto de la obra a realizar, puede o no usar lenguaje fuerte o potencialmente ofensivo, si la obra lo requiere. Y debe respetarse El mensaje que quiere dar el autor, desde luego bajo responsabilidad de este último. Incluso se puede considerar la necesidad, de una leyenda de advertencia en cuanto contenido potencialmente ofensivo.

  9. Proscrito dijo:

    Siempre hay autores que por su forma o su contenido pueden ofender a sus posibles lectores, teniendo en cuenta, además, que el abuso de lo “políticamente correcto” esté generando un rechazo que lleve a que en algunos sectores de la crítica y el público se esté extendiendo una corrección política consistente en ser políticamente incorrecto. Independientemente del galimatías anterior, estoy de acuerdo con prácticamente todo lo que han expuesto los anteriores intervinientes. ¿Quién determina lo que debe o no escribirse? Seguro que si yo escribo “las jueces” habrá quién se sienta ofendido, ¡qué le vamos a hacer! Cada autor debe escribir como crea oportuno y responsabilizarse de ello. Otra cosa es que los editores se lo publiquen o no, y que para ello -y al margen de lo que consideremos nosotros- tengan su propio sistema de filtrado. Pero, poner en tu currículo Lector de Sensibilidad…

  10. Paúl Herrera dijo:

    La nueva inquisición. El nuevo “Index Librorum Prohibitorum”. La Iglesia Católica abandonó esas prácticas porque entendió su error. Ahora vienen los nuevos inquisidores, que hace solo unos años tachaban a todos los demás de retrógradas, a desenfundar técnicas de control antiguas. Volvemos al orwelliano: “Aquí todos somos iguales pero unos más iguales que otros”.

  11. Alfredo Álamo dijo:

    Bueno, ciertas partes de la Iglesia Católica, como el Opus Dei, mantienen activo ese Index Librorum Prohibitorum, y, hasta el momento, con mucha más influencia que lectores de sensibilidad o cosas parecidas.

  12. La revolución empezará en la bibliotecaEl blog de Infobibliotecas dijo:

    […] miedo a pisar algún callo (el reciente artículo de Alfredo Álamo en Lecturalia sobre los “lectores de sensibilidad”  ponía los pelos de punta). Puede que estemos en los albores de movimientos que, como el […]

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