Los derechos del lector (digital o no)

Desde la llegada de los primeros libros digitales han sido muchas las voces que se han quejado de malas prácticas por parte de algunas editoriales (grandes y pequeñas) cuya habitual profesionalidad parece haber disminuido a favor de una cierta dejadez, posiblemente producida por las prisas o el desinterés por una línea de negocio todavía por desarrollar. Esta situación es una de las causas por las que muchos lectores de ebooks están abandonando las tiendas virtuales para pasarse a webs de descargas, donde, aunque a muchos les cueste creerlo, los libros están cada vez mejor maquetados y donde hasta se corrigen erratas presentes en los originales. Eso sí, convendría recordar que también albergan copias horribles, traducciones no oficiales que dejan mucho que desear y maquetaciones que hacen daño a la vista.
Parece que corre la voz de que en digital no hay que prestar atención a los detalles, que los lectores digitales son por naturaleza mucho menos exigentes que sus hermanos dedicados el papel; a fin de cuentas, al elegir el digital ¿no están bajando el listón de lo que debería ser un libro de verdad? Pues no, señores, no es así. Todo lector tiene derecho a unas condiciones básicas que aseguren la calidad del producto y que faciliten su libertad lectora. Hasta ahora teníamos el famoso decálogo de Daniel Pennac:
1- El derecho a no leer.
2- El derecho a saltarnos páginas.
3- El derecho a no terminar un libro.
4- El derecho a releer.
5- El derecho a leer cualquier cosa.
6- El derecho al bovarismo (Enfermedad de transmisión textual)
7- El derecho a leer en cualquier sitio.
8- El derecho a hojear.
9- El derecho a leer en voz alta.
10 – El derecho a callarnos.
Quién nos iba a decir que con el tiempo habría que añadir unos derechos al libro digital tan básicos que hace veinte años a nadie se le ocurría nombrar, aunque hay que decir que incluso en papel hay muchos editores que tampoco se preocupan demasiado por el lector. Así pues, tanto en papel como en digital, hay que reclamar nuevos derechos:
1- El derecho a una cubierta. Desde luego, la función de protección que ejerce la cubierta no tiene sentido en el libro digital, pero a todos nos gusta disfrutar del trabajo gráfico realizado para el libro. Un par de líneas de texto hacen que todos parezcan iguales.
2- El derecho a un índice. Los índices son útiles, son referencias básicas para acceder a la información de un libro. Últimamente parece que ya no están de moda en papel, pero en digital tienen una mayor importancia, ya que el acceso a capítulos es algo más lento que en la edición tradicional ya que no podemos «hojear».
3- El derecho a leer en cualquier parte. Este se repite con el decálogo de Pennac, pero cobrando un nuevo significado. El DRM nos obliga a leer en dispositivos concretos, limita nuestra capacidad para estudiar, anotar y compartir información y encarece el producto final.
4- El derecho a una maquetación correcta. Esto parece de perogrullo, pero hay libros publicados que se hacen difícil de leer debido a una conversión apresurada de formatos, dejando saltos de página por todas partes, líneas huérfanas y viudas.
5- El derecho a descargar los libros que compremos, cambiar su formato si así lo deseamos y almacenarlos. También se habla de la posibilidad de imprimirlos, pero supongo que con limitaciones (tipo de impresión, extensión total o parcial…)
¿Y vosotros? ¿Cuál sería vuestra aportación a esta lista de derechos para lectores? Seguro que tenéis excelentes ideas sobre el tema, sobre todo si hablamos de la privacidad de nuestros datos o la diferencia entre “alquiler” del libro o “venta”. Esperamos vuestras opiniones, como siempre, en los comentarios.
Autores relacionados:
5 de junio de 2012 a las 8:21
Excelente post.
Añadiría un par de derechos o peticiones:
- El derecho a que el libro electrónico tenga capítulos si el texto también los tiene. (Ampliación del derecho a una maquetación correcta)
- El derecho a poder dejar una opinión (positiva o negativa) sobre el libro donde lo hemos comprado.
¡Un saludo!
5 de junio de 2012 a las 10:45
Para cualquier formato:
El derecho a una buena traducción: que la traducción sea cuidada y fiel al original, que el lenguaje sea correcto ortográfica y gramaticalmente y que las expresiones utilizadas sean naturales dentro del idioma al que se traduce.
5 de junio de 2012 a las 11:05
Estoy contigo yasty, el derecho a una correcta traducción que nos permita sentir las mismas experiencias que los lectores originales.
Añado: El derecho a añadir una pequeña biografía acerca del autor. Un aspecto que considero importante para el lector pero también para el autor, como vía de acercamiento a aquellos que comparten, mediante la lectura, parte de su vida.
5 de junio de 2012 a las 13:10
Diría algo parecido a Yasty:
- Derecho a una ortografía y gramática correctas: Desgraciadamente todavía hay libros electrónicos con faltas, que dan muy mala impresión al lector.
5 de junio de 2012 a las 17:23
Me parece que ‘El derecho a leer’ va mucho más allá que lo que aquí se expone. Hablo de la privatización de la información. Recomiendo este cuento de Richard Stallman llamado, ahora sí ‘El derecho a leer’
http://www.uned.es/manesvirtual/Literalia/stallman/derecholeer.html
5 de junio de 2012 a las 17:39
Derecho a que no supriman la portada del libro.
Derecho a un precio justo.
Derecho poder leer en cualquier dispositivo el ebook comprado. Que para eso lo pagamos no?
5 de junio de 2012 a las 17:46
Si solo fuera electrónicos…
Pero si, tienes razón.
En los libros electrónicos el tema es mucho más grave, ya que se prescinde totalmente de la corrección, debido, en parte, a que la mayoría son autopublicados y muchos escritores piensan que el contar una historia que a ellos les parece buena les exime de hacerlo correctamente. Otros muchos simplemente es por desconocimiento de las normas de ortografía y sintaxis, y no son conscientes de sus errores.
5 de junio de 2012 a las 20:17
Mi primer comentario en esta web:
Me parece muy bueno el blog, y agregaría el derecho de precios accesibles, en ambos casos, digitales y tradicional.
Tengo entendido que la pagina proviene de España (de lo contrario corrijanme) y soy de México, cuyo país cuenta con precios muy variados, lo cual en ocasiones hace difícil comprar libros, pues debes comparar y comparar, o en ocasiones conformarte y gastas mas dinero.
5 de junio de 2012 a las 21:53
Creo que este derecho ya existe o es muy bobo pero pensé en el derecho de reescribir el libro con distinta información (siempre con otro nombre y dando créditos, porsupuesto). Más de una vez he leído un libro y he pensado en la historia cambiándola a mi gusto.
6 de junio de 2012 a las 0:54
Sería interesante que aparte de los datos del autor, tambien un listado de sus obras, a mi me pasa que si un autor me ha gustado echo un vistazo a otras de sus obras. Sé que ya existe el concepto de la Bibliotecas virtuales, pienso que para algunos casos las obras podrían ser gratuitas y otras con una fecha limite de acceso.
6 de junio de 2012 a las 2:39
El derecho a adquirir cualquier libro digital en cualquier país del mundo.
Me parece insólita la limitación “no está disponible” para determinado país.
6 de junio de 2012 a las 8:04
María, si te gusta un autor y quieres consultar un listado de sus obras, puedes hacerlo aquí mismo, en Lecturalia
6 de junio de 2012 a las 9:00
Alfredo te has adelantado. Tampoco hay que ser tan exigentes, la biografía del autor y sus obras se puede hacer fácilmente con un golpe de teclado, ya sea vía el dispositivo con internet ya sea el teléfono o el ordenador.
A mi me molesta especialmente el tema del indice, pero pienso que debe ser complicado hacer un indice que varie según el dispositivo, letra,….porque el numero de páginas electrónicas varían muchos. No se si me he explicado bien….
6 de junio de 2012 a las 9:17
Mmm, Raquel, en formato electrónico el índice no te lleva al número de página (ya que, como bien dices, es variable) sino al “ancla” o “enlace interno” que se indique.
6 de junio de 2012 a las 23:37
Vaya… Podría pensar que el que escribe no lee libros electrónicos.
Desde hace 3 años leo ediciones digitales y debo decir que:
-No extraño las portadas. El arte gráfico en un libro ya va más allá de la portada, depende de la creatividad del editor y/o del autor. Además lo que importa es la historia en sí.
-No extraño los índices. Todo lo contrario. Los finales son abruptos. No sabes si un libro durará 1 día o 1 año.
-¿Encarecer? ¿Encarecer qué? ¿los precios? Mi Nook me costó 3 mil pesos; entre los que he comprado y los que he conseguido, en 3 años me he ahorrado mucho dinero… La única diferencia es que ahora no presumo los libros que compro en un librero.
-¿Cambiar formato? De entrada hay programas que lo hacen. Sólo Amazon no te permite poseer los libros electrónicos que compras. Por eso, no usar Kindle. Además, ¿No pides maquetación correcta? El cambio de formato lo cambiaría.
No es por molestar…. lo siento mucho, pero éste artículo está descontextualizado, sin fundamentos reales y basado en doxa total. ¿Quieres leer? Lee. ¿Quieres leer un libro? No uses un ebook.
7 de junio de 2012 a las 8:17
Hola Ernesto!
Te contesto por partes.
Entiendo que no te gusten las portadas. A mucha gente le gustan para poder diferenciar los libros en sus programas de gestión, para disfrutar del arte basado en los libros… Personalmente creo que las portadas generadas con letras son aburridas y monótonas. Déjame reclamar mi derecho a una portada, ya que es algo que no molesta.
Los índices. Bueno, es que los índices son para usarlos. Si quiero ir al capítulo cuarto de un libro para, por ejemplo, releer ese capítulo, tomar notas o enseñarle un pasaje a un amigo, me es muy molesto tener que ir avanzando “a ojo” hasta que lo encuentro. Eso es para lo que, más o menos, sirven los índices.
Lo que se encarece son los libros que compras. Si no los compras y te los bajas gratis, está claro que no se encarecen. Pero bueno, allá cada cual.
En cuanto a los formatos, en el mercado en español se usa el Adobe DRM que no permite cambiar de formatos a menos que incumplas la licencia que pagas y uses un programa para quitarle la protección. La cuestión no es que se pueda hacer, es que no debería tener que hacerlo. Es una cuestión de derechos y no de prácticas.
Espero haber resuelto tus dudas con respecto al uso y los derechos del libro electrónico
7 de junio de 2012 a las 10:35
Derecho a un precio justo. No me parece bien que un libro electrónico cueste sólo 3 euros menos (en la mayoría de los casos) que el libro en papel, cuando el libro electrónico no contamina, etc. etc.
7 de junio de 2012 a las 15:37
Derecho a una corrección de textos y de estilo, así como de erratas. Es una pena que libros descargados oficialmente de una librería virtual internacional muy muy conocida, tengan erratas terribles.
Y derecho a un precio justo, por supuesto.
8 de junio de 2012 a las 13:18
El hecho de no tener aún ereader no me impide estar totalmente de acuerdo con lo expuesto. Especialmente con el tema del DRM, me parece intolerable que con la excusa de los derechos de autor (cansina cantinela esa que se usa muchas veces para justificar cualquier jodienda a los usuarios) se vendan documentos capados; solamente deberían estar protegidos contra escritura, para no poder alterar el texto original, nada más.
En cuanto a lo del índice, ya es que me parece de una dejadez tremenda que algo tan básico y cómodo y que además no cuesta ningún trabajo hacerlo, no se incluya en muchos libros.
24 de agosto de 2012 a las 8:05
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