Stephen King y los vampiros
Cuando hablamos de literatura de terror contemporánea es inevitable pensar en Stephen King. Pese a que muchos aficionados a la literatura, incluso a la de horror, arruguen la nariz frente a muchas de sus obras, es indiscutible que King logró partir de un género completamente denostado por la mayoría de lectores -al menos así lo enseñan las encuestas- y convertirse en un superventas capaz de ver publicadas sus mayores locuras (y consiguiendo venderlas, que eso ya es impresionante).
A muchos de escritores de terror les gusta por eso, a otros, y me incluyo, les gusta por cómo crea personajes perfilados con navaja que son reflejo naturalista de toda una generación americana, una que no suele verse en las pantallas de cine y que es, sin embargo, la mayoritaria en América: gente de mediana edad con trabajos de medio pelo, inmersos en vidas aburridas, con futuros rotos por la crisis económica, aferrados a sus familias, a sus coches, a un sueño americano teñido de gris. Además, claro, de su capacidad para torturarlos a base de pesadillas varias a partir de cosas tan sencillas como un perro, un viejo coche, una admiradora o una tonta maldición gitana.
Pues bien, cuando King opina hay que prestarle atención. No digo que siempre tenga razón pero podemos estar seguros de que va a decir algo interesante -además de polémico: con la edad ya no es que le queden muchos pelos en la lengua-.
Lo último sobre lo que ha opinado es sobre los vampiros. En el prólogo de un cómic que acaba de presentar, American Vampire, ha dicho:
«Esto es lo que los vampiros no deberían ser: pálidos detectives que beben bloody marys y sólo trabajan de noche; caballeros sureños desesperados de amor; adolescentes anoréxicas; chicos juguete con grandes ojos de cordero degollado.
¿Cómo deberían ser? Asesinos, cariño. Asesinos fríos como la piedra que nunca tienen suficiente de ese sabroso Tipo A positivo. Cazadores. En otras palabras, America de Medianoche. Rojo, blanco y azul, con acento en el rojo. Esos vampiros han quedado secuestrados por un montón de romance de baja estofa»
Está claro que a King no le van los vampiros adolescentes -el año pasado ya le mandó un regalito a Stephenie Meyer que levantó ampollas entre sus seguidores- y creo que desde entonces estaba con muchas ganas de acercarse de nuevo al género de vampiros. Hay que recordar una de sus mejores obras, El misterio de Salem’s Lot, como una de las novelas imprescindibles sobre el vampirismo en el horror contemporáneo.
Por mi parte, espero con impaciencia la publicación de American Vampire, que promete sangre a raudales y pocas miraditas adolescentes embriagadas de hormonas.
Vía: The Guardian
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4 de octubre de 2010 a las 13:56
Y me parece muy acertadas las palabras de Stephen King sobre la moda vampírica que nos asola de vampiros adolescentes, que son enamoradizos, y que puede gustar mucho a los jóvenes de ahora, pero aún no se ha hecho un libro tan completo como “El misterio de Salem´s Lot” y eso que ha pasado muchos años desde que creó aquella joya literaria de terror contemporáneo.
7 de octubre de 2010 a las 13:38
Vamos, que ni Ángel (de Buffy), ni Bill de True Blood (¿o cualquier personaje de Anne Rice?), ni Pattison en Twilight.
8 de octubre de 2010 a las 14:40
Si es la verdad… aunque los vampiros de True blood son bastante sangrientos, aunque un poco enamoradizos.
Ninguno como King para hacernos olvidar que estamos leyendo ficción, y para hacernos creer que todo puede pasar…
22 de noviembre de 2010 a las 17:26
Entre los peores libros de vampiros que he leido esta Marcada de P.C.Cast y Kristin Cast , parece ke robaron fragmentos de otros autores descaradamente , desde J.K.Rolling , hasta Paulo Coelho , es el peor libro que he leído este año
18 de enero de 2011 a las 1:19
me parece que el sentido de terror del señor king es endemoniadamente supremo a cualquier otro escritor de este genero, la melaza que escurren los personajes de twiling casi me causan un coma diabetico por exeso de azucar en cambio con las novelas del señor King