Gratuidad, promoción y ventas en la era de la cultura digital
Nos encontramos ante un cambio de modelo en lo que a los modelos actuales de la industria creada alrededor de la cultura se refiere. Sin embargo, existen grandes conflictos y un montón de confusión alrededor de los movimientos que se están realizando justo ahora, cuando la mayor parte de las partes se encuentran en tierra de nadie.
Es una premisa esgrimida por los que esgrimen la bandera de la gratuidad del formato digital que esa presencia web, libre y accesible, es la mejor de las promociones y que aquellos autores que optan por dejar a disposición de todo el mundo sus obras ven aumentadas de esa forma su venta en formato físico e incluso la predisposición a la compra o donación en sucesivas obras.
Los ejemplos que se ponen son siempre los mismos: Cory Doctorow, Vázquez Figueroa o, más recientemente, Paulo Coelho. Son ejemplos en los que, de eso no hay duda, la promoción de la gratuidad ha sido más que rentabilizada. Sin embargo, ¿de qué estamos hablando?
Por un lado, ni Cory Doctorow -habitual de Boing Boing, uno de los sitios más visitados en el mundo de internet con millones de usuarios al mes-, ni Figueroa o Coelho han llegado donde están gracias al modelo de la gratuidad. Durante años -menos en el caso de Doctorow, por supuesto-, han sido escritores fieles del sistema superventas en el que la editorial no ha cejado en hacer publicidad y largas tiradas de sus libros -por su propio interés en ganar dinero, no creamos ahora en la editorial víctima-, así que ahora, momento en el que disfrutan de una más que aceptable posición, utilizan el viejo sistema para promocionarse y… vender más libros físicos.
Aquí es donde me pierdo. Aunque el mercado del e-book no llegue a eliminar al del libro físico, estoy seguro que en los próximos años lo va a transformar. No puedes sustentar el modelo de la gratuidad poniendo como ejemplo a figuras consagradas, bien sea por su popularidad previa en Internet o por sus decenas de libros superventas, y apoyando el mercado físico de los libros como el único rentable. ¿Cuál es el modelo de futuro, si las editoriales pierden ese poder de lanzamiento? ¿Qué incentivo hay en los portales de ebook más allá de algo de publicidad? Por lo visto, Figueroa lo tiene claro, ya que desde su web oficial enlaza con una página de ebooks no oficiales (eso sí, bastante limitadita para lo que ya se empieza a ver por la red).
Por otro lado, muchas editoriales españolas siguen pensando que un libro electrónico puede venderse por doce euros mientras el físico está en dieciséis. Tampoco se puede estirar tanto, como por ejemplo, al vender cuentos populares libres de derechos de autor a más de cinco euros. Ahí hay un claro error de concepto.
Pero claro, si tenemos en cuenta que Random House -la casa americana, está por ver la actitud de Random-Mondadori- se ha lanzado a una auténtica guerra por los derechos de autor, quién sabe qué puede pasar en los próximos meses. Random House ha decidido reclamar la explotación de los derechos de autor sobre los libros en contratos anteriores a la eclosión de internet y el libro electrónico, algo a lo que los autores, con toda lógica, no les ha hecho la más mínima gracia. Cuando las grandes editoriales se lanzan a la yugular de esa manera es que el negocio es más grande y está más cerca de lo que pensamos.
Hay otros ejemplos de caminos a recorrer por parte de los autores, como es el caso de Stephen Covey, conocido por su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, que ha decidido saltarse a la editorial y llegar a un acuerdo directamente con Amazon, con lo que sería una medida de presión, además de un buen porcentaje sobre las ventas totales. Una estrategia, por otra parte, sólo al alcance de unos pocos superventas.
Aquí lo dejo, seguiremos con el tema: es una amenaza, y os dejo con la pregunta de siempre. ¿Tienes un lector de libros electrónicos? ¿Pagarás por ebooks a un precio razonable? ¿Cuánto sería eso? ¿Te interesaría una suscripción o una tarifa plana de lectura?



16 de Diciembre de 2009 a las 18:17
No tengo un lector para e-books, pero estaría dispuesto a comprarme uno por un precio razonable. La pregunta clave es, claro está, ¿cuál es el precio razonable? Y por supuesto, no sólo del e-reader, sino también, de los e-books. Aunque el lector bajara enormemente de precio, mientras los libros electrónicos estén entre 8 y 12 €, prefiero comprarme una edición de bolsillo, o por un poco más, un libro de más calidad para leer sólo en casa. Dado el coste marginal de los formatos digitales, siempre próximo a cero por muy caro que resulte el derecho de autor, desde mi punto de vista, la única solución posible para el mercado en los próximos años, será la suscripción a contenidos: una cuota variable para todos los gustos, entre pongamos un mínimo de 6€ al mes, y con un tope de 30€ (aunque los precios exactos y la cantidad límite de descargas ya las pondrán los especialistas en marketing de las empresas implicadas) para regular el acceso a las descargas protegidas por derechos de autor (en este caso e-books). La industria debería articularse pensando en este panorama, ya que cualquier otro camino, en el largo plazo, me parece abocado al fracaso.
Por ejemplo, una solución elegante para lanzar los e-reader sería, al igual que se hace con los teléfonos móviles, sacar modelos extraordinariamente baratos, que se regalarían con la suscripción por un período mínimo de x meses. Una cuota de puntos para renovarte tu e-reader según consumo, y por supuesto, si alguien quiere un modelo con más prestaciones, que tenga también la posibilidad de adquirirlo pagando un precio fijo.
18 de Diciembre de 2009 a las 12:48
Precisamente hace poco me preguntaba yo lo mismo en mi propio blog (http://comounlibroabierto.wordpress.com/2009/12/15/e-readers-el-regalo-de-las-proximas-navidades/). Yo sigo diciendo que el gran triunfador de entre los e-readers va a ser el que anuncie un gran acuerdo con alguna de las grandes editoriales españolas, para vender digitalizadas las novedades editoriales más importantes del sector. El día que yo pueda encontrar, a precios asequibles y fácilmente descargables, todos los títulos de Anagrama, Siruela o Tusquets, sin duda me compraré un lector de e-books. Y si me dicen que ese lector solo puede ser el lector X (que por cierto, espero que no lo digan y las editoriales opten por formatos estándar), pues me lo compraré.
Hay otros temas que también deben ir mejorando en el futuro: incluir tintas de colores, ampliar el tamaño de la pantalla, mejorar la calidad de la imagen, etc., pero creo que son aspectos secundarios frente al fundamental, que es la selección de títulos disponibles, su precio y el modo de acceder a ellos.