La playa de los ahogados, de Domingo Villar

La segunda novela de Domingo Villar es también la segunda entrega de las aventuras de Leo Caldas y su ayudante Estévez, de nuevo en el mismo escenario principal, Vigo, pero adentrándose en el mundo de los pequeños pueblos de pescadores que componen el paisaje de la costa gallega.
Se nota la diferencia con su primera novela, sobre todo en el tamaño. Parece que Villar ha podido dedicarle un poco más de tiempo a la escritura y se permite ampliar más el espacio dedicado a su protagonista, a Caldas, en una serie de pequeños capítulos sobre su vida personal que recuerdan poderosamente la influencia del sueco Mankell.
El peso de la novela sigue girando en torno a la investigación de un suicidio/asesinato, en esta ocasión el de un pescador solitario y depresivo encontrado en una playa famosa por ser punto final de muchos ahogados. Leo Caldas y su ayudante, que, aragonés de pura cepa, es incapaz de comprender la ambigüedad gallega, se enfrentarán al habitual muro de desconfianza de las poblaciones rurales a la hora de desentrañar tanto el misterio de esa muerte como la de unos hechos sucedidos diez años antes. A eso habrá que añadir sus problemas personales, que incluyen esta vez la enfermedad de un familiar, así como su trabajo en la radio, que ama y odia al mismo tiempo.
Los puntos fuertes de la novela siguen siendo los mismos, unos buenos personajes, incluyendo los secundarios, una buena representación de la sociedad gallega, un buen tour gastronómico cada vez que Caldas se acerca a un bar, y mejora, como ya he dicho, la vida personal de algunos personajes. La parte más floja quizá sea la resolución de la investigación, algo acelerada y a partir de una casualidad -plantada, eso sí, desde el principio de la historia- pero que permite a Villar jugar un poco a lo Agatha Christie para despistar al personal.
La playa de los ahogados será del agrado de los aficionados al género, que podrán disfrutar de algún guiño que otro como el que se hace a la autora francesa Fred Vargas. Una buena novela para consumir las tardes de verano.
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18 de octubre de 2010 a las 20:11
Espero que me guste
24 de octubre de 2010 a las 13:49
Hola. Espero que me guste.
19 de mayo de 2011 a las 8:33
Me gustaría preguntarle a Domingo Villar cómo le hizo Valverde para obligar -o someter- a Sousa y poder hacerse del Xurelo. Y es que cuando plantea esa misma posibilidad hecha por Arias, resulta más convincente: a lo largo del relato Villar describe a Arias como un sujeto corpulento y fuerte. No dice otro tanto de Valverde. Una posibilidad es que, dado el poder de convencimiento de Valverde, lograse que Arias sometiese a Sousa… Pero esto no está planteado explícitamente.
De ahí en fuera, la novela fluye de modo extraordinario, a pesar de lo corto de los capítulos. Me parece que la tensión propia de las policíacas resulta suave, contenida y, por tanto, muy agradable,
Di primero con “La playa de los ahogados”. Busque -y encontré- en seguida “Ojos de agua”, que apenas comienzo a leer.
Auguro todo el éxito de mundo a Villar. Éxito que le permita continuar escribiendo y publicando sobre Caldas y Estévez.
¿Habra forma de entrar en contacto con Villar para pedirle que comente mis impresiones?
Vale
19 de mayo de 2011 a las 17:13
Me gustaria sabar cuando sale su proximo libro que ya tarde
un saludo
gracias
23 de julio de 2011 a las 10:44
No puedo decir nada bueno de ella. Lo que hace interesante a un libro, no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Y esta novela está hecha con todos los tópicos del género, sin aportar nada. Es insultantemente elemental, con un narrador omnisciente falso y poco creible. El recurso del programa de la radio cansa hasta causar vergüenza ajena. Hay errores propios de una locutora novel y voluntariosa que causan una impresión muy desfavorable, por ejemplo: en la página 111, ” Prendieron fuego al coche antes de abandonarlo y está calcinado”. No, señor Villar, en todo caso, “carbonizado”. Las descripciones convierten los escenarios en un insulso tinglado de cartón piedra. Ni siquiera me atrevo a regalarla.
16 de septiembre de 2011 a las 22:16
COMO VIGUES Y ADICTO A LA NOVELA NEGRA DESPUES DE LEERME SU PRIMER LIBRO DELANTE DE LA COMISARIA ESPERANDO POR MI PADRE PARA LA RENOVACION DEL CARNET,RECORRER CON LEO CALDAS ORILLAMAR PARA IR A TORALLA,IR POR CAMELIAS,CAMINAR POR PRINCIPE,EN LA PLAYA DE LOS AHOGADOS ME MUEVO POR MONTEFERRO,NIGRAN,BAJO POR LA CALLE MEXICO,BAJANDO URZAIZ,CRUZAR PRINCIPE PASAR POR LA PUERTA DE LA GAMBOA,PASAR POR LA PUERTA DE LA BIBLIOTECA QUE GOZADA,QUE DISTINTO DE IR CON HARRY BOSCH POR LOS ANGELES,CON CHARLIE PARKER POR MAINE,CON MONTALBANO POR VIGATA,CON KOSTAS JARITOS POR ATENAS,CON BRUNETTI POR VENECIA,ETC,YO NO LEI DOS VECES CADA LIBRO ME METI DOS VECES EN EL LIBRO,NO ME IMAGINABA LOS ESCENARIOS ESTABA EN LOS ESCENARIOS¿QUE MAS SE LE PUEDE PEDIR A UNA NOVELA QUE ADEMAS DE SER BUENA TRANSCURRE EN LOS ESCENARIOS QUE TU TE MUEVES DIA TRAS DIA?GRACIAS DOMINGO ESPERO CON ANSIEDAD EL TERCERO,POR CIERTO MI NOMBRE ES RAFAEL Y MI SEGUNDO APELLIDO ESTEVEZ.
1 de julio de 2012 a las 17:27
Me encanta la nueva vision de Vigo,mi ciudad natal,que ofrece Leo Caldas.Es una manera distinta de ver la misma ciudad,de sorprender con calles ya conocidas anteriormente,pero en las que nunca hubiera ubicado estos hechos.
Las dos novelas que lei hasta ahora me han gustado mucho,sin aspavientos,sin exageraciones,no encuentre practicamente nada fuera de lugar.Son asesinatos “tranquilos”,muy gallegos.
PD:estevez es fantastico!La otra cara de la moneda.