Las contradicciones del libro electrónico en España
Leo dos noticias casi de forma seguida y la verdad es que no sé qué pensar.
Por un lado veo la iniciativa de Carmen Balcells, agente literaria capaz de poner en jaque a las editoriales, que se saca de la manga una iniciativa propia con respecto a los libros electrónicos: como los derechos digitales de las obras no se suelen negociar a la hora de vender los libros a las editoriales, Balcells y la gente de Leer-e se han unido para crear una tienda virtual de e-books de los autores de Balcells saltándose de un plumazo a editores, distribuidores y libreros.
La verdad es que se veía venir algo así, teniendo en cuenta la absoluta lentitud con la que el mastodóntico mundo editorial español se toma los cambios tecnológicos. Tampoco creo que ese modelo se sostenga una vez se establezcan los catálogos como toca y se firmen los derechos de golpe, algo que los autores fuertes podrán negociar pero que los más pequeños no.
Por otro lado, la otra noticia que me hace parpadear perplejo, es la, por un lado, buena iniciativa de EDAF para montar su tienda virtual de e-books. EDAF lleva cincuenta años en el negocio y no está de más que ofrezca ya parte de su catálogo de manera directa a través de Todo-e-Books.
Pero he dicho que me he quedado perplejo. Si, sobre todo cuando, para ver cómo funcionaba la tienda, le he dado a comprar al libro de El arte de la guerra, de Sun Tzu, un clásico de las letras completamente libre de derechos. El carrito de la compra se ha puesto muy contento al decirme que costaba 16€. Y ahí he visto a dónde van a quedar muchas editoriales si no cambian su percepción del mercado. Nadie va a pagar 16 euros por un libro en formato electrónico, qué demonios, no habría que pagar 16 euros por un libro en papel a menos que fuera una edición de quitarse el sombrero.
Luego viene el dato curioso: la edición en papel de EDAF disponible vía lilbrería online cuesta 13 euros Aquí hay algo que se me escapa.
De todas formas, dejando a un lado ese precio, parece que la media está en torno a unos ocho euros, algo más de los precios en la iniciativa de Balcell, que rondan los cinco.
Luego le echarían la culpa de las bajas ventas a la piratería, o a que no hay interés… Señores, pronto vender libros electrónicos por más de tres o cuatro euros se convertiría en una locura editorial. Al tiempo.

21 de enero de 2009 a las 10:41
El problema es que aunque te libres de los gastos de distribución, impresión, etc., no estás libre de otros costes al vender e-books. Las plataformas de venta se quedan con porcentajes tan o más elevados que una librería tradicional, y aparte cobran tarifas fijas por uso de su servidor. Vamos, que tampoco es una ganga. Con todo, estoy de acuerdo en que los precios tendrán que bajar si quieren ser competitivos.
23 de enero de 2009 a las 11:28
¡Hola!
Un artículo muy interesante, aunque se echan de menos un par de enlaces para poder ver in situ lo que comentas.
Todavía tienen que madurar mucho los autores y los editores para que el mercado del libro electrónico se ponga en marcha: Si para el cliente no es rentable económicamente (ya de entrada hay que comprar un lector que vale entre 300 y 400 euros…) y además nos sangran con unos precios mayores que los del propio papel (o escasamente inferiores, viene a ser lo mismo) es normal que nadie quiera dar el paso de cambiar de tecnología. Pero como apunta Balcells, puede ser una forma de mejorar la situación de los propios autores, que podrían independizarse de las editoriales (aunque muchos preferirán seguir bajo el paraguas de las grandes empresas del papel).
Y respecto a lo que comenta Gabriella Campbell, montar una plataforma de venta on-line es bastante barato, y los gastos de servidor son proporcionales al número de visitas y ventas, así que se amortizan fácilmente. Si quieres, Gabriella, ponte en contacto conmigo y yo te doy más información y un presupuesto ajustado.
Bueno, yo creo que no hay duda de que el libro electrónico será el futuro, aunque todavía hay muchos pasos que dar antes de que empiece a instalarse definitivamente entre nosotros de una forma cómoda.
4 de febrero de 2009 a las 10:21
Estimados lectores del blog, desde Editorial Edaf os agradecemos vuestra preocupación por el apasionante mundo de la edición electrónica, en el cual apenas estamos dando los primeros e inseguros pasos, pero que no dudamos que en breve se harán firmes y resueltos gracias a vuestra ayuda. Estamos convencidos de que nos enfrentamos a una verdadera revolución en nuestra industria y de que aquellos que no sepamos adaptarnos desapareceremos. Por ello, todos vuestros comentarios y opiniones, favorables o desfavorables, serán siempre bienvenidos, pues nos permitirán mejorar.
También queremos compartir con vosotros nuestras ideas y matizar algunas de las observaciones que hacéis en este blog, que son erróneas o pueden llevar a confusión acerca de nuestros e-books:
Así, la edición de la que habla Alfredo Álamo de El arte de la guerra, que tiene un precio de 16 € en su versión electrónica, se corresponde con la versión traducida y comentada por el Grupo DENMA, que en papel tiene un precio de 20 €. La confusión de Alfredo es comprensible, pues tenemos otro El arte de la guerra, en este caso en traducción y versión de Thomas Cleary, cuyo precio en papel es de 13 €, como afirma Alfredo.
En el caso particular del texto de El arte de la guerra, la editorial lo tiene en distintas versiones y formatos (hasta diez referencias en nuestro catálogo) con un rango de precios que van desde los 9 € de la versión en bolsillo, hasta los 36 € de la versión más lujosa, con lo que tratamos de cubrir todo el espectro de clientes interesados en este texto. No nos extraña que en algunos casos haya confusiones entre nuestros lectores, pues incluso las sufrimos internamente.
Hay otra de las afirmaciones que no es correcta. Cuando se menciona que El arte de la guerra es un texto libre de derechos, tiene toda la razón en cuanto que su atribuido autor, Sun Tzu, no cobra derechos de autor. Pero a no ser que nos hagamos con un texto original del siglo VI o V a. de C. y el lector sea un experto en la China de antes de nuestra era capaz de interpretarlo, lo único que podrá hacer es admirar los ideogramas originales. Para que sea accesible al lector medio actual, debe de haber un sinólogo o un grupo de sinólogos que lo traduzcan a un idioma moderno. Evidentemente, estos expertos, que han tardado largos años en adquirir sus conocimientos, sí cobran derechos de autor por sus versiones y traducciones (en nuestra humilde opinión muy merecidos). En algunos casos incluyen comentarios y glosas, de ahí las diferentes versiones que manejamos en nuestra editorial.
Estamos en un momento cambiante en el mercado del libro, y en esta coyuntura la Editorial Edaf no quiere quedarse atrás. El esfuerzo tanto de recursos humanos como económicos por parte de la editorial está siendo cuantioso, pero nuestra voluntad es la de estar en precios de mercado (nuestra idea inicial es que nuestros e-books sea al menos un 25% más barato que la edición en papel: en Amazon.com la diferencia es algo mayor, pues varía entre el 35 y el 45%, pero en este caso sin la intervención de intermediarios). Pero lo que sí podemos aseguraros es que pretendemos estar atentos a los movimientos respecto a los precios del libro electrónico y, sobre todo, de las observaciones de nuestros lectores y posibles clientes como vosotros. Evidentemente, ajustaremos al máximo que permitan los costes nuestros precios para hacer nuestro catálogo de e-books asequible al mayor numero de personas.
Por ultimo, no queríamos dejar de agradecer el comentario de Gabriella referente al elevado coste de intermediación en el mercado del e-book. Es cierto que en algunos casos son más elevados que los canales de distribución del libro tradicional.
Nada más, esperamos con mucho interés recibir vuestros comentarios para intentar mejorar nuestra oferta. ¡Gracias por adelantado!
Diego Fossati
Subdirector
Editorial Edaf, S. L.
4 de febrero de 2009 a las 10:56
Hola, muchas gracias por la aclaración.
Sin embargo, hay una cuestión dentro del libro electrónico que no acabo de entender -no sólo yo, es la idea que se me queda tras leer a John Siracusa en The once and future e-book: on reading in the digital age http://arstechnica.com/gadgets/news/2009/02/the-once-and-future-e-book.ars – es la idea de la equivalencia de libro físico a libro digital. El libro digital es un libro en sí mismo, que tiene que llevar un coste apropiado a lo que es. Así, aunque un libro fuera la equivalencia a un lujosísimo volumen de cincuenta euros, no tendría sentido venderlo por treinta.
En cuanto a El arte de la guerra, está claro que toda nueva edición y traducción lleva unos gastos inherentes, sobre todo si es una edición anotada, pero hay que tener en cuenta, es mi opinión, que existen ediciones antiguas disponibles en bolsillo a precios bajos -en segunda mano es un clásico- y que existen otras editoriales que también lo venden de manera electrónica para ebooks por menos de cuatro euros, e incluso dos, aunque es posible que sean inferiores en calidad -de información- que la de Edaf.
Quizás es desafortunado por mi parte haber elegido ese ejemplo -fue de lo primero que vi en la -por otra parte, impecable- tienda virtual de Edaf. Me llamó mucho la atención el precio, claro que no puedo entrar a comentar el valor añadido invertido en el libro. De todas formas, y es exclusivamente mi opinión, el precio por el que se está empezando a vender de manera electrónica me parece todavía sin ajustar, quizás un poco a la defensiva.
Todos los comienzos son difíciles, sobre todo en un cambio tecnológico y social tan grande. Así que, de entrada, felicitaros por la iniciativa. No todas las editoriales lo están intentando y es de agradecer el esfuerzo por adaptarse a un mercado que, en este momento, nadie puede saber a ciencia cierta hacia dónde se dirige.
12 de febrero de 2009 a las 11:26
[...] (y consumidores) de la industria editorial. Si hace unas semanas Alfredo Álamo exponía en Lecturalia el caso concreto de la Editorial Edaf, ahora en Harper Studio (no dejéis de leer los comentarios), [...]