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¿Sabías que Sindbad y Aladino no aparecían en Las mil y una noches?

Alfredo Álamo el 18 de diciembre de 2014 en Divulgación
  • Antoine Galland fue el primer europeo en traducir los famosos relatos orientales.
  • Los viajes de Sindbad, Aladino y Alí Babá y los 40 ladrones no estaban en el original

Antoine Galland vivió durante años en Oriente Medio, donde trabajó como arqueólogo y traductor a finales del siglo XVII, llegando a ocupar el puesto de anticuario real. Galland aprendió a hablar árabe, turco y persa, convirtiéndose en uno de los principales expertos en literatura oriental de su época. De vuelta a Europa, trabajó en la Biblioteca Real y como catedrático de árabe en el Colegio de Francia. Sin embargo, su gran pasión por la literatura quedó reflejada en la traducción de Las mil y una noches, el mayor corpus de relatos nacidos en la India y considerado como uno de los títulos fundamentales de su historia.

Galland, sin embargo, se tomó ciertas libertades a la hora de traducir el texto. De entrada, consideró que había demasiado erotismo y sexo, así que expurgó el contenido, dejando muchos de los relatos sin demasiada sustancia. Luego decidió que conocía algunas historias mucho más interesantes y decidió incluirlas en su traducción.

Aladino y la lámpara maravillosa y Alí Babá y los 40 ladrones no estaban en Las mil y una noches. Galland dijo haber escuchado estos relatos de boca de un viejo cuentacuentos sirio en Alepo. En el caso de Aladino, no hay fuentes árabes ni persas que lo recojan, y está situado en China, aunque el ambiente es más parecido a un estado del Medio Oriente. En el caso de Alí Babá, tampoco hay un texto previo al de Galland. De hecho, se creyó haber encontrado un manuscrito en árabe en la Biblioteca Bodeliana, pero resultó ser una falsificación.

El caso de Sindbad es diferente. Ahí sí que hay un origen y una historia de los relatos, que se puede remontar a la Antigua Persia. Se conservan algunos manuscritos en árabe y, por lo visto, Galland decidió que un ciclo tan importante como este debía ser incluido en la antología oriental por antonomasia. Así que decidió traducir también Sinbad, pese a no estar en los textos originales.

Galland, además de estos cambios, incluyó numerosos detalles y relatos menores, cambios que con el tiempo y las nuevas ediciones se han ido corrigiendo. En 1885, sir Richard F. Burton publicó una traducción que se ha considerado canónica durante mucho tiempo, en la que, sin embargo, mantuvo los añadidos del traductor francés. Eso sí, Burton no hizo ningún expurgo en materia sexual y escandalizó a los rígidos victorianos con sus explicaciones sobre el sexo en la cultura de la India.

En español, las primeras versiones de Las mil y una noches fueron las publicadas por Blasco Ibáñez a partir de los textos de otro traductor francés, J. C. Mardrus. Por lo visto, Mardrus también tenía mucha imaginación y decidió incluir mucho de su propia cosecha en las traducciones, según él a partir de un supuesto texto tunecino del que nadie ha oído hablar desde entonces.

En muchas de las actuales traducciones ya no se incluyen estos textos que, pese a todo, han acabado por convertirse en los más famosos de Las mil y una noches. Siempre nos quedará la duda de si Aladino o Alí Babá y los 40 ladrones eran relatos tradicionales que Galland escuchó o si fueron una invención propia que decidió unir a la mejor colección de historias maravillosas por excelencia.

Autores relacionados:
Richard Francis Burton
Vicente Blasco Ibáñez
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Las mil y una noches

Los libros más vendidos para la Navidad de 2014

Alfredo Álamo el 17 de diciembre de 2014 en best-seller
  • En las últimas semanas del año se concentra el porcentaje de ventas más importante.
  • Ya sabemos los primeros nombres que se convertirán en bestsellers del año

Una manera de tomar el pulso al mundo editorial es comprobar los libros más vendidos justo antes de encarar la recta final del año, momento en que los libros se convierten en un regalo de valor seguro. Por eso, los libros y autores que ahora están mejor posicionados son los que se convertirán en algunos de los más vendidos del 2014. Veamos el listado de los cinco más importantes, ofrecido por las librerías españolas a través de Todos Tus Libros.

En el número 5, manteniéndose en los primeros puestos pese al tiempo que lleva ya en el mercado, nos encontramos con El umbral de la eternidad, de Ken Follett. Novela histórica de primer nivel que cierra la trilogía The Century y que nos asegura horas (y horas, y horas) de entretenimiento.

En el 4, un lanzamiento reciente de literatura fantástica para quitarle el mono a todos los seguidores de Patrick Rothfuss y la saga de Kvothe: La música del silencio. Una novela corta que nos deja ver la historia del asesino de reyes desde una perspectiva muy diferente.

El número 3 es para uno de los autores más conocidos de las letras españolas, Antonio Muñoz Molina. Con Como la sombra que se va, el autor se centra en el asesino de Martin Luther King, James Earl Ray, y su paso por Lisboa tras su fuga de EEUU.

El dos está ocupado por Javier Cercas, quien, un año más, tiene todos los números para ser unos de los autores más vendidos del año. Siguiendo cierta línea, Cercas vuelve a hablarnos de la un hecho real en El impostor, el relato de la increíble -pero verdadera- vida de Enric Marco. Uno de los más importantes activistas en situar en el Holocausto judío a víctimas españolas como él y que resultó siendo un triste falsario.

¿Y el número 1? No es una sorpresa que el tercer libro de Dolores Redondo, Ofrenda a la tormenta, dentro de su trilogía del Batzán, se haya colocado inmediatamente como uno de los más buscados por los lectores. Venía de dos superventas y esta nueva entrega se estaba haciendo de esperar. ¿Permanecerá en el primer puesto una vez pase la vorágine navideña?

¿Qué os parecen estos libros? ¿Interesantes? Todos tenemos nuestro libro favorito cuando llega Navidad. ¿Cuál es el vuestro?

Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Autores relacionados:
Antonio Muñoz Molina
Dolores Redondo
Javier Cercas
Ken Follett
Patrick Rothfuss
Libros relacionados:
Como la sombra que se va
El impostor
El umbral de la eternidad
La música del silencio
Ofrenda a la tormenta

Cómo saber si tienes un auténtico resacón de libro

Alfredo Álamo el 16 de diciembre de 2014 en Divulgación
  • Cientos de lectores sufren de esta curiosa dolencia de la que no se conoce cura.
  • Dolores de cabeza, ojos vidriosos y cartera vacía son algunos de sus síntomas.
Hombre en la cama con resaca, mira al libro y el despertador en la mesitaModificada de Bark, 2009 bajo CC 2.0 Generic

Suena el despertador. Son las siete y media de la mañana. Es entonces, y sólo entonces, cuando te das cuenta de que quizá tendrías que haber parado antes de leer. Pero claro, ese capítulo estaba tan interesante, era necesario que lo terminaras. Y luego, una página más. Un página más y apagabas la luz. Pero bueno, si sólo quedaban sesenta páginas más para terminar, ¡no ibas a dejarlo ahí! El resultado, una dolencia de lo más curiosa: el resacón de libro.

Además de los habituales síntomas, a saber, dolor de cabeza por la falta de sueño, los ojos pegados con cola y somnolencia exagerada, es posible que un excesivo abuso de la noche para leer provoque otros efectos secundarios debido al alto consumo de ficción en unas horas en las que el cerebro debería estar procesando lo visto durante el día y no seguir recibiendo información, ¡y encima, ficticia!

Así pues, no es de extrañar que aquellos aquejados de un buen resacón de libro acaben con problemas para reconectar con el mundo real tras una inmersión total. Por lo visto, la información de la ficción acaba por imponerse a la normal durante un tiempo. Y cuidado, quizá el daño pueda hacerse permanente.

Pero, ¿me pasa a mí, doctor?

Bien, hay algunas fases bien conocidas. La primera es la del lenguaje. Si te levantas por la mañana y le dices a tu novio que es “tu sol y tus estrellas” es un síntoma de que llevas muchas páginas leídas seguidas de Canción de Hielo y Fuego. Si comienzas a referirte a la gente que no lee como tú bajo el término de “muggles” o que, de repente, te gustan los chicos “dark, tall and handsome” es que tu índice de lecturas nocturnas se está acercando peligrosamente al límite.

Otro síntoma se manifiesta en la deslocalización geográfica, es decir, salir a pasear después de terminar del tirón, por ejemplo, Trópico de Cáncer y darte cuenta después de un rato que no estás paseando por el barrio latino de París, sino dando vueltas por el parque de tu barrio.

El resacón de libro también es peligroso para la economía familiar. Si un libro te ha dado un buen resacón, esa sensación se convierte en adictiva, así que es más que probable que intentes reproducir la experiencia, normalmente comprando todos los libros que haya escrito ese autor. En el caso de que no tenga muchos, acabarás pidiéndole por Twitter que escriba ya el siguiente. Pero YA YA.

Si tienes estos síntomas, entonces no lo dudes: tienes un resacón de libro. Por desgracia, poco o nada se puede hacer ya: es una sensación tan dolorosa como adictiva y es poco probable que quieras salir de ese oscuro círculo vicioso de buenas lecturas.

Autorismos, las palabras creadas por escritores

Alfredo Álamo el 15 de diciembre de 2014 en Autores

shakespeare

Jinetes del lenguaje, los escritores se enfrentan en ocasiones a la rigidez de la lengua establecida, luchan contra los corsés que les impiden seguir creando más allá del corpus de palabras existentes y deciden, por su cuenta y riesgo, crear una palabra nueva. A falta de una una definición mejor en castellano -que alguien me corrija, por favor-, he encontrado la definición en inglés para estas palabras, authorisms, que puede ser traducido por autorismos.

Con esta idea no me refiero a la creación de lenguajes completamente nuevos, como ya han hecho algunos escritores, o al uso de jergas o jerigonzas inventadas, como podemos leer en La naranja mecánica o el muchas de las obras de Cortázar. No, me refiero a aquellas que se inventan para ser usadas de manera normal en el idioma cotidiano, es decir, los neologismos.

Se dice que uno de los autores que más influencia ha tenido en un idioma ha sido Shakespeare, a quién se le atribuye la creación de más de 1700 palabras del inglés. Seguramente, esto es una exageración, pero sí que es posible que fuera el primer en registrar muchas de esas nuevas palabras que ya existían antes y que nadie había puesto por escrito.

Muchas veces, la nueva palabra viene determinada por la necesidad de definición, como sucede, por ejemplo, con la palabra inglesa whodunit, acuñada por el crítico literario Donald Gordon para etiquetar las novelas de misterio alrededor de un asesinato con un complejo enigma que resolver.

Más recientemente, William Gibson acuñó el término ciberespacio en el cuento corto de 1982, Quemando cromo, un concepto que amplió en Neuromante y que con el tiempo se ha convertido en una palabra de uso corriente en numerosos idiomas.

La creación de palabras y conceptos es uno de los momentos más emocionantes de la vida de un escritor, adentrándose en terreno de exploradores del lenguaje y de las ideas. ¿Y vosotros? ¿Conocéis más palabras de uso normal que hayan sido creadas por un escritor? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Autores relacionados:
Julio Cortázar
William Gibson
Libros relacionados:
La naranja mecánica
Neuromante
Quemando Cromo

Gana el Pulitzer, pero la mitad de sus lectores no se terminan el libro

Alfredo Álamo el 12 de diciembre de 2014 en Literatura electrónica
  • Donna Tartt consiguió ganar el Premio Pulitzer con su novela El jilguero y ha sido superventas.
  • Ahora se puede saber dónde abandonan los lectores libros que se creían auténticos éxitos.

Hay gente que es incapaz de dejar un libro a medias, por malo que sea, o al menos eso dicen siempre. Con la llegada del libro electrónico podemos tener acceso a mucha información que antes se quedaba en el ámbito de lo personal, como qué párrafos de un libro son los más subrayados (o compartidos), y, ahora, el punto exacto en el que dejaste de leer un libro.

Kobo es una de las grandes tiendas de ebooks de la actualidad, aspira a rivalizar con Amazon, y también dispone de algunos de los mejores e-readers de tinta electrónica del mercado. Pues bien, un análisis de los datos de sus usuarios nos ofrece un curioso resultado respecto al último Premio Pulitzer, El jilguero, de Donna Tartt, un libro que ha recibido los parabienes de la crítica, pero que tan sólo el 44% de los lectores británicos han logrado terminar.

La novela, que llega a las 800 páginas, ha sido demasiado para muchos lectores, se apunta a que quizá es demasiado larga, que tampoco han llevado bien otros títulos que gozaron de gran popularidad los últimos meses como 12 años de esclavitud, que lograron dar por terminado sólo el 28%.

De hecho, Amazon ya ha anunciado que posee los datos de dónde se quedan los lectores en cada libro, pero por el momento es un conocimiento que no se ha hecho público y que se ofrece a los editores. No sería de extrañar que en los próximos meses se analicen bien a fondo los motivos para estos abandonos y que se sugiera a los escritores alguna pauta a seguir para fidelizar a sus lectores.

Como nota curiosa, la autora autoeditada Casey Kelleher logró un porcentaje muchísimo más alto de lecturas finalizadas, pese a no aparecer en la lista de los libros más vendidos. Y no estamos hablando de alguien que no vende, ya que Kelleher ha superado ya los 150.000 ejemplares (digitales).

Es posible que las sensaciones del papel al digital no sean las mismas, pero no deja de ser curioso que libros tan vendidos tengan un abandono tan grande, lo que debe influir, con toda seguridad, en las siguientes compras del lector.

Vía: The Guardian

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Tres ladrones con gorros de colores y un mini se estrellan para robar libros

Alfredo Álamo el 11 de diciembre de 2014 en Vídeos
  • El vídeo de seguridad muestra que no son aficionados a la poesía.
  • Destrozaron el ventanal al más puro estilo de los ladrones de joyas.
Hombre con bigote, gafas y sombrero. Hipster desconocidoUno de los posibles sospechosos. Modificada de Christopher Michel, 2010 bajo CC SA 2.0 Generic

Se veía venir. Con los precios que tienen algunos libros, no es de extrañar que un grupo de hipsters de Barcelona, encapuchados con sus pasamontañas de colores, decidieran estrellar su flamante Mini Cooper contra el escaparate de la Libreria Calders para ejercer de ladrones de joyas y arramblar con alguna de las mesas de novedades y un puñado de literatura francesa.

Estos amigos de las palabras ajenas, que tardan un poquito más que sus compañeros del mundo de las joyerías, se abren paso entre géneros que no les interesan y llenan un par de bolsas antes de volver al coche, no sin cierto tropiezo, antes de escapar.

Lo que no sabemos es si se han fijado en el tipo de edición que luego es más fácil de vender, que no es lo mismo colocar un Quijote en estado puro, que una edición de Reverte, que ya ha sido cortada por profesionales.

En cualquier caso una buena promoción para la librería (o eso esperamos) y un vídeo de lo más simpático (si es un anuncio para las redes sociales). Si no es así… hay unos ladrones de lo más curioso en Barcelona. ¡Cuidado, poetas! Puede que os atraquen en el próximo recital y os dejen sin poemarios autoeditados. Valen mucho en el mercado negro.

El personaje que compartieron Cervantes y Shakespeare

Alfredo Álamo el 10 de diciembre de 2014 en Autores
  • Shakespeare utilizó uno de los personajes de El Quijote en sus textos
  • La obra se perdió tras sus primeras representaciones a cargo de la compañía King’s Men

Cardenio

El irlandés Thomas Shelton publicó en 1612 la traducción al inglés de la primera parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Shelton había estudiado en Salamanca y tradujo la obra de Cervantes a partir de las ediciones que se habían publicado en Flandes. No era la versión revisada, que llegó junto a su trabajo sobre la segunda parte en 1620. Así pues, Shakespeare tuvo acceso al texto junto a uno de sus colaboradores, el dramaturgo John Fletcher, y juntos decidieron escribir una obra con uno de los secundarios de El Quijote como protagonista.

Mi nombre es Cardenio, mi patria una ciudad de las mejores de esta Andalucía, mi linaje noble, mis padres ricos, mi desventura tanta, que la deben de haber llorado mis padres y sentido mi linaje, sin poderla aliviar con su riqueza, que para remediar desdichas del cielo poco suelen valer los bienes de fortuna.

Cardenio aparece en el capítulo XXIV de El Quijote, Donde se prosigue la aventura de Sierra Morena. En él nos cuenta la historia de este desdichado, que presa del amor por la hermosa Luscinda, vaga errante por la sierra, acompañado únicamente por su locura. Cardenio les relata a Don Quijote y a Sancho su historia, pero acaban por pelearse debido a que Cardenio critica parte del Amadís de Gaula, el libro preferido del hidalgo.

Shakespeare y Fletcher encontraron la historia de Cardenio interesante, tanto como para dedicarle una obra completa, La historia de Cardenio, que se estrenó en 1613. La autoría se les atribuye en el registro de 1653, pero poco o nada se sabe del contenido de la obra, hoy en día perdida, aparte de su origen cervantino. De hecho, Fletcher basó alguna más de sus obras en textos de Cervantes, lo que da cierta verosimilitud a la historia.

En 1727, el autor Lewis Theobald afirmó haber basado su obra Double Falshood en textos inéditos de Shakespeare, entre los que se encontraba La historia de Cardenio. Pese a la coincidencia argumental, a día de hoy se desconoce el paradero de esos originales que decía poseer.

Si estáis más interesados en este curioso misterio literario, os recomiendo la obra de Roger Chartier, Cardenio entre Cervantes y Shakespeare, de la editorial Gedisa, imprescindible para todos los aficionados a la obra de los dos grandes autores.

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El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

¿Serías capaz de escribir más de 1000 libros? Ellos sí

Alfredo Álamo el 9 de diciembre de 2014 en best-seller
  • A Corín Tellado se le atribuyen más de 4000 publicaciones entre novela y novela corta.
  • El brasileño Ryoki Inoue publicó más de 1000 libros con 39 seudónimos en 30 años.

Escribir es una pasión para algunos, pero para otros es una auténtica pulsión que no pueden dejar de lado ni siquiera un sólo segundo. A lo largo de la historia de la literatura encontramos autores cuya producción sobrepasa con creces lo humanamente posible y arroja unas cifras de vértigo. Si bien el abuso de seudónimos hace difícil calcular realmente el número de obras de algunos escritores, y que muchos de ellos, en realidad, usaron a otros autores para completar sus cuotas con los editores, está claro que hay un grupo de auténticas máquinas de escribir humanas que destacan del resto y brillan con luz propia.

En castellano encontramos autores clásicos como Lope de Vega, el fénix de los ingenios, cuya obra dedicada a la dramaturgia comprende más de 2000 obras. Teniendo en cuenta los medios y las técnicas a la hora de escribir en el Siglo de Oro, su obra tiene todavía muchísimo más mérito que la de otros autores posteriores, por no hablar de su calidad.

Sin duda, es Corín Tellado la autora más prolífica que podemos encontrar en lengua española. Sus más de 4000 libros publicados a lo largo de su vida son un número difícil de igualar, aunque habría que señalar que muchos de ellos no eran más largos que un cuento de tamaño medio.

El brasileño de origen japonés Ryoki Inoue comenzó su carrera en 1986 y desde entonces ya ha publicado más de 1000 libros a través de casi 40 seudónimos. Por lo visto, sus editores no querían saturar el mercado de los libros de bolsillo siempre con el mismo nombre y le obligaron a usar varias identidades.

Uno de mis favoritos es el estajanovista del terror R. L. Stine, cuya producción de literatura infantil y juvenil de la serie Pesadillas llega casi también a los 1000 libros, con años en los que publicaba uno o dos libros al mes. A sus 71 años, Stine sigue en la brecha, pero tomándose las cosas con más calma.

El alemán Rolf Kamulczak usó, nada más y nada menos, que 100 seudónimos a lo largo de su carrera, en la que escribió libros, relatos, novelas cortas, libros juveniles y guiones para el cine. Se le calcula, a grosso modo, que pasó de las 2000 publicaciones.

Barbara Cartland no llega a estos números tan altos, aunque no se queda muy lejos, pero tiene un récord de lo más curioso. Es la autora que más novelas ha escrito en un sólo año: 23. Hay que dejar claro que no eran novelas cortas ni partes de una serie.

¿Y vosotros? ¿Qué otros autores prolíficos conocéis? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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Barbara Cartland
Corín Tellado
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Robert Lawrence Stine

Cuentos de cabecera, de Osamu Dazai

Raquel Vallés el 8 de diciembre de 2014 en Literatura, Narrativa
  • Osamu Dazai recrea cuentos tradicionales con su peculiar estilo irónico y adulto
  • En la presente edición se incluyen los cuentos originales poco conocidos en Occidente

Hombre cabalgando sobre carpa, imagen de un cuento tradicional japonés

En un refugio antiaéreo de Tokio un padre intenta entretener a su hija leyéndole un libro de cuentos clásicos japoneses. Pero mientras lee, en su mente se va desarrollando otra versión de los hechos. Esta es la premisa inicial de los Cuentos de cabecera de Osamu Dazai, una versión irreverente de varios de los cuentos tradicionales japoneses, realizada por el autor en 1945.

La edición de Satori incluye la versión original de estos cuentos, desconocidos para la mayoría de los occidentales, para poder compararlos con las versiones de Osamu Dazai, pero, más allá del entretenimiento de la comparación, los Cuentos de cabecera tienen valor por ellos solos.

Son 4 relatos divertidos en los que el narrador interrumpe continuamente la acción para hacer sus apostillas, comentarios políticamente incorrectos y satíricos, con personajes deslenguados, ebrios, o crueles.

La historia de Urashima, en la que un buen hombre es llevado al Palacio del Dragón como regalo por haber salvado a una tortuga, es uno de los cuentos en los que sí merece la pena leerse inmediatamente el original, para ver hasta que punto el autor consigue crear un personaje satírico.

El lobanillo desaparecido es también un divertido cuento en el cual el narrador interviene con saña sobre todo para describir al hijo del protagonista, un hombre santo, o a su esposa. El gorrión de la lengua cortada es un relato que ya conocía y que en el desarrollo de Osamu Dazai gana en detallismo y profundidad de los personajes.

Por último, La montaña Kachi-Kachi es un ejemplo de cómo de crueles pueden ser los cuentos tradicionales.

En conjunto, un divertimento encantador, de los que te dejan con una sonrisa y, además, conociendo un poco mejor una cultura tan compleja y diferente a la nuestra. Como es habitual en Satori la edición está muy cuidada, siendo obligatorio destacar la preciosa ilustración de Juan Hernaz.

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¿Quiso Agatha Christie culpar de asesinato a la amante de su marido?

Alfredo Álamo el 5 de diciembre de 2014 en Autores
  • Durante 10 días toda Inglaterra se volcó en la búsqueda de la conocida autora.
  • Arthur Conan Doyle contrató a una medium para encontrarla.

El tres de diciembre de 1926, Agatha Christie desapareció. Una nota para su secretaria decía que se dirigía a Yorkshire, pero nunca llegó a su destino. Para la sociedad británica de la época, la desaparición de la conocida autora supuso un suceso que puso patas arriba a media Inglaterra. Pero, ¿qué fue lo que pasó?

Agatha Christie estaba pasando un mal momento familiar: su marido le había pedido el divorcio y ese mismo día de diciembre se había marchado a pasar el fin de semana con su amante. La discusión entre ambos había sido terrible y Christie decidió abandonar la casa familiar en su coche aquella misma noche.

Su flamante Morris Cowley fue encontrado más tarde, cerca de un lago a no demasiada distancia, con una bolsa llena de ropa. Ni rastro de la famosa escritora. Algo así no podía pasar desapercibido. La policía comenzó a recibir presiones desde el gobierno e incluso los periódicos ofrecían recompensas por cualquier información sobre el paradero de Christie. Sin resultado alguno.

Mil policías y más de quince mil voluntarios peinaron la zona alrededor del coche ayudados por aviones que accedían a las zonas más abruptas. Durante 10 días, nada se supo de ella, y su desaparición alcanzó a los medios internacionales, convirtiéndose en un misterio global digno de una de sus novelas.

El mismísimo Arthur Conan Doyle se implicó en la búsqueda de su compañera de misterios, pero en lugar de usar las dotes analíticas de su mítico Sherlock Holmes, decidió darle un guante de la autora a una de sus mediums de confianza, para ver si a través del mundo espiritual podían encontrarla. El resultado: nada de nada.

10 días desaparecida, con media Inglaterra buscándola, hasta que apareció, en un hotel balneario cerca de Yorkshire, donde estaba registrada con un nombre falso. La autora dijo en aquel momento no recordar cómo había llegado allí y hasta dos médicos certificaron su amnesia. La reacción del público en su momento fue muy negativa y hasta se habló de un truco publicitario.

Si bien la teoría generalizada es que Christie quería darle un buen susto a su marido y dejarlo en evidencia, existe otra idea sobre esta desaparición que popularizó el director de cine Michael Apted en su película Agatha. Según el cineasta, Christie se planteó un elaborado suicidio mediante el cual pretendía implicar a la amante de su esposo como la culpable de su asesinato.

Esta teoría enfadó, y mucho, a los herederos de Agatha Christie, pero, a día de hoy, todavía se desconoce qué pasó realmente con la autora de misterio más conocida del mundo durante esos diez días de diciembre.

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