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Tu libro no es solo tuyo

Gabriella Campbell el 18 de junio de 2013 en Autores, Literatura

Escribir en comunidad

En la eterna discusión entre los que están a favor de la autoedición (o de la coedición) y los que apuestan por la edición tradicional, hay un dicho que empieza a escucharse más y más, sobre todo en relación a la edición digital: tenemos que eliminar a los intermediarios. En una nueva era en la que cada vez es más común que un libro triunfe sin la intervención de una editorial, vendiendo a destajo en plataformas como Amazon, se vitorea el concepto de háztelo todo tú mismo. Prescinde de editor, de maquetador, de corrector, de diseñador, de distribuidor y librería, y dedícate solo a pagar el grueso del pastel a una gran infraestructura virtual. Al fin y al cabo, tu libro es solo tuyo. Como escritor, has hecho tú todo el trabajo, ¿no es verdad?

Hoy en día, tal vez más que nunca, se concede una importancia fundamental a la idea de creación. El escritor crea, luego merece todo el mérito del texto. Hace surgir de la nada una composición, le da vida. ¿Pero esto es realmente así?

Para empezar, partamos de la base de que nada surge de la nada más absoluta. El escritor tiene el peso de la influencia de todo lo que ha leído, todos los medios que lo rodean, y además no escribe exclusivamente para él mismo, sino con una figura muy concreta de lector en mente (por lo menos si busca publicar; no hablamos de escritores cuyos legajos solo van al cajón de la mesita de noche). Forma parte de un contexto, de una textualidad, es decir, está condicionado por el acervo cultural en el que ha nacido y donde se desarrolla. No hay nada nuevo bajo el sol, dicen, y por mucho que uno intente innovar, esta supuesta innovación parte como respuesta a formas tradicionales, a las que el autor les debe precisamente su deseo de antagonismo. Por otro lado, hasta el escritor más experimentado y profesional necesita lectores de prueba para comprobar que no haya erratas e incoherencias. Ese primer filtro ya nos otorga un texto ligeramente diferente del que se escribió en primera instancia.

La corrección de estilo, cuando se aplica, proporciona una dinámica extraordinaria a un texto. Los ojos de un buen corrector saben reconocer estructuras cacofónicas, torpes o desmañadas, identifican repeticiones innecesarias tanto fonéticas como gramaticales, pillan incongruencias al vuelo. Y qué decir de los lectores profesionales, que orientan de manera crítica. Todo el trabajo realizado sobre el texto original lo enriquece, forma parte de la obra y se vincula al todo que es ahora tu compendio de palabras escritas, tecleadas o recitadas.

Y, por fin, el lector es el que le proporciona auténtica vida a la obra. Ese lector aplicará sus propias emociones, inteligencia y comprensión a tu texto. Le dará una vida nueva que lo convertirá en algo más complejo y redondo. Merece tener entre sus manos una obra válida, bien escrita, bien editada. Porque si no es así, ocurrirá una de dos cosas: el lector prescindirá de esta obra, que no está a la altura de sus exigencias mínimas; o bien aceptará una experiencia de lectura mediocre que rebajará su nivel de expectativas y contribuirá a construir una sociedad con una demanda cada vez más conformista, con un criterio cada vez más reducido y una visión cada vez más limitada de las posibilidades del arte.

Tu libro no es solo tuyo. Tu libro es de todos. Es un proyecto conjunto, no existe en el vacío. La eliminación de intermediarios que pueden llegar a convertirse en innecesarios (como distribuidoras o librerías físicas) puede redistribuir los ingresos de un libro y convertir las regalías del autor en un porcentaje mucho más digno y justo (en proporción al esfuerzo de este y el tiempo invertido). Pero prescindir del equipo editorial por completo (del editor competente que sabrá adaptar tu obra a las exigencias del mercado y podrá discernir si tiene la calidad suficiente para entregarlo a este; del corrector que transformará tu libro en una lectura mucho más digna; del diseñador que le dará una apariencia mucho más atractiva y cómoda para tus lectores potenciales; incluso de los profesionales publicitarios que pueden ayudarte a llegar a rincones insospechados) puede ser un gran error. Cierto, no estamos en una sociedad perfecta en la que todos los profesionales de la edición cumplen bien su trabajo, pero esta no es razón para eliminarlos de un plumazo. Un libro sigue necesitando de filtros de calidad y de trabajadores que sepan construir, entre todos, un elemento completo del maravilloso acto de la comunicación estética.

Mi amigo el demonio, de Carolyn Jess-Cooke

Alfredo Álamo el 17 de junio de 2013 en Fantástica, Literatura

Mi amigo el demonio, de Carolyn Jess-Cooke

Carolyn Jess-Cooke nos presenta Mi amigo el demonio, su segunda obra tras Diario de un ángel, una fábula en la que reflexiona sobre el libre albedrío a través de los ojos de un ángel… que es también una adolescente. Con el mismo estilo, Jess-Cooke nos lleva ahora al otro lado, al de los demonios que atormentan, o tal vez sería mejor decir experimentan, con el joven Álex.

Como bien dice en su pequeña y magnífica introducción, Álex tiene un amigo, se llama Ruen y es un demonio de 3000 años. La autora nos presenta la historia narrada mediante el diario de Álex, un chico de once años de Belfast, y de los pensamientos de Anya, la psiquiatra infantil que se hace cargo de su caso. Jess-Cooke presenta un tema complicado, como es el de la esquizofrenia infantil, también el de la marginación social e incluso el conflicto norirlandés, y lo envuelve en una pátina de fantasía: Álex habla con Ruen, un demonio cambiaformas que se ha convertido casi en su único amigo.

Pero… ¿es Ruen un delirio esquizofrénico o existe de verdad? Ahí es donde la trama de la novela gira, jugando al despiste mientras la historia avanza, cada vez más oscura y abocada a una situación casi insostenible. No sólo es Álex quien se ve inmerso en sus fantasías, sino que la propia psiquiatra comienza a revivir un trauma de su pasado que ha sido incapaz de superar, la muerte de su propia hija.

Mi amigo el demonio es un libro en apariencia sencillo que trata temas de gran profundidad. Se lee con rapidez y agrado, aunque muchos lectores encontrarán el final un tanto insatisfactorio por no resolver todas sus dudas. Algo que, por otra parte, no es necesario, ya que la historia principal del libro queda cerrada. Como único punto negativo para este libro, quizá la traducción, o la corrección de estilo, me ha parecido algo menos buena de lo habitual en Duomo. Nada, en realidad, que reste valor al conjunto de un libro más que correcto. Recomendable.

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Carolyn Jess-Cooke
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Fútbol es fútbol (y ciencia ficción española)

Juan Manuel Santiago el 15 de junio de 2013 en Ciencia-Ficción, Literatura

Madrid, de Dani Mares

¿Todavía andan de bajón por las humillaciones que han sufrido el Real Madrid y el Barça en las semis de la Champions? ¡No pasa nada! Esta entrada del blog les servirá para levantar esos ánimos.

Uno de los axiomas que te inculcan a sangre y fuego cuando estudias un máster de edición es que los libros sobre fútbol no venden. Bueno, claro, hablo de los másteres de edición que se impartían durante la década pasada, porque a estas alturas de feria está más que claro que los libros sobre fútbol sí que venden. Y un montón, añado. Dejo para otra entrada un bosquejo de esas obras literarias (de ficción, no de biografías ni de ensayos) relacionadas con el deporte rey desde un punto de vista realista, desde Mario Benedetti hasta Nick Hornby, y me centraré en las que lo abordan en clave de ciencia ficción.

Lo cual, dicho sea de paso, es un fenómeno relativamente reciente. Salvo laguna literaria mayúscula, la ciencia ficción y el fútbol no se habían llevado excesivamente bien hasta la década pasada. Ya saben: o bien el fútbol era demasiado populachero para los lectores de un género demasiado intelectual, o bien la ciencia ficción era demasiado marciana para gente tan racial como aquella a la que le gusta el fútbol los domingos por la tarde y es la mejor de sus aficiones. El caso es que hasta fechas recientes, gracias a una serie de elementos que hoy no tengo tiempo para intentar desentrañar (pero que podríamos resumir como sigue: el escritor medio de ciencia ficción pasó a ser un señor normal con los pies en tierra y sin chorradas elitistas en la cabeza), hacia el cambio de milenio comenzaron a verse algunos ejemplos de obras en las que el fútbol pasó a ser uno de los ejes de las tramas de obras de ciencia ficción. Quien dice fútbol, dice deporte en general, como podrá atestiguar el lector de Cinco días antes, de Carlos Fernández Castrosín, una intriga ballardiana con elemento político y el trasfondo de una omnipresente final de rollerball (sí, ese deporte sangriento al que jugaba James Caan en la película de Norman Jewison). O, ya puestos, el lector de Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins: vale, los Juegos son política y espectáculo, pero ¿acaso no son también un deporte extremo llevado hasta sus últimas consecuencias de sangre y arena? (Si consideran deporte el boxeo, no se pierdan Futureland, de Walter Mosley.)

No, en esta entrada hablaré de fútbol a secas. Del fútbol es fútbol de los domingos, en el que son once contra once, no hay rival pequeño, hasta el pitido final no hay nada decidido y, ¡ay!, al final gana Alemania.

Aunque hay precedentes como el relato El medio punta, una historia sobre un cíborg que conseguía hacer historia en la Real Sociedad, firmada con el seudónimo de Borja Mátame Camión por el señor que se había disfrazado de Hombre Invisible en la hispacón de 1994 y aparecida en 1995 en el mítico fanzine electrónico Ad Astra, el fenómeno comenzó en 2003 con la publicación de una novela corta impecable, Ñ, de David Soriano, una ucronía cuya acción transcurría en una Espanya alternativa que, debido a que la Peste Negra diezmó el reino de Castilla, se articula en torno a Cataluña y tiene la capital en Lleida. Se produce una conspiración para asesinar al dirigente castellanista, que acaba de regresar del exilio, todo ello en el marco del partido de la máxima rivalidad. Las coñas con la España que pudo haber sido y no fue, así como los giros verbales y argumentales a la catalana, hacen de esta novela corta una de las verdaderas obras cumbre del género en España. Está recopilada en (y es el germen de) la antología Franco. Una historia alternativa, seleccionada por Julián Díez, donde también aparece otra ucronía sobre fútbol, El derbi, de Pedro Pablo García May, en la que una final de Copa entre el Atlético de Madrid y un Real Madrid cuya estrella es Pelé sirve de pretexto para urdir un atentado contra un Adolf Hitler aquejado de álzheimer y la plana mayor del Partido Nazi. Este relato está dedicado a todos los que creen que el Malditos bastardos de Quentin Tarantino es lo más.

En la misma onda delirante podemos leer la recién aparecida Orsai, de Jordi de Manuel, en la que se traza, en forma de narraciones fragmentadas, un repaso a la idiosincrasia culé, vista a través de los ojos de un forofo multimillonario. En ella vemos a profesores de matemáticas que ponen como ejercicios de clase una razón equivalente consistente en comparar el salario de Cristiano Ronaldo con los de los padres de los alumnos, o una final del Mundial de fútbol celebrada en el estadio Lluís Companys de Montjuïc en la que se enfrentan Alemania y una selección polaca que no termina de entender por qué los aficionados catalanes van a muerte con ellos, o el papel decisivo que un clon de Pelé puede desarrollar en una final del Mundial que, en un futuro lejano, enfrentará a Catalunya con Brasil. Es una lectura desquiciada y agradecida que hay que leer con lupa, so pena de perderse alguna carga de profundidad.

Con todo, y para lectura desquiciante, Madrid, de Daniel Mares, en la que el fin del mundo se cierne sobre una humanidad que está histérica ante el inminente fin de las cosas tal como las conocemos. ¿Toda? ¡No! En la Villa y Corte están pendientes de la final de la Champions, que enfrenta (¡por fin!) al Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona, y cosas como el fin del mundo, un asesino en serie que está haciendo de las suyas o una inminente guerra parecen de lo más secundarias.

Como ven, el frikismo español ha conseguido interesarse por el fútbol después de varias décadas de no acercarse a él, pero lo hace a su manera, con un espíritu libre y lleno de mala leche, toneladas de intencionalidad política y, sobre todo, mucha originalidad.

Eso sí, y aquí les lanzo el guante a los escritores españoles de ciencia ficción que seguro que me están leyendo: si el fútbol nos mola y tal, pero el deporte del que uno acaba hablando con otros frikis en las convenciones de ciencia ficción es el baloncesto, ¿se puede saber por qué no he leído ninguna novela de género ambientada en el mundillo del deporte de la canasta?

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Pedro Pablo García May
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La muerte anunciada de Iain (M) Banks

Gabriella Campbell el 14 de junio de 2013 en Autores, Ciencia-Ficción, Literatura

Iain M. Banks

El Sr. Banks era dos escritores en uno. Por un lado era Iain M. Banks (la M. era de Menzies, su segundo nombre), autor de ciencia ficción y creador de universos tan distintos y especiales como el de la Cultura. Por otro era Iain Banks, escritor de ficción a secas (si es que existe tal cosa, sobre todo en el caso de Banks), narrador de voces tan extraordinarias como la del niño asesino de La fábrica de avispas.

Hace unos meses, Banks revolucionó a la comunidad lectora con un anuncio inesperado: se moría de cáncer. Con el sentido del humor intacto, aunque decididamente negro (una de las primera cosas que hizo al enterarse de su diagnóstico fatal fue pedirle a su novia que se convirtiera en su viuda), comunicó a sus aficionados que dedicaría los últimos meses de su vida a su boda, luna de miel y a visitar a familiares y amigos. También contribuyó a acelerar la salida al mercado de la que sería su última obra: The Quarry (La cantera). Y hace apenas unos días, mucho antes de lo esperado, nos dejó, con una muerte que su esposa, Adele, describió como tranquila y sin dolor. Su marcha ha dejado un vacío inmenso en la escena literaria británica (más aún en la escocesa), y el lamento de sus fans ha llenado un extenso libro de visitas disponible en su página web, Banksophilia.

Respecto a su trabajo como escritor de diferentes géneros, el propio Banks aclaró, en uno de sus posts más recientes, que nunca escribió ciencia ficción, como creían algunos, para cubrir una serie de necesidades económicas, para poder permitirse escribir unas novelas de ficción que le aportaban ingresos escasos. Muy al contrario, Banks insistió en que siempre escribió sus novelas fantásticas por puro amor y afición, y que estas vendían bastante menos que sus novelas mainstream. De hecho, estimó que vendía un solo ejemplar de ci-fi por cada tres o cuatro ejemplares de literatura de otros géneros. Imagino que esta afirmación llega en respuesta a una reacción habitual del lector medio, que asume que la ciencia ficción es un género comercial con el que contentar a adolescentes y a lectores poco exigentes. Sin embargo, la obra de Banks iba muchísimo más allá del clásico pulp, formando sociedades y mundos revolucionarios, no solo por las tramas y personajes, sino por las mismísimas ideas políticas y culturales que se atrevió a plasmar, más cercanas tal vez de una Ursula K. Leguin que de una Guerra de las galaxias u otras space-operas de aventuras que suelen asociarse al viaje espacial literario.

Como era de esperar, una muerte tan sonada, de alguien que además se había ganado el respeto y la admiración de sus colegas de profesión, ha tenido una respuesta multitudinaria y muy sentida. Probablemente los dos apuntes al respecto de mayor interés sean los que han dado su mentor, Ken MacLeod, quien insiste en el periódico The Guardian en la importancia de la creación fantástica de Banks, y su compañero de juergas literarias, Neil Gaiman, que dijo de este, en su blog, si nunca has leído ninguno de sus libros, lee uno de sus libros. Luego lee otro. Hasta sus libros malos eran buenos, y los buenos eran alucinantes.

Adiós, Sr. Banks. Lo echaremos mucho de menos.

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Iain Banks
Ken MacLeod
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Pensad en Flebas

La biblioteca de Guantánamo

Alfredo Álamo el 13 de junio de 2013 en best-seller, Noticias

Guantánamo - Prisión

¿Sabías que hay una biblioteca en la prisión de Guantánamo? Pues sí, el Campamento Delta, donde EE. UU. mantiene a decenas de acusados de terrorismo tras los atentados del 11-S, tiene su propio rincón para libros y películas. Pero no penséis que es una biblioteca normal, ni siquiera para una cárcel: la seguridad es extrema y nadie, excepto el bibliotecario, camina entre sus estanterías.

La biblioteca tiene 9000 títulos, así como películas y algún que otro videojuego. El grueso de la colección está en árabe, aunque también hay libros en inglés. Algunos de los presos llevan ya diez años a la espera de juicio, así que no penséis que hay tanta variedad. Después de todo no hay muchas maneras de pasar el tiempo allí dentro.

¿Qué leen los prisioneros de Guantánamo? A nadie le debería extrañar que sean libros religiosos los que más se consultan. Además, hay traducciones de literatura occidental, como El señor de los anillos, los libros de Harry Potter, o incluso obras de García Márquez. Los libros en inglés se leen menos, pero muchos de los detenidos van aprendiendo el idioma gracias a ellos.

Hay censura previa. Se valora si los libros contienen elementos demasiado profanos, extremistas o con valores antiamericanos. El sexo y la violencia están controlados, aunque eso no ha impedido que superventas como Los hombres que no amaban a las mujeres esté disponible. Que 1984 también esté en la biblioteca no deja de ser interesante.

Además, las familias pueden enviar libros a través de la Cruz Roja. Una vez han pasado el filtro, los prisioneros pueden quedarse con ellos más tiempo de lo habitual, antes de que vayan a ocupar su sitio en la biblioteca principal.

En un lugar como la prisión de Guantánamo, donde muchos derechos fundamentales brillan por su ausencia, la literatura se abre camino, quizá no como a muchos nos gustaría, pero creando puentes y ampliando el conocimiento entre pueblos. Tanto para los prisioneros como para los que los guardan.

Vía: The NYT

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Escritores aficionados a otras artes (III) Elia Barceló

Gabriella Campbell el 12 de junio de 2013 en Autores, Literatura

Elia Barceló

Seguimos con otra entrega donde preguntamos a escritores a qué dedican el tiempo libre. O, mejor dicho, en qué otros campos artísticos les gusta perderse de vez en cuándo, y cómo se relacionan estos con su trabajo como autores. En esta tercera parte hemos hablado con Elia Barceló, autora que destaca por su labor dentro tanto del género fantástico como del juvenil (y que ha estrenado nuevo libro hace poco con Ediciones Destino: Anima mundi). Al igual que ocurrió con Susana Vallejo en la primera entrega de la serie, Elia se decanta por la pintura y el dibujo:

“Buscando hacia atrás en mi pasado, buceando en mis primeros recuerdos, veo el pasillo de la casa de mi infancia, la que derribaron después para construir una más moderna, y que se me aparece de vez en cuando en sueños.

En ese pasillo, y en la salita del tresillo de terciopelo verde, y en el comedor, mis padres habían colgado reproducciones –ahora sé que bastante aceptables– de varios cuadros que me acompañaron durante toda mi infancia. En ellos aparecían princesas de grandes faldas, gente vestida a la antigua jugando a la gallina ciega en un prado, hombres casi desnudos trabajando en una fragua bajo una luz que yo identificaba con el infierno del que nos hablaban en la iglesia los domingos, jarros de barro sobre una mesa de madera oscura, un payaso triste vestido de blanco… Todos ellos formaban parte de mi vida cotidiana y muchas veces me inventaba historias, o más bien viñetas, en las que tenían el papel principal.

Ya en mi adolescencia, una gran editorial comenzó a publicar, por fascículos, una historia universal del arte; con mi asignación semanal empecé a comprarla, me enteré de que todas aquellas imágenes habían sido pintadas por algunos de los más grandes artistas de la humanidad: Goya, Velázquez, Ribera, Watteau… y descubrí muchos otros que me abrieron para siempre el mundo del arte. Luego vinieron los museos y los deslumbramientos, esos cuadros que te marcan como una herida, que dejan cicatriz y te hacen buscarlos de nuevo, observarlos, sumergirte en ellos para salir renovada, deslumbrada y feliz.

Junto a la literatura, no hay otra actividad artística que me emocione tanto como la pintura, aunque el cine y el teatro le siguen muy de cerca.

Siempre he dicho que si no fuera escritora querría ser pintora. Empecé a aprender a pintar en mi época universitaria, pero luego la vida me llevó en otra dirección y desde entonces soy espectadora, observadora de la pintura, asidua visitante de museos y exposiciones, entusiasta de documentales de arte. Pero como tengo cierta tendencia a hacer planes a largo plazo y quiero reservarle un lugar activo en mi vida futura, cuando deje mi trabajo en la universidad, hace un año empecé a aprender a dibujar.

Desde entonces veo las cosas con más intensidad, de otra manera. Siempre he sido muy visual y todas mis novelas tienen escenas que parecen cuadros o fotografías o tomas de una película, pero ahora es todavía mejor porque, a medida que progreso en el dibujo –más despacio de lo que me gustaría por falta de tiempo para practicar– más cuenta me doy de lo que quiero que vea mi lector.

Antes, cuando estaba de viaje y veía algo que me impresionaba, tomaba una foto y, al volver al hotel, escribía un par de páginas en mi diario. Ahora lo que hago es sentarme en algún lugar y dedicar unos minutos a dibujar lo que estoy viendo. En ese tiempo disfruto del sol, del viento, de la llovizna… de sentir el ambiente, y fijarme en las luces y las sombras, y de tratar de reproducir las texturas, para el recuerdo, para el futuro.

Dibujo el pasado para el futuro. Lo mismo que tantas veces hago en mis novelas. Y en algún momento empezaré a jugar con el color. Lo bueno es que, como en la escritura, nunca se llega a un final. Siempre hay otra historia que contar, otra escena que pintar, otros sentimientos, otros colores”.

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Hijos del clan rojo

Blogger Lit Con 2013: Encuentro de blogueros en la Feria del Libro de Madrid

Gabriella Campbell el 11 de junio de 2013 en Actividades, Autores, Juvenil

Blogger Lit Con 2013

El sábado día 1 de junio tuve la oportunidad de pasarme por uno de los actos de la Blogger Lit Con, una reunión muy especial de gente joven donde se celebraba el amor por la literatura y por el mundo de la bitácora virtual o weblog. Allí, varios autores conocidos de literatura juvenil hablaban del acto de escribir, mientras otros se perdían entre la multitud de asistentes que se acomodaban sobre sus toallas en la hierba del Parque del Retiro, justo detrás de unas casetas de libros. Aproveché para sacarle unas palabras a uno de los organizadores, Javier Moriones, conocido en el entorno de los blogs como Hermochi, para que él mismo pudiera explicarnos qué es esto de la Blogger Lit Con y en qué consiste exactamente:

¿Qué es Blogger Lit Con? ¿Cuánto tiempo lleva celebrándose y dónde?

La Blogger Lit Con es un encuentro que nace con la intención de que todos aquellos apasionados por la literatura juvenil y conectados a través de toda la red se encuentren y puedan conocerse. Con el tiempo ha ido creciendo y cada vez acoge a más gente que viene de todas partes de España. Este es el cuarto año consecutivo que se celebra, aprovechando, como todos los años, la celebración de la Feria del Libro de Madrid, que es el escenario idílico para un encuentro de estas características.

¿Cuántos asistentes habéis tenido a este último encuentro? ¿Se trata solo de un encuentro de blogueros o está abierto a cualquier participante?

En este último encuentro hemos logrado superar la barrera de doscientos cincuenta asistentes, lo cual supera por casi cien personas a los participantes que tuvimos en 2012. La Blogger Lit Con nació en principio como un encuentro de bloggers, pero sus puertas están abiertas para todos aquellos amantes de la literatura que quieran pasar un buen rato entre libros, amigos y buena literatura; cada año son más los que acuden sin tener un rincón en la red, simplemente porque quieren disfrutar de un día cuyo motivo central es la literatura.

¿De qué se habla o qué se trata en una Blogger Lit Con? ¿Tiene un plan específico o su carácter es más propio de un encuentro de amigos?

Todo gira en torno a la literatura. Tratamos de dividir el tiempo: durante gran parte de la mañana y la tarde dejamos que los asistentes se esparzan y tengan tiempo de acudir a las firmas de escritores que quieran y así aprovechen para charlar y conocerse más entre ellos; por otra parte, nosotros tenemos también una serie de actividades, juegos y concursos literarios tras la hora de la comida, donde los blogueros (y no blogueros) ponen a prueba sus conocimientos sobre literatura. También tratamos de organizar coloquios con autores: en esta última Blogger Lit Con contamos con una mesa redonda sobre fantasía con José Antonio Cotrina (El ciclo de la luna roja), Antonio Martín Morales (La horda del Diablo) y Alberto Morán Roa (El rey trasgo); así como con un coloquio con David Lozano (La puerta oscura).

¿Qué te gustaría destacar de este último encuentro?

Si tuviera que destacar algo de este último encuentro es toda la ilusión y todas las ganas que han demostrado los asistentes, cuya participación en la Blogger Lit Con ha sido fantástica. Han sido muchos los que han acudido a la quedada y, una vez más, ha quedado demostrado que los jóvenes leemos y somos capaces de movernos llevados por la literatura.

Para más información sobre la Blogger Lit Con tanto de este año como de años anteriores podéis visitar la página web oficial.

Autores relacionados:
Alberto Morán Roa
Antonio Martín Morales
David Lozano Garbala
José Antonio Cotrina
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El Rey Trasgo
La cosecha de Samhein
La horda del Diablo 1. La caza del nigromante
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El panorama actual de la ciencia ficción española (III)

Juan Manuel Santiago el 10 de junio de 2013 en Autores, best-seller, Ciencia-Ficción

Otro - Muñoz Rengel

En la entrada anterior reseñábamos Cenital, de Emilio Bueso, que poníamos como ejemplo de ciencia ficción española del aquí y del ahora, de la que nos muestra el final de la civilización occidental tal como la habíamos conocido desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el comienzo de la aciaga crisis en 2008.

El sueño del otro, de Juan Jacinto Muñoz Rengel, ahonda en esta idea, pero desde enfoque más subjetivo. Por establecer una comparación con los grandes nombres de la ciencia ficción de advertencia, si Bueso está en la onda de las trilogías del desastre de J. G. Ballard o John Brunner, Muñoz Rengel entra hasta el fondo en el espacio interior de J. G. Ballard (vaya, aquí tenemos un referente común para la nueva generación de autores de ciencia ficción carentes de muchos de los prejuicios del fandom) o Brian W. Aldiss, pero con un toque innegable a lo Philip K. Dick. Lo posmoderno y lo dickiano se dan de la mano, en un tour de force que puede recordar a los cuentos de Paul Park o las películas de David Cronenberg.

Xavier es un don nadie, profesor divorciado y con un padre moribundo, el típico loser, cuyos sueños consisten en vivir la vida de André Bodoc, un presentador televisivo venido a menos pero que representa los valores de un triunfador: se lleva de calle a las mujeres y lo mismo conduce a doscientos por hora por las calles barcelonesas que formula las preguntas justas para echar a perder la carrera del director de una organización internacional. El problema es que los sueños de André consisten en vivir la vida del apocado Xavier, sus miserias personales, la relación casi platónica con su compañera de trabajo Helena, los celos irracionales por el novio de su ex, y el implacable deterioro de su padre. Por añadirle un componente apocalíptico y de fin del mundo tal como lo conocemos, en segundo plano sobrevuela una pandemia que se está descontrolando y amenaza con llevarse por delante media humanidad, un tanto a la manera de Contagio, la película de Steven Soderbegh. Sería un spoiler imperdonable destripar el componente fantástico de la novela, pero bástenos decir que, a la manera de Philip K. Dick, se nos plantean los límites de lo que consideramos realidad, aunque por momentos el tratamiento esté más cerca de una película de David Lynch que de una novela de nuestro esquizoide favorito. La paranoia que monta Muñoz Rengel a costa del fake informativo organizado por André Bodoc (y no puedo dar más pistas, lo siento mucho) es de padre y señor mío. Pirandello, Escher, Dick y Aaron Sorkin conviven en esta más que satisfactoria novela, que demuestra los méritos de Muñoz Rengel, un más que solvente autor de relatos, también en distancias largas, cosa que ya se sabía desde que publicó El asesino hipocondríaco.

Así pues, en esta entrada y la anterior hemos visto dos novelas que no hacen sino confirmar los talentos de dos de los cinco o seis miembros más visibles de la nueva ciencia ficción española. Gente sin complejos, con un nivel literario y una claridad expositiva envidiables, y más que seguros nombres fijos en los palmarés de los premios, especializados o no, de este año 2013 (Cenital) y año el que viene (El sueño del otro). Seguro que crean escuela, o tendencia, o como gusten ustedes denominarlo.

Autores relacionados:
Brian Aldiss
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El sueño del otro

Críticas contra Amazon por parte de las autoridades francesas

Alfredo Álamo el 8 de junio de 2013 en Mundo Editorial, Noticias

Críticas francesas amazon

El negocio de la venta online cada vez es mayor y no es de extrañar que surjan críticas contra Amazon por parte de las autoridades francesas, hartas, según su punto de vista, de las técnicas con las que el gigante americano usa para conseguir más clientes.

Como ya hemos comentado alguna vez, Amazon en Europa paga sus impuestos en Luxemburgo, donde el IVA es del 3%. Esta situación les permite escalar sus precios de una manera completamente diferente al resto de competidores locales en la Unión Europea, cuyo IVA suele superar el 20%. Es en el apartado de la venta de libros, uno de los puntales de Amazon junto a los ebooks, donde la diferencia se está notando más rápidamente. ¿La razón? Pese a que muchos países poseen una ley del libro que fija los descuentos y los precios mínimos, comunes a todos los libreros, de repente Amazon ha encontrado una manera de fidelizar a sus clientes: regalar cheques regalo por las compras para sus siguientes visitas. Esto, además de un supuesto dumping en el resto de productos, ha puesto en pie de guerra a las autoridades francesas, a los libreros y a un montón de minoristas en todo Europa, que se quejan amargamente de competencia desleal.

Aunque visto así, ¿acaso la Fnac no ofrece descuentos futuros a sus socios en cada compra? Algo que antes molestaba a los libreros, que han decidido hacer piña con las grandes cadenas en contra del monstruo en el que se está convirtiendo Amazon.

Pero no nos engañemos, Amazon no hace nada que no se le haya dejado hacer por parte del tejido comercial, inane desde hace años y que sólo le ha visto las orejas al lobo de la modernidad una vez la crisis ha puesto en evidencia el cambio de modelo. Amazon no era algo nuevo y estaba claro que se iba a implantar en Europa. La pregunta es, ¿a nadie se le ocurrió montar una empresa similar antes de que tuviera competencia? ¿Buscar nuevas ideas para renovar las librerías de barrio? Por lo visto, no, se vivía muy bien a remolque.

Está claro que la política de Amazon es destructiva para el tejido comercial tradicional y que este tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos, pero toda la responsabilidad no debe recaer en la compra online. Es cierto que sus tácticas son, cuando menos, dudosas, pero si los libreros esperan que sea la Comisión Europea la que saque una varita mágica y les saque las castañas del fuego… que esperen sentados.

Jóvenes, escritores y promotables

Alfredo Álamo el 7 de junio de 2013 en Actividades, Autores

Literatura para jóvenes zombis

¿Por quiénes apuestan actualmente las editoriales españolas? Llevamos unas cuantas semanas de Feria del libro arriba y abajo por toda la geografía española, leyendo noticias y asistiendo a conferencias que nos cuentan lo mal que está todo y que nadie quiere arriesgar, aunque otros nos dicen que los jóvenes escritores son valores seguros. También nos hemos encontrado en varias ocasiones con el horroroso uso de la palabra promotable (por promocionable), en boca de editores y, sobre todo, de agentes. Entonces, ¿en qué quedamos?

Es cierto que asistimos a una inusitada búsqueda de jóvenes talentos a lo largo y ancho del mercado en castellano. Todos quieren tener en sus filas autores sin demasiado pasado a sus espaldas, poco conocidos y que acepten sin demasiados problemas las condiciones que las editoriales tengan a bien imponerles. Con esto no quiero decir que estén buscando al próximo Antonio Muñoz Molina o a un nuevo Javier Marías. El tiempo de los autores jóvenes en busca de la, supuesta, excelencia literaria y que parecía que iban a comerse el mundo ha pasado tan deprisa que casi nadie se acuerda de sus nombres y se han quedado para vestir blogs. Para qué nuevos si en realidad ya tienes a Muñoz Molina o Javier Marías. Los experimentos nocilla se diluyen y pocos autores van a quedar a flote. Entonces, ¿qué pasa con esos autores jóvenes que tanto se buscan?

Autores jóvenes de género, esa es la pieza clave. Se busca joven de buen carácter que escriba género, fantástico, negro, ciencia ficción, juvenil, romántico, o mezcla de todo lo anterior. Es el nuevo objetivo: buscar ese target de jóvenes adultos (o adultos jóvenes) que además de lectores también tienen sus propios sueños literarios. Gente que mantiene un afán comprador, coleccionista, e incluso fetichista, sobre los libros de papel en esta época de crisis y que ven con agrado la aparición de autores que, en cierto modo, aparentan ser uno de ellos que ha conseguido dar el salto.

¿Tiene esto algo que ver con la calidad de los libros publicados? No más que antes. Cada editorial mantiene sus baremos, con la excepción de aquellas que han decidido bajar un peldaño en la corrección de estilo, algo que se nota, y bastante, en todos sus últimos lanzamientos, sean de jóvenes, de autores traducidos, o incluso de veteranos.

Por otro lado, ya que no todas las editoriales van por el mismo camino, se apuesta mucho, más que nunca, por el autor extranjero de medio pelo, esos que han publicado una serie juvenil de quince libros en su país con un éxito discutible, y cuyos derechos están a buen precio. Si es sobre vampiros adolescentes, zombis rubias o machos alfa que castigan a dulces secretarias, mejor que mejor.

Así que si eres un joven, escribes género y tienes un buen book de fotos, no te lo pienses más y envía tu manuscrito: no vas a encontrar un momento más receptivo por parte de las editoriales para leer tus textos y valorar su publicación. Eso sí, por favor, no dejéis vuestros trabajos todavía.

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