Resumen y sinopsis de La primera mano que sostuvo la mía de Maggie O'Farrell
Cansada de someterse a la voluntad de sus padres, Lexie Sinclair decide abandonar la casa familiar en el campo e instalarse en Londres. Allí conoce a Innes Kent, el editor de una revista de arte que la introducirá en los ambientes bohemios del Soho de mediados de los años cincuenta, y empezará una vida completamente distinta a la que estaba prevista para ella.
Años más tarde, en el Londres actual, la maternidad ha trastocado la vida de Elina: un día se olvida de los zapatos al salir de casa y al otro es incapaz de recordar el día del parto. Mientras, Ted, el padre de su hijo, se va encerrando en sí mismo y empieza a recordar episodios de su infancia que había olvidado.
Con su habitual pericia narrativa, Maggie O’Farrell entrelaza la vida de dos mujeres separadas por varias décadas: el arte, el amor, la traición, los secretos y la maternidad establecen extraños paralelismos entre ellas. Galardonada con el premio de novela Costa, La primera mano que sostuvo la mía confirmó a su autora como una de las más prometedoras narradoras británicas.
Estoy completamente harta de libros que tratan sobre la maternidad. Estamos ante una epidemia literaria sobre mujeres siendo madres. Y, La primera mano que sostuvo la mía, es otra novela más sobre este sobreexplotado tema. Y con más de 300 páginas de extensión cuya lectura es una tortura en toda regla.
Maggie O'Farrell es la autora de este bodrio. Se hizo particularmente famosa con la publicación de Hammet. Desde el punto de vista literario, O'Farrell es una excelente escritora que posee un estilo de escritura complejo, elegante y con una ejecución magnífica. Para ello utiliza una prosa lenta, profunda, con un buen desarrollo y una estructura algo liosa, un lenguaje muy bien escogido y unas descripciones bastante buenas para el ritmo normal de la novela. Pero los personajes, son harina de otro costal. En general, podemos decir que hay tres protagonistas. Lexie, una mujer de mediados del S. XX, independiente e indómita, Elina, una artista que acaba de sufrir un parto traumático y Ted, el marido de Elina, que vive aterrado por su esposa y acosado por una clase de visiones extrañas. Ninguno de los personajes tiene la fuerza necesaria para resultarte interesante y gracias a una construcción insuficiente, te cuesta calibrar sus acciones y actitudes.
La primera mano que sostuvo la mía no deja de ser una historia sobre lo que supone ser padres y que sacrificios tienes que hacer por tus hijos. Pero este sencillo argumento la autora lo ha retorcido de tal manera que resulta difícil dar con él. Me entenderéis mejor si hago una somera sinopsis. El libro consta de dos partes, y cada una de ellas, está dividida en dos épocas diferentes, la de Lexie, en los años 50 y la de Elina y Ted en la actualidad. En la parte más antigua, conocemos a Lexie, una joven que decide independizarse y que se enamora de Innes, un editor mayor que ella, que la introduce en el ambiente bohemio del Soho londinense. Por otra parte, Elina y Ted acaban de ser padres de una manera tremendamente traumática. Elina casi muere en el parto y eso trastocará la complicada vida con un pequeño ser que no deja de demandar atención de sus padres, que sienten que están perdiendo la cabeza. Dos historias que, en apariencia, no guardan ninguna relación entre sí, se encuentran al final. Y hasta aquí puedo contar sin desvelar nada fundamental. Obviamente, la novela es bastante sencilla de interpretar, sobre todo en la segunda parte, donde la misteriosa conexión entre los personajes se resuelve demasiado pronto. Y sigues hasta un desenlace abierto, abrupto y que deja la sensación de haber perdido el tiempo a la grande.
En definitiva, La primera mano que sostuvo la mía, es una lectura aburrida que intenta innovar en un tema muy trillado, de una forma poco original. Le sobran muchísimas páginas, personajes y tramas secundarias completamente innecesarias que alargan y entorpecen una lectura, ya de por si, pesada. Mi consejo es que huyáis lo más rápidamente de este libro. Bajo ningún concepto dejéis que os sostenga la mano o estaréis perdidos.
La leí en 4 o 5 días. Es otra preciosa novela de O'Farrell. Después de leer Hammet me quedé con ganas de leer más de esta autora. Para mí ha sido un descubrimiento. Tiene un estilo muy personal y esta novela es como un puzle. Narra de una manera tan visual que parece que estás dentro de la historia, tocando, oliendo o escuchando lo mismo que los personajes.
No había leído libros de esta autora. Ha sido un gran descubrimiento. Me parece una muy buena literatura. Me he sentido reflejada en los sentimientos que sobre la maternidad trata. Buen estudio psicológico de los personajes. Muy recomendable