Más novedades editoriales para 2014
La artillería pesada de lanzamientos editoriales se suele reservar para el segundo semestre del año, tras el paso de los grandes bestsellers de verano y esperando el repunte que siempre ofrece la temporada navideña, uno de los momentos de mayor concentración de ventas del año, tras la Feria del Libro. Este 2014 no es una excepción y ya conocemos algunos de los grandes nombres que publicarán sus novedades editoriales con la llegada del…
Increíblemente aburrido, La pirámide inmortal, parece ser un batiburrillo que mezcla algunos elementos de la mitología egipcia, la religión musulmana y la historia de Francia del siglo XVIII sin orden ni concierto para hacer una novela insípida, irritante y profundamente pesada de poco más de 380 páginas.
Javier Sierra firma la autoría de semejante bodrio. No es la primera vez que Sierra y yo nos cruzamos en nuestro camino lector. Y si bien es cierto que no siempre nos hemos gustado, hasta ahora nos habíamos tolerado. Literariamente hablando, Sierra es un escritor correcto que posee un estilo de escritura claro, elegante y con una buena ejecución que utiliza una prosa lenta, soporífera y con un desarrollo muy mejorable, un lenguaje funcional que de vez en cuando tiende al lirismo no siempre con buen acierto, y unas descripciones un tanto básicas y poco atractivas. Y eso tratándose de Egipto es un absoluto crimen. Pero en esta ocasión lo peor son, y con diferencia, los personajes. Con una construcción nefasta y superficial, ninguno de ellos tiene fuerza suficiente para soportar el peso de la obra. Y tampoco es que el retrato que hace de la figura histórica del protagonista parezca demasiado esmerado. Y eso tratándose del mismísimo Napoleón Bonaparte llama poderosamente la atención.
La pirámide inmortal trata el manido tema de la búsqueda de la inmortalidad, versión egipcia. Pero lo entenderéis mejor con un poco de contexto. Estamos en el siglo XVIII. Napoleón está en tierras egipcias tratando de anexionarlas a la república francesa. Es entonces cuando se ve inmerso en una guerra que lleva siglos librándose en este país y que tiene como objeto la inmortalidad. Así, Napoleón además de batallar y comandar los ejércitos, debe hacer frente a brujos, sabios y a dos familias descendientes de Isis y de Set respectivamente. El joven Napoleón está dispuesto a hacerse con la vida eterna. Para ello deberá mostrar su valor ante dioses antiguos y pasar una prueba que la mismísima pirámide de Keops le impondrá. Y hasta aquí os puedo contar. Lamento decir que no hay mucho más. Gran parte del libro se nos va en describir las campañas bélicas, en la investigación de Bonaparte sobre la inmortalidad, en conversaciones místicas con los sabios y en los movimientos de los personajes. La historia principal como tal, el autor se la ventila en las pocas páginas del final, lo que hace que la gran mayoría sea completamente innecesaria. Y hablando del desenlace, éste es lo más abierto, abrupto, decepcionante y estúpido que he leído en mucho tiempo.
En definitiva, La pirámide inmortal es como una película de Indiana Jones. Pero de las nuevas, de esas que son tan malas y tediosas que te hacen cuestionarte si te gusta realmente el género de aventuras. Así que no puedo recomendar un libro que me ha invitado a dormir cada vez que comenzaba a leer. No se la pirámide, pero en esta lectura la único que parece inmortal es el aburrimiento.
Napoleón pasa una noche en la gran Pirámide de Giza, allí encuentra la muerte, más bien la inmortalidad, se le ofrece la posibilidad de seguir muerto o de regresar a la vida.
La verdadera muerte es la vida, la verdadera vida es la muerte.
Un libro entretenido, fácil de leer, pero no llega a enganchar en ningún momento. El final no me pareció malo, pero esperaba bastante más...
Historia de dos adolescentes, narradas independientemente una de la otra que al final muy al final convergen dejando al lector ávido de mas lectura, ávido de mas vivencias en común entre ambos.
Bajo mi punto de vista el autor debería haberlos encontrado antes y hacer de este libro una historia bonita en un escenario dantesco.
Buena ambientación y como siempre en este autor gran trabajo de investigación de la historia que quiere novelar. Pero la trama en si es un poco extraña y recurre mucho al tema fantástico y paranormal para mi gusto. Engancha eso sí.
Una novela muy floja, con una trama que para mi resulta poco sostenible. He leído otros libros de este autor y creo que éste está muy por debajo del resto.
El argumento flojísimo para contar un episodio de la historia de Napoleón que al final resulta absurdo e increíble.
No conocía al autor, pero no creo que pueda volver a leer nada suyo.
Ha perdido una buena oportunidad de al menos aportarnos algún dato histórico de interés.
Prescindible.
Flojito, aburrido, no me ha convencido la historia, Napoleón ni nada.
Muy flojo. Aburrido. De lo peor del autor.
Leo "La pirámide inmortal", el libro que, escrito hace 12 años, Javier Sierra corrige y vuelve a publicar como "la más esotérica de mis novelas" y que, como todas sus obras anteriores, se lee bien y tiene una gran tarea de documentación pero en la que vuelve a forzar la utilización de pistas y argumentos que, sin añadir nada a la acción, desmerecen la verosimilitud de la trama. Así, si bien centra su obra en el mito de la vida inmortal y en la idea de que es preciso morir para resucitar después, podía haberse limitado a narrar la noche que Napoleón Bonaparte pasa del 12 al 13 de agosto de 1799 en la gran pirámide de Giza (para superar su prueba de valor, a modo de César y Alejandro) sin necesidad de mezclar a Yeshua (Jesús) en todo ésto, porque para conseguir su propósito, el autor hace dos farragosas argumentaciones a fin de justificar por qué se le ofreció la inmortalidad a Jesús sin ser rey (dice que María es de la tribu de Judá, hijo de Lia, la esposa repudiada de Abraham, que quedó preñada del mismo Dios y además tuvo otro hijo, Levi, padre de Moisés e iniciado en la religión de Isis) y a fin de justificar la presencia de una seductora mujer en la novela (dice que todos los resucitados han regresado gracias a la intervención de una mujer especial y en el caso de Yeshua, éste regresó ante la mirada de María Magdalena). Observo además que, si la palabra "ansiedad" no aparece hasta mediados del siglo XIX, ¿cómo puede -en el libro- preguntarse Napoleón si lo que le "ha derribado" ha podido ser una crisis de ansiedad?; que la palabra "karma" a pesar de provenir del sánscrito, tiene una etimología más moderna; que no está bien decir "intentó alejar su mente del miedo" sino "intentó alejar el miedo de su mente"; que es absurdo sostener el hecho de que la traición a Yeshua frustró su propósito de extender la vida eterna a toda la humanidad; que si es lógico que Omar va a matar a Fátima ¿por qué la prima le hace regresar al bar?,... A pesar de todo eso, es el libro del autor que más maduro me ha parecido, con un acertado "apunte histórico necesario" y unos oportunos saltos temporales, al que le doy un 2.