Resumen y sinopsis de La reina de las nieves de Carmen Martín Gaite
El joven Leonardo Villalba, recién salido de la cárcel, trata de poner orden a su vida y, con el cuento de Andersen que da título al libro en mente, inicia la azarosa búsqueda de un punto de referencia, se acerca a la figura del padre muerto, evoca los acertijos que le proponía su abuela y, a su paso por un Madrid nocturno y agitado, encuentra sus propios acertijos. La valentía, el adulterio, las relaciones forjadas sobre la ausencia y la escritura entendida como vínculo entre los seres jalonan el camino que le permitirá salir del túnel. Escrita con una prosa magistral y llena de matices, la novela es un canto a la memoria y a su lucha contra la prisión del olvido, una hermosa parábola contemporánea sobre la potencia del recuerdo.
La reina de las nieves no es una novela de grandes acontecimientos ni de una intriga que avance a golpe de sorpresas. Carmen Martín Gaite construye una historia deliberadamente íntima, donde el interés no reside tanto en lo que ocurre como en el proceso interior del protagonista. Es una novela de pocos personajes, de conversaciones, recuerdos, cartas y lecturas, en la que el verdadero viaje consiste en aprender a mirar la propia vida desde otra perspectiva.
Uno de sus mayores aciertos es la forma en que la literatura se integra en la narración. Los libros que aparecen citados —desde el cuento de Andersen que da título a la obra hasta autores como Bachelard, Chamisso o Moritz— no son referencias eruditas, sino parte esencial de la historia. Los personajes interpretan su realidad a través de esas lecturas, como si los libros ofrecieran un lenguaje capaz de explicar aquello que la experiencia cotidiana no consigue expresar por sí sola.
Es también una novela sobre la memoria y la identidad. A medida que avanza, el lector comprende que conocer el pasado no significa únicamente descubrir unos hechos, sino entender cómo esos hechos han modelado la manera de sentir y de estar en el mundo. Martín Gaite trata estos temas con una prosa serena y muy cuidada, sin dramatismos innecesarios y con una sensibilidad que hace que incluso las escenas más sencillas tengan una resonancia emocional especial.
Quien busque una novela de acción probablemente se equivoque de libro. En cambio, quien disfrute con esas historias que parecen pequeñas, pero contienen preguntas muy profundas sobre la necesidad de encontrarse a uno mismo, descubrirá una obra de una gran delicadeza. La reina de las nieves es una invitación a pensar que, a veces, los relatos que más nos acompañan no son los que cuentan grandes hazañas, sino los que nos ayudan a comprender quiénes somos.
Abandonada en la página 75. La forma de narrar es extraordinaria, me encanta, el problema es la trama, demasiado psicodélica para mi gusto, con visiones, fantasmas que aparecen hablando al personaje principal, etc. No me ha enganchado. No es para mí, en este momento de mi vida, estoy en un momento vital que requiere de otras novelas…
Una maravilla. Prosa selecta, profunda, pausada. Un relato tan imposible como conmovedor. Una cuna de los sentidos. No es fácil de leer, pero el esfuerzo alcanza su recompensa. Absténganse los lectores impacientes, los malos lectores, esta novela requiere una taza bien caliente de café con leche y unas zapatillas de felpa, tiempo y paciencia. No defrauda.
Relata a través de una compleja narración la historia de un hombre que intenta recuperar su pasado a través de la escritura, donde su personalidad y su imaginación inestable y exacerbada hacen que se fusionen vida y literatura, encontrando paralelismos como el del cuento de Andersen que da título al libro. La maestría de una escritora consagrada es reconocible en las descripciones, en la constante indagación en los rincones de la memoria, en definitiva, en la ambición literaria de su propuesta. Pero me ha costado trabajo terminarla, parece que la historia se estanca y no avanza, y ni la pulcritud de su prosa, ni lo que les ocurre a los personajes me dicen nada.