Resumen y sinopsis de Libro de buen amor de Arcipreste de Hita
No tenemos la certeza de que a mediados del siglo XIV viviera ningún «Juan Ruiz, arcipreste de Hita», ni menos de que, si hubo un individuo histórico con ese nombre y ese cargo, escribiera ningún Libro de buen amor. El personaje que dice «yo» a lo largo de la obra se llama unas veces Juan Ruiz y otras don Melón; unas veces va disfrazado de elegante poeta de amor y otras de coplero zafio; ahora de riguroso cristiano y en seguida de pecador sin remedio, y después de hombre de mundo, de mendigo, de rufián… Ese baile de máscaras, esa mojiganga de carnaval, discurre tanto por las calles de la ciudad, atestadas de tipos y sucesos, como por la fría soledad de la sierra, danza entre figuras alegóricas igual que con monjas y juglarescas, ricashembras y moras. Las voces que construyen la narración, con una eficacia y una frescura irrepetibles, se ajustan en unos casos a los tonos de la lírica, en otros son eco del más vivo lenguaje popular, del sermón empingorotado, de la pedantería de las escuelas… Si en verdad el Libro de buen amor fue compuesto por un «Juan Ruiz, arcipreste de Hita», habremos de pensar que tuvo más vidas que pellejos.
Ha participado en esta ficha: RicardoTS
Qué experiencia tan refrescante es desenterrar este clásico del siglo XIV y comprobar que la gran literatura no envejece, sino que se vuelve más pícara con los siglos. Juan Ruiz, el audaz Arcipreste de Hita, trenza en el Libro de buen amor una autobiografía ficticia fascinante que, bajo la excusa de ser un sermón moral contra los peligros de la carne, termina convirtiéndose en un canto vitalista y arrollador a los placeres terrenales. Me divierte muchísimo ver cómo el protagonista fracasa una y otra vez en sus conquistas amorosas, viéndose obligado a recurrir a los servicios de la astuta Trotaconventos, esa alcahueta universal que calienta los motores de la literatura española como claro precedente de la Celestina. La estructura es un auténtico cajón de sastre donde conviven en perfecta armonía la lírica devota a la Virgen, fábulas morales de animales y parodias tan desternillantes como la mítica batalla campal entre Don Carnal y Doña Cuaresma.
El gran triunfo de esta joya medieval reside en su descarada ambigüedad y en una ironía tan fina que invita constantemente al lector a ser el juez de sus propias debilidades. El Arcipreste no nos ofrece un tratado rígido, sino un fresco social dinámico y lleno de color que utiliza la risa como el mejor vehículo para la introspección. Lejos de la solemnidad acartonada que a veces se le presupone al mester de clerecía, el texto se apoya en un manejo virtuoso y ágil de la cuaderna vía, derrochando un vocabulario vivo, popular y lleno de desparpajo. Al cerrar esta edición disponible en Casa del Libro, te queda la firme convicción de que los anhelos, contradicciones y picardías del ser humano permanecen intactos, confirmando a Juan Ruiz como un soberbio arquitecto de la comedia humana.
Un clásico de la literatura. A veces muy interesante y otras muy aburrido. Se puede leer por ser una gran obra de la literatura medieval...
El "Libro de Buen Amor", atribuido a Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, es una joya de la literatura medieval española que combina humor, sátira y poesía didáctica. Escrito en el siglo XIV, este libro es una mezcla de narraciones, fábulas, y consejos sobre el amor y la vida, utilizando un lenguaje coloquial y una gran variedad de estilos literarios.
Lo que me fascina del "Libro de Buen Amor" es su tono juguetón y su capacidad para abordar temas serios con ingenio y ligereza. Juan Ruiz utiliza su pluma para explorar las complejidades del amor humano, tanto el espiritual como el carnal, ofreciendo una visión rica y multifacética de las relaciones amorosas. La estructura del libro, con sus historias entrelazadas y poemas intercalados, lo convierte en una lectura dinámica y entretenida.
El Arcipreste se presenta como un personaje contradictorio, a la vez moralista y hedonista, lo que añade una capa de ironía y profundidad a sus reflexiones. Las historias de sus desventuras amorosas, como las ingeniosas estrategias para conquistar a las mujeres y los consejos para evitar los peligros del amor, están cargadas de un humor que sigue siendo accesible y relevante para los lectores de hoy.
En resumen, el "Libro de Buen Amor" no solo es un reflejo fascinante de la sociedad y la cultura medievales, sino también una obra que celebra la diversidad de la experiencia humana con una voz fresca y atemporal.
Obra importante y de obligada lectura para toda una generación en su adolescencia. No lo recuerdo con desagrado.
Pura fiesta. Alegría a tope. No hay nada igual a esto en otro idioma. Ojito con esto. La literatura española seguramente es la más importante de todas por esto. En castellano se ha escrito este libro, en castellano se ha escrito La Celestina, en castellano se ha escrito El Lazarillo de Tormes, en castellano se ha escrito La Lozana andaluza, en castellano se ha escrito el Guzmán de Alfarache...
Algunos pasajes están bastante bien, y tienen pasión y emoción. Pero muchos de ellos son bastante aburridos y tediosos.
A pesar de la barrera temporal que existe entre la época de Juan Ruiz y la nuestra, es una gran obra. Obviamente, estamos hablando de un escrito del siglo XIV por lo que va a ser costoso de entender por el lector moderno. El tono humorístico e irónico que emplea en muchos pasajes hace que la obra sea muy original para su época, de ello su importancia. Animo a los lectores a revisar teoría literaria y estudiar antes de leer la obra para su mejor comprensión y, leerla la primera vez en un español moderno. En resumen, no es un libro que sirva para entretener al lector actual, sino para hacer disfrutar a todo aquel al que le gusten las expresiones antiguas y leer en verso. Sí que es verdad que hay excesivas referencias a Dios y la Virgen; sin embargo, tenemos que contextualizar el texto ya que la religión es un pilar fundamental en la sociedad medieval. Quien busque entretenimiento no lo encontrará, quien quiera belleza sí.
Lo siento: insoportable. Lo leí en mi juventud, y quizá fue uno de los responsables de que dejara la lectura por algunos años. Un atentado contra el entusiasmo por la lectura.
Lo estudié en 2 de BUP y la profesora de literatura se lo curró muchísimo para que leyéramos el libro. Evidentemente no lo leí. Ha sido ahora, 25 años después cuando me entró el gusanillo.
Tiene pasajes muy buenos, pero como religioso que es el Arcipreste de HITA, mete demasiados poemas sobre Dios y la Virgen, dejando de lado las aventuras con las mujeres.
No está mal, pero se hace un poco cansado la parte religiosa y la narración con rima.
Es un poco difícil de leer por lo antiguo del lenguaje y la prosa, pero pasando sobre eso el libro es interesante y hasta divertido.