Resumen y sinopsis de La novela de Genji de Murasaki Shikibu
La gran obra maestra de la literatura japonesa de todos los tiempos y una de las primeras novelas de la historia
La novela de Genji transcurre a lo largo de medio siglo, con infinidad de personajes y aventuras, muchas galantes, en que el protagonista, hijo del emperador a quien han alejado del poder desde su infancia, pugna por recuperar sus derechos. Una vida repleta de luces y sombras, de maquinaciones de poder y de erotismo, que llenan el clásico más notable de cuantos quedaban por traducir a nuestra lengua.
La novela de Genji preludia toda la gran literatura universal posterior, con un conocimiento extraordinario del alma humana, de su esencia trágica y cómica.
Adentrarse en La historia de Genji, esta cumbre de las letras universales escrita a principios del siglo XI por la dama de la corte Murasaki Shikibu, supone un viaje estético y psicológico de una magnitud difícil de comparar. La narración sigue el deambular de Hikaru Genji, un vástago imperial despojado de sus derechos dinásticos que consagra su existencia a la persecución de la belleza, las artes y el afecto en el hermético y refinado universo del periodo Heian japonés. Lo que me fascina de esta monumental obra —considerada con justicia la primera novela moderna de la historia— es cómo renuncia por completo a la épica de las batallas para poner el foco en la trascendencia de lo minúsculo: un poema caligrafiado con esmero, el sutil crujido de un biombo de seda o la melancolía del cambio estacional en los jardines de palacio cobran un peso dramático absoluto, difuminando las fronteras entre el paisaje exterior y el alma de sus protagonistas.
La verdadera genialidad de Shikibu reside en una clarividencia psicológica asombrosa que dota a la obra de una vigencia conmovedora, especialmente a través de un abanico de personajes femeninos dibujados con una profundidad insólita para la época. Al articular el relato en torno al concepto del mono no aware —esa punzante sensibilidad ante la naturaleza efímera de todo lo vivo—, la autora no solo retrata el brillo de las conquistas juveniles de Genji, sino también el inevitable peso de la soledad y el desengaño que tiñen su madurez. A pesar de que su colosal extensión puede imponer respeto al lector contemporáneo, la delicadeza casi quirúrgica de su prosa compensa con creces el viaje, demostrando que las pasiones, los celos y las ambiciones que nos mueven apenas han variado un ápice en mil años de historia.
Es una novela excelente del siglo XI. La primera novela de la historia. Refleja una civilización mucho más avanzada de lo que era Occidente. Llevaban 4 siglos de paz y se nota. Es necesario un interés por conocer el Japón antiguo. Es un fresco de cómo era la corte imperial, las familias y las relaciones entre hombre y mujeres. Hay una sumisión blanda de las mujeres que viven como en una jaula de oro. No se pueden enjuiciar esas relaciones con la moral del siglo XXI. Hay poesía, amor a las artes, a la música, a los bellos tejidos de seda, a la naturaleza, al cambio de estaciones, y en general subsiste una filosofía la impermanencia de todo lo humano. Hay belleza que recuerda las imágenes de Hokusai… Los personajes están muy bien caracterizados.
Si la vas a leer, un consejo: hay que dedicarle tiempo; a mí me ha empleado tres meses en su lectura. También es recomendable hacerse un glosario personal de todos los personajes, aunque la edición que he leído cuenta con uno incompleto. La traducción se ha llevado al lenguaje actual, lo que facilita la lectura.
Esta obra, fruto de una escritora del período Heian japonés (alrededor del siglo X) de quién no tenemos ni siquiera el nombre, es una de las primeras novelas de las que se tenga registro, y es doblemente sorprendente debido a la magnífica pericia de su autora para captar el pulso, las emociones y las vivencias de la corte imperial de aquel tiempo, y al mismo tiempo la enorme maestría en el arte de conocer el alma humana. Es uno de los grandes libros de la historia de la literatura, una lectura que no tiene la fácil inmediatez de las historias modernas, pero que nos lleva de la mano de una manera que nos hace reconocer que las emociones y pasiones han cambiado bien poco en los últimos diez siglos. Los personajes que pueblan esta gran historia tienen una perfección que no envidia nada a los esculpidos por Balzac o Flaubert, y aún con las dificultades que significa leer una historia de esta edad y con el formato tan poco occidental con que fue escrito, es fácil apreciar el brillo de esta gran obra. ¡Qué única Murasaki! ¡Qué manera de ponernos al tanto del dolor y la poesía de su narrativa! No es fácil conseguir esta obra, pero si realmente eres fan de los libros, y tu corazón se regocija con el hallazgo una obra excepcional, esta obra indispensable despertará en ti el cariño y el respeto para la cultura japonesa que dejó en mí. No en vano personajes de la talla de Borges consideraban esta obra como una de las cumbres de la literatura. ¿Qué esperas?
Magnífico libro que te transporta al Japón Imperial del siglo X. Una auténtica obra de arte escrita con un lenguaje hermoso y penetrante. Es muy curioso conocer el modelo de vida ocioso de la Corte en un período y mundo tan alejados del nuestro y de nuestra época, al igual que sorprendente el sentir en tus manos una obra tan próxima escrita tanto tiempo atrás. En la obra se observan temas universales e intemporales como el amor y los celos.
Junto a todo esto cabe comentar también que el contenido, en ocasiones, es algo repetitivo y la trama argumental algo lenta, rasgos que quizá si marcan una diferencia crucial con el tipo de literatura y lectura modernas a la que estamos más acostumbrados. Aún así es un placer poder acercarse a una obra de este nivel.