Resumen y sinopsis de El canto de las ruinas de Costa Alcalá
A comienzos del siglo XVIII, el noble Brandon Charlemont llega a Roma buscando la fama y toda la fortuna que pueda amasar, mientras que Ida O'Leary sólo anhela una vida tranquila y, si no es mucho pedir, encontrar a su prometido. Sin embargo, algo terrible acecha bajo la ciudad eterna, algo que puede cambiar sus planes y también todo lo que conocen.
La magia existe. Aunque nadie la llama así: la llaman prodigios. Para que suceda un prodigio alguien tiene que pedirlo y esperar a que los dioses, sean cuales sean, respondan.
Desde que la Inquisición los prohibió en Europa, pasaron a convertirse en meras leyendas. Pero unos pocos harán lo posible para que los prodigios regresen...
Una completa decepción, El canto de las ruinas es una novela juvenil que te venden como una gran aventura fantástica, pero que en realidad es solo otro libro sobre sociedades secretas y búsquedas de poder con la “pequeña” extensión de casi 600 páginas.
Costa Alcalá no es real. En realidad es el equipo compuesto por Geòrgia Costa y Fernando Alcalá. Hay que reconocer que no se aprecia que el libro está hecho a dos manos. Como autores me parecen aceptables con un estilo de escritura sencillo, ágil y con una buena ejecución. Y esto lo consiguen usando una prosa dinámica, superficial y con un desarrollo mejorable, un lenguaje funcional y una descripciones sorprendentemente sosas y básicas para tratarse de la ciudad de Roma, que es una absoluta preciosidad de lugar. Afortunadamente las preciosas ilustraciones de Alejandra Hg ayudan a hacerte una idea de lo que los autores nos cuentan. Y luego están los personajes. Resultan demasiado numerosos para el tipo de historia que nos cuentan y además su construcción está bastante limitada lo que les hace irritantemente predecibles. Todo mal como suele decirse.
El canto de las ruinas te lo venden como un libro de fantasía pero en realidad esto es lo que menos sale. La historia acaba virando al predecible mundo de las enigmáticas sociedades secretas y de la obtención del poder a cualquier costo. Pero lo entenderéis mejor si hago una sinopsis. Estamos en el siglo XVIII de una realidad paralela donde la magia existe. O existió en Europa hasta que la Inquisición la prohibió. En este mundo los prodigios, nombre que se le da a la magia, están empezando a renacer. Estamos en la ciudad de Roma. Brandon Charlemont es un vividor y un mujeriego que llega a la ciudad buscando fama y fortuna. Conocerá al pobre Domenico, un guía turístico de gran experiencia. A la misma ciudad llega Ida O'Leary, una joven que solo busca encontrar al idiota de su prometido. También en la ciudad está la compañía de cómicos del Turco, dirigidos por James, que son una facción de la Sociedad de la Garduña, un grupo que juró proteger y recuperar los prodigios. Pero la ciudad eterna tiene muchas sorpresas y hay personas que están dispuestas a cualquier cosa por conseguir gobernar sin importarle el precio. Y hasta aquí puedo contar sin desvelar nada realmente fundamental. Pero es que tampoco hay mucho más. Tenemos una serie de personajes que acaban en la ciudad eterna de la manera más peregrina, una conspiración urdida por los poderosos y una batalla que les acaba uniendo a todos. Y eso que no he hablado del estúpido final. Es un happy ending de manual. Todo acaba bien y somos felices y comemos perdices (o pasta que para algo estamos en Italia).
En resumen, El canto de las ruinas es una lectura entretenida, muy adecuada para la época estival. Pero si queréis una novela de fantasía propiamente dicha, os vais a decepcionar. Lo que menos aparece en toda la obra son los prodigios y las bestias mitológicas relacionados con ellos. En cualquier caso creo que merece la pena leerlo aunque solo sea para desconectar de lecturas más densas. Al fin y al cabo, entre las ruinas de cualquier libro siempre hay un canto de esperanza que nos impulsa a seguir leyendo.