Resumen y sinopsis de Los pecados de nuestros padres de Åsa Larsson
El esperado regreso de la reina del noir nórdico.
Premio a la mejor novela negra del año de la Academia Sueca.
Al patólogo forense Lars Pohjanen le quedan pocas semanas de vida cuando le pide a Rebecka Martinsson que investigue un asesinato ocurrido hace nada menos que sesenta años. El cadáver del padre de un famoso boxeador que desapareció en 1962 sin dejar rastro es descubierto ahora en el congelador de un alcohólico hallado muerto. Rebecka acepta involucrarse en el caso, aunque para ello oculte una conexión personal con el mismo.
Sus pesquisas le llevarán hasta el "Rey del Arándano Rojo", el que fuera capo del crimen organizado en la región durante décadas. Un crimen organizado cuyos tentáculos siguen apoderándose lentamente de la ciudad, con una Kiruna que está siendo demolida y trasladada a unos kilómetros para dar cabida a la mina que ha estado devorando la población desde abajo y que la expone ahora a intereses dudosos.
Åsa Larsson, una de las autoras de novela negra más reconocidas por los lectores de todo el mundo, regresa a la ficción con Los pecados de nuestros padres, una novela de una fuerza y una tensión implacables por la que ha recibido el Premio a la mejor novela de suspense de Adlibris, el Premio a la mejor novela policiaca de los Storytel Awards y, por tercera vez en su exitosa carrera, el Premio a la mejor novela negra del año de la Academia Sueca.
La traca final de esta saga se enciende con un hallazgo de lo más asombroso: un cadáver escondido durante sesenta años en el sótano de una granja perdida. El muerto resulta ser el padre de un exboxeador muy conocido, y lo que parecía un misterio totalmente olvidado por el tiempo se convierte en la mecha que utiliza la fiscal Rebecka Martinsson para airear un nido de crímenes, deudas y silencios que han marcado el destino de la región. La trama avanza trenzando el papeleo de los juzgados del presente con los ecos de un pasado condicionado por la Segunda Guerra Mundial y los inicios de la gran explotación minera en el Ártico. Mientras la propia Rebecka lidia con el cansancio de su trabajo y duda sobre qué hacer con su futuro, se ve metida de cabeza en una ratonera donde las mafias locales, las mentiras de familia y los chanchullos políticos se alimentan mutuamente, demostrando que las malas acciones de los abuelos terminan pasándole factura a los nietos.
El enfoque de esta historia es, de largo, el más maduro y pausado de todo el ciclo, y se nota que la autora mima cada escena. Se toma su tiempo para explicar la investigación criminal, pero también para enseñarnos el alma de una Kiruna que está siendo demolida y mudada de sitio trozo a trozo para poder ampliar la mina que la sostiene. Se lee con una mezcla de intriga y melancolía que te transmite a la perfección que estás asistiendo al fin de una era. Es una opción redonda que cierra por todo lo alto los dramas emocionales de los personajes, regalándonos un desenlace estupendo que funciona como una despedida coherente y muy humana para esta andadura ártica, y dejándonos claro que para pasar página a veces no queda otra que mirar de frente a los monstruos que dejamos en el retrovisor.
Como novela de intriga no está mal, pero a mi modo de ver hay demasiados personajes que no aportan nada, tiene un ritmo lento y relata tramas que no llevan a ninguna parte, dando la sensación de que están solo de relleno y nos desvían de la historia principal. Aún así, no me ha disgustado del todo.
De ritmo algo lento, nos volvemos a encontrar con Rebecka Martinsson, que por un favor personal, deberá involucrarse en un caso de hace más de medio siglo.
Para amantes de la novela negra escandinava.