Resumen y sinopsis de Libres de Noemí Casquet
Solo cuando nos equivocamos muchas veces, cuando experimentamos con nuestro placer hasta no dejar ningún rincón por descubrir, solo entonces podemos fluir. Las tres chicas deciden cumplir la última fantasía de Emily -un viaje a Cap d'Agde, la capital del nudismo y el swinging - antes de que Diana tome una gran decisión y Alicia se atreva a afrontar su relación poliamorosa con Ricardo y Leo. Porque la libertad tiene consecuencias y a veces implica dejar marchar; porque el poder del sexo es el comienzo de la expansión personal; porque amar a quien es libre puede ser difícil, pero también es mucho más real.
Nos miramos a los ojos en ese momento. Ese puto momento. Estamos presentes, siendo humanos, naturales. Siendo unión. Colapsando los ritmos del universo. Vibrando tan alto que casi no toco el suelo. Y el deseo se personifica cabalgando encima de su cuerpo. Gritamos, gemimos, sudamos. Así es el sexo, un arma de revolución masiva de emociones y sentimientos. Y ese es el lugar donde me encuentro libre.
Somos zorras, malas, libres. Pero sobre todo somos nuestras.
El cierre de esta historia confirma el peor de los miedos: la saga se ha quedado completamente vacía de ideas mucho antes de terminar. Con Libres, Noemí Casquet pone un punto final desastroso a una trilogía que va claramente de mal en peor, convirtiendo lo que prometía ser una revolución erótica en una caricatura aburrida de sí misma. El problema más grave de este desenlace es que la trama es totalmente inexistente. El libro funciona como un montón de escenas sueltas y sin sentido metidas en una batidora con el único fin de rellenar páginas, para luego cerrar los problemas de las protagonistas de golpe, de forma supercutre y sin transmitir ni una pizca de emoción real.
A nivel de escritura, el estilo sigue siendo pésimo, descuidado y pesado. Los personajes ya no hablan como mujeres normales, sino que se pasan el día soltando frases típicas de libros de autoayuda baratos y actuando como altavoces de un discurso político metido con calzador. La supuesta libertad que promete el título se traduce en un desorden total, donde los giros de la historia no hay quien se los crea y las conversaciones resultan falsas a más no poder. En resumen, es un final plano, sin alma y hecho deprisa y corriendo que deja una sensación total de haber perdido el tiempo. Una demostración clara de que, si no sabes escribir una buena historia, el mensaje se termina perdiendo en la nada.