Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Sobre el cierre de DVD Ediciones

AutorGabriella Campbell el 20 de junio de 2012 en Opinión

DVD Ediciones

Ya empiezan a caer las grandes. Sergio Gaspar, responsable de DVD Ediciones, dio sus razones hace unos días en una entrevista para El Cultural, donde explicaba el porqué del cierre de este referente de la literatura española. Gaspar hablaba sobre todo del problema del impago de sus clientes (muchos de ellos institucionales), lo que ha lastrado a la editorial que, por otra parte, apenas había tenido un descenso en ventas en los últimos años y mantenía una saludable economía sobre papel. Ésta, por desgracia, no se traducía en liquidez contante y sonante.

Aunque publicaban varios géneros, es en la poesía donde la editorial siempre tuvo su punto fuerte, gracias sobre todo a una visión arriesgada pero efectiva. Es imposible hablar del panorama poético actual en nuestro país sin relacionarlo, de un modo u otro, con DVD Ediciones. Nombres que hoy en día son referencias obligadas, como Elena Medel, Rafael Pérez-Estrada o Javier Egea, no pueden evitar asociarse de alguna manera con la editorial.

En una entrevista de 2006, donde se celebraba el décimo aniversario de DVD, la revista Quimera le preguntó a Gaspar cuál era para él la definición de editor independiente. Éste contestó: “Un editor de literatura en España merece el calificativo de independiente si defiende un proyecto alternativo —al menos, en una parte significativa de su catálogo— a los hábitos, los gustos y los nombres dominantes en el mercado literario español, es decir, si no acepta ni el statu quo ni la inercia del mercado, si aspira construir —al menos parcialmente, insisto— otro(s) mercado(s) y otra(s) literatura(s) en España”. No cabe duda de que el propio Gaspar se encuadraba en esta definición, a lo que se añadía una visión de mercado que le permitió sobrevivir durante dieciséis años, algo inaudito en el sector de la literatura “alternativa”.

Hoy en día encontramos muchas editoriales que se definen como adalides de la poesía encauzada fuera de ese torrente central conocido como mainstream. No obstante, una gran cantidad de éstas sobrevive a duras penas, gracias a subvenciones, contratos de coedición o al ingreso constante de dinero propio, como si de un capricho de ricos se tratara esto de editar a los comercialmente menos viables; y la mayoría son entidades pequeñas con escasos títulos, o son colecciones pertenecientes, a su vez, a editoriales mayores dispuestas a afrontar pérdidas económicas en aras de determinado prestigio. DVD era de las pocas que conseguía ofrecer un producto de calidad lejos de los géneros, temas y nombres más potentes, y mantener cierta rentabilidad a base de arriesgar con escritores menos conocidos pero de sobradísimo talento. En cierto modo ofrece consuelo saber que la editorial no había perdido lectores, sino que se ha visto obligada a enfrentarse al mismo mal que aqueja ahora a toda la industria del libro: la falta de solvencia de los intermediarios y de los propios clientes.

El propio Gaspar ha afirmado que, de regresar al mundo editorial, enfocaría de una forma muy diferente la publicación y el formato de los libros. Según él, la “fórmula actual está muy tocada”. Esperemos que sea así y que podamos disfrutar pronto de una nueva entrega de DVD, bajo cualquier otro nombre.

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Deja en paz al diablo, de John Verdon

AutorAlfredo Álamo el 19 de junio de 2012 en Reseñas

Deja en paz al diablo - John Verdon

John Verdon logró un gran éxito de ventas en España gracias a su dos primeras novelas, Sé lo que estás pensando y No abras los ojos, un objetivo que mantiene con la nueva entrega de las aventuras del detective retirado David Gurney.

Deja en paz al diablo continúa unos pocos meses después de No abras los ojos, así que nos encontramos a Gurney recuperándose de unas heridas -que no vamos a detallar para no desvelar demasiado de la trama- y en un estado muy cercano a la depresión de la que su mujer no es capaz de alejar. Es entonces cuando, con cierta desgana, acepta ayudar a la hija de una vieja amiga periodista para supervisar un proyecto sobre las víctimas de un asesino en serie a quien nunca pudieron atrapar… además de ayudar con un ex-novio muy, pero que muy pesado.

A partir de esta premisa, Verdon vuelve a desarrollar un thriller modélico, un turn-pager que dicen los americanos, en el que, como en el resto de sus libros, busca más la emoción de la acción y el trabajo de Gurney que el juego con el lector. Verdon no enseña las cartas ni por un momento buscando alargar lo más posible la incertidumbre y la tensión en el libro que termina con un auténtico espectáculo pirotécnico. El planteamiento, sin embargo, es menos críptico que sus anteriores libros y parece que el autor nos deja adivinar un poco, al menos, de qué se trata todo el asunto, aunque a los lectores ocasionales de este tipo de literatura es posible que les sorprenda por completo.

En resumen, Deja en paz al diablo es un libro perfecto para las tardes de verano, con una intriga bien construida y un personaje principal, David Gurney, modelado con habilidad. No es especialmente original, ni lo pretende, pero sabe mantener sus bazas hasta el final. Interesante.

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Wonderbook, el libro como periférico

AutorAlfredo Álamo el 18 de junio de 2012 en Noticias

Wonderbook - Book of Spells

El poder simbólico del libro como tal, como objeto físico, está fuera de toda duda y así va a seguir siendo durante muchos años. La gente de Sony lo sabe bien, así que ha decidido desarrollar un nuevo sistema para su consola PlayStation 3 en el que el libro es protagonista indiscutible.

Como si fuera un mando más, el Wondebook se complementa con el sistema de realidad aumentada de la PlayStation -algo que también usa con acierto la X-Box de Microsoft- para transformar cada una de sus páginas en un apartado diferente en la televisión. El primero de los Wonderbooks es, nada más y nada menos, que el Book of Spells, el Libro de Hechizos, usado en las clases avanzadas de Hogwarths y escrito en la ficción por Miranda Goshawk, aunque ha sido la propia J. K. Rowling la que ha proporcionado los textos.

Por lo que podemos ver, el Wonderbook permite una interacción total, tanto a la hora de que el usuario practique en el libro -haciendo hechizos o manejando a un dragón- como manejando una versión virtual del libro, una especie de pop-up virtual con infinidad de opciones. Aunque este libro está dedicado principalmente al mercado infantil y juvenil nos da la impresión de que se busca la participación de los padres, ya que algunos elementos parecen algo más complejos de lo habitual para esas edades.

En Sony ya avisan que están negociando con otros conocidos autores para crear más Wonderbooks, aunque no sueltan prensa de si seguirán una línea juvenil o tienen pensado darle un contenido más adulto. Quién sabe, incluso es posible que puedan llegar a integrarlo en otros juegos como un periférico más, necesario para algunas fases concretas.

¿Qué opináis? ¿Es el Wonderbook una manera de integrar y acostumbrar a los más pequeños a los libros o significa el final de los libros infantiles tal y como los conocemos? ¿Os imagináis lo que tiene que ser un Wonderbook unido a unas gafas de realidad virtual? A mi me parece, en ocasione, que el futuro nos está alcanzando mucho más deprisa de lo que pensábamos en un principio.

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El Instituto Cervantes y la biblioteca digital

AutorAlfredo Álamo el 16 de junio de 2012 en Divulgación

Instituto Cervantes

Mucho os hemos hablado de cómo deben evolucionar también las bibliotecas con la aparición del libro electrónico, pero más allá de unos cuantos ejemplos en Estados Unidos y Canadá, la verdad es que casi habíamos perdido la esperanza de que alguien diera el primer paso en España para convertirse en pionero. Sin embargo, hace pocos días, el Instituto Cervantes dio un paso adelante para enseñar lo que puede ser el futuro del préstamo bibliotecario.

Si eres el poseedor de un carnet (lo siento, me resisto a escribir carné, denunciadme a la RAE) de las bibliotecas del Instituto Cervantes podrás acceder desde ya al catálogo que han puesto en línea, con más de 3.000 obras de autores españoles e hispanoamericanos. Los libros están en formato ePub y PDF y la gran novedad es que permiten tanto la descarga de obras libres de derechos como el préstamo (limitado por tiempo y DRM) de obras más actuales.

¿Qué quiere decir todo esto? Que podrás descargar el libro a tu lector de libros electrónicos y tendrás 15 días para leerlo tranquilamente. Además, el sistema ofrece la opción de visionado en streaming, especialmente útil para obras con un alto contenido audiovisual, como los videocuentos. Las editoriales que participan de esta iniciativa son Gredos, Larousse, Iberoamericana, Red-e, Antígona y Leer-e.

Una iniciativa que marca el camino a seguir por las bibliotecas en un futuro y que en el caso del Instituto Cervantes cobra mucho más sentido dada su función, la de expandir y dar a conocer el uso del castellano en el extranjero, donde el acceso a estas obras, ahora en formato digital, es mucho más complicado.

¿Vosotros qué pensáis? ¿Os imagináis seleccionando el libro de la biblioteca que queráis desde casa? Eso permitiría también que las bibliotecas pudieran dedicar más tiempo y espacio a actividades culturales y a promover la educación informacional. Todo un acierto que espero pronto pueda ser aplicado en otras instituciones.

Más información: Libros electrónicos en el Instituto Cervantes

Escribir como desafío

AutorAlfredo Álamo el 15 de junio de 2012 en Opinión

Rebelde

A nadie se le escapa que en la mayoría de los casos escribir en España es llorar, ya lo decía Larra y tampoco es que haya cambiado demasiado la cosa como para afirmar otra cosa. Sin embargo, está claro que una cosa sí es diferente: los libros superventas escritos es España (o en castellano) cuentan con un importante apoyo económico y mediático que llegan a convertirlos en fenómenos de masas. Ahí tenemos a Zafón, Reverte o el recién llegado al elenco, Santiago Posteguillo. Venden, venden mucho, así que las editoriales no se despeinan demasiado al buscar nuevos autores que sigan su estela, todos en busca del nuevo autor revelación, aquel que de con la clave que mueva a miles de compradores.

Pocos son los afortunados que alcanzan a moverse por estos entresijos, son autores curtidos en su mayor parte, que saben bien las tendencias editoriales y cuyos agentes saben cómo orientar. Las fechas históricas son un buen reflejo de esto. Podéis mirar los libros que se han sacado sobre 1812 o por otros aniversarios en los últimos años. Tened en cuenta que los libros se escriben con cierto tiempo de antelación y descartad las casualidades. Hoy en día, para vender en el mercado español, hay que tenerlo muy claro: o tienes ya un nombre que te permite alguna salida de tiesto (sin pasarse) o escribes lo que toca. Como he leído estos días, hay que escribir lo que el público quiere.

Esto es una realidad y es perfectamente lógica. Es digno y respetable dedicarse a escribir este tipo de literatura popular, a fin de cuentas escribir es una necesidad y si quieres dedicarte por completo a ella supongo que es un sacrificio menor. Si además te gusta escribir de esa manera, miel sobre hojuelas.

Sin embargo, en el fondo de mi corazón de escritor -y también de lector- me resisto ante esta posibilidad, esta certeza que empieza a hacer presa en casi todo el mundo que conozco dedicado a las letras. ¿En qué momento supimos qué era lo que querían los lectores? En realidad se nos pide que escribamos lo que creen los editores que los lectores demandan. Sin salirse demasiado por los márgenes, que las pruebas se hacen con gaseosa. Y, aunque esos estudios de mercado que hacen funcionaran, ¿hay que seguir ese camino? ¿no hay más opciones? ¿en qué momento los lectores se volvieron clientes

Por desgracia, si quieres acceder a ese respaldo mediático y económico lo tienes complicado. Si no lo necesitas, no lo quieres o no lo buscas, eres afortunado. Podrás contar las historias que llevas dentro y las contarás como quieras, desafiando a tus lectores del mismo modo en que te desafías; como lector, ¿acaso sabes siempre lo que quieres? ¿no son los libros que te sorprenden los más queridos? Me resisto, puede que aún me quede algo de espíritu rebelde, a dejarme llevar por completo sólo para entrar en los engranajes gigantes de la industria. Todo escritor debería mover a sus lectores a empujones para hacerles llorar, reír, disfrutar, pero sobre todo, pensar. Escribir para y por lo que el público demanda está muy bien, pero a veces es mejor contar nuestras historias sin pensar en nada más, aunque eso lleve a más de una novela al cajón de los manuscritos olvidados.

Leer mientras caminas

AutorGabriella Campbell el 14 de junio de 2012 en Divulgación

Readwalking

Ya sabéis que en Lecturalia nos gusta teneros al día de todo tipo de nuevas tecnologías y curiosidades que encontramos en el mundo de la lectura. De vez en cuando nos topamos con costumbres, hábitos y manías de algunos lectores que no son, ni mucho menos, habituales.

Encontré la primera referencia al readwalking por casualidad, en un artículo del crítico Lev Grossman para Time Entertainment. Confesaba haber leído a George R. R. Martin de camino del sofá al baño. Nadie discute el poder de seducción de Canción de hielo y fuego, pero ¿tanto como para leer por los pasillos? Grossman cita a la escritora Marilynne Robinson, que en una entrevista para el New York Times admitió que solía leer mientras paseaba a su caniche Otis (llamado así por Otis Redding). Marilynne afirmaba andar con cuidado, y aseguraba que la única vez que había tropezado en sus paseos diarios no había sido con un libro en las manos, sino mientras consultaba su teléfono móvil. La bloguera octogenaria Deborah Bryan, por otro lado, asegura que lleva leyendo mientras camina desde muy jovencita, y que ha desarrollado una percepción aguda que le evita choques y accidentes mientras ejerce su llamativo hábito sin ningún problema. En su caso, su afición por la lectura móvil se debe al escaso tiempo del que dispone en general para los libros; para otros es una manera de aprovechar el amor que sienten por la lectura para hacer ejercicio.

Una de las pruebas de que este ejercicio multitarea es cada vez más común es que podemos encontrar hasta manuales de instrucciones, con consejos sobre cómo iniciarnos en esta extraña, y tal vez peligrosa, actividad. Suelen coincidir en lo mismo: practica en un entorno conocido, como tu propio hogar, antes de recorrer caminos nuevos; practica caminando muy despacio; no cubras el rostro, mantén el libro a la altura del pecho y levanta la cabeza de vez en cuando; intenta no observar tu entorno de manera directa, sino por las sombras de los objetos que te rodean… Aunque parece ser que esta no es una costumbre exclusiva de los anglosajones: El mexicano J. L. Torres también nos explica en su blog qué instrucciones debemos seguir para esto de leer mientras andamos.

Pero que no se diga que no nos preocupamos por vuestra seguridad. Si decidís adoptar esta curiosa costumbre, si realmente no podéis pasar ni diez minutos sin tener un libro ante vosotros, tomad, por lo menos, todas las precauciones posibles. Tened en cuenta que, por lo menos hasta que se extienda este hábito, los demás viandantes no están preparados para vosotros, para vuestras cabezas agachadas y miradas perdidas, enfrascadas en una novela, un ensayo o un poemario. Por fortuna, hay una aplicación de iPhone para (casi) todo, y programas como Megareader pueden mostrarte a través del móvil por dónde vas pisando, algo ideal para combinar con la lectura en pantalla de tu obra favorita.

Me decanto por la lectura antes de dormir, a buen recaudo en la cama, sin peligro de impacto ni tropiezo. ¿Y vosotros, cómo de dinámicos sois con un libro en las manos?

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Feria del Libro de Madrid 2012. Una pequeña crónica

AutorGabriella Campbell el 13 de junio de 2012 en Noticias

Playlove - Miguel Ángel Martín

En todas las ferias del libro hay grandes protagonistas, y la de Madrid de este año no iba a ser menos. Celebrada en el Parque del Retiro, con un amplio paseo que separa dos filas de casetas, ofrecía un cómodo espacio de recreo para sus visitantes a lo largo de un intenso par de semanas con tres prácticos findes, perfectos para visitantes sujetos a jornadas de trabajo o estudio de lunes a viernes.

Era la primera vez que tenía oportunidad de visitar la feria de la capital y, como buena chica de provincias, me maravillé ante las filas interminables de puestos, las bien organizadas vallas de contención donde se apilaban los fans más pacientes a la espera de alguna firma famosa, y el encuentro casual con personajes célebres que deambulaban, como todos, de caseta en caseta. Hacía honor, sin duda, a su denominación de feria, con vendedores de barquillos y pesadas esperas frente a los siempre insuficientes baños portátiles.

Los medios de comunicación y la propia organización de la feria coinciden en que ha sido un año desfavorable para las editoriales. Aunque al comienzo de la segunda semana parecía que el libro infantil podría salvar a los vendedores de libros de unas cifras poco esperanzadoras, al final del evento comienzan a aparecer los datos, y parece ser que las ventas han bajado en un 19%, a pesar de que la asistencia ha sido muy superior a la de otros años debido al buen tiempo. Siempre hay factores que tener en cuenta (entre otros, el lento pero progresivo aumento del libro electrónico y la costumbre de leer en pantalla), sin embargo ninguno puede ocultar el hecho de que la crisis afecta al bolsillo también a la hora de adquirir libros, a pesar del tentador descuento. Sigue habiendo grandes triunfadores (la cola para ver a Eduard Punset, por ejemplo, fue digna de mención), peces gordos que obtienen resultados espectaculares frente al goteo correspondiente para los autores y editores menos exitosos, pero algunas voces acusan a la feria de estar en franco declive, y apuntan su necesidad de renovarse o morir, lamentando su escasa cobertura mediática y lo desperdigado de sus actos. El modelo actual tal vez no sea el más provechoso para las librerías y editoriales pequeñas y medianas: se concentran grandes cantidades de lectores de un solo libro, aquellos que buscan la firma del ídolo de turno y que no muestran ningún interés en investigar otras lecturas, en adquirir otros títulos. A los de siempre se les han cansado las muñecas: a Almudena Grandes, a Carlos Ruiz Zafón, a Eduardo Galeano o a Eduardo Mendoza, mientras que la presencia de fenómenos mediáticos como Mario Vaquerizo o Ana Obregón tampoco ha pasado desapercibida. Personalmente, me quedo con el encanto de aquellos que, sin ser ignorados, no gozan de tal poder de convocatoria, por lo que la posibilidad de conocer y hablar con el escritor es muy superior, la dedicatoria es única e intransferible y el libro comprado provoca un placer muy personal, con la arrogante satisfacción que produce sentirse partícipe de un gusto minoritario. Así, han caído tanto el Playlove de Miguel Ángel Martín como Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez, además de algunas joyas del cómic como el primer volumen de Lost Girls de Alan Moore y Melinda Gebbie o Pollo con ciruelas de Marjane Satrapi.

Y vosotros, ¿qué libros os habéis traído de la feria?

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El destino kafkiano de los documentos de Kafka

AutorGabriella Campbell el 12 de junio de 2012 en Noticias

Kafka

Kafka es uno de esos escritores que han sabido hacerse un hueco en el canon literario con una producción muy escasa. Esto se debe, sobre todo, a que el escritor de origen checo, que murió en Austria en 1924, ni siquiera quería que sus obras vieran la luz. En vida apenas publicó un puñado de historias cortas, y le pidió a Max Brod, su amigo y posterior biógrafo, que destruyera el resto de sus obras, todas inéditas.

Ni Brod ni Dora Diamant, la compañera final del escritor, cumplieron del todo sus deseos respecto a sus obras sin publicar. Aunque quemó gran parte de los papeles de su amante, Dora guardó durante años varios cuadernos y cartas de éste, que finalmente fueron confiscados por la Gestapo en 1933 y que siguen desaparecidos. En cuanto a Brod, se llevó una maleta marrón repleta de papeles de su amigo de la antigua Checoslovaquia, huyó a Palestina y poco a poco fue publicándolos.

Sin embargo, Brod no llegó a compartir todo el contenido de aquella maleta. Ésta quedó en posesión de su secretaria, Esther Hoffe, residente de Tel Aviv, de quien se sospecha que tuvo una relación amorosa con Brod (en las narices, parece ser, de su propio marido e hijas). A la muerte de Hoffe, la maleta pasó a ser propiedad de sus dos hijas, Eva y Ruth. Fue la propia Esther la que vendió el manuscrito de El proceso, por la nada desdeñable cifra de dos millones de dólares, en 1939.

En la actualidad, el valor del contenido de la maleta de las hermanas Hoffe es incalculable. Se desconoce qué había exactamente dentro de esta pieza de equipaje que siguió a Brod en sus viajes, pero el estado de Israel está, como es obvio, bastante interesado. Reclama para sí estos documentos, acusando a las Hoffe de no tener ningún derecho sobre la maleta. Por otro lado, tras la muerte de Ruth, todo queda en manos de su hermana Eva, una mujer soltera, sin hijos, que vive en un hogar vacío con la única compañía de sus gatos. Para ella, la maleta, cuyo contenido guarda en celoso secreto, es su único legado. Su abogado afirma que el intento del estado de Israel por describir a Kafka como un escritor israelí o con alguna conexión a Israel es completamente absurdo, algo con lo que están de acuerdo estudiosos y académicos de otros países, que desean que los papeles del autor checo de origen judío no caigan en manos de un país en exclusiva, para que puedan ser accesibles para cualquier persona interesada. Eva Hoffe insiste en que los documentos de Kafka estarían a mejor recaudo en las bibliotecas de otro país como Alemania. La élite intelectual israelí insiste en la importancia de vincular a Kafka con su cultura, y aduce, por ejemplo, el interés del propio Kafka por aprender hebreo y su sueño de vivir en Israel (entonces Palestina), algo que puede observarse en los documentos personales que sí se conservan del escritor y que están disponibles para el público.

Mientras, las posesiones de Eva Hoffe están celosamente guardadas en diferentes cajas de seguridad esparcidas por Europa y, una vez más, el duelo entre los guardianes de una herencia literaria y el estado que la acoge es responsable de que una serie de documentos de inmenso valor cultural estén lejos del alcance de los que realmente los necesitan: todos los lectores.

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El canto de las sirenas, de Val McDermid

AutorAlfredo Álamo el 11 de junio de 2012 en Reseñas

El canto de las sirenas - Val McDermid

Las novelas de Val McDermid destacan, sobre todo, por su crudeza y violencia. Si bien algunas no se detienen demasiado en los actos grotescos de algunos de sus asesinos, la serie protagonizada por el psicólogo Tony Hill y la inspectora Carol Jordan es posiblemente una de las más duras jamás escritas de la novela criminal.

El canto de las sirenas es el primero de los libros de esta serie, publicado originalmente en 1995, y en la que hasta el momento lleva siete títulos. La popularidad de estos libros llevó a que se rodara en Inglaterra una serie de televisión, Wire in the blood, y una tv-movie sobre el sexto libro, Fever of the Bone.

El acierto de McDermid en El canto de las sirenas es la creación de su personaje principal, el psicólogo Toni Hill, un profesional en el ámbito de los asesinos en serie y experto en realizar perfiles psicológicos, que trata de implantar nuevos sistemas en el cuerpo policial británico. Para eso cuenta con la ayuda de algunos de sus miembros, como la joven inspectora Carol Jordan, pero se enfrenta a la desconfianza de muchos policías veteranos.

El canto de las sirenas nos cuenta la primera colaboración entre Toni Hill y la policía para atrapar a un asesino en serie. Hill es un personaje peculiar ya que él mismo tiene un buen número de problemas personales que trata de no dejar ver y que lo convierten en una figura contradictoria. En este libro, Carol Jordan comienza a funcionar como el ancla que sirve, y servirá, para evitar que Hill se despegue completamente de la realidad.

El libro de McDermid tiene un alto grado de violencia explícita y hace gala de un gran uso de la tensión narrativa, más que en otras series de la misma autora donde los valles narrativos a veces llegan a ser demasiado largos. En mi opinión, El canto de las sirenas es de las obras más conseguidas de McDermid y no es de extrañar que estos personajes sean los que han ocupado la mayor parte de su tiempo en los últimos años.

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Libros diferentes (III)

AutorGabriella Campbell el 9 de junio de 2012 en Divulgación

Más allá de los manuales que hemos visto en las entregas anteriores de este artículo que nos enseñan a hacer todo tipo de cosas útiles (crear juguetes sexuales caseros, construir nuestro propio ataúd, o incluso orinar de pie si eres mujer, como nos demuestra Anna Skinner junto a muchos otros consejos para la chica moderna, ya más mundanos, en How To Pee Standing Up: Tips for Hip Chicks), entramos en un terreno igualmente sorprendente: el terreno de la alimentación.

No es del todo descabellado pensar que nuestro comportamiento puede estar afectado, de un modo u otro, por nuestra alimentación. Pero el libro Diet, Crime and Delinquency (Dieta, crimen y delincuencia) de Alexander Schauss va mucho más allá, explicándonos cómo “las dietas de comida basura, la falta de azúcar o de ciertas vitaminas, el envenenamiento por plomo o las alergias pueden convertir un cerebro normal en una mente criminal”. Echadle un vistazo a la portada porque no tiene precio. Por lo demás, hay tantos libros de nutrición y dietas de lo más risibles que no sabemos con cuáles quedarnos, aunque el testimonio de Jared Fogle, que perdió peso a base de bocadillos de la franquicia Subway, o la dieta del escritor que propone Julia Cameron en The Writing Diet: Write Yourself Right-Sized, son de los más curiosos. En este último, Cameron asegura que al escribir sobre sus emociones y problemas y liberarse de sus demonios, sus alumnos/pacientes/cobayas perdían el peso que les sobraba. Claro, porque no hay nada que adelgace tanto como pasarse la vida sentado delante de un ordenador dándole a las teclas, y todos los escritores que conocemos son personas esbeltas y muy en forma.

En resumen, teniendo en cuenta la gran cantidad de libros que se producen al año, entre los que existe un porcentaje significativo de obras que, o bien no han pasado por un filtro editorial o bien han pasado por un filtro editorial algo extraño, no es de extrañarnos la lista interminable que podríamos hacer con libros de contenido casi surrealista. En ocasiones, es simplemente una cuestión de mercadotecnia, después de todo, ¿quién no querría comprarse el libro How to Live With a Huge Penis (Cómo vivir con un pene gigante ), simplemente para dejarlo olvidado encima de la mesa del salón, a la espera de inocentes visitas? Y en tiempos de crisis, algunos libros comienzan a hacerse del todo necesarios, como el How to Cook Roadkill, de Richard Jacob, que nos ofrece montones de recetas para cocinar animales atropellados. Nada como alimentar a nuestras familias con el último bicho muerto encontrado en la carretera más cercana.