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Alfredo Álamo (Página 131)

Bill Watterson ganador del Gran Premio de Angulema

AutorAlfredo Álamo el 4 de febrero de 2014 en Noticias

Calvin y Hobbes

Para los despistados: el Gran Premio de Angulema no tiene nada que ver con la Fórmula 1, es el galardón que se otorga en el festival dedicado al cómic más importante de Europa que se celebra desde hace más de cuarenta años en Angulema (Francia). También convendría hablar un poco de Bill Watterson, ya que pese al premio recién otorgado, el genial dibujante estadounidense se retiró en 1995.

Bill Watterson es el creador de Calvin y Hobbes, una de las tiras cómicas más conocidas e influyentes del mundo. La visión de la vida a través de Calvin, un insoportable e hiperactivo niño con demasiada imaginación, y Hobbes, su tigre de peluche, marcó un antes y un después en el cómic del siglo XX. Y es que Calvin y Hobbes se convierte en ocasiones en un manual de instrucciones para urbanitas desarraigados en una sociedad contemporánea siniestra y solitaria. En otras, sencillamente, tiene unos chistes geniales.

De la obra de Watterson se han vendido 30 millones de ejemplares publicados prácticamente en todo el mundo. Sin embargo, pese a su éxito, decidió retirarse de la vida pública en 1995. Fiel a sus propias ideas sobre el arte y el papel de su obra, Watterson se ha negado a que aparezca cualquier tipo de merchandising sobre Calvin y Hobbes, así como a la adaptación de sus tebeos al cine o la televisión.

Sin duda, es un premio de lo más merecido, aunque cabe preguntarse la razón de esperar más de quince años desde el retiro de Watterson para darle un galardón que ya merecía mucho antes.

En el bosque, bajo los cerezos en flor, de Ango Sakaguchi

AutorAlfredo Álamo el 3 de febrero de 2014 en Reseñas

En el bosque, bajo los cerezos en flor

Ango Sakaguchi fue, sin duda, uno de los autores japoneses más peculiares de principios del siglo XX, autor de una obra marcada por su obsesión por lo grotesco y su adicción a las drogas y el alcohol. Pesimista, nihilista y con una voz personal, sus escritos de posguerra supieron captar el desencanto de toda una generación.

En el bosque, bajo los cerezos en flor es uno de sus relatos más conocidos y que Satori nos presenta, como es habitual, en una edición preciosista, acompañado de dos relatos más, La princesa Yonaga y Mimio y El gran consejero Murakami. Los tres cuentos muestran la fijación de Sakaguchi por la mujer fatal, convertida en ser sobrenatural o demoníaco frente a la que poco o nada se puede hacer.

La historia principal, que da nombre al volumen, está escrita con un estilo arcaico, en el que se acerca a los relatos de Izumi Kyoka (el maestro de la novela gótica japonesa) pero con una vuelta de tuerca que va más allá de las invenciones de Kyoka. Sus personajes están dañados, carecen de la más mínima empatía social y su percepción de la mujer, en este caso una hermosa y sanguinaria presencia, es una de las más perturbadoras que recuerdo. La historia parte de un bosque legendario, cerca del cuál vive un bandido que domina la zona. En uno de sus robos secuestra a la mujer más bella que ha conocido y pronto cae bajo su dominio. Se trasladan a la ciudad donde él le proporciona cabezas con las que ella representa su propio teatro funesto.

Los otros dos relatos siguen un camino parecido, en el que la presencia femenina es a la vez incomprensible y cruel, bajo la que un hombre, en apariencia fuerte, acaba confundido y sumiso frente a un destino terrible. Deseo, violencia y truculencia granguiñolesca en una antología que se hace demasiado breve, pero que alberga algunas escenas maravillosas, pese a su grotesca naturaleza. A destacar también la excelente ilustración que presenta la portada del libro y que refleja a la perfección lo que vamos a encontrar entre sus páginas.

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La sombra fuera del tiempo, de H. P. Lovecraft

AutorAlfredo Álamo el 31 de enero de 2014 en Reseñas

La sombra fuera del tiempo

Con La sombra fuera del tiempo nos encontramos con una nueva edición del relato de H. P. Lovecraft conocido hasta ahora de manera más común como En la noche de los tiempos (The Shadow out of Time), que fue publicada en la revista Astounding Stories en 1936.

La sombra fuera del tiempo pertenece al fin de la época más conocida de Lovecraft como narrador, tras publicar otros relatos tan conocidos como La llamada de Cthulhu, En las montañas de la locura o El caso de Charles Dexter Ward. En 1934 todavía no se dedicaba a la escritura para otros autores y publicaba en revistas como Astounding o Weird Tales. Considerado uno de los relatos clave para formar los conocidos Mitos de Cthulhu, La sombra fuera del tiempo recibió una buena acogida por parte de la crítica especializada, aunque Lovecraft, tan perfeccionista como siempre, nunca estuvo satisfecho con el resultado.

Nathaniel Wingate Peaslee lleva una vida tranquila como profesor de economía política en la Universidad de Miskatonic, Arkham, hasta que un día sufre un extraño colapso en mitad de una lección magistral… Todo se transforma en su vida, sus intereses, su personalidad, e incluso su apariencia externa. Abrumado por visiones que no comprende, Peaslee recorre el mundo en su esfuerzo por desentrañar un horror primigenio que le abruma, aunque no entienda el por qué, perdiendo a su familia, sus amigos y su trabajo. Al cabo de cinco años “despierta” sin recordar nada. El viaje vuelve a iniciarse, esta vez para comprender quién o qué ha sido…

Ejemplo de lo siniestro en la literatura, La sombra fuera del tiempo es una novela corta que juega con la pérdida de la identidad, el miedo a la enfermedad mental y que une con maestría el horror y la ciencia ficción, conformando de ese modo un ejemplo de la literatura lovecraftiana, con la aparición de la gran raza de Yith y explicando gran parte de la cosmogonía del autor de Providence.

A destacar la cuidada edición de Fábulas de Albión que cuenta con una excelente nueva traducción de Jon Bilbao, que también firma un interesante prólogo al texto, al que hay que añadirle una introducción de Javier Calvo. En resumen, una lectura obligada para los seguidores de Lovecraft y un relato ideal para adentrarnos por primera vez en su obra.

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Es triste escribir, pero más triste es robar

AutorAlfredo Álamo el 30 de enero de 2014 en Opinión

Escritores en lucha

Me da lo mismo si eres un gurú del 2.0, un fanático de la cultura gratis, un descargador compulsivo de libros, discos, películas o series, un ejecutivo de telefonía, un editor, un miembro de la escena de maquetadores de libros: los escritores tienen todo el derecho del mundo a recibir dinero por su trabajo.

Sí, ya sé, no me gritéis todos a la vez: ser escritor no es un trabajo como los demás. Uno elige ser escritor cuando podía estar pintando paredes, fregando suelos, tecleando en una cárnica informática o informatizando una cárnica. Por lo visto, esa elección es suficiente como para que el fruto de tu trabajo, ese que has sudado tecla a tecla, pierda todo valor monetario por atreverte a hacer cultura. Si le dieras al ganchillo -como se ha puesto de moda ahora- pues podrías vender bufandas a los hipsters. Pero no, decidiste moldear algo que puede ser digitalizado, pasado a unos y ceros, compartido sin apenas coste y, por lo tanto, etéreo, ¡puf!

Siempre puedes dejar de escribir, me diréis. Es cierto. Si no le veo salida a ganar un dinero digno, una justa retribución por mis horas y mi creatividad, mejor lo dejo y me dedico a otra cosa. Escribir es un pasatiempo y todo el mundo puede hacerlo, ¿no es cierto? Es más, deberías pagar por publicar tus libros, cuentos o poemas. Me han dicho que en Amazon sólo se quedan un 30%. Ya tardas.

Pero seamos serios. Está claro que las cosas no son como antes. A una crisis económica brutal se unen años de descontrol en el mundo editorial -¿cómo podemos ser el segundo país del mundo que más edita?- y un paso al digital lleno de miedos, fallos y malas decisiones. Pero por eso mismo hay que decir alto y sin miedo que todo escritor tiene derecho a recibir una compensación justa por el uso y disfrute de su trabajo. Y ya está.

Y te contarán que la cosa está muy mal, que te haces publicidad gratuita repartiendo gratis tus novelas, que con un buen posicionamiento en las redes sociales tienes suficientes, que si no escribes tú, da igual, ya escribirá otro. Sólo falta que te den un besito en la frente y te canten una nana antes de irte a dormir. Pero la realidad está en que, de un modo u otro, a los escritores también les viene bien algo de dinero. Ni más ni menos que cualquier otro trabajador de este perro mundo. Porque supongo que las nóminas se cobran en euros, no en palmaditas en la espalda. Aunque sean cuatro euros, claro, no nos engañemos, que de la literatura viven cuatro personas, lo que lo convierte ya no en un asunto monetario sino en una sencilla cuestión de dignidad.

¿Y a qué viene todo esto? En que todo lo anterior se acaba filtrando en la cabeza de muchos escritores. No ven salida y se desesperan, ya que parece que nadie intenta un cambio, y acaban pagándolo con el más pequeño: el lector. En el fondo, hay que comprender a autores como Marías o Reverte, los modelos editoriales siguen fijos, pero sus ventas no hacen más que caer, los sistemas de venta tradicionales, también. La autoedición se está convirtiendo más en una religión que en una salida. El crowdfunding consume más tiempo que la propia escritura.

Nos han vendido que llega un cambio de paradigma, pero la realidad es que de toda la industria el que menos levanta cabeza es el escritor. ¿Qué me decís? ¿Qué es lo que habría que hacer? Hay países que ayudan a los escritores a la hora de pagar impuestos. También se pueden ampliar ayudas. Pero, por favor, no me digáis que la solución es escribir a 0.99 la novela o dedicarnos a estar todo el día dando la matraca en el Facebook y el Twitter a los amigos. Si quiero liberar una novela, la liberaré, si quiero regalar mis cuentos, lo haré. Pero esas son mis decisiones.

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Edward Gorey: la oscuridad adorable

AutorAlfredo Álamo el 29 de enero de 2014 en Divulgación

E. Gorey

Edward Gorey fue, en mi opinión, uno de los artistas más influyentes del siglo XX dentro de la cultura popular, gracias, sobre todo, a su influencia en artistas posteriores, mucho más conocidos que el propio autor, como el cineasta Tim Burton, o grupos musicales como NIN, Tiger Lillies o el Kronos Quartet. Si bien en Estados Unidos su obra se ha conocido gracias a numerosos seguidores dentro de ciertos círculos underground, en España apenas se sabía de Gorey hasta las primeras ediciones de Valdemar y las más recientes de Libros del Zorro Rojo.

El estilo de Gorey es muy personal, sus dibujos a pluma, en los que no deja un hueco por rellenar, recuerdan a la época eduardina y victoriana, hasta tal punto que hay gente que no cree que Gorey fuera americano y que su carrera se desarrollara principalmente en la segunda mitad del siglo XX. Su visión también se centró en el teatro, ganando un Premio Tony por su diseño para el Drácula de 1977 estrenado en Broadway.

Amante de los libros y los gatos, de las casas victorianas, el ballet, de las historias tristes y las tardes de lluvia, Edward Gorey fue un lector impenitente que pasó la mayor parte de su vida dibujando, leyendo y disfrutando del cine, otra de sus pasiones. Nunca se casó, no tuvo hijos y tras su muerte se encontró numeroso material inédito.

E. Gorey

Cargado de humor negro y un cierto toque inocente, casi melancólico, Gorey pasó de trabajar como ilustrador en Doubleday, realizando portadas para clásicos como Drácula o La guerra de los mundos, a publicar sus propios libros. De entre su obra, mi favorito es Los pequeños macabros, o El abecedario de los niños muertos (con el que tengo ordenados mis libros en casa), aunque recomiendo acercarse tanto a los volúmenes que van publicando de manera independiente como a las recopilaciones de Amphigorey.

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Adiós a José Emilio Pacheco

AutorAlfredo Álamo el 28 de enero de 2014 en Divulgación

José Emilio Pacheco

El día 27 de enero, José Emilio Pacheco nos abandonó, dejando a este mundo un poco más solo, huérfano de poesía y algo más oscuro, sobre todo tras la reciente desaparición de otro de los grandes poetas del siglo XX, Juan Gelman.

Pacheco destacó como poeta, aunque a lo largo de su carrera destacó también en todo el ámbito de la literatura: fue un excelente narrador, como se aprecia en títulos como Morirás lejos, Batallas en el desierto o La sangre de Medusa; también practicó el ensayo y de su mano se tradujo a autores tan importantes como T. S. Eliot.

Pero es en la poesía donde Pacheco demostró su talento. Es en obras como Los elementos de la noche, El reposo del fuego, Islas a la deriva, Trabajos en el mar o Como la lluvia donde se aprecia la fuerza del maestro mexicano, cronista de lo cotidiano, de lo contemporáneo, capaz de enlazar en cuatro versos pequeños destellos de vida, de historia, de alma.

Pacheco se va tras haber recibido hace poco el Premio Cervantes, el más prestigioso de las letras hispanas. Sus galardones, acumulados a lo largo de su carrera, resultan apabullantes por lo importante y numeroso. Discreto y humilde, fue una constante en los últimos años para la cultura mexicana.

Poco más se puede decir de este gran hombre de letras, salvo despedirnos de él con sus propias palabras.

Soledad de la campana.
Le dice adiós al tañido.
Último son de su bronce,
flecha ardiente en el silencio.
Vaga en busca de los ecos
­pero nadie le contesta.

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El juego de Ripper: Encuentro con Isabel Allende

AutorAlfredo Álamo el 27 de enero de 2014 en Noticias

El juego de Ripper

El jueves pasado tuvimos la oportunidad, gracias a la editorial Penguin Random House, de asistir a un pequeño encuentro con la autora chilena Isabel Allende. Fuimos varios medios dedicados a la literatura en Internet y pudimos sentarnos juntos alrededor de una mesa y compartir unos minutos hablando de su última novela, El juego de Ripper.

Una de las preguntas que le quería hacer tras leer el libro era si se había divertido con la escritura de esta novela. Su respuesta fue clara: muchísimo. El dedicarse al género, donde juegas con unas normas ya escritas, le resultó muy entretenido, tanto, dijo, como se puede ver a los jugadores de rol que aparecen en el libro. Además, es algo que se nota también en las pequeñas puyas que dedica en varios puntos del libro a otros éxitos del momento, como 50 sombras de Grey, o a algunas novelas negras típicas.

Allende no es lectora de novela negra, pero su marido. William C. Gordon, lleva ya varios libros dedicados a la novela de detectives, así que ha tenido consejo a la hora de escribir El juego de Ripper. Sin embargo, yo diría que esta novela no es tanto una novela negra, un noir o un polar -tan de moda ahora- como un thriller. Allende crea una buena fila de personajes, como es habitual en ella, y el entramado de relaciones entre ellos es envidiable; sin embargo, le falta oscuridad y crudeza para ir más allá del simple entretenimiento y tocar la violencia como otros grandes del género, como Henning Mankell o Val McDermid.

Según ella, no pretende ejercer ningún tipo de denuncia social, más allá de presentar la realidad en la que viven sus personajes, entre los que se incluyen inmigrantes con más o menos derechos, exmilitares de la guerra de Iraq o víctimas de abusos como la ablación del clítoris.

Encuentro con Isabel Allende

Le preguntamos si El juego de Ripper era un cambio de estilo, pero Allende nos aseguró que no, que era un cambio de tema. Su estilo, su voz, se adapta a la historia pero permanece, pese a usar algunos de los trucos de la novela criminal, como empezar con un cadáver en el primer párrafo. «En este tipo de novela hay que atrapar al lector con la primera línea», nos aseguró. ¿Y el por qué de este tema? Por divertirse, por probar algo de nuevo y que estuviera de moda. Hoy en día parece que «leer sobre violencia le gusta a todo el mundo. Especialmente a las mujeres», así que la elección de una historia de asesinatos parecía la más interesante.

El proceso de escritura de El juego de Ripper ha sido parecido al del resto de sus novelas: una buena documentación, sobre todo de personajes (varios de los que aparecen en el libro están inspirados en personajes reales) y del ambiente entre hippie y místico de San Francisco. También la relación entre la protagonista y su abuelo está inspirada en la de la propia Allende con sus nietos. La autora chilena se encierra aislada, sin teléfono ni nada que la moleste, durante semanas hasta que tiene terminado el libro.

Allende trata siempre de «Atrapar al lector, enamorarlo» tratar de llevarle de la primera a la última página, manteniendo, incluso en este libro, esa perspectiva a la vez feminista sin dejar de ser femenina que marca su obra.

El juego de Ripper es un thriller correcto, escrito desde fuera de la tradición habitual y por eso resulta diferente. Sorprenderá a los que esperen una novela de detectives habitual y descolocará también a los aficionados más tradicionales de Allende. Como un primer intento resulta interesante y la propia autora no descarta más adelante volver al género, eso sí, tras su próximo proyecto que volverá a ser una novela de personajes.

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La guardia de Jonás, de Jack Cady

AutorAlfredo Álamo el 24 de enero de 2014 en Reseñas

La guardia de Jonás, de Jack Cady

Autor relativamente desconocido en España, Jack Cady desarrolló una larga carrera dentro del género fantástico y de terror, siendo ganador de premios tan importantes como el Nébula, el World Fantasy Award o el Stoker. Más conocido por sus relatos que por sus novelas, el estilo de Cady siempre ha estado del lado de un fantástico que podríamos definir cercano a la tradición del realismo mágico.

Con La guardia de Jonás se inicia Insomnia, la nueva colección de Valdemar dedicada al terror contemporáneo, y lo hace recuperando esta novela de Cady que fue publicada originalmente en 1981 y que habría que englobar dentro de las historias de fantasmas marítimas, al más puro estilo de otro habitual en Valdemar, William Hope Hodgson.

Cady presenta una novela con tintes autobiográficos, ya que, al igual que los protagonistas de esta historia, él también sirvió en la Guardia Costera de los Estados Unidos realizando labores de búsqueda y rescate entre Maine y Canadá. No es de extrañar, entonces, la maestría con la que Cady describe el escenario, así como la progresiva construcción de personajes, hecha a base de pequeñas, pero demoledoras, frases.

La guardia de Jonás nos cuenta la historia de la lancha Adrián y su tripulación durante un año, periplo a través del cual tienen que recuperarse de la pérdida de su carismático jefe de máquinas y aceptar a Brace, un novato conflictivo. Cady nos muestra el código duro e inapelable de los hombres del mar, su soledad y, en cierto modo, el renacimiento que supone para muchos de ellos.

El elemento fantástico y de horror podría casi definirse de atmosférico. Se crea a través de las propias supersticiones de los marinos y apenas tiene presencia en la narración, aunque sus consecuencias definen la acción del libro. La guardia de Jonás es un gran libro sobre el mar y la épica funesta de la marinería, con un estilo siniestro y a la vez maravilloso, que ahonda más en los abismos que existen dentro del ser humano que en la existencia real de fantasmas o monstruos. En realidad bordea tanto el horror que cuesta definir este libro como un ejemplo de terror contemporáneo.

La guardia de Jonás puede que sea, entonces, un libro de unión, de nexo, entre el lector habitual de Valdemar Gótica, habituado a narraciones ominosas y llenas de tormenta, de paladar lento, y la narración contemporánea de horror, más gruesa, de atmósfera infecciosa, que todos esperamos encontrar en los próximos títulos de Insomnia.

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Libros para días de lluvia #leeconlecturalia

AutorAlfredo Álamo el 23 de enero de 2014 en Noticias

El invierno no es que se acerque, es que ha llegado con ganas. Las nubes cubren el cielo volviéndolo plomizo y oscuro, con promesas de lluvia y nieve; el viento, frío y desapacible, recorre las calles ahuyentando las últimas hojas caducas que nos dejó el otoño. Atrincherados tras abrigos gruesos, gorros y bufandas, buscamos refugio en casa, dejando al desagradable invierno tras las ventanas, arropados con las páginas de un buen libro.

Desde Lecturalia queremos que nos contéis cuáles son esos libros especiales que os acompañan los días de lluvia, esos que poseen un poder magnético que os clava al sofá y hacen, por arte de magia, aparecer una manta que os cubre los pies. Cada uno tiene su manera de pasar esas tardes desapacibles, algunos prefieren las aventuras en parajes exóticos, otros las frías investigaciones de detectives nórdicos; por no hablar de los romances imposibles y las grandes sagas familiares. ¿Bestsellers? ¿Poesía? ¡Hay tanto donde elegir!

Lecturalia Invierno


¿Cuáles son vuestros libros favoritos para las tardes de lluvia? Comparte esta pregunta con vuestros amigos usando el hashtag #leeconlecturalia y hagamos un listado de las mejores lecturas invernales.

Os esperamos, como siempre, en los comentarios. Aunque en esta ocasión, acompañados de mantita y gato.

Oscar a la Mejor Película de 2014… basada en un libro

AutorAlfredo Álamo el 22 de enero de 2014 en Noticias

El lobo de Wall Street

El 2 de marzo se celebrará la gala de los Premios Oscar y, como siempre, la atención de millones de aficionados al cine se centrará en conocer cuál será el film que se llevará la codiciada estatuilla dorada dedicada a la Mejor Película. Este año hay una buena competencia, pero en Lecturalia hemos querido destacar los títulos que están nominados y que, además, están basados en una obra literaria.

Comenzamos con un libro clásico en Estados Unidos, una autobiografía de gran calado entre la población afroamericana y que relata el drama de la esclavitud en primera persona. Estamos hablando de Doce años de esclavitud, escrita por Solomon Northup en 1853 y en el que relata sus experiencias tras ser secuestrado (Northup había nacido libro) por unos esclavistas y pasar más de diez años de plantación en plantación hasta lograr volver a su hogar. Dirigida por Steve McQueen (Hunger, Shame) y con actores como Brad Pitt, Dede Gardner o Arnon Milchan, Doce años de esclavitud parecía la favorita en los Globos de Oro, pero sólo consiguió el otorgado al Mejor Drama.

Otra autobiografía, esta mucho más reciente, también se ha colado en este selecto grupo de finalistas. El lobo de Wall Street nos cuenta la vida de Jordan Belfort, uno de los grandes operadores de bolsa en los años 90 y que se vio envuelto en un escándalo financiero de altos vuelos. Para reflejar la desenfrenada vida y locura de los agentes de bolsa de la época nadie mejor que Martin Scorsese detrás de las cámaras y Leonardo DiCaprio delante. Sin duda, una de las candidatas con más posibilidades que lo está rompiendo todo en la taquilla.

Capitán Phillips es, sí, exacto, otra película basada en una novela autobiográfica. En esta ocasión la de Richard Phillips, capitán del MV Maersk Alabama que fue capturado por los piratas somalíes durante un intento de abordaje. Esta historia tan dura está dirigida por Paul Greengrass (autor, entre otras, de varias entregas de la serie Bourne) y cuenta con uno de los pesos pesados de la industria como protagonista: Tom Hanks.

La última de las películas que nos ocupa hoy es Philomena, basada en la novela de Martin Sixsmith, The lost child of Philomena Lee, que no es una biografía, pero sí está sacada de una historia verdadera: la lucha incansable de una mujer en busca de su hijo, dado en adopción de manera forzada 50 años atrás. Dirigida por el artesano Stephen Frears (Mi hermosa lavandería, Las amistades peligrosas, La camioneta, Alta fidelidad…) y protagonizada por uno de los rostros más valorados del drama inglés, Judi Dench.

Por lo visto, estas cuatro películas de corte realista y cargadas de drama tendrán que enfrentarse a La gran estafa americana -quizá la favorita-, Dallas Buyers Club, Gravity y, mi elección personal, Her (Ella), dirigida por Spike Jonze.

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