El soldado del diablo de Caleb Carr:
Cuando Townsend Ward llegó a Shanghai, en 1859, tenía 28 años y los bolsillos vacíos. Cuando murió en el campo de batalla, tres años más tarde, era el único estadounidense que había alcanzado el título de mandarín. Comprometido con el pueblo chino, Ward impulsó el progreso político, social y económico de un país colonizado que pasó del medioevo a la Edad Contemporánea bajo un baño de sangre.

Últimas diez críticas y comentarios de El soldado del diablo
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1 de noviembre de 09
Atención, este libro no es una novela, es un ensayo histórico. Me parece demasiado extenso y pedante.