Diario de un hombre humillado - Félix de Azúa:
El hombre humillado añora rabiosamente cierto mundo perdido, donde en lugar de pensar sólo se vivía. Pero sabe que no es más que un contemporáneo, y que el nuestro es un tiempo de Grandes Pensadores. Rodeado por una detestable banalidad de orden zoológico, comprende que la suya ha de ser otra: una banalidad asumida, militante, guerrera, y a esa tarea dedica sus fuerzas.
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