Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico
97.438 libros, 22.356 autores y 77.285 usuarios registrados

Vuelve el debate de la cultura gratuita

Alfredo Álamo el 18 de octubre de 2016 en Opinión
  • ¿Debe ser la cultura gratuita para el usuario final?
  • ¿Qué mecanismos existen hoy en día para garantizarlo?

Teclado de ordenador junto a un icono de descarga de libros.

Hace unos días saltó la noticia de la detención de un internauta que había subido, según la policía, más de 11.000 libros a webs de descarga, cobrando por ello. La cantidad que cobraba es desconocida -tampoco sería mucho-, pero lo cierto es que no lo hacía por amor al arte y la compartición. Había dinero por el medio, lo que quita cierto romanticismo a buena parte del movimiento que se dedica a compartir libros de manera gratuita. Y es que, pese a que no exista dinero por el medio, la existencia de estas webs produce alteraciones en el mercado y en la manera que tienen los lectores de acceder al libro digital, un medio que ya de por sí está bastante castigado por las editoriales.

Según la Constitución Española, ‘los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho’, algo que muchos entienden como que la cultura tiene que ser, de facto, gratuita, y, por lo tanto, que no pasa nada si se dedican a bajar de Internet todos los libros, películas y discos que quieren. Seamos sinceros, esta interpretación es un tanto sesgada, pero no demasiado equivocada en el fondo. No, la Constitución no garantiza la gratuidad de la cultura, pero sí que obliga a la administración a hacer muchísimo más de lo que hace en la actualidad por ella.

Es difícil en tiempos del neoliberalismo más radical y los recortes sociales pedir más dinero para bibliotecas. No solo para aumentar su fondo, que cada vez es más exiguo, o para modernizar el concepto de préstamo digital y dotar de infraestructuras necesarias a los centros para que haya un mayor acceso a la cultura. Sin embargo, por el momento, parece la única herramienta que, desde el estado, se puede utilizar para mejorar la situación actual.

Y es que la dejadez de las editoriales más grandes ha provocado una situación terrible en el campo del ebook en España. Una falta de catálogo durante años, precios inflados -en esto también tendría que hablar más de una distribuidora-, mala calidad del producto, la injerencia de distribuidoras digitales y un absurdo IVA del 21% han dado como resultado la proliferación de webs donde en un par de clicks te puedes bajar novedades, clásicos y libros descatalogados, completamente gratis.

El lector de libros electrónicos ha abandonado la mayoría de tiendas online para bucear en estas webs. De ese modo, no saben si lo que bajan valía 0,99 o 12 euros, si se ofertaba en pago social en otro lado o si era un producto benéfico. Estas webs desligan el libro no solo de su editorial, sino también de sus autores. Escaparates que, pese a sus buenas intenciones -hay algunas que no buscan lucro, eso es cierto-, acaban por perjudicar a la industria y a los autores, perpetuando un círculo vicioso en el que unos se quejan de la piratería para no apostar por el ebook y otros se quejan de la falta de apuesta por el ebook para practicar la piratería.

Entonces, ¿qué queda? Nos lo dicen muy a menudo, yo mismo lo he buscado: el cambio de paradigma; un animal mitológico que se nos escurre entre las manos. Hace unos años ya planteamos desde Lecturalia la posibilidad de que la cultura llegara a ser gratis para el usuario final, pero que esa gratuidad no repercutiera en editoriales y autores. Sin embargo, estaríamos hablando de cambios radicales dentro de la producción y distribución.

El patrocinio es una de las posibilidades. Bien a través del propio estado con las bibliotecas, como ya hemos mencionado antes, pero también mediante fundaciones privadas que subvencionen este acceso. También existe la publicidad insertada en los libros, algo que no era raro hace algunas décadas, pero que, con toda seguridad, correría la misma suerte que los anuncios de Internet en la época actual: que alguien los haría desaparecer. Otra opción es que las grandes compañías de telecomunicaciones paguen una parte por los contenidos que se descargan. Claro que conociendo sus antecedentes igual esto lo único que haría sería subir los precios.

También nos enfrentaríamos a una situación complicada: si el acceso a los ebooks es gratuito, ¿qué pasará con los libros en papel? ¿Se tendrían que subvencionar igual? ¿Acaso habría que preparar accesos diferentes en cuanto a la renta económica de cada uno? No es algo sencillo de planear, los cambios de paradigma conllevan revoluciones sociales y económicas.

Lo cierto es que hoy en día, con las herramientas que disponemos, se hace muy difícil que el mercado del ebook, actualmente subterráneo, alcance el potencial que debería en castellano, aumentando hasta por lo menos un 20% del mercado. También es cierto que aquellos que más piratean libros luego son los que más compran, así que no estaría de más tener eso en cuenta a la hora de trazar líneas de actuación.

¿Y vosotros? ¿Qué opináis? Si la cultura es gratuita, ¿de dónde se saca el dinero para producirla? Y si no lo es, ¿cómo garantizamos un buen acceso a ella para las rentas menos favorecidas? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Alfredo Álamo

en

(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

12
comentarios en “Vuelve el debate de la cultura gratuita”

  1. Dani dijo:

    A mi me gusta reducirlo todo hasta que es muy sencillo de entender.
    Pregunta en tu ayuntamiento cuánto dinero han destinado, por ejemplo, al deporte juvenil (fútbol en concreto) y cuánto han destinado a rellenar las bibliotecas públicas, o a cursos de escritura, o de pintura o de danza o si han entregado subvenciones para montar grupos de teatro o grabar cortos en los colegios. No tengo el dato pero mejor no lo quiero saber.
    Estoy terminando mi primera novela y lo que tengo claro es que si la suben a Internet de forma gratuita (pirata) tiene la posibilidad de llegar a más gente pero para mi será como si me sacan una pistola en la calle y me quitan mi cartera.
    ¡Muy buena entrada!

  2. lagun dijo:

    no………………el que le gusta leer se compra libros gustosamente

  3. Memo Valera dijo:

    Un tema complicado, en realidad.
    Pero te puedo decir que desde Venezuela veo con envidia lo que hacen en España. Recuerda que la cultura es un artículo de lujo, puedes dejar de leer libros o ver películas y no te vas a morir.
    Todo radica en la educación y el acceso: si lo niños se les enseña, que es diferente a obligar, las bondades de la lectura, y si tienen acceso a la cultura, poco importaría que cuesta.
    En mi caso me gustaría leer un montón de novelas que están saliendo en este momento, como muchos comics de autor, pero aquí no hay, por lo cual me toca piratear.
    Es muy bonito decir que la cultura debe ser gratuita, pero si no se le gana nada, los empresarios, por naturaleza menos idealistas que uno, no ven razón para invertir.

  4. Almon 73 dijo:

    No creo que la cultura tenga que ser gratuita. Lo que no cuesta no se aprecia. Quizá lo que diga ahora se desvíe del tema, pero me viene a la cabeza: Cuando me gasto 200, 300 o más euros en un dispositivo móvil no puedo decir que un libro de 22 € es caro, o que la entrada a la ópera es un pastón.

  5. paolo dijo:

    La cultura no es un artículo de lujo… para nada. La cultura se regala, la botan, está en todas partes. Yo prefiero que el Estado entrege salud y educación gratuita, vivienda gratuita, que construya casas y las arriende a un precio menor a las personas, ¿pero de ahi a que la cultura sea gratuita?, veamos, ¿quien elige que es cultura y que no lo es? ¿Una academia, una universidad, quien? Porque ese es el problema de la “cultura” gratuita, que nadie sabe qué es cultura y que no, ¿donde está el cedazo, el filtro para decidir qué creaciones quedan, y cuáles no? Lo de la cultura gratuita es un gran engaño, en primer lugar, ¿es cultura todo lo que se escribe, compone, si yo escribo un libro eso es automáticamente cultura? Yo entiendo que Cervantes es cultura, Mozart, Shostakovich, pero no cualquier persona que haga o cree o algo, eso será cultura inmediatamente. La cultura por supuesto es gratuita, pero eso cuando ya es cultura, cuando ha pasado a serlo. Y eso ocurre luego de una cantidad razonable de tiempo, naturalmente el patrimonio universal debe ser de libre acceso, pero generalmente sus creadores están muertos y no necesitan dinero, y en cualquier caso ha pasado un tiempo suficiente, que puede ser algunas décadas, como para decidir que ha pasado a ser algo “cultural”, y algo mas amplio que una simple creacion artística.

  6. Alfredo Álamo dijo:

    Está bastante claro que quien decide lo que realmente perdura de la cultura, hoy en día, es el público. Y sí, lo que escribes forma parte de la cultura. Que sea bueno o malo es otra cuestión.

  7. paolo dijo:

    En mi pais la educación y la salud no son gratuitas, como en casi todos los países, sino que se cobran, y en cambio el arte es financiado por el estado y muchos creadores son ayudados por éste a hacer funciones gratuitas, la gente puede no pagar nada por ir al teatro pero sí por atenderse en un hospital, y tiene deudas por educarse y obtener un título, todo esto lleva a que el arte sea absolutamente dependiente, tanto del estado como de las grandes empresas, y en cambio la gente le deba la vida a los bancos. Como artista no vales nada, primero debes cualquier apoyo al estado o alguna gran fortuna, como ya dije, eres un ser dependiente, que no eres un trabajador ni está cubierto por alguna previsión, nadie absolutamente nadie te va a considerar un “trabajador” por componer música o escribir un libro. En cambio, todos tenemos deudas, por salud, por educación, por lo que sea, trabajamos como hormigas en empleos indeseados y mal pagados, para hacer “arte” en nuestros ratitos libres, por eso me resulta indignante y veo con cierto aire cínico esto de la “cultura gratuita”, los artistas al menos acá somos el trapero para arreglar los problemas del resto, a la gente no le hacen ni contrato, los explotan, y en cambio creen que el “arte gratis” arregla los problemas sociales, pues no los arregla, que puedo decir…

  8. Alfredo Álamo dijo:

    De nuevo, ya he perdido la cuenta de las veces que lo he dicho, que la cultura sea gratuita para el usuario -el consumidor o como queráis llamarlo-, no implica que el creador no cobre. De verdad, no parece algo tan complicado de entender.

  9. paolo dijo:

    Sí, sí, sí, pero, ¿sabes?, no es un asunto sólo de dinero, es un tema de INDEPENDENCIA ARTISTICA, de integridad, ¿quién va a pagar tu trabajo, el Estado, un empresario?, cuando el público paga por tu arte, es al pùblico a quien te debes, cuando el Estado o una gran fortuna paga tu arte, te debes a èl. Si fuese por dinero, ya me habría postulado a algún programa estatal o al auspicio de una gran empresa, no es sólo un tema de ganar dinero, es un asunto de dignidad, de trabajo artístico, el cuál no existe. Adiós.

  10. Alfredo Álamo dijo:

    Se te puede retribuir dependiendo de la aceptación del público de tu trabajo, y te puede pagar: el estado, una empresa de mecenazgo, una empresa por publicidad -aquí incluso te podrías evitar otros intermediarios y serías completamente independiente-, una institución cultural, una empresa de teleco que gane dinero por suscripciones generales -a su vez dependientes de otros organismos o no-. Si sólo te debes a tu público, entonces no sé de qué hablamos, debería ser siempre gratuito: el arte por el arte (que es, por otra parte, una idea tremendamente burguesa) ya que tu arte ni se compra ni se vende.

  11. Alfredo Álamo dijo:

    Vamos, por simplificar algo que ya existe, las bibliotecas públicas. Cuando se prestan libros de un autor queda registrado y luego recibe un pago, además del pago de compra del ejemplar. Eso es como funciona y no creo que el estado tenga influencia alguna en este sistema que coaccione la libertad artística del autor a la hora de crear.

  12. Paolo dijo:

    En realidad, Alfredo, tu postura es más sensata y respetuosa que la de los cara de palo que opinan a veces, de los que vi bastantes comentarios en el otro debate, similar. Sólo decir que si uno puede regalar arte, otros pueden regalar su dinero, sobre todo si es poco lo que se pide. No hay que caer en la trampa de dejarse conmover o manipular por los pobrecitos que no tienen dinero, eso es una mentira, yo sé lo que es la pobreza y sé que hay gente que no tiene dinero y que merece una obra gratis, pero muchos otros no. Decirle a estas personas que, afortunadamente, hay mucho idealismo entre los artistas como para que ellos puedan golpear la mesa, indignarse, y plantear exigencias. En cuanto a lo que propones, no es mala idea si se propone como una forma alternativa al trabajo artistico conun y corriente – por qué tenemos que ser siempre los artistas los raros, no -, lo que a mi me molesta no son las ideas, es la actitud. Y ahí hay que poner atención, porque no es sólo un tema de dinero, sino de dignidad para nosotros los artistas. Honestamente no me parece mal tu idea, lo que planteo es otra cosa. Saludos

Añade un comentario


Lee lo siguiente antes de aceptar tu comentario:

Debes tener en cuenta que se requiere corrección ortográfica y gramatical:
- No se admite lenguaje sólo en mayúsculas o minúsculas.
- No se admite lenguaje SMS o abreviado: Frases completas y con sentido.


Política de Privacidad

A efectos del cumplimiento con lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, se le informa de que los datos facilitados por Ud., incluyendo la dirección IP del equipo desde el que accede, serán incluidos en un fichero propiedad de Ontecnia Media Networks S.L., cuya finalidad será la gestión y mantenimiento de las relaciones comerciales con nuestros clientes y usuarios y la atención de consultas, sugerencias o dudas en relación con nuestros productos o servicios. Cuando expresamente se indique, los datos marcados con un asterisco (*) serán obligatorios, sin los cuales no podremos tramitar este servicio. Mediante el envío de la información anterior, presta Ud. consentimiento al tratamiento descrito, así como al envío de comunicaciones comerciales relativas a nuestros productos o servicios. Sus datos serán tratados de forma confidencial, aplicándose las medidas técnicas u organizativas establecidas en la legislación vigente para evitar su acceso, manipulación o eliminación indebidas, sin que, salvo consentimiento expreso por su parte, vayan a ser cedidos a otras entidades o terceras personas fuera de los casos legalmente permitidos. No obstante, Ud. puede, en cualquier momento, ejercer sus derechos de acceso, cancelación o rectificación en relación con dichos datos, solicitándolo a cualquiera de las direcciones indicadas en la Información Legal.

Gracias por tu colaboración.


Lecturalia Lecturalia