Autores que serán famosos dentro de cien años… o no

No sé si alguna vez os habréis preguntado si, del mismo modo que hemos estudiado a ciertos escritores en los libros de texto del colegio, en un futuro no muy lejano aparecerán en los manuales (o e-libros, o lo que sea) de literatura esos autores que hoy en día son conocidos, ya sea por su condición de superventas o por cierta medida de calidad y prestigio determinada por la crítica especializada. ¿Estudiarán nuestros nietos a J. K. Rowling, a Suzanne Collins y a Stephen King? ¿Se decantarán más bien los redactores de manuales por nombres como Jonathan Franzen o Roberto Bolaño? ¿O estarán sus libros llenos de autores que apenas nos suenan, escritores cuya inclusión en el canon estará determinada, como ocurre con tanta frecuencia, por modas o grupos de presión futuros que apenas podemos atisbar en el presente? La pregunta del canon es intrigante, e imposible de responder. No podemos imaginar por qué criterios se regirá la educación de mañana, por qué criterios se regirá esa supuesta “calidad”, tan difícil de delimitar en un texto de función estética (siempre queda la posibilidad de que, al igual que ocurrió con aquel famoso informe sobre ley agraria de Jovellanos, surjan “clásicos” de la literatura que hoy no asociaríamos, bajo ningún concepto, con lo que entendemos por literario).
Por esto mismo siempre es interesante volver la vista atrás y analizar qué autores y obras han pasado a los anales de lo clásico, de lo universalmente aceptado como buena literatura, en contraposición con su contexto en los años de desarrollo de dichos autores y obras. Hace poco descubrí un artículo del periódico inglés The Manchester Guardian de 1929, en el que se invitaba a los lectores de esta publicación a especular sobre qué escritores de su tiempo seguirían arrasando, tanto en popularidad como en relevancia literaria, cien años más tarde. Aunque todavía estamos lejos de 2029, es divertido ver hasta qué punto estamos (o no) de acuerdo con las predicciones que se realizaron. La visión retrospectiva, como ya os enseñamos en un artículo acerca de la visión del mercado literario del futuro que se tenía en 1962, puede ser muy curiosa.
En este artículo, que reflejaba las opiniones de más de mil lectores, quedaban los siguientes autores en posiciones de preferencia (por orden de votos, de mayor a menor):
John Galsworthy, con 1.180 votos
H. G. Wells, con 933 votos
Arnold Bennett , con 654 votos
Rudyard Kipling, con 455 votos
J. M. Barrie, con 286 votos
Hugh Walpole, con 233 votos
Se trata de una votación de escritores británicos, pero es suficiente para llevarnos algunas sorpresas. Si bien ninguno de estos escritores es del todo desconocido, el lector medio apenas reconocerá un par de nombres (seguramente, H. G. Wells, que sigue manteniendo hoy en día su estatus de superventas, y Kipling, sobre todo por las adaptaciones de su obra emblemática, El libro de la selva). Barrie os resultará más familiar si os digo que es el creador de Peter Pan, pero en su momento toda su obra gozaba de gran seguimiento. Sin embargo, algunos escritores que hoy en día disfrutan de un número de lectores muy alto obtuvieron una puntuación muy escasa en estas votaciones; tal fue el caso de Conan Doyle, Chesterton, Aldous Huxley o el propio James Joyce, que apenas obtuvo un manojo de votos. Llama también la atención la notable ausencia de votos para cierta dama que hoy en día es una de las mujeres más leídas del mundo: Agatha Christie. Así que, quién sabe, tal vez el día de mañana nadie se acuerde de Harry Potter ni de Crepúsculo, pero se vendan a millones obras de escritores que hoy, lástima, son conocidos en su casa a la hora de comer.
Autores relacionados:Agatha Christie
Aldous Huxley
Arnold Bennett
Arthur Conan Doyle
Gilbert Keith Chesterton

8 de junio de 2012 a las 9:24
Muy interesante la reflexión. Como vemos la clave no es tanto el éxito en el momento de la publicación sino conseguir ser relevante con el paso de los años. Lo que puede ser Salinger en inglés o Delibes en español.
Una curiosidad, la obra de H.G. Wells tiene todavía que esperar a 2016 para pasar al dominio público con el sistema actual de derechos de copia que cubre 70 años posteriores a la muerte del autor.
8 de junio de 2012 a las 9:35
Lo del dominio público es un follón impresionante. En realidad, la obra de Wells será libre en el 2016 en Europa. En EEUU las obras previas al 31 de diciembre de 1922 ya son libres y las posteriores se irán incorporando 95 años después de su primera publicación. ¿Genial, verdad?
9 de junio de 2012 a las 2:44
Por ejemplo de Crepúsculo vale la pena olvidarse, mi apuesta esta en Harry Potter, no soy fan de la saga, pero ya he visto como pasó de mi generación a la de mis sobrinos sin perder absolutamente nada.
Ojo mientras más acepten y le den su lugar a las nuevas tecnologías en una novela, más relevantes serán hoy y por tanto mejor “documento” de nuestra época, para el futuro.
No puedo evitar pensar en Dickens y su visión de la Inglaterra que vivió.
En esta misma linea se acomoda Stephen King y su trabajo: quién refleja tantos elementos actuales como le es posible (Internet, Celulares(móviles), Libros electrónicos, GPS, etc) en sus novelas. Y hagamos un voto a conciencia y preguntémonos ¿Cuántos autores hoy incluyen esos elementos?
King ya es un clásico. De terror y de otros géneros que lamentablemente son desconocidos en él.
En cuanto a lengua hispana, ojala por favor prevalezcan aquellos que aportan algo definitivamente único. Se me ocurren nombres como: Juan José Millas y Mario V. Llosa.
Otro que debería entrar en la lista es Jostein Gaarder, autor de El Mundo de Sofía.
Bueno todo esto; según mi humilde opinión.
9 de junio de 2012 a las 16:48
Pobre Conan Doyle, su creación siempre será más famosa que él. Aunque pensándolo bien, ¿no es el ideal del escritor que la obra sobreviva a la persona?
17 de junio de 2012 a las 5:55
Galsworthy es premio nobel , ademas tiene un triptico que es impresionante lo lei hace muchos años uno de los libros se llama ”En LITIGIO” otro era creo ,”ELPROPIETARIO” y el tercerO”SE ALQUILA”los recomiendo como lectura , en cuanto a que se leera en 100 años ,voto por Neruda , Borges para mi sera una especie de Homero leido por siempre , y tambien voto por Umberto Eco , se que no arriesgo demasiado.
12 de julio de 2012 a las 23:25
Creo que cada libro e historia trabajaran por si solos para que quien los escribio perdure en el tiempo. Unos cuantos quedaran en el camino, algunos seran clasicos imperdibles. No se quienes serán los novelistas logren que nuevas generaciones los lean y los conviertan en favoritos, no lo puedo decir hay tantos que quizas me olvidaria de alguno….