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Los libros efímeros

Alfredo Álamo el 28 de mayo de 2012 en Actividades, Literatura

Librerías y libros viejos

Tener un libro entre las manos es una experiencia vital, su peso, su olor, su tacto… un libro asocia imagen y concepto, un libro es cultura además de ser un objeto. Esa asociación se ha conseguido tras varios siglos en los que el uso del libro apenas ha cambiado. Su diseño se ha estilizado y su producción se ha perfeccionado al máximo, pero, en definitiva, un libro del siglo XIX se usa igual que un libro del siglo XX.

Uno de los grandes puntos a favor de los libros es que nos hacen sentir que fijan la cultura. El conocimiento está ahí, entre sus páginas, son el vehículo entre el mundo de las ideas y el mundo real, no importa lo que pase fuera, una vez el libro está escrito servirá para siempre, todos podrán acceder a él. Por eso acumulamos libros, por eso pensamos que un libro no se puede perder, ni tirar, ni destruir, ya que siempre, en algún lugar, le puede servir a alguien. No sé vosotros, pero a mí me sienta fatal ver libros en la basura, aunque es cierto que cuando se transforman en obras de arte no me afecta en absoluto, ya que lo considero una manera de reciclaje.

Reciclaje, ese es un tema interesante. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en el impacto ambiental de la industria editorial? Tened en cuenta que una vez que se produce un libro tiene un número determinado de usos/lecturas y se acabó. Muchos libros son leídos una vez durante su vida útil, otros ni eso. Los hay, claro, que acaban en bibliotecas y colegios y en muy poco tiempo pasan por decenas de manos. Muchos acaban en casas particulares y son leídos tres o cuatro veces. No voy a descubriros nada si os digo que los libros están hechos de papel, claro, y que la industria papelera no es precisamente de las menos contaminantes. Lo normal sería que cuando un libro ya no va a ser leído más pasara a una biblioteca, a una ONG o al cubo de reciclaje. Sin embargo, no lo hacemos. Ese libro es nuestro, ese pedazo de conocimiento se queda en casa, en nuestra librería. Aunque sepamos positivamente que no volveremos a leerlo nunca más, aunque fuera un best-seller malo malísimo; como mucho lo prestaremos con la esperanza de que no vuelva a casa.

Y es que los libros no son sagrados. Tendríamos todos que tenerlo en cuenta. No son vasijas receptoras de cualidades eternas. Si dejas un libro en el exterior verás que tarda menos de un año en desaparecer por completo, pero sólo unas pocas semanas en dejar de ser útil. Los libros que atesoras en casa sin un complejo sistema de climatización no vivirán para siempre, se irán degradando poco a poco -liberando esos olores que tanto gustan- antes de volverse quebradizos y ser atacados por hongos y gusanos. No tenemos libros como los viejos incunables en casa, no nos engañemos, la vida útil de los libros no llegará en muchas ocasiones a nuestros nietos. Y eso con suerte.

Por eso me gustaría que todos pensáramos bien en lo que hacemos con los libros que atesoramos en casa. Es cierto que un libro puede servir a mucha gente antes de que el uso lo degrade, no somos quienes para negarle esa vida. ¿Tienes libros en casa que no usas? ¿Que sólo leíste una vez? ¿Que te regalaron y ni siquiera has abierto? Dónalos, regálalos, llévalos a una biblioteca, ponlos en puntos bookcrossing, pero no dejes que la cultura desaparezca poco a poco entre las cuatro paredes de una habitación cerrada. Debería ser libre. En el mejor de los sentidos.

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21
comentarios en “Los libros efímeros”

  1. Gpolpon dijo:

    No estoy muy de acuerdo con lo que comentas en este post. Personalmente, soy una aficcionada de la lectura y me encanta coleccionar libros y guardarlos en una biblioteca personal que tengo en mi casa, donde conservo obras heredadas de hace más de 50 años. Además, el tiempo aproximado de descomposición del papel ronda los 100 años, lo que supone que nuestros nietos podrían perfectamente conocer un libro que compraramos hoy mismo. Lo que no me parece bien es el “síndrome de diógenes”de algunos que guardan libros amontonados sin ningún fin ni interés, por el mero hecho de no saber qué hacer con ellos.

  2. Alfredo Álamo dijo:

    En condiciones cuidadas un buen libro podría llegar a durar 100 años, pero a los 100 años estaría en unas condiciones que apenas permitirían el uso, si acaso la “observación”. Con los de 50, en su mayoría, en cuanto se usen un poco, se desmoronan. Y en mi opinión, un libro que no se puede tocar y leer no es un libro, es un objeto de colección, como un jarrón o un cuadro. ¿Interesante y con valor cultural? Por supuesto. Pero no es lo mismo.

  3. Claudia dijo:

    Me da mucha pena deshacerme de libros, en especial cuando aún hay muchos que mis hijos no han “descubierto” y que a mí me fascinaron. Por razones prácticas creo que sí tendré que hacer algo de espacio, seguiré vuestro consejo, dejaré algunos en libertad.

  4. Tina dijo:

    El artículo me parece interesante pero hay algo en lo que no estoy de acuerdo, para mí los libros si son sagrados. Cuando leo una novela que de plano no me gusta, la dono pero hay libros tan maravillosos que forman parte de mi vida, los amo, mis hijas también los leen. Los conservo en mi librero durante toda una vida, desde mi niñez y desprenderme de ellos es muy doloroso. Me regalaron las obras completas de Shakespeare hace 43 años, hoy tengo 58, me sería imposible regalarlas porque han estado conmigo siempre y tengo recuerdos maravillosos de dicho libro y puedo seguirlo leyendo aún. Hay otros que quizá no lea pero son muy míos, mejor que una joya, incluso al terminar de leer cada libro le doy un abrazo e investigo quién fue el autor y su vida.
    Esa es mi humilde opinión.
    Muchas Gracias.

  5. Ivan dijo:

    Al final terminé sin saber de qué trataba el artículo, esperaba que hablará de una clase de libro en particular como ciertas novelas de cowboys que son facilmente desechables… pero se terminó hablando del impacto medioambiental, de los posibles desenlaces para la vida de un libro. Simplemente un artículo sin interes, cuyo título como suele suceder prometía algo.

  6. patricia dijo:

    Debertiamos ser como FACUNDO CABRAL….desapegados del mundo material

  7. GPolPon dijo:

    Dependerá de la calidad del papel en todo caso, pero en término generales, 50 años no es tanto tiempo para que se estropee hasta ese punto un libro. Lo digo por propia experiencia.

  8. carmentorres flores dijo:

    si me gusto mucho, mucho, lo coloco al fondo del librero, asi se cansan al revisar los de frente. los conservo aun cuando no los lea, completos otra vez, pero los hojeo de vez en vez; solo alos que sé que en verdad aprecian la lectura se los recomiendo y a veces se los presto, se que me los devolveran. otros me gustaron mucho y quisiera que lo lean otras personas, si puedo los compro y los obsequio, algunos se que no volvere a leer los guardo y los “presto” cuando la ocasion lo amerite.

  9. Xaera dijo:

    Este artículo me ha hecho reflexionar y sobre todo, me ha dolido, porque me he sentido identificada con él. Entiendo que la gente se preocupe por el medio ambiente, yo lo hago, pero tener una colección de libros es algo precioso. En cada uno de ellos guardas puede que un recuerdo, son tu guarida contra la soledad, y saber que van a estar ahí, esperándote, esperando a que alargues la mano y los cojas, que al abrirlo aprecies ese tenue olor a serrín; es taaaan reconfortante… Las bibliotecas son un buen recurso, pero no tienen comparación alguna con las colecciones personales, más egoístas, sí, pero también más cercanas y hogareñas.

  10. Tara. dijo:

    Me e-n-c-a-n-t-a . ! Te hace reflexionar mucho, sobretodo a los lectores y en algún caso, escritores . . .

  11. Adriana dijo:

    Me fascino este artículo, me oriento mucho con respecto a algunos libros que realmente he dejado olvidados, y mejoro mi conocimiento acerca de que hacer con ellos. La verdad yo si los atesoro mucho y solo los comparto con las personas que se que apreciaran su valor, pero ahora que leo esto me tomare muy en serio el donarlos a la biblioteca de mi ciudad.

  12. criss dijo:

    Me duele pensar que un libro pueda desaparecer. En casa los libros no se estacionan: son prestados, regalados o donados; algunos pocos permanecen para ser leídos otra vez.
    El tema de la contaminación de las papeleras es preocupante, quizás debiéramos pensar en reciclar libros y destinar el reciclado a nuevos libros.

  13. Miguel Figueroa Pagán dijo:

    Interesante artículo que me pone a pensar pues en mi casa deben haber más de 100 libros, los cuales ahora mismo se encuentran almacenados en cajas por falta de espacio. Sin embargo, coincido con Tina sobre lo sagrado de los libros; dificilmente boto un libro a la basura, a no ser que lo amerite su deteriorrado estado.
    Atesoro mis libros para releerlos en el futuro, aunque ahora caigo en cuenta que ultimamente me quejo continuamente por la falta de tiempo para leer. Me resulta impensable desprenderme de mi colección de Children of the Earth (Jean Auel) o Left behind (Tim LaHaye & Jerry B. Jenkins). Sin embargo, con la lectura ligera, novelas leidas una sola vez por entretenimiento, practico lo que el autor llama bookcrossing y que conozco por hotspot. Mi dentista tiene un rincón de intercambio de libros en el consultorio y cada vez que asisto a una cita dejo unos pocos y me llevo otros para leerlos en mis ratos libres.
    Coincido con Alfredo con el reciclaje de libros como obras de arte, algo que descubrí hace poco tiempo atrás. Para los interesados en este tipo de reciclaje, aquí les dejo algunos ejemplos:
    Verde Balam (http://www.verdebalam.com/blog/libros-reciclados-en-formas-maravillosas/)
    Ecomanía (http://ecomaniablog.blogspot.com/2012/02/el-arte-de-reciclar-libros-3-parte.html)

  14. Mariela dijo:

    Coincido con los defensores de las bibliotecas en casa, a mi casi medio siglo de vida, todavía me gusta ir a la biblioteca de mi padre y revisar con nostalgia aquellos libros que me iniciaron en el gusto por la literatura, y me emociono cuando se los enseño a mis hijos y los animo a que también los lean. Y es cierto, si uno le quita la carga afectiva (propia), y los mira fríamente, no son más que unos libros viejos, bastante amarillentos y algo desgastados. Pero, nos pasamos la vida así, ¿no?, dándole a las cosas y experiencias la importancia o valor que uno decide, construyendo nuestra felicidad.

    Sobre la estructura del artículo, creo que me ha gustado menos que otros de nuestro “blogger”, pareciera que empezó a escribirlo con una idea en la cabeza y en el camino decidió decantar por otra. No es una crítica, es una apreciación.

  15. Donalibro dijo:

    Excelente. Hace años comprendí que es absurdo acumular libros en un país donde tantas personas de todas las edades, no tienen como comprar uno. En Bogotá existen varios sitios donde llevarlos, con la garantía que llegan a personas a quienes les interesan. Para qué sirve un libro guardado? Un libro es una energía valiosa que solo se conserva si fluye. Estancada muere.

  16. Alfredo Álamo dijo:

    Uno de los objetivos del artículo, como casi siempre, es generar debate. Visto lo visto, en ese aspecto me parece que el artículo ha salido redondo ;)

  17. toni dijo:

    Me parece excelente el articulo, antes que conservar libros que sepamos que no se van a usar mas, deberiamo acudir a puntos de intercambio ( por cierto me gustaria saber si aqui en Valencia existe alguno) para que otros puedan aprovecharse de su lectura, o donarlos en bibliotecas. Yo lo tuve que hacer en varias ocasiones, el espacio que tengo en mi apartamento por desgracia es reducido y no me dolio desprenderme de algunos libros que consideraba de poco valor.

  18. Nocturno Inculto dijo:

    Sabes, algo hermoso de los libros es que precisamente no durarán para siempre… se destruirán, serán corroídos y se eliminarán. No deberíamos preocuparnos porque ese conocimiento, arte, escritura, no desaparecerá. Hay ya muchos proyectos dedicados a la conservación del saber por medio de discos duros masivos, medios electrónicos, etc. Pero también existe un problema, esos instrumentos hechos de Silicón también son efímeros, tienen que cambiarse una y otra vez para que sean útiles. Tenemos que aceptar que nuestro conocimiento, nuestras cosas, un día van a desaparecer, aunque luchemos por guardarlas en lugares herméticos. De alguna manera el capitalismo y el fordismo tiene la culpa.

    Este comentario corresponde a la parte de lo “efímero del libro” en el artículo.

  19. mariel dijo:

    Considero que mis libros son parte de mi historia personal, atesorados en mi biblioteca, son lo mejor y mas valioso que tengo, por suerte poco a poco voy inculcando a a amigos y familia a que los lean, además de explicarles los cuidados que se les deban dar. me costaría mucho regalarlos, no podría, pero se que hay mucha gente que no dispone de dinero para comprarlos.

  20. Mari E. Sanz dijo:

    Yo adoro los libros, tengo muchísimos en casa, repartidos en múltiples estanterías. Es cierto lo que dices que hay muchos que sólo los he leído una vez y llevan languideciendo en las estanterías 20 o 30 años. Desde hace 3 años a esta parte, he ido haciendo “limpieza” y he donado muchísimos a la biblioteca de mi barrio (yo tampoco soporto ver un libro en la basura); pero hay muchos de los que no quiero deshacerme, aunque no vuelva a leerlos.
    Desde hace 2 años compro muy pocos libros en papel, desde que compré mi primer Kindle, casi todos los compro en formato digital, en parte porque soy una loca de los cachivaches electrónicos; en parte porque ya no me queda mucho espacio en casa para atesorar más y también por ecologismo, puro y duro.
    Hace mucho que no leo ni revistas, ni periódicos, ni libros en papel y cuanto pienso en la cantidad de árboles que habré salvado en este tiempo, me siento bien.
    Un saludo

  21. Pame dijo:

    A mi me ha gustado mucho este post, y me parece que no va dirigido a aquellos que tienen una biblioteca personal, a los que les gusta no sólo leer los libros sino coleccionarlos y conservarlos por generaciones. Este es un mensaje para personas que como yo, les gusta mucho la lectura, compramos libros, y que creemos que dejarlos abandonados en una estantería es un sacrilegio. Yo dono mis libros a una bibioteca, donde se que otras personas realmente interesados harán un buen uso de ellos y recibirán las alegrías que yo recibí de aquellos libros. El desapego en este punto no es malo, sobretodo en aquellos lugares en que no todos pueden permitirse la compra de un buen libro. Por otro lado, estoy segura que nuestros nietos leerán en formato electrónico, así que es mejor preocuparse de quien leerá los libros hoy.

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