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Publicidad en los libros

Gabriella Campbell el 7 de mayo de 2012 en Literatura, Mundo Editorial

Publicidad en los libros

Para muchos, los términos publicidad y libros son claros antagonistas. La simple noción de usar el noble formato literario para vender un producto puede resultar repugnante, no obstante, este concepto se ha puesto en práctica antes, se pone en práctica en la actualidad y, con seguridad, se llevará a cabo en el futuro. La diferencia estriba en el cómo.

La publicidad en los libros no es algo novedoso. Ya a principios del siglo XX aparecían novelas seriadas con inserciones publicitarias que ayudaban a costear los gastos de la edición, y era muy frecuente ver anuncios de productos que poco o nada tenían que ver con la temática de la obra cuando uno compraba bolsilibros o literatura pulp en algunos países. Este caso fue particularmente sangrante en Alemania, donde la costumbre de realizar dolorosos insertos literarios se popularizó sobre todo alrededor de los años 60, pero que siguió en activo hasta bien entrados los 90. Tal vez el caso más conocido de la repercusión de esta poco acertada costumbre fue lo que ocurrió con el escritor de fantasía cómica Terry Pratchett por aquella época cuando, en pleno ascenso hacia la fama que hoy lo avala, cambió de editor cuando descubrió un anuncio de sopas mal camuflado en una de sus obras (en Rechicero, los protagonistas se sientan a disfrutar de una sopa “realizada en cinco minutos”, pero parece ser que en Pirómides la escena se repite de manera similar). Tanto Pratchett como sus editores anglosajones se quejaron a Heyne, la editorial alemana responsable, pero ésta no podía asegurarles que la situación no volviera a repetirse, por lo que finalmente el autor decidió dar el salto a Goldmann. En resumen, Heyne perdió a una estrella del género por aferrarse a una publicidad, cuanto menos, dudosa, ya que los anuncios en libros no tienen ni un público objetivo definido ni una cantidad de lecturas aseguradas. Y ya en los 90, años en los que esta política de anuncios quedaba obsoleta, podía tener efectos contraproducentes, como ocurrió, en efecto, en esta ocasión. Hoy en día se siguen anunciando productos y empresas en los libros tradicionales, pero en general sólo si se trata de obras patrocinadas, ediciones no venales, etc.

Cada vez oímos con mayor frecuencia aquello de que la publicidad clásica está agotada. Incluso en el caso de la publicidad de internet, los usuarios se vuelven, poco a poco, ciegos a métodos habituales como banners estáticos o anuncios de texto, exigiendo unos anuncios cada vez más interactivos e impactantes para llamar su atención. Afianzan terreno los enlaces de contenido relacionado, las recomendaciones personalizadas o los minijuegos, en resumen, una publicidad divertida y/o estrictamente relacionada con el contenido con el que se está interactuando. Y es en esa dirección en la que se dirigen ahora las grandes editoriales que invierten en digital, interesados en incluir publicidad pura y dura en los e-books a través de diversas aplicaciones o de los propios dispositivos de lectura. Algo muy diferente (y quién sabe si positivo) a un anuncio de sopa insertado de mala manera en un libro en papel.

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Terry Pratchett

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6
comentarios en “Publicidad en los libros”

  1. stella tricella dijo:

    Las editoriales españolas tendrían que sacar màs partido a las muchas paginas blancas que se encuentran al final de los libros publicitando sus novedades y su catalogo. Este tipo de publicidad sería útil además de interesante por el lector.

  2. Alfonso Villar dijo:

    Puede ser ésta una medida interesante para autores noveles. Supongo que lo lógico sería insertar la publicidad en las primeras páginas. No debería quedar mal si se presenta como “novela patrocinada por…”. Avanzar por las páginas y encontrarte de golpe con un anuncio puede ser un poco desconcertante. Lo vemos en el cine (créditos iniciales o finales), en las revistas culturales, etc.

  3. Susana dijo:

    La publicidad de otras novelas de la propia editorial en las paginas finales de los libros ya lo tengo visto en muchas novelas, el problema es que incluyan publicidad puramente comercial y que esto ni siquiera suponga una bajada de los precios.

  4. Ríos de tinta electrónica dijo:

    Muy interesante el artículo.
    Un par de ejemplos más de la lectura digital. En el caso del kindle, que es el que vemos en la foto que acompaña este artículo, la publicidad valía para abaratar el precio del lector y únicamente aparecía en los salvapantallas, o en la parte baja del menú principal, así que no podemos decir que fuera molesta.
    La española 24symbols ofrece la posibilidad de leer online un libro sin pagar, pero “soportando” la publicidad en forma de banners verticales que pueden llegar a ser muy molestos y que reducen la calidad de la experiencia de lectura.
    Si al acabar un libro electrónico la editorial coloca un anuncio del siguiente del mismo autor, colección, etc con un pequeño descuento puede ser interesante y no me parece disruptivo que es lo que a nadie gusta.

  5. Gino dijo:

    Decir la frase: ‘Usar el sentido común’… lamentablemente ha dejado de significar algo.
    Un libro de vampiros sangrientos o de zombis correteando y devorando victimas, cuando aparece una publicidad… ‘¡Ricas sopas a us$1.99… aproveche!’
    Una bonita publicidad acorde con lo escrito, incluso interesaría mucho al escritor, pues sería como ponerla en la camiseta de un futbolista.
    Si yo escribo algo referente a duelos de esgrima, puedo incorporar publicidad de espadas, sables y otros de colección.
    Si escribo de autos, puedo poner la marca de fabricantes con su lema (pero sin precios).
    Es lo que se conoce como ‘Sponsor’.
    Iría en beneficio del escritor y favorecería la publicación de tantos libros que hoy son rechazados pues cuesta mucho publicar y las editoriales no quieren correr riesgos, a menos que sean claramente escandalosos y llamativos.

  6. ¿Publicidad en libros? | Taller de Creatividad y Diseño 2 dijo:

    [...] que estamos con los book trailers, sería bueno que lean esta nota que está relacionada con la publicidad y la industria editorial, aunque en este caso, la propuesta [...]

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