Autor de webcomics bate récord de Kickstarter

Una vez más nos encontramos con el caso de un autor que ha conseguido un éxito importante tras ofrecerle su producto a sus seguidores de manera gratuita. El escritor y dibujante anglosajón Rich Burlew, autor del webcomic The Order of the Stick (La Orden del Palo ), no tenía muchas esperanzas cuando creó su proyecto de crowdfunding en la popular web Kickstarter, una página dedicada a financiar todo tipo de objetivos gracias a la colaboración económica de sus visitantes (en España tenemos algunos equivalentes, como Verkami o Lánzanos). Burlew necesitaba reunir 57,750 dólares (43.341 €) para financiar su primer gran proyecto impreso. Ya había publicado algunos libritos sueltos de tiras del cómic, pero no podía permitirse los elevados costes de impresión de una publicación mayor. Así que imaginaos su sorpresa cuando empezó a ver que las cifras subían y subían; finalmente, se ha cerrado el proyecto con una recaudación de 1.254.120 dólares (más de 940.000 €), batiendo el récord de la web estadounidense en el apartado de proyectos de cómic.
Lo llamativo de todo esto es que ninguna de estas personas necesitaba comprar la obra de Burlew para leerla, ya que la ofrecía en línea de modo totalmente gratuito. Como bien apunta el autor, el éxito de su recaudación no proviene de personas que quieren pagar por un producto que ni siquiera sabrán si disfrutarán, sino de aficionados que ya han leído el cómic, saben que les gusta y quieren poder obtenerlo en papel (por no hablar de los múltiples y divertidos extras que ha ido ofreciendo a sus donantes, desde imanes para la nevera hasta tiras especiales cada vez que se superaban determinadas metas). Burlew contaba con un público inmenso que o bien ya conocía su obra, o que llegaba a ella por recomendación de sus seguidores acérrimos. Este seguimiento se ha traducido en una cantidad increíble de dinero que proporcionará a sus lectores todo tipo de material y que además, no hay duda de ello, habrá hecho sentirse al escritor y dibujante muy pero que muy satisfecho. The Order of The Stick, un cómic de dibujo muy sencillo basado en rol tradicional y en videojuegos tipo RPG de género épico-fantástico, no ha contado con una gran campaña de márketing, ni es el mejor webcómic disponible en el mundo virtual, pero por alguna razón se han confabulado factores positivos de todo tipo que han contribuido a que Burlew obtuviera mucho más de lo esperado. Como cualquier autor o músico podría confirmaros, conseguir el objetivo en Kickstarter o cualquier web similar no es, ni mucho menos, fácil.
Esto no significa, por supuesto, que el crowdfunding sea la panacea del mundo cultural (al fin y al cabo, suele ser más fácil atraer a grandes masas de seguidores produciendo un superventas tópico que creando un producto arriesgado y de calidad), ni que ofrecer tu obra de manera gratuita te asegure una exposición rentable (cada vez son más los autores que optan por este recurso). Pero sí que es un síntoma más de las nuevas direcciones en las que apunta el complicado mundo editorial.

29 de febrero de 2012 a las 13:57
Efectivamente la metodología utilizada por él no tiene por qué funcionar siempre. Cada uno se tiene que “inventar” la estrategia más apropiada a sus intereses y al objetivo que se quiera marcar. Me alegro por él porque creo que es un triunfo personal muy grande y el que le habrá dado una gran satisfacción personal. Ojalá vengan más como él.
1 de marzo de 2012 a las 9:13
Está claro que el futuro pasa por Internet… y sobre todo por ofrecer al lector un producto de calidad por el que sepa que merece la pena pagar. Como es tan fácil autoeditarse a través de Internet muchas veces creemos que todo vale y que nuestra obra siempre encontrará un lugar, pero creo que la existencia de Internet no hace más que elevar el estándar de calidad que tendrá que seguir nuestra obra para tener público.
Y eso no es para nada malo…
1 de marzo de 2012 a las 10:58
Siguiendo el comentario de yomelibro…. Evidentemente internet es al fin el mercado definitivo, en principio el usuario elige aquello que más le interesa libremente y los costes de información son muy bajos. En un sistema así solo sale adelante lo que tiene salida. Aquí ya no vale tener el apoyo o no de una gran firma, tan sol que tu obra guste mas o menos.