Tatuajes literarios

Los tatuajes, antaño símbolo de rebeldía, de delincuencia, de pertenencia a un grupo u oficio, se han convertido en un accesorio más de la moda actual. Al igual que el piercing, han evolucionado y popularizado hasta el punto de formar parte de nuestro entorno diario. Y es que no hace falta tatuarse un dragón gigante en la espalda, la mayoría se conforman con un pequeño detalle ubicado en una parte discreta del cuerpo. Una imagen, un icono, unas letras. ¿Y si tuvieras que elegir qué llevar dibujado en tu cuerpo para el resto de tu existencia, qué mejor que una serie de palabras que han marcado tu vida? Pueden pertenecer a una cita filosófica que represente una forma de pensar, un carpe diem o un lo que no me mata me hace más fuerte, pero cada vez aparecen más referencias a libros y textos favoritos. Por un lado está el uso de imágenes asociadas a la literatura: retratos de escritores (a nivel mundial, Shakespeare parece ser el más popular), imágenes de personajes y escenas (sí, existen versiones de póster de Crepúsculo tatuados en espaldas enteras, y un tal John Mosly, de Norwich, Inglaterra, tiene una gigantesca imagen donde uno puede divertirse buscando a Wally). Hay muchas páginas webs que dedican atención a este tipo de tatuajes, seguramente la más conocida sea Contrariwise.
Algunos escritores son más citados que otros. Bukowski es uno de los grandes favoritos, ya que tiene muchísimo material controvertido con el que jugar. Bastante más inocente es otro de los preferidos para dibujos permanentes: El principito de Saint Exupéry, a través sobre todo de las imágenes realizadas para la obra por el propio autor, quien había estudiado arquitectura de joven pero que nunca había recibido formación artística. Sus delicadas acuarelas han avivado la imaginación de sus seguidores desde que salió la primera edición de la obra en 1943.
Fuera de nuestras fronteras, sobre todo en el mundo anglosajón, parece ser que la obra de referencia más popular es Matadero cinco de Kurt Vonnegut (en concreto, la expresión “so it goes”, “así fue”, utilizada en la novela ante todas las situaciones de muerte y/o pérdida), seguido de cerca por Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Otros tatuajes globales provienen de la obra El club de la lucha, de Chuck Palahniuk, o el célebre monólogo inicial (y final) de la película Trainspotting que se basa en la novela homónima de Irvine Welsh. Pero también hay aprecio por lo hispano: el Quijote es otro tema relativamente común, sobre todo en la versión casi abstracta que imaginó Pablo Picasso del Caballero de la Triste Figura, imagen que realizó en 1955 para la publicación francesa Les Lettres Françaises y que se ha convertido casi en un logotipo para el personaje.
Gran parte de estos tatuajes son creaciones originales y hermosas que seguramente seguirán en la piel para siempre, ya que cuando uno se enamora de un libro, no suele desenamorarse con facilidad. El éxito suele estar en la sutileza y en el ingenio, como la divertida idea de tatuarse el número de Azkaban de Sirius Black, por ejemplo, un gesto que sólo apreciarán los muy aficionados a la obra de J. K. Rowling. Sin embargo, también hay desastres, como puede ocurrir con un mal tatuador, un cliente con mal gusto o la tremenda resaca con la que uno se levanta y descubre, horrorizado, que tiene a Daniel Radcliffe tatuado en el culo.
Autores relacionados:Antoine de Saint-Exupéry
Charles Bukowski
Chuck Palahniuk
Irvine Welsh
Joanne Kathleen Rowling
Libros relacionados:
8 de febrero de 2012 a las 9:39
Aunque lo mío no sean los tatuajes, sea cual fuere el tema del mismo, me alegra saber que de alguna forma todavía sigue existiendo cierto amor por los libros y las novelas en un mundo en el que aparentemente el aprecio por la buena lectura se ha ido perdiendo (ya sea por falta de tiempo o simplemente por ausencia de interés).
Solo espero que las personas que hayan decidido hacérselo voluntariamente y con pleno uso de conciencia no se arrepientan de lo que se han tatuado ni cambien de ideas o preferencias.
8 de febrero de 2012 a las 21:20
soy fanatica a los tatuajes, de hecho tengo,cuatro en mi espalda , pero cada uno de ellos, representa
un significado,para mi , pero de alguna manera me alegra que todabia sigan saliendo libros con buenos , temas y que alla, todabia amor por la lectura, ya que para algunos la lectura no la sepan aprovechar,
8 de febrero de 2012 a las 20:33
Se os ha olvidado uno de los más repetidos en los últimos tiempos: cualquier palabra escrita en el tengwar de Tolkien. Incluso cientos… miles de inscripciones del Anillo único tatuadas en cualquier lugar, o la famosa ‘runa’ del autor.
8 de febrero de 2012 a las 20:46
Yo tampoco soy muy amigo de los tatuajes pero por el valor simbólico que tiene para mí, estoy pensando muy seriamente tatuarme la primera frase de mi primera novela “Toda historia es sólo un pedazo de una historia más larga… Nosotros también”.
Ahora bien, independientemente de mis egocentricidades, creo que el tatuaje literario de moda en unos años será: The winter is coming” de canción de fuego y hielo.
8 de febrero de 2012 a las 21:54
Yo llevo un tatuaje de la Muerte de las Ratas, personaje de la saga de Mundodisco, de Terry Prattchet. Estuve pensándomelo más de 4 años. Al final me decidí, de esto debe hacer también unos 4 años, y no me arrepiento.
Llevo también un tiempo queriéndome escribir el capítulo de Platero y Yo, “Tarde de Octubre”, pero no tengo un cuerpo precisamente bonito como para otorgarle la dignidad y adecuado homenaje que semejante belleza requiere.
También quiero, y esto sí lo tengo claro, tatuarme en el pecho esa cita tan popular de Martha Medeiros: «Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo».
Pero, insisto, hay cuerpos y cuerpos, y en este tipo de asuntos sí importa.
9 de febrero de 2012 a las 22:47
Mi primer tatuaje me lo hice con 29 años y no lo veo como rebeldía,me apetecía y punto.
Ahora tengo 3 aunque no tengo claro el haber parado de tatuarme….ya veremos.
La carretera de Cormac McCarthy me impactó,es de esos libros que me han cambiado y la frase “la bondad encontrará al niño” era muy larga para ponérmela encima de la columna así que la acorté a “la bondad le encontrará”,ahora ya no necesito nada más para lucir espalda,elegante a la par que genuino,creo, aunque con que me guste a mí……….sobra.
8 de junio de 2012 a las 4:07
EL NOMBRE ME GUSTARIA QUUE FUERA EN TENCWAR