Cómo se hace un libro (II): Las tres elecciones

Tres son las elecciones fundamentales en la génesis de un libro, dos por parte del editor y una del autor.
-¿Cómo seleccionan los editores un libro?
Seamos francos: el libro es un producto y las editoriales son empresas. Por tanto, el principal motivo para que un editor elija un texto y no otro para su publicación son las expectativas de venta. Existen salvedades, por supuesto: algunas pequeñas editoriales (alguna hay, sí) no tienen ánimo de lucro y publican lo que a su editor (que a la sazón también es el que financia) le gusta. Son editores por vocación, que no tienen inconveniente en perder dinero para hacer lo que más les apetece y lanzar al mercado libros que, de otra forma, no se publicarían o lo tendrían francamente difícil. Pero, ¿qué porcentaje de editoriales responden a este patrón? Sin duda estamos hablando de un fenómeno minúsculo. Tampoco son aplicables del todo los criterios racionales de selección de textos a las instituciones (ayuntamientos, fundaciones, diputaciones, etc.), ya que por compromisos u otro tipo de intereses pueden acabar publicándose a través de ellas libros de dudoso interés comercial. Además, existe otro fenómeno, el de las editoriales que se benefician de subvenciones de las administraciones locales y autonómicas. Por poner un ejemplo muy concreto y que sería extrapolable a otras comunidades, en Andalucía existen subvenciones para la edición de libros “de temas andaluces”. Son bastantes las editoriales que hacen negocio con estas subvenciones, dedicándose casi en exclusiva a la publicación de libros que puedan ser subvencionados, ahorrándose así una buena parte de los costes. Pero, por lo general, y en el caso de las editoriales comerciales, se buscará ante todo, a la hora de publicar un libro, una rentabilidad económica siempre y cuando el original recibido encaje dentro de su catálogo.
-¿Cómo eligen los editores a los autores?
En los libros por encargo, los editores han de ser conscientes de qué necesitan, así como los plazos que han de cumplir. Ellos mismos eligen un tema que consideren que tendrá éxito en un futuro inmediato, algo muy habitual sobre todo en ensayos y novelas, y se ponen en contacto con autores de reconocido prestigio intentando atraerlos para firmar un contrato. Ya no estamos hablando solamente de réditos a nivel comercial: a veces para una editorial es más importante contar con un autor prestigioso en el catálogo incluso a sabiendas de que la inversión no vaya a ser rentable a corto plazo. Sin embargo, los fondos editoriales y la creación de catálogos compensados y de larga duración en el tiempo de vida comercial son importantísimos. Como se suele decir, para saber ganar primero hay que saber perder.
-¿Cómo eligen los autores a los editores?
Algo que muchos autores noveles no se plantean siquiera es realizar ellos mismos una criba que les ahorrará tiempo y, por qué no decirlo, dinero. ¿Para qué enviar originales a editoriales que difícilmente estarán interesadas en tu obra? Ciertas editoriales no publican a noveles, eso está claro, y no todas las editoriales publican cualquier obra, sea cual sea la temática. Torpedear a una editorial especializada en libros de cocina con envíos de obras de novela negra es un esfuerzo baldío. En el caso de los autores consagrados esta cuestión ya es totalmente diferente, y elegirán una u otra editorial por el prestigio de la misma, por la calidad de sus ediciones y, tema nada baladí, por la importancia de otros autores de su catálogo.

24 de diciembre de 2011 a las 12:45
Al final, casi todo se reduce al tema económico. Por una parte, es lógico y por otra, da pena.
Supongo que así como las editoriales eligen teniendo en cuenta las posibles ventas, el escritor también escribe pensando en lo mismo para que los editores lo elijan, salvo los ya reconocidos, claro. Podríamos pensar entonces que quién mandan son los lectores, ya que al fin y al cabo son los consumidores que demandan uno u otro producto. Sin embargo, tengo la impresión de que no es así del todo y de que muchos libros buenos se quedan a “velas vir”, como se dice en mi tierra.
Creo que efectivamente hay que ser selectivo a la hora de enviar una obra a una editorial o a una agencia. A mí no me molesta el “no”, que estoy esperando; pero me molesta que no contesten.
29 de diciembre de 2011 a las 11:20
Muy interesante el post, lo difundimos entre nuestros lectores.