Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas de noviembre de 2011

Cuándo no regalar un libro

30 de noviembre de 2011 en Actividades, Literatura

Libros y regalos

Ahora que se acercan las Navidades (algo que la televisión, Internet y demás medios llevan asegurándonos desde finales de septiembre), aparece la perentoria necesidad del consumo para los demás. El regalo, ese enemigo atroz, surge de entre la neblina de nuestro reposo para empujarnos hacia terrenos ya conocidos (y temibles) de obligación, correspondencia e incomodidad. Y por supuesto, como somos lectores, y nos gusta leer (o eso doy por sentado, teniendo en cuenta el nombre de esta página web), lo primero que se nos viene a la mente es “voy a regalar un libro”.

Regalar un libro parte de la premisa siempre peligrosa del regalo, esa premisa clásica de “como me gusta a mí, a ti te gustará más”. Una lástima que no siempre sea así, ya que nuestra afición por los libros no tiene por qué imponerse sobre personas que, tal vez, no tengan el mismo interés por la palabra escrita. Y aunque lo tuvieran, ¿qué nos garantiza que nuestros gustos coincidan con los suyos? Además, hoy en día surge una dificultad extra… ¿debo regalar en papel, o en formato electrónico? Regalar un mamotreto de mil páginas a alguien que se duerme con su e-reader en brazos tal vez no sea una elección sensata; del mismo modo que determinados géneros (jardinería, esoterismo, cría de perros) no tienen por qué ser los más adecuados para nuestros amigos, conocidos y familiares, por mucho que a nosotros nos apasionen. Tal vez tendríamos que tener en cuenta algunas reglas básicas.

En primer lugar, huyamos de los libros de autoayuda. Es posible que El secreto haya cambiado tu vida, pero regalarle a una persona enferma una obra que asegura que manifestamos aquello que deseamos (incluidas desgracias personales y enfermedades) probablemente no sea una decisión acertada. El momento personal que atravesamos es único e intransferible, ese libro mágico que ha marcado tu existencia no es, necesariamente, vital para otra persona (y evitemos, como lava ardiendo, cualquier obra con el más mínimo matiz religioso o político). Tampoco es recomendable regalar libros a estudiantes universitarios o de oposiciones, siempre cabe la posibilidad de que tu presente les haga recordar el escaso tiempo del que disponen para leer obras que realmente les apetezcan, más allá de la bibliografía, obligatoria e interminable, de su carrera. El libro puede también causar auténticos desastres en el ámbito de la pareja, aquello que para uno de los dos puede ser romántico, trascendente e inolvidable, para el otro puede ser empalagoso, trivial y aburrido, llevando a desencuentros nada deseables. Por otro lado, en el complicado mundo del libro-regalo existen dos destinatarios de pesadilla: el que lo ha leído todo (y lo tiene en diferentes ediciones, llegando a sentirse insultado porque la tuya es de bolsillo y con una traducción nefasta); y el que no lee nada, nunca. En todos los casos el regalo debe implicar, siempre, que uno ha dedicado un mínimo de tiempo a pensar qué podría interesarle al que recibe, por lo que el libro refleja, casi tanto como otros regalos complejos como la música o el perfume, una decisión elaborada acerca del gusto de la otra persona. En resumen, regalar un libro es regalar cultura, regalar una aventura, regalar un sueño. Pero también es exponerse al desastre, a la ofensa, a la humillación. Regalemos libros por Navidad, sí; pero no cualquier libro: regalemos la obra perfecta para esa persona. Y si no, siempre nos quedarán los bombones.

La sombra de la luna, de José Antonio Cotrina

29 de noviembre de 2011 en Autores, Juvenil, Literatura

La sombra de la luna - José Antonio Cotrina

La tercera parte del Ciclo de Luna Roja aparece tras una larga espera debido a la inexplicable decisión por parte de Alfaguara de cortar una de las mejores series de literatura fantástica juvenil publicadas en España en los últimos años. Gracias a la editorial Hidra podemos acceder, por fin, al desenlace de las aventuras que se suceden en Rocavarancolia.

Hablar de La sombra de la luna sin caer en el spoiler es una labor casi imposible, al menos si se trata de avanzar algo de la trama. Que sea una tercera parte, además, obliga a no mencionar los giros del segundo libro, complicándolo todo un poquito más. Digamos entonces que el grupo de jóvenes que llegó a la hermosa y terrible ciudad de Rocavarancolia ha ido encontrando poco a poco el camino de su destino, una senda que en ocasiones los ha llevado a la muerte, en otras a la locura y, aunque parezca mentira, incluso a encontrarse a sí mismos. La sombra de la Luna Roja cae sobre todos ellos y se desata la cosecha… al mismo tiempo que los habitantes de Rocavarancolia se enfrentan al más antiguo de todos los males, a uno que se encuentra, precisamente, en el origen de su propio mundo.

La sombra de la luna es una novela sin concesiones, envuelta en una gran intensidad y que juega perfectamente con los sentimientos del lector. José Antonio Cotrina se muestra como un maestro manipulador y sabe administrar los tiempos de la batalla que es este libro, ganando en dureza y oscuridad al mismo tiempo que reparte sacrificio y recompensa, tanto a personajes como a lectores. Que nadie espere de este libro una lectura amable o una historia de amor con obstáculos mundanos, en Rocavarancolia el amor depende principalmente de si sobrevivirás para ver un nuevo día.

Creo que esta parte final de la trilogía, nada pequeña, se va hasta las 800 páginas, refleja perfectamente el plan de su autor, partiendo de un principio íntimo, en el que se detiene con cuidado en cada personaje con el primer libro, para comenzar a mover piezas en el segundo antes de lanzarse sin frenos en el tercero.

En resumen, más que recomendable novela juvenil y apta, sin problemas, para cualquiera que quiera disfrutar de literatura fantástica sin cortapisas y repleta de sentido de la maravilla. Uno de esos libros que me hubiera gustado leer con doce o trece años.

Autores relacionados:
José Antonio Cotrina
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La sombra de la luna

La novela seriada y el modelo freemium (II)

bambook

En China ha surgido un modelo que muchos países estudian ya importar para su propio provecho, la edición freemium. El modelo conocido como freemium no es un concepto novedoso, ya que hace referencia a cualquier empresa que ofrezca servicios gratuitos, con una porción, por otro lado, de servicios de pago no obligatorios. Ahí tenemos a Spotify , por ejemplo, o muchos juegos de rol masivos como Runescape o Age of Empires Online. El gigante asiático ha decidido aplicarlo al texto literario, de manera que los escritores pueden compartir su obra de manera seriada a un sinfín de lectores, que a su vez pueden disfrutar de una gran cantidad de contenido gratuito y votar por sus textos favoritos. Los textos más populares pasan a una sección VIP de pago, que exige a los lectores que aporten una cantidad para poder ver cómo avanza su historia favorita. Los costes para los lectores son muy reducidos (hablamos de céntimos), pero a la vez muy rentables para las empresas online y para los propios escritores, que reciben una parte importante del pastel. Lo interesante de estas webs de literatura freemium es que algunas están asociadas con otras empresas de entretenimiento, por lo que de un libro de éxito pueden salir todo tipo de adaptaciones, sobre todo al videojuego, una industria de inmensa aceptación en el país asiático (un ejemplo perfecto de esto es la web de Shanda, que además se ha abierto al mercado de los lectores electrónicos, donde ha conseguido que su Bambook haya copado un porcentaje importante del mercado de los e-readers). De este modo, el libro impreso no es la finalidad última de la producción del escritor, sino el videojuego, la televisión, el lector electrónico o el móvil, formatos mucho más rentables para las grandes empresas de ocio; y no se trata de un proyecto que cuente con un minúsculo nicho de mercado, según recientes estudios hasta un 40% de los internautas chinos visitan este tipo de páginas. Veremos si este lucrativo sistema saltará el charco, ya que el lector medio europeo sigue, por ahora, enamorado del libro en papel; en la actualidad proliferan las plataformas que pretenden compartir la obra del escritor con sus lectores, pero más bien en calidad de preventa o como incentivo para ayudar a su financiación en caso de autoedición. Lo que está claro es que se trata de un sistema que recompensa al escritor valiéndose sólo en su capacidad para gustar, más allá de criterios editoriales o económicos.

Uno no puede dejar de preguntarse si muchos escritores de calidad se prestarían a este tipo de producción seriada, frente al criterio, no siempre óptimo (pero siempre líder), de las grandes masas. Por otro lado, la posibilidad de tener un catálogo tan amplio de lectura gratuita o casi gratuita es muy atractiva para el consumidor voraz de ocio, y más aun para el escritor en ciernes, que busca pulirse, darse a conocer y/o rentabilizar su trabajo; por no hablar de la eliminación de los intermediarios que tradicionalmente consumen el bocado más importante de los beneficios literarios: imprentas, puestos de venta, distribuidores, agencias de publicidad… De nuevo aparece el sueño dorado de la publicación digital: ofrecer productos literarios a precios razonables que proporcionen una remuneración digna (o por lo menos proporcionada) al auténtico responsable del texto, el propio autor. El tiempo dirá si resultará en éxito o en desastre: si se convertirá en una salida eficiente de creación textual, con una justa retribución al escritor, o si será, como parece ser el futuro más inmediato del ebook, una nueva manera de producir texto mediocre con la mayor rentabilidad posible para las grandes empresas y un escaso beneficio para el responsable directo.

Algunos consejos para sobrevivir al NaNoWriMo

27 de noviembre de 2011 en Actividades, Literatura

Nanowrimo

Aunque aquí en España su seguimiento sea más limitado, el proyecto NaNoWriMo, aquel por el que miles de personas se ponen a escribir como locos durante el mes de noviembre, tiene una popularidad tremenda en el mundo anglosajón. Tanto, que algunas páginas web se han dedicado a ofrecer consejos o guías para ayudar a los autores, como es el caso de Galleycat, que ofrece un consejo diario a lo largo del mes (y en este enlace podréis encontrar, además, los treinta consejos del año pasado). Muchos de estos consejos enlazan a otras páginas web que ofrecen todo tipo de recursos para el proyecto, desde encuentros sociales para realizar carreras mecanográficas, foros enciclopédicos muy útiles para documentarse, grupos de chat donde los propios participantes se animan (o empujan) a seguir escribiendo, o incluso una hermandad de World of Warcraft compuesta exclusivamente de participantes de NaNoWriMo. En cuanto a participantes hispanohablantes, Yolanda González Mesa ofrece 10 interesantes consejos en su blog Tinta al sol, de los cuales podríamos destacar el preparar la labor de documentación el mes anterior, o la necesidad de recompensarte, una vez alcances tu objetivo final (los de Galleycat van más allá, insistiendo en una recompensa cada vez que cubras determinado número de palabras). Algunos de los consejos más “tramposos” y divertidos aparecen en el blog Vel Anima, que nos insta a luchar contra el bloqueo introduciendo zombies, piratas, ninjas y vampiros, o matando personajes (sobre todo que ahora George R. R. Martin parece haberlo puesto de moda), y que aconseja inflar el número de palabras utilizado a base de nombres de personajes o lugares inusualmente largos o descripciones meticulosas de escenas y paisajes.

Uno de los consejos más llamativos, y que suele aparecer, una y otra vez, es el de no corregir o editar. Nos encontramos, una vez más, con el gran defecto del NaNoWriMo, la falta de calidad que suele acompañar a la escritura rápida. Una novela de 50000 palabras, de escribirse en la tacada de treinta días, necesitaría una revisión y edición laboriosa. Aunque es cierto que los profesionales aconsejan escribir del tirón y dejar la edición para luego, una gran mayoría de estas novelas se presentan al concurso NaNoWriMo sin ningún tipo de repaso o corrección, no por falta de ganas, sino simplemente por falta de tiempo. A pesar de su valía como ejercicio de disciplina y para crear hábito, uno no puede dejar de preguntarse, un año más, si escribir sin orden ni concierto servirá, en realidad, para producir una buena obra literaria. Ante esto, tiene una inspiradora respuesta la escritora Elif Batuman, que ganó el premio Whiting en la categoría de no ficción en 2010; Batuman asegura que el tiempo que se emplea en escribir nunca es desperdiciado y que todos tenemos cierta cantidad de escritura mediocre que tenemos que sacarnos de dentro para poder empezar a producir textos en condiciones. Sea como sea, NaNoWriMo fomenta la cantidad sobre la calidad, en un esfuerzo por abandonar una autocrítica demasiado restrictiva y avanzar en el abrasivo camino de la escritura diaria. Su consejo más importante es el siguiente: Escribe. Escribe. Escribe.

La cocina de Berasategui y Adriá

26 de noviembre de 2011 en Ensayo

Adria - Recetas

Los que son seguramente dos de los popes de las artes culinarias españolas, el hospitalense Ferrán Adrià y el donostiarra Martín Berasategui, ya tienen sendos nuevos libros de cocina. Y en ellos no encontraremos recetas rebuscadas con sonoros nombres, tal y como se podría esperar, sino algo bastante más sencillo.

Por una parte está Adrià, nuestro cocinero más popular por antonomasia (con permiso de los televisivos Arzak y Arguiñano): a costa de sus deconstrucciones, en especial la de la tortilla de patata, se ha creado toda una comidilla entre la población en general, esa que nunca pensó que acabaría hablando de alta cocina. Pero desde que en 1999 un semanario español se atrevió a colocarlo en portada denominándole como El mejor cocinero del mundo, su fama se ha disparado exponencialmente, y ya no son pocos los que se atreven a asegurar, con o sin razones gastronómicas de peso en la mano, que es el más grande. Lógico: también aparecieron como setas, a la par que se agigantaban las figuras de Fernando Alonso o Rafael Nadal, cientos de miles de expertos en Fórmula 1 y tenis.

Adriá ya posee un interesante título en su haber, una biografía autorizada titulada Reinventar la cocina. El de ahora es diferente, un recetario al uso denominado La comida de la familia. El título no es gratuito, ya que en él se recogen algunas de las recetas que los empleados del restaurante El Bulli preparaban para ellos mismos, para poder afrontar con fuerzas las jornadas de hasta doce horas entre los fogones y la parafernalia casi de ciencia ficción de su cocina. No esperemos encontrar allí recetas complicadísimas, sino 31 menús al uso, un mes completo, de entrante, plato principal y postre. Aunque no sean las famosas deconstrucciones, estos platos sí se rigen por los parámetros de calidad en cuanto a frescura y elección del producto que han guiado a Adriá desde que, siendo un chaval que hacía el servicio militar, siguió la recomendación de un compañero y visitó El Bulli, que ya en los años 80 era un restaurante con cierto renombre, aunque sin duda muy alejado de la fama que ha contado en la última década, cuando él ya era el protagonista indiscutible a nivel de gestión y de elección de platos.

El libro de Berasategui que ve ahora la luz tampoco es el que uno imaginaría, hablando como lo estamos del cocinero español con más estrellas Michelín, la supuesta biblia de la cocina, en su haber (nada menos que siete entre los cuatro restaurantes que por ahora cuenta, ya que existen un par más en camino en el Caribe y al amparo de cierta empresa hostelera). El libro en cuestión se llama Las recetas favoritas de Martín Berasategui, y se centra no en sus recetas de postín, sino en las que él ha preparado en su propia casa a lo largo de los años, lo que él y su familia han degustado.

En el libro, Berasategui repasa sus más de ciento cincuenta recetas favoritas, muchas de ellas con amplias raíces tradicionales, aunque también hay lugar para algunas más novedosas y, llamémoslas así, de tintes étnicos.

Dos buenos regalos navideños, sin duda, para el cocinitas que hay en cada casa, y para sentir por un día que estamos comiendo en El Bulli o en el restaurante del Kursaal de San Sebastián.

Autores relacionados:
Ferrán Adrià
Martín Berasategui
Libros relacionados:
La comida de la familia
Las recetas favoritas de Martín Berasategui

El libro de El Mundo Today

25 de noviembre de 2011 en Noticias

Libro de El Mundo Today

The Onion es una publicación satírica estadounidense fundada en 1988 que en la actualidad cuenta tanto con un diario en papel (con una circulación cercana al medio millón de ejemplares por número) y con una popular página web. The Onion lleva, pues, más de veinte años riéndose de la actualidad y lanzando noticias que, aunque son falsas, pueden pasar en determinados momentos por reales. En España tenemos una publicación parecida, por ahora simplemente on-line, El Mundo Today, que ahora se ve trasplantada por primera vez al papel, aunque no en forma de diario, como The Onion, sino de libro recopilatorio.

Los creadores de El Mundo Today son Xavi Puig y Kike García, que reconocen que no conocían The Onion cuando empezaron su andadura con su primer proyecto conjunto, Espongiforme, una web de humor. Por entonces eran estudiantes de Filosofía, y al dar el salto a Comunicación Audiovisual lo que hoy es El Mundo Today cristalizó tras la elaboración de un falso programa de noticias. Porque eso es básicamente lo que se hace en esta página web: con una estructura idéntica a los sitios de los diarios convencionales, crear una serie de noticias falsas de corte humorístico.

Parece mentira que titulares como “Rubalcaba busca el voto en el modo multijugador del Call of Duty”, “Cientos de españolas votarán lo que digan sus maridos” (complementado con un descacharrante “El 53% de las viudas votará lo que diga José Coronado”) o “Conejos adiestrados harán de recogepelotas (en tenis)” puedan confundir al lector despistado y hacerle pensar que se encuentra ante una noticia genuina, pero la realidad es que tanto en El Mundo Today como en The Onion las anécdotas al respecto son cientos. En The Onion, por ejemplo, fue muy sonada una noticia de 1998 en la que se informaba sobre el supuesto proselitismo que los homosexuales estadounidenses estaban llevando a cabo para reclutar” a jóvenes heterosexuales, así como otras noticias aún más sorprendentes como el cabreo de Sean Penn con el usuario que había registrado la cuenta de correo SeanPenn@gmail.com (noticia recogida como verdadera por un medio de comunicación danés), las declaraciones de Neil Armstrong reconociendo que la llegada del hombre a la luna fue un fraude (que fueron publicadas como auténticas en la prensa de Bangladesh) o la elección del director danés Lars Von Trier para realizar spots publicitarios para fomentar el turismo a Dinamarca, noticia esta última que fue publicada como tal por un diario tan prestigioso como el italiano Il Corriere Della Sera.

El Mundo Today también ha podido “colar” noticias ficticias en medios de comunicación serios; de hecho, Puig y García tienen sendos programas en dos cadenas de radio de difusión nacional, y reconocen que al menos a uno de ellos accedieron tras “engañarles”. Nótense las comillas, porque es obvio que ni The Onion ni El Mundo Today tienen como primera intención el engañar al público o a otros medios de comunicación, aunque seguramente no les será indiferente cuando esto ocurre. Después de todo, es divertido comprobar los comentarios indignados que los visitantes dejan en la web de El Mundo Today cuando se creen una noticia del tipo “Facebook te alertará cuando tu ex sea más feliz que tú” o “Movistar cobrará las llamadas al interfono”.

The Onion, hasta la fecha, ya ha visto publicados diez volúmenes recopilatorios con las mejores de sus noticias. Esperemos, por el bien del sentido del humor español, que El Mundo Today tenga al menos tanta suerte como ellos.

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Kike García
Xavi Puig
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Maite Carranza gana el Premio Nacional Infantil y Juvenil 2011

24 de noviembre de 2011 en Autores, Juvenil, Premios Literarios

Palabras envenenadas - Maire Carranza

La barcelonesa Maite Carranza ha ganado el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en su edición de 2011 con su libro, escrito en catalán, Paraules emmetzinades (Palabras envenenadas). El premio, que otorga cada año el Ministerio de Cultura, tiene una dotación de 20.000 euros (10.000 menos que el recién instaurado Premio Nacional Taurino, por cierto), y fue creado para galardonar una obra de autor español publicada durante el año anterior en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado.

No es la primera vez que una obra escrita en un idioma diferente al español gana este premio en su categoría de Infantil y Juvenil: es la sexta novela en catalán que lo consigue, sumándose Maite Carranza a los autores Josep Vallverdú (1983), el balear Gabriel Janer Manila (ganador en 1988 y en 1994), Emili Teixidor (1997) y Miquel Desclot (2002), aunque en 1989 Andreu Martín y Jaume Ribera lo ganaron con No pidas sardina fuera de temporada, que también había sido publicado en catalán con el título No demanis llobarro fora de temporada. En lengua gallega cuatro han sido los autores ganadores: el lucense Paco Martín (1986), Xabier P. Docampo (1995), Fina Casalderrey (1996) y Agustín Fernández Paz (2008). En lengua vasca, por último, sólo ha habido una novela ganadora: fue en 2003, por lo que tuvieron que pasar nada menos que 25 años desde que se creó el premio en 1978, se titulaba Kokodriloa ohe azpian (Cocodrilo bajo la cama) y su autora es Mariasun Landa, natural de Rentería.

Paraules emmetzinades tiene una particularidad que la ha hecho sobresalir de entre los miles de títulos infantiles y juveniles publicados el pasado año: habla de forma clara de un tema peliagudo que habitualmente es obviado por los narradores, el de los abusos sexuales infantiles. Carranza, que es muy conocida por su Trilogía de las Brujas (formada por los títulos El clan de la loba, El desierto de hielo y La maldición de Odi), que se ha publicado ya en una veintena de idiomas, reconoce que una de las razones por las que escribió la novela fue el caso de Natascha Kampusch, la chica austriaca que había sido retenida contra su voluntad durante ocho años. Aunque al principio pensó en crear el guión para una película para televisión, al final la idea que le rondaba la cabeza para contar desde su punto de vista el maltrato y el abuso sexual, acabó convirtiéndose en esta novela.

Se ha hecho hincapié por parte de los editores y de ella misma acerca de que la novela no se recrea en los pasajes comprometidos: no se trata de escandalizar al joven público lector, sino de hacerles ver una realidad que no por estar habitualmente escondida deja de ser menos cierta.

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Maite Carranza
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Palabras envenenadas

Jane Austen… ¿asesinada?

23 de noviembre de 2011 en Autores, Biografí­as, Literatura

Jane Austen

Mucho se ha teorizado sobre la temprana muerte de la escritora inglesa Jane Austen, allá por 1817. Algunos aseguran que se trataba de algún tipo de cáncer, de la enfermedad de Addison o incluso de lupus. Austen murió con 41 años, una edad joven incluso para la época, y mucho se ha escrito sobre las posibles razones de su fallecimiento. Ha sido la autora Lindsay Ashford, conocida por sus novelas de corte policiaco, quien ha ofrecido una muy convincente hipótesis al respecto: el arsénico.

Ashford, que se mudó al pueblo de Austen, Chawton, hace ya tres años, ha estado inspirándose en la casa del hermano de Jane, Edward, para escribir su última novela, una obra de suspense basada en la muerte de la escritora. Leyendo las cartas de Jane, Ashford descubrió un dato interesante. Austen escribe “ I am considerably better now and am recovering my looks a little, which have been bad enough, black and white and every wrong colour” (Ahora me encuentro bastante mejor y empiezo a recuperar mi color, que ha estado muy mal, negro y blanco y todo tipo de tonos erróneos). Esto sugiere que la escritora tenía manchas negras y blancas en la piel, un síntoma del envenenamiento por arsénico. Ashford siguió investigando, y descubrió que una pareja estadounidense que había comprado un mechón de pelo perteneciente a Austen, en una subasta en 1948, lo había llevado a un laboratorio para analizar, y que allí habían encontrado restos de arsénico. El oficio de Asford de novelista de género negro le daba una ventaja que otros autores no tenían: un amplio conocimiento de criminología que le había llevado a descubrir estas pistas hasta ahora ocultas, como ha explicado al periódico inglés The Guardian en una entrevista reciente.

Aunque Ashford sugiere el homicidio por envenenamiento, y esto es precisamente de lo que versa su nueva novela, asegura que no es lo más probable. Caben más posibilidades de que Austen estuviera tomando algún medicamento que contuviera arsénico, como la famosa “Solución Fowler”, que se utilizaba para casi todo, incluido el reumatismo, dolencia de la que Austen sufría. La muerte por arsénico era algo habitual en pacientes que utilizaban este tipo de remedios, en una época en la que dicho elemento no se podía encontrar en un análisis forense. Pero parece ser que el asesinato utilizando este método era también bastante común, debido a la imposibilidad de determinar las causas de la muerte. Ashford asegura que para conocer la verdad sería necesario exhumar y examinar el cadáver, algo que levantaría más que ampollas entre los fans de la escritora decimonónica; por ahora nos encontramos con una hipótesis con cierto fundamento, la de la muerte de la escritora por arsénico; lo que no tenemos manera de saber es cómo le fue administrado. Tal vez no sea mala idea esto de poner a escritores de thrillers policiacos a estudiar extrañas muertes de escritores, quién sabe lo que podrían descubrir, sobre todo teniendo en cuenta las sospechosas circunstancias en las que murieron autores como Edgar Allan Poe o Máximo Gorki.

Autores relacionados:
Edgar Allan Poe
Jane Austen
Máximo Gorki

¿Literatura popular? Cátedra estrena colección

Cátedra - Literatura popular

Si hay una editorial que se ha ganado a pulso el respeto de sus lectores gracias a la calidad de sus contenidos y al enfoque crítico de sus ediciones, esa es Cátedra. Con más de cien novedades anuales, se ha dedicado, desde 1973, a producir libros de todo tipo, distinguiéndose siempre por el cuidado con el texto y el mimo por las letras. Es, tal vez, una editorial “de fondo”, es decir, una marca que produce todos esos libros que hemos necesitado alguna vez, bien como consulta o bien como lectura obligada, en ediciones económicas de formato y diseño sencillo. Cátedra ofrece el fondo de armario de nuestra biblioteca, los vaqueros y camisetas del mundo del libro.

Pero esta apreciación no es del todo cierta. Cátedra, aunque sea conocida por prólogos y anotaciones infinitas, en ocasiones más largas que la propia obra publicada, lleva un tiempo ampliando sus colecciones y multiplicando sus ramas. Y ahora anuncia la inauguración de una colección de literatura popular.

¿Qué es lo que espera uno ante la definición literatura popular? ¿Literatura del pueblo? ¿Éxitos comerciales no reconocidos por la crítica? ¿Obras que han ilustrado la infancia de muchos de nosotros sin la pátina del canon? Al conocer los contenidos programados para la colección, parece ser que literatura popular hace referencia a los subgéneros, a los clásicos de novela que pertenecen a géneros denostados a lo largo de los años. Se refiere, en definitiva, a la fantasía, al terror y a la ciencia ficción.

Cierto es que la propuesta incluye títulos propios de literatura pulp procedente de todo el siglo XX, a los BEM de otro tiempo que en España nunca pudimos disfrutar con traducciones ni ediciones correctas. Pero también incluye obras de calidad más que demostrada, que escapan desde hace años del círculo de lo kitsch, de lo mediocre, de lo popular. Hablo de Stanislaw Lem o de Lovecraft, cuya inclusión en la selección de Cátedra no responde a un criterio de popularidad, sino al simple hecho de pertenecer al género especulativo. Cátedra asegura que lo que implica esta colección es lanzar preguntas al canon literario, al orden establecido, y lo hace denominando como popular a un conjunto de obras que se distinguen claramente por el género, no por su calidad canónica, menospreciando en cierta manera la validez de la obra de ficción especulativa como entidad propia, estableciendo hasta sus títulos de mayor prestigio como literatura de los márgenes. Por otro lado, y con independencia de nombre y definiciones, a veces tan perjudiciales, es de agradecer la posibilidad de contar con estas obras, muchas de ellas sólo disponibles en ediciones de baja calidad (o directamente no disponibles). Y es de agradecer también que el prestigio asociado a Cátedra pueda vincularse a algunas obras de valía demostrada, llámense populares, o como quieran definirlos, con sus correspondientes anotaciones y estudio crítico.

Eso sí, no son los primeros ni los únicos interesados en dignificar la literatura del pueblo. En el Facebook de Valdemar, editorial especializada en la denominada “cultura popular”, la respuesta no se ha hecho esperar:

En Valdemar llevamos años haciendo precisamente eso que tanto preconizan (…). Dicen que son los primeros en prestigiar la literatura popular y patatín patatán… Valdemar no existe, queridos amigos, los libros que tenéis en casa son una alucinación…

Autores relacionados:
H. P. Lovecraft
Stanislaw Lem

La novela seriada y el modelo freemium (I)

Lovers and Beloveds

Curiosamente, a pesar de la expansión tremenda del libro en los últimos siglos, la figura del escritor sigue gozando de un prestigio admirable, y la profesión de autor remunerado está, sin duda, muy codiciada. Poder escribir y vivir de lo que uno escribe es una meta cada vez más popular, y ya que quien más y quien menos ha hecho sus pinitos en esto de juntar palabras con intencionalidad estética, cada vez hay una mayor oferta de producción literaria, que sobrepasa con creces la capacidad de las editoriales y de los propios lectores. Y siempre está, por supuesto, el factor de la calidad, teniendo en cuenta que sólo un porcentaje mínimo de estos aspirantes a autor ofrece una plausibilidad comercial que pueda interesar a las empresas de edición, debido a los elevados costes asociados al libro tradicional.

Y esto, claro, está cambiando, en un proceso evolutivo que se antoja infinito. Con la aparición del monstruo comunicativo que es Internet y el crecimiento, por otro lado, del libro electrónico, nos encontramos con vías de salida para la escritura que antes no podrían ni imaginarse. Dentro del proceso de la autoedición, por el que es el propio autor el que edita y controla la salida al mercado de su obra, surgen interesantes ofertas que van más allá de la producción en papel. Ya hemos mencionado en alguna ocasión la existencia, sobre todo en EEUU, de novelas seriadas que se publican de manera periódica en Internet, que obtienen su rendimiento económico a través de donaciones y pagos de los lectores, ansiosos por conocer cómo se desarrollan las historias de estos expertos del folletín. Suele tratarse de obras de corte romántico, erótico o de aventuras, géneros en los que encaja a la perfección el cliffhanger, ese final de capítulo que hará que los lectores deseen avanzar para conocer el desarrollo de la trama, y la elaboración de intrigas épicas con personajes siempre en evolución. Un ejemplo potente es la obra Lovers and Beloveds: An Intimate History of the Greater Kingdom, de Meilin Miranda, que tras un inmenso seguimiento por internet, a través del cual la autora actualizaba de manera periódica la obra (con una sección de pago para poder leer la obra completa), pudo llegar a publicarse en papel gracias a las donaciones recibidas por Crowdfunding (en España contamos para este tipo de financiación colectiva con el proyecto Lánzanos), gozando de unas ventas más que notables. En cualquier caso, en EEUU sigue tratándose de obras cuya finalidad última es verse impresas, mientras que, en otros países, esa concepción del libro comienza a cambiar de una manera mucho más significativa. La gran novedad, y la oferta de un sistema rentable para las tres partes fundamentales implicadas (editorial, escritor y lector), viene de la mano del modelo freemium, que China ha sabido adaptar al mercado literario. De ello hablaremos en la segunda parte de este artículo.


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