Las leyes de la robótica
Un robot no puede lastimar a un ser humano, ni por inacción permitir que un ser humano sufra daño.
Un robot debe obedecer a un ser humano, excepto si las órdenes entran en conflicto con la primera ley.
Un robot debe proteger su existencia, siempre y cuando tal protección no entre en conflicto con la primera o segunda ley.
Formuladas por el escritor del género especulativo Isaac Asimov, las tres leyes de la robótica (actualmente consideradas válidas por la propia comunidad científica) tienen como función mantener controlados a los seres creados por el hombre. La enorme trascendencia de estas tres leyes se refleja en la literatura en general, dando origen a numerosos relatos como Tik-Tok de John Sladek, en el que un fallo de hardware anula la primera ley y convierte a un robot en un asesino; o Primera Ley del propio Asimov, donde un robot deja abandonado a un ser humano en las terribles tormentas de arena de la Luna por ir a cuidar a un animal al que ha cogido bajo su protección. La especulación al respecto de las tres leyes de la robótica ideadas por el escritor y científico es inmensa, la propia manipulación de estas leyes por parte del ser humano se observa en El pequeño robot perdido, también de Asimov, donde el ejército utiliza robots con la primera ley modificada con el fin de que no se expongan a peligros innecesariamente, ya que son demasiado valiosos.
Esta temática, repleta de los habituales temores del hombre a ser dominado por sus propias creaciones, se desarrolla ampliamente en narraciones como Yo, robot (Asimov) o Segunda Variedad (Philip K. Dick) donde, en el primer caso, una inteligencia artificial decide que para proteger a los seres humanos hay que prescindir de la opinión de los propios seres humanos, y en el segundo el hombre crea robots de guerra tan perfectos que acaban volviéndose en su contra. Dick además juega en este relato, como en tantos otros de su autoría, con la confusión hombre-máquina, la idea de que el hombre pueda crear una máquina tan parecida a él mismo que no sepa distinguirla de un ser humano. De hecho, en el cuento Infiltrado o en La hormiga eléctrica, el propio protagonista desconoce que él es un robot, y en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? los personajes deben someterse a pruebas continuas para demostrar su condición humana. No sólo se contempla la posibilidad de ser un robot sin saberlo, Algis Budrys trata, por otro lado, la progresiva transformación de un hombre en robot y las implicaciones psicológicas que esto produce. Este constante recurso en la literatura en general y en el género de la ciencia ficción en particular nos habla de unos Estados Unidos y Europa, a mediados del siglo XX, en la que la rápida tecnificación e introducción de asombrosos inventos y avances, unidos al consumismo y a la renovación política tras la Segunda Guerra Mundial, contribuyen a un clima de esperanza y a la vez temor hacia la ciencia y su boom de aportaciones casi heréticas.
Asimov añadió posteriormente una cuarta ley, probablemente desarrollada para justificar la trama de su archiconocida Fundación, llamada la “Ley Cero”: Un robot no puede dañar a la humanidad, o a través de su inacción, permitir que se dañe a la humanidad. De esta manera, los robots pasan de estar al servicio de la Humanidad a convertirse en seres superiores, auditores del destino del hombre. El hombre ha pasado de ser Dios a crearse un nuevo Dios, su criatura ha cambiado y evolucionado, y vela por los intereses de su padre.
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8 de febrero de 2011 a las 5:38
yo pienso que Isaac Asimov creo o formulo estas reglas pensando unicamente en las personas y en preservar a la humanidad por que segun el los robots deben estar a disposicion total del humano y vigilar por su proteccion y bienestar.
Y creo que las leyes en si no tienen mucha coerencia puesto que la primera ley dice que un robot nunca va a dañar a un humano sin embargo se han creado algunas maquinas que afectan a la vida humana y estas no se fijan si hacen daño solo se encargan de hacer las cosas para las que estan programadas.
Y la segunda ley creo que es un poco mas acertada por que si bien es cierto que los robots obedecen a los humanos pero tambien son utilizadas en contra de ellos.
La tercera me parece que tambien es erronea porque un robot es incapaz de protegerse a si misma dado que no tiene la capcidad de razonar y actuar de forma independiente y creo que si pudiera se protegeria sin pensar en el daño que le pudiese provocar a un humano mientras el se proteja.
En conclusion pienso que estas 3 leyes tienen sus aciertos como sus errores pero que los robots podrian llegar a ser o una gran amenaza en el futuro o de gran utilidad para la vida pero esto solo se sabra en el futuro segun el avance de la robotica.
27 de enero de 2012 a las 17:51
“Los robots respetarán y protegerán a la humanidad”, en consecuencia, también lo que es bueno y permite la existencia de dicha humanidad. Esto es una muestra de que la humanidad es inteligente, tiene conciencia de su existencia y por tanto tiene sentido de autoprotección.
Pero creo que la cuarta ley no es tan necesaria ya que ¿Como es que se respetaria todas esas leyes? ya que como hoy en día se puede hackear una pagina sin tanto problema y asi tambien se podria manipular una programacion de uno ó mas robots, para utilizarlos en contra de un ser humano, creo que tendrian que poner cierta seguridad para que estas leyes se cumplieran sin tener que dañar a la humanidad.