Lecturalia
Lecturalia son 43.884 libros, 7.089 autores y 27.681 lectores
Libro Autor Blog  

Los límites de la traducción

Gabriella Campbell el 21 de Mayo de 2009 en Literatura, Noticias

Hemingway

En una reciente conversación con la Agencia Efe, el Premio Nacional de Traducción Miguel Martínez-Lage habló sobre la necesidad de actualizar las ediciones del escritor estadounidense Ernest Hemingway. Martínez-Lage señaló los múltiples fallos del autor en ediciones imperfectas, no por erratas gramaticales, ortográficas o estilísticas, sino de conocimiento y percepción, en especial aquellas que se refieren a las fiestas españolas, como es el caso de los sanfermines. Especificó que la edición de algunas obras de Hemingway era deficiente, y que las propias traducciones distaban mucho de compensar esta deficiencia.

Una vez más nos encontramos con el planteamiento de una duda que ronda foros y reuniones de traductores desde los albores de la profesión: ¿es legítimo que un traductor modifique el texto original más allá de lo que exige la adaptación semántica y estilística? Si bien es un caso peliagudo en cualquier tipo de texto, es particularmente arriesgado en documentos de tipo legal o contractual, ya que la modificación de cualquier término podría alterar por completo el sentido de éste. Habitualmente los traductores jurados y especializados en traducción jurídica suelen realizar anotaciones a pie de página indicando la corrección, intentando evitar, en lo posible, realizar la corrección in situ. Pero esta pregunta se extiende también a lo literario: si corregimos diversos errores del autor original, ¿estamos mejorando el texto? ¿O estamos haciendo que pierda algo de su valor original? En cualquier caso, ¿estamos legitimados para realizar esta modificación?

notas

Algunos traductores contestarán afirmativamente, máxime cuando a su labor de traducción se une el de corrección de estilo; otros se negarán en rotundo, recurriendo al pie de página, al consabido “N. del T.”, en un intento de conservar al máximo la integridad del texto original. Encontramos aquí más obstáculos que superar: una edición crítica puede permitirse rellenar páginas y páginas de apreciaciones en una fuente minúscula tipo Cátedra; una edición genérica, no. ¿Pero y si algunos de esos “errores” encontrados por el traductor no sean tales, o con el tiempo se conviertan en un rasgo característico y relevante para entender mejor al escritor y a su obra? ¿Estamos perdiendo contacto con la realidad del texto? ¿O acaso no será interesante para el lector percibir que Hemingway contaba mal los toros que aparecían, o que malinterpretaba algunas costumbres locales? Tal vez, llegados a este punto, se trasciende la labor del traductor y entramos en el terreno del filólogo o incluso del teórico literario: lamentablemente la filología, la teoría y la crítica literaria no suelen mostrar gran interés por la Traductología; y por otro lado muchos traductores carecen de una base filológica y de teoría literaria adecuada.

Por supuesto, esta es una encrucijada a la que el traductor se enfrenta al interpretar a los grandes escritores, aquellos que, por la naturaleza de sus escritos y la inmunidad que le confiere la crítica y el canon, gozan de la duda, aquella que nos empuja a preguntarnos si el error merece permanecer, si necesita de una aclaración o si debemos corregirlo ipso facto. Y es que realizar esta corrección no es moco de pavo, estamos hablando de una traducción que será leída y apreciada por miles de receptores. En el caso de autores menores, me temo, la consideración no es la misma, y sus incoherencias, erratas o incluso su estilo, pueden caer bajo el efecto devastador del traductor profesional, perseverante y cumplidor.

Comparte:
  • Facebook
  • Bitacoras.com
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Live
  • Meneame
  • MySpace
  • Technorati
  • Wikio
  • Imprime el artículo
  • Envía por e-mail

Entradas relacionadas:

5
  comentarios en “Los límites de la traducción”

  1. Santi dijo:

    Bueno, respecto al último párrafo, esto ya no es exactamente así. De hecho, los estudios de traducción (en todos los ámbitos: teoría de la literatura, literatura comparada, didáctica de lenguas…) están en el centro del debate académico actualmente, y hay un buen número de congresos cada año dedicados únicamente a fenómenos de traducción…

    Respecto al problema que planteas, es interesantísimo, y refleja, más o menos, los dos extremos entre los que siempre se mueve un traductor: respetar al máximo el texto original, o intentar adaptarlo (”domesticarlo”, dice Venuti) a la lengua y cultura de destino, salvando así la brecha lingüística, cultural, geográfica y temporal entre emisor y receptor.

    En todo caso, un tema interesantísimo siempre, el de la traducción.

  2. Gabriella Campbell dijo:

    Gracias por la aclaración, Santi, me alegra saber que el tema está más vigente de lo que yo tenía entendido: por lo menos en el currículo universitario básico la Traductología tiene poco peso, al igual que la formación en teoría de la literatura y crítica literaria en el ámbito de la traducción, si esta falta puede complementarse con congresos y un interés generalizado tal vez podamos llegar a estar un poco más cerca de encontrar un punto medio entre el respeto absoluto por el texto original y el afán de “domesticación” que comentas.

  3. Greg dijo:

    La clave para resolver esta cuestión es: ¿quién va a leer el texto y por qué?

    En el caso del texto original, la inmensa mayoría de lectores angloparlantes no conocerán estos aspectos de la cultura española y no se darán cuenta de las imprecisiones. Se llevarán algunas impresiones falsas, pero esto no incidirá en su disfrute del texto y en realidad forma una parte fundamental de la experiencia de leerlo.

    Ahora, es más probable (aunque no seguro) que un lector español se fije en los errores. Pero, ¿por qué lee el libro? ¿Quiere profundizar su conocimiento de la costumbres españolas? ¿O le interesa conocer cómo ve estas costumbres alguien de fuera? Es más probable la segunda en este caso. La mayoría de lectores españoles leerán este libro para experimentar esta perspectiva extranjera, para saborear la literatura de Hemingway, no para saber más acerca de los toros. Más problemático sería decidir cómo tendría que ser la traducción publicada en Chile o Perú, donde los lectores tienen menos conocimiento de la vida en España que un lector español, pero quizá más que alguien del mundo anglosajón.

    Si se escribe un folleto informativo en inglés acerca de la fiesta de un pueblo para su posterior distribución entre los visitantes, y hay que traducir este texto para los visitantes españoles, entonces a lo mejor sí es legítimo rectificar los errores. Y esto pasará también con los “autores menores” a los que te refieres.

    El traductor tiene que preguntarse: ¿quién es el público de esta traducción?¿Por qué lo leerán? ¿Para saber más de los toros o para saber más de lo que pensaba el autor acerca de los toros?

  4. Gabriella Campbell dijo:

    Buena observación, Greg. Añadimos al ya complejo oficio del traductor el tener que cavilar sobre la recepción del libro, y el problema aumenta, como bien has señalado, en el momento en que una misma lengua (en este caso el español) puede dirigirse a públicos muy distintos. Personalmente preferiría que los gazapos de Hemingway no se corrigieran, ya que me parecería interesante ver su comprensión de las costumbres españolas, pero este no tiene por qué ser el caso de todos los lectores.

  5. André H. dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Greg. La clave está en el objetivo y el destino de la traducción. Y es que el planteamiento y la finalidad de los textos traducidos son tan diferentes que deben que determinarse caso por caso. Está claro que un texto de un autor consagrado no puede tratarse de la misma forma que el manual de un microondas…
    En todo caso, quiero felicitar también a Gabriella por este interesante post sobre una profesión a menudo ninguneada…

Añade un comentario


Lee lo siguiente antes de aceptar tu comentario:

Debes tener en cuenta que se requiere corrección ortográfica y gramatical:
- No se admite lenguaje sólo en mayúsculas o minúsculas.
- No se admite lenguaje SMS o abreviado: Frases completas y con sentido.


Política de Privacidad

A efectos del cumplimiento con lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, se le informa de que los datos facilitados por Ud., incluyendo la dirección IP del equipo desde el que accede, serán incluidos en un fichero propiedad de Lecturalia S.L., cuya finalidad será la gestión y mantenimiento de las relaciones comerciales con nuestros clientes y usuarios y la atención de consultas, sugerencias o dudas en relación con nuestros productos o servicios. Cuando expresamente se indique, los datos marcados con un asterisco (*) serán obligatorios, sin los cuales no podremos tramitar este servicio. Mediante el envío de la información anterior, presta Ud. consentimiento al tratamiento descrito, así como al envío de comunicaciones comerciales relativas a nuestros productos o servicios. Sus datos serán tratados de forma confidencial, aplicándose las medidas técnicas u organizativas establecidas en la legislación vigente para evitar su acceso, manipulación o eliminación indebidas, sin que, salvo consentimiento expreso por su parte, vayan a ser cedidos a otras entidades o terceras personas fuera de los casos legalmente permitidos. No obstante, Ud. puede, en cualquier momento, ejercer sus derechos de acceso, cancelación o rectificación en relación con dichos datos, solicitándolo a cualquiera de las direcciones indicadas en la Información Legal.

Gracias por tu colaboración.


Lecturalia Lecturalia