Muerte en la Fenice, de Donna Leon
Helmut Wellauer es director de ópera, un genio de la música, y como tal, un tipo insoportable. Así que su muerte en extrañas circunstancias, bueno, no tan extrañas, está claro que alguien lo asesina, no sorprende demasiado a quienes lo conocían.
Pero el hecho que Wellauer sea asesinado en un descanso de la Traviata, y no sólo eso, ¡en el mismísimo palacio de la ópera de la Fenice!, crea un revuelo en la alta sociedad con el que el inspector Brunetti tiene que lidiar muy a su pesar, ya que es el mundo al que pertenece su propia esposa. La investigación descubre, poco a poco, los trapos sucios del viejo director y de todo su entorno, sin dejarnos un culpable claro, mientras nos deja conocer, poco a poco, la personalidad de Brunetti.
Muerte en la Fenice es la primera novela de la escritora norteamericana Donna Leon con el personaje del inspector Guido Brunetti. Enamorada de Venecia, donde reside, es curioso que sus obras, superventas en medio mundo, no han sido traducidas al italiano: a Donna Leon le gusta vivir en el anonimato.
Muerte en la Fenice es una historia enigma, de desarrollo fluido, la verdad es que llega por los pelos a novela, casi se queda en novela corta, en la que se desarrolla más la presentación de personajes que la propia acción. No falta un buen deus ex machina algo tramposo para resolver la trama, pero eso es más que normal en las novelas de este tipo.
Un libro que se disfruta para pasar el rato y que no hace mal su labor de desengrasar la neuronas durante un rato, disfrutando, eso sí, de la excelente recreación que logra la autora de la Venecia real, aunque sea una Venecia real llena de palacios y rincones tan extraños como maravillosos.
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5 de agosto de 2009 a las 20:04
Antes de mi viaje a Italia esta primavera conocía al comisario Brunetti únicamente de oidas Fue el día 23 de abril (Sant Jordi y día del libro) que estando en Venecia decidí comprar Muerte y Juicio guiada por la añoranza que, con toda seguridad sabía que sentiría cuando abandonara esa hermosísima ciudad.
He de reconocer que la narrativa de Donna Leon no es nada del otro mundo, así como sus personajes y tramas;pero es tal la descripción de la ciudad que en muchos casos parece que aún esté paseando por el Gran Canal.
En todas y cada una de las novelas que de ella he leído (llevo seis) se deja ver por boca de sus personajes la inquina siente por el turismo, cosa que me parece un tanto hipócrita por su parte porque ella misma ha sido guía turística en Roma. Me pregunto cómo calificaría ella el tipo de turismo que en mayor parte invade las playas y calles de Barcelona…
En las páginas de Muerte en la Fenice icurre, a mi modo de ver, en un grave desatino. La señora Petrelli, conocida soprano cuyo exmarido, un empresario español,la maltrataba. Brunetti con la intencion de recavar información sobre la sospechosa del asesinato del director de ópera acude a una fiesta organizada por sus suegros. Allí coincide con un ex-compañero de la universidad de su mujer quien le explica que no se decidió a abandonarlo “hasta que tuvieron que llevarla al hospital a consecuencia de una paliza. Incluso en España, hay gente que no transige con esto…” Igual piensa que en Epaña nos cambian a las mujeres por burros…
En general, la lectura de sus libros es rápida y fácilmente olvidable. Para acompañarme en el trabajo es más que suficiente… Así, puedo “teletransportarme” a una de las ciudades más bonitas que he visto nunca.