Pasó su infancia por numerosos colegios, siendo expulsado de la mayoría de ellos. Comenzó a trabajar en teatro, como actor y director, escribiendo también obras de este género. Ejerció la crítica cinematográfica en varios periódicos y fundó un cine club al que asistían personajes de la vida cultural. También escribió guiones cinematográficos que intentó vender en Estados Unidos, sin éxito. Fiel a la frase que había escrito en un libro “vivir más de veinticinco años es una insensatez”, se suicidó con esa edad.