Resumen y sinopsis de Incienso de Eileen Chang
Cuando Ge Weilong se presenta inesperadamente en casa de su tía, la señora Liang, para pedirle que la acoja y así poder proseguir con sus estudios en Hong Kong, no se imagina hasta qué punto ese encuentro cambiará su vida. La señora Liang le abrirá las puertas a un ambiente mundano, regido por la suntuosidad y la hipocresía, y Weilong tendrá que decidir si quiere formar parte de él. Así arranca la primera de las dos novelas cortas que contiene este volumen: un retrato espléndido de la decadente China colonial. Dos historias que, como apunta la narradora, se leen en el tiempo que tarda en arder un puñado de incienso.
Eileen Chang, nacida en 1920 y considerada la escritora china más importante del siglo xx, supo comprender con gran lucidez el encanto y la complejidad del momento que le tocó vivir. Centrándose en lo aparentemente trivial, Chang plasmó como nadie la convivencia y la contradicción entre los valores tradicionales y la modernidad de los nuevos usos occidentales. Mediante sus conmovedores personajes, exploró temas tan universales como el amor, la pérdida de la inocencia o la rigidez de las relaciones sociales.
Son dos historias “de antes de la guerra” ambientadas en el Hong Kong colonial, bajo la idea de un incensario que se consume durante el breve tiempo que hace falta para contar dichas historias. Tiene esto algo de metáfora, pues expresan la belleza de una sociedad que se extingue, propia de otra época que el gran conflicto mundial se llevó por delante.
El “primer incensario” tiene por protagonista a Ge Weilong, una muchacha que acude a su acaudalada tía de Hong Kong, concubina en sus buenos tiempos de un hombre importante y oveja negra de la familia, para poder proseguir sus estudios y no regresar a Shanghai con sus conservadores padres. La casa de la tía será la puerta de entrada a esa cerrada élite donde se entremezclan las costumbres chinas con otras más cosmopolitas y las mujeres gozan de cierta libertad sexual, aunque también pueden ser utilizadas con otros fines... El aprendizaje de nuestra heroína concluye cuando de algún modo se deja engullir, se ve atrapada por un ambiente que promete libertad, pero sólo la promete. A destacar la importancia del niño rico mestizo y tarambana, las criadas y sus relaciones, tan de confianza (demasiado) con la “joven señora” …
En cuanto al “segundo incensario”, va de británicos en ese mundo colonial, en lo que sería una novela de campus sobre las recientes nupcias de un profesor universitario con cierta estrechez de miras y falta de confianza en sí mismo. Un incidente ocurrido durante su noche de bodas, con la novia dándose a la fuga, provocará un absurdo escándalo que lo complicará todo. Una mentalidad puritana en extremo y una sociedad que funciona como mecanismo de crítica y vigilancia atroz, que pone en marcha los peores prejuicios, son el objetivo aquí de los dardos de la autora, que aborda incluso el problema del maltrato doméstico y cómo esto hiere a las mujeres de por vida. Hay también algo de profecía auto-cumplida para el típico inglés flemático y que no ha roto un plato, a quien todos le dan la espalda a la hora de la verdad, o aprovechan la coyuntura para descargar rencillas pasadas… es vencido, finalmente, por la desbordante sensualidad de la tierra donde vive.
De estos relatos me faltaría algo más de desarrollo en sus tramas, también se echa de menos algo más de contexto histórico y cultural de las realidades que tratan. Para bien destaca la elegancia de una prosa que adopta unas formas muy sensitivas, original en sus símbolos, captando la luz, el color, el paisaje, las prendas de vestir, así como los espacios, las celebraciones sociales, mezcla de tradición y de modas venidas de occidente… La naturaleza y el clima caluroso propio de estas latitudes contrasta además con ese intento de ese mundo moderno por ganarle terreno.