Qué interesante propuesta resultó ser esta finalista del Premio Planeta en 1968, sobre todo por lo bien que esquiva el panfleto político para adentrarse en el terreno del drama puramente humano. Al sumergirte en sus páginas, viajas a la Cuba de los primeros años de la Revolución a través de una narrativa coral y fragmentada que te muestra cómo un cambio social tan radical sacude las conciencias individuales, llenando las calles de La Habana de sospechas, miedo e incertidumbre. Pedro Entenza acierta de pleno al retratar este fatalismo histórico con un tono casi documental y directo que dota al texto de una autenticidad cruda, haciendo que los personajes se sientan arrastrados por una corriente que los sobrepasa. El título funciona como una metáfora perfecta de esa asfixia y falta de un suelo firme por el que caminar cuando las estructuras de siempre se desmoronan frente al peso de la masa. Es una novela valiente, honesta y de una carga existencial profunda que te exige atención constante, pero que te recompensa con creces al invitarte a reflexionar sobre la libertad personal y la alienación en tiempos de crisis.
Qué interesante propuesta resultó ser esta finalista del Premio Planeta en 1968, sobre todo por lo bien que esquiva el panfleto político para adentrarse en el terreno del drama puramente humano. Al sumergirte en sus páginas, viajas a la Cuba de los primeros años de la Revolución a través de una narrativa coral y fragmentada que te muestra cómo un cambio social tan radical sacude las conciencias individuales, llenando las calles de La Habana de sospechas, miedo e incertidumbre. Pedro Entenza acierta de pleno al retratar este fatalismo histórico con un tono casi documental y directo que dota al texto de una autenticidad cruda, haciendo que los personajes se sientan arrastrados por una corriente que los sobrepasa. El título funciona como una metáfora perfecta de esa asfixia y falta de un suelo firme por el que caminar cuando las estructuras de siempre se desmoronan frente al peso de la masa. Es una novela valiente, honesta y de una carga existencial profunda que te exige atención constante, pero que te recompensa con creces al invitarte a reflexionar sobre la libertad personal y la alienación en tiempos de crisis.