Resumen y sinopsis de El destino de los O'Brien de Lisa Genova
Joe O’Brien es un oficial de policía de cuarenta y cuatro años del barrio católico irlandés de Charlestown, Massachusetts. Marido amantísimo, orgulloso padre de cuatro hijos veinteañeros y profesional respetado, comienza a experimentar ataques de confusión mental, inhabituales estallidos de mal humor y extraños movimientos involuntarios. Al principio atribuye dichos episodios al estrés de su trabajo, pero a medida que los síntomas empeoran acepta ir a ver a un neurólogo y recibe un diagnóstico que cambiará su vida y la de su familia para siempre: sufre la enfermedad de Huntington, también conocida como mal de San Vito.
La de Huntington es una enfermedad neurodegenerativa letal para la cual no existe tratamiento ni cura. Cada uno de los cuatro hijos de Joe tiene un cincuenta por ciento de posibilidades de heredar el trastorno, y un sencillo análisis de sangre puede revelar su destino genético.
Al tiempo que observa su probable futuro en los síntomas cada vez más graves de su padre, Katie, su hija de veintiún años, lucha con las preguntas que ese análisis impone en su joven vida. ¿Quiere saberlo? ¿Y si posee el gen? ¿Puede vivir con la constante ansiedad que supone no saberlo?
El destino de los O'Brien me ha dejado una sensación tibia y agridulce, ya que considero que es una novela con un valor divulgativo innegable pero que arriesga muy poco en lo literario. Por un lado, admiré el rigor y la empatía con la que Lisa Genova aborda la crueldad de la enfermedad de Huntington a través de Joe, un policía de Boston cuya degradación física y mental está narrada con un respeto absoluto. Me pareció fascinante el dilema ético y emocional que plantea sobre los hijos y el miedo a saber si heredarán una condición sin cura, generando una reflexión muy profunda. Sin embargo, sentí que la novela cae en una estructura previsible y de fórmula que repite el esquema de sus obras anteriores, haciendo que el ritmo decaiga notablemente en la parte central con tramas secundarias que pierden fuerza. Al final, su estilo directo me pareció poco ambicioso, leyéndose más como el guion de una película de sobremesa que como una obra con verdadera profundidad narrativa. En definitiva, la considero una lectura necesaria para visibilizar la enfermedad, pero bastante convencional como pieza de ficción al quedarse en un terreno demasiado seguro.