Resumen y sinopsis de La enzima prodigiosa de Hiromi Shinya
De acuerdo con el doctor Hiromi Shinya «tu cuerpo está diseñado para curarse a sí mismo»; la dieta que él propone ha curado a miles de pacientes sin recaídas. Cualquier persona, con independencia de su predisposición genética, puede ayudar a su cuerpo a evitar enfermedades cardiacas, obesidad, fibromas, estreñimiento, síndrome de colon irritable, enfermedad de Crohn, apnea del sueño y enfermedades autoinmunes. La clave está en el factor enzimático. Las enzimas son proteínas complejas que permiten el desarrollo de todas las funciones celulares.
La enzima prodigiosa revolucionará tu forma de ver el cuerpo humano, la medicina y la salud. Explica por qué alimentos considerados saludables como los lácteos son la causa de enfermedades crónicas. Detalla los procesos de destrucción enzimática generados por el alcohol, el tabaco y las grasas trans. Al cambiar pequeños hábitos hoy tendrás buena salud siempre.
El doctor Hiromi Shinya te enseñará cómo conservar el abastecimiento de las enzimas prodigiosas y revertir procesos degenerativos para fortalecer tus enzimas corporales y así gozar de buena salud hasta una edad avanzada.
La enzima prodigiosa es el mayor compendio de chorradas que he tenido la desgracia de leer alguna vez en mi vida. Y si el contenido fuera inofensivo el libro no pasaría de ser una molestia. Pero el problema es que algunas de las pautas de este libro son bastante peligrosas y no creo ser exagerada cuando advierto que pueden llegar a ser mortales.
El autor de semejante aberración es Hiromi Shinya, un cirujano de mucho prestigio, que parece no haber abierto un libro de biología molecular en toda su vida. Obviamente, Shinya es un escritor mediocre que posee el clásico estilo de escritura divulgativo, a saber claro, sencillo y con una ejecución mejorable. Utiliza una prosa lenta, repetitiva y con un desarrollo lamentable, un lenguaje funcional, que pretende pasar por científico con algún que otro tecnicismo médico, no siempre bien explicado, y unas descripciones demasiado básicas, algo de agradecer cuando habla de pruebas como las colonoscopias.
La enzima prodigiosa nos propone un método para curarnos de todo y mantener nuestra salud durante décadas. Y tengo que decir que el sistema funcionan, pero no por las razones que el autor esgrime. Me explico. Este señor tiene la teoría de que el cuerpo tiene un reservorio de algo que él llama, las “enzimas madres”. Esto son, enzimas que pueden transformarse en cualquier enzima que sea necesaria en el cuerpo, un concepto completamente absurdo. No voy a dar una conferencia sobre este tema, pero sí que voy a explicar algunos datos para que veáis adonde llega el grado de delirio de semejante individuo. Para empezar, las enzimas son proteínas catalizadoras de reacciones químicas, este es, que aumentan la velocidad de la reacción. Las enzimas, son exclusivas de cada especie, si bien es cierto que enzimas con funciones similares, presentan estructuras químicas parecidas, independientemente del tipo de organismo que se trate. Este señor, por ser educada, parece carecer de cualquier formación en biología molecular, además de tener graves carencias en los conocimientos referentes a la digestión. Con estos dos datos, ya sabéis por dónde van los tiros. El último delirio es que, según Shinya, las dietas ricas en proteínas son el mal en personas, mientras que las dietas ricas en enzimas son convenientes. Curioso, si tenemos en cuenta la información que he dado arriba sobre la naturaleza de las enzimas. Y sigue así todo el libro. Y sin embargo, si es posible mantener la salud (lo de curar enfermedades graves tengo mis dudas) en óptimas condiciones con las pautas que marcan en el libro, porque son increíblemente genéricas. Si te digo que debes beber 2 litros de agua al día, consumir muchos vegetales, restringir las comidas procesadas, hacer ejercicio moderado, dormir 8 horas y no caer en las garras del estrés, te estoy diciendo cosas que cualquier médico del mundo te recomendaría.
En resumen, La enzima prodigiosa es una lectura peligrosa por la cantidad de información errónea, una sospechosa ausencia de referencias bibliográficas (pese a que varios párrafos del libro comienzan con “un estudio reciente...”) y un odio destilado y concentrado contra los productos lácteos. Sinceramente, no solo no lo recomiendo, si no que me preocupa seriamente que un médico te diga cosas como que la quimioterapia no funciona o que en sus pacientes siempre deja un pequeño tumor residual en la glándula tiroides (os juro que esto está en el libro). La única cosa “prodigiosa” aquí no es la enzima, si no la falta de sentido común tanto de este hombre como de las editoriales al publicar semejante espanto sin una advertencia.
La enzima prodigiosa me ha dejado una sensación bastante agridulce, ya que es una lectura que despierta tanto interés como escepticismo al mezclar consejos muy lógicos con teorías dudosas. Por un lado, me pareció muy positivo cómo el doctor Shinya motiva a tomar las riendas de la salud mediante pautas de sentido común, como aumentar el consumo de vegetales, reducir los procesados, masticar bien y cuidar el sistema digestivo para prevenir enfermedades. Sin embargo, me costó asimilar su concepto central de la "Enzima Fuente", una hipótesis sobre una reserva finita de enzimas que la bioquímica moderna no respalda. Además, sentí que el autor utiliza un tono alarmista y categórico al prohibir los lácteos o ciertos tipos de agua, rozando la pseudociencia al no aportar estudios clínicos rigurosos. En definitiva, creo que es un libro útil para reflexionar sobre los hábitos diarios y adoptar una vida más natural, pero considero imprescindible leerlo con mucho filtro y de forma no dogmática, consultando siempre con un profesional de la salud.
Quizás les guste a algunos, pero a mí me pareció una pérdida de tiempo. Eso sí... no fumes. Te ayudará a tenerlo aún más claro.
Las premisas de este autor son muy interesantes y permiten reflexionar sobre la viabilidad de ponerlas en práctica. El tema de la medicina preventiva es una opción necesaria para rescatarla y replanteárnosla en la vida cotidiana. Interesante como tema de referencia y de investigación.
Hace unos días fui a la librería con la intención de comprarme un libro de nutrición, y me llamó la atención este libro ya que en esa librería era el más vendido bajo la categoría de "Nutrición y salud". En mi opinión, ese libro no debería de estar en esa categoría, sino en la de PSEUDOCIENCIA, o directamente que ni esté.
El doctor Shinya hace una serie de afirmaciones que no las respalda para nada. Para defender su indefendible tesis (tales como mi dieta cura el cáncer, etc.) utiliza argumentos de autoridad basados en su propia persona. "Bajo mi experiencia", "bajo mis años de trabajo", "lo que he visto en estos años..." y no da ningún dato científico ni ningún argumento de peso, ni menciona a la OMS ni a ninguna otra autoridad. Todo lo jusfica mencionando su cargo, que es repetido en cada hoja de ese libro. Básicamente parezca que diga "es así porque yo soy médico" y ya está.
Me parece un deshonor para el gremio de médicos que este señor publique esta serie de sandeces y patrañas para así lucrarse. Es cierto que utiliza algunas bases científicas ciertas, pero cualquier persona con un mínimo de conocimientos en biología puede tener serias dudas respecto de algunas frases del libro.
Voy a extraer una de las decenas de frases que están en su libro que son de escándalo:
"Las toxinas de la carne alimentan las células cancerígenas".
Y se queda tan ancho dando una explicación increíble.
Por todo esto no llego a comprender el éxito que está teniendo (en la portada decía que llevaban 2 millones de ventas).
Bajo mi juicio, lo peor es que el doctor afirme que es capaz de curar el cáncer (que de hecho está en el subtítulo de la portada del libro) sabiendo que puede dar un rayo de esperanza a aquellas personas desesperadas que desgraciadamente lo padecen.
Sinceramente, me he llevado una decepción enorme con este libro y me siento abochornado como estudiante de nutrición que soy.
No pude terminar de leerlo, no estoy de acuerdo en seguir las recomendaciones de este autor. ¿¿Que la leche es mala?? Será para ciertas personas que sufren intolerancia a la lactosa; ¿¿Que el aceite de oliva es malo?? Será si lo utilizas en exceso y para freír... Así suma y sigue. Mi consejo: no leáis este libro.
No soy partidaria de leer esta clase de libros, que aunque, supuestamente, están escritos por profesionales del sector, los escriben para su beneficio y gloria personal. Pero tengo que reconocer que me ha sorprendido porque he aprendido bastante, he descubiertos muchas cosas y lo más importante, está escrito con rigurosidad. También tengo que reconocer, que algunos consejos, no los voy a poner en práctica jamás. Un libro que se puede leer y releer para seguir descubriendo cosas que son básicas y muy importantes para nuestro organismo.