Resumen y sinopsis de El señor de las moscas de William Golding
Una treintena de muchachos son los únicos supervivientes de un naufragio en el que perecen todos los adultos. Enseguida se plantea cómo sobrevivir en tales condiciones, y no tardan en crearse dos grupos con sus respectivos líderes. Ralph se convierte en el cabecilla de quienes están dispuestos a construir refugios y a recolectar, mientras que Jack se convierte en el jefe de los cazadores, animados por un espíritu más aventurero. Las tensiones entre ambos bandos desembocan en un enfrentamiento que se resuelve en un baño de sangre. El señor de las moscas es un nombre para el mal en la cultura judía, y este es uno de los temas principales de la novela, junto con la contraposición entre civilización y barbarie y la validez de la disciplina, entre otros muchos.
Ha participado en esta ficha: nanogal2005
Aventura en una isla desierta, “coming of age”, relato de horror cuya huella es visible en gente como Stephen King y un tratado antropológico sobre el comportamiento humano bajo circunstancias adversas, desmoronadas las estructuras básicas de la civilización y la autoridad, desde siempre se ha visto como una oscura fábula sobre la tendencia al mal y a la violencia consustancial a nuestra especie, animal ante todo, sola ante sí misma.
Novela con acción y descripción abundante, con movimiento y atmósfera, pero esto es sólo la envoltura (por lo demás, muy eficaz) de la constante metáfora o alegoría que nos proponen, tanto en la idea general como en los pequeños detalles u objetos de la trama. Los niños, o la versión más vulnerable de nosotros, son aquí los únicos protagonistas, ante un escenario que les viene grande. El autor niega el mito de la infancia como reserva de bondad e inocencia, tan dulzarrón, convirtiéndola en un territorio de contradicciones. Jack, Piggy, Simon, corresponden a estereotipos; el líder carismático, el empollón que todos desprecian, el abusón, el raro… posturas que chocan, se alían y encarnan esa pugna entre civilización y barbarie, la responsabilidad en pos de un bien mayor y el instinto irrefrenable de hacer mi voluntad aquí y ahora, despreciando todo lo demás. Cuando todo estalla, no quedan sino unas criaturas desvalidas, el “deus ex machina” no es tranquilizador, sino todo lo contrario, pues es imposible la vuelta a la normalidad cuando se cruzan los límites.
Más que un pesimismo metafísico, lo que se intuye es el desengaño propio de la época, plena posguerra mundial europea, la desconfianza ante la supuesta civilización, el miedo a que falle lo bueno que podemos construir y cómo en cambio florece lo peor, en el marco indeterminado de lo que parece una guerra o un apocalipsis inminente. La denuncia de Golding sería por lo tanto la dirigida a esa educación castrense (se alude a que son ingleses, moralmente superiores por lo tanto...) que no prepara para el mundo, que encubre un poso de autoritarismo, crueldad y desprecio por el débil.
Surgen dos grupos, uno es el que tiene la caracola como emblema de la democracia, lo asambleario, el derecho a expresar la opinión propia y a ser escuchado; mantener el fuego encendido (creado mediante el cristal de las gafas, es decir, la ciencia o el progreso), que propicia la hermandad, la compañía, mantiene a raya la oscuridad y los temores nocturnos. El otro grupo es la tribu, la guerra como motor de todas las cosas; la pintura corporal que anula la individualidad (aquí hay mucho tópico negativo de la idea que un anglosajón tiene de las sociedades primitivas), el liderazgo con ecos fascistas, basado en el miedo y en la creación de una deidad, o personificación de un horror atávico al que rendir un sacrificio, un enemigo externo que no existe, pero que tarde o temprano se cobra sus víctimas (la voz del director de la escuela… otra pista reveladora). Nosotros o ellos, cazar o ser cazados, niños o cerdos, tanto da.
Tiene un inicio algo lento y a medida que vas leyendo coge algo de velocidad. Pero no es hasta el final del libro, que no se vuelve intrépido y absorbente. Lo leí por ser un clásico y no me arrepiento. Al contrario. Me ha gustado leer y comprobar de qué es capaz el ser humano, aún siendo niños.
Sobrevalorado, pero no es mal libro. Buen desarrollo de personajes, pero hay veces que se siente que ni hasta ellos sienten lo que está pasando. Lamentablemente son muy pocos personajes que tienen participación importante en la historia. Leer solo con el fin de decir que lo leíste. No esperes mucho.
Me ha gustado muchísimo. He llegado al final sin aliento, qué agonía. Muy recomendado.
Una parábola del continuo mecanismo de error del ser humano que, desde la infancia, se crea de manera conductual-genética y que solo observando y apoyándonos seremos capaces de erradicar.
Interesante. De fácil lectura, plantea una metáfora de la sociedad o de distintos grupos que pueden encontrarse en ella. Recomendable.
Me he dispersado mucho leyendo este libro. Siento decir que no me ha atrapado como debería, pero aun así puedo reconocer que es una lectura entretenida y que resalta el comportamiento en momentos cruciales.
Lectura entretenida para observar el comportamiento humano en momentos extremos vitales.
La recomiendo totalmente.
Aunque me empecé la lectura un poco disperso, rápidamente me absorbió de tal forma que lo devoré en tres sesiones. Es impresionante como describe el autor el intento de establecer un orden, aún desde la óptica de los niños, con cierto matiz democrático y como éste se desmorona en el momento de seguir al líder equivocado por ignorancia o interés egoísta, el cual se aprovecha y aviva nuestros instintos más primitivos basando su poder en el miedo y el odio.
Espectacular y muy recomendable.
Lectura entretenida que te deja observar el comportamiento del ser humano en situaciones extremas.
Para mi gusto, está demasiado marcada la línea entre el bien y el mal según se avanza en la trama.
Al ser una lectura corta y un clásico, la recomiendo totalmente.