Resumen y sinopsis de El conde Lucanor de Don Juan Manuel
Don Juan Manuel (1282-1348), noble directamente emparentado con las familias que durante varios siglos ocuparon el trono de Castilla, es un caso anómalo en la literatura medieval española en la que abundan las obras anónimas. Sin embargo, entre su vida pública, de la que se conserva numerosa documentación, y la imagen que de sí mismo ofrecen sus páginas hay sorprendentes contrastes. Sus ocho obras conservadas, en las que predomina la intención de adoctrinar a los jóvenes vástagos de la nobleza, lo convierten en el prosista más importante del siglo XIV. En El conde Lucanor, su obra más conocida, alcanzan culminación y síntesis las tradiciones cuentísticas del mundo oriental y de los predicadores cristianos. La popularidad obtenida por los exempla incluidos en la primera parte no debe, sin embargo, oscurecer la habilidad con que Don Juan Manuel organiza el conjunto y combina distintos recursos retóricos. La pareja formada por el conde Lucanor y su ayo Patronio traspasa con sorprendente modernidad los borrosos límites que separan la realidad de la fición y entra por derecho propio a formar parte de los personajes famosos de la literatura universal.
Ha participado en esta ficha: albertojeca
Es una delicia comprobar cómo una obra escrita hace tantos siglos mantiene intacta su frescura y su capacidad para capturar nuestra atención desde la primera página. Lo que el infante don Juan Manuel construyó en El conde Lucanor es mucho más que un simple manual de comportamiento de la Edad Media; es un ingenioso mecanismo de historias entrelazadas que brilla por su sencillez y eficacia didáctica. Me resulta muy ameno seguir el esquema fijo de sus capítulos, donde los problemas cotidianos de gobierno del joven conde encuentran una respuesta indirecta en los relatos y fábulas que le narra su leal sirviente Patronio. Esta fórmula permite que el protagonista deduzca la solución por sí mismo, logrando que el aprendizaje no sea una aburrida lección de moral, sino un estimulante ejercicio de lógica y prudencia humana.
Lo que de verdad eleva el valor de este clásico es la inmensa riqueza cultural que encierra y el dinamismo de su prosa castellana. El autor mezcla con una soltura admirable fuentes tradicionales de origen clásico, árabe y cristiano, adaptándolas al ritmo de su época con cuentos tan célebres y universales como el del deán de Santiago o el de la mujer brava. A través de sus cincuenta y un relatos, la obra nos pasea por la picaresca, el humor y la filosofía profunda, recordándonos mediante su famoso pareado final que los dilemas sobre la justicia, la lealtad y el poder siguen siendo exactamente los mismos que nos preocupan hoy en día.
Sencillamente insufrible. No hay por dónde entrarle.
No lo pude acabar, el uso de vocablos en desuso y antiguos hacía que me perdiera en la trama. Igual en otras ediciones con acotaciones aclaratorias podría gustar más.
Un libro muy didáctico, pero para el entretenimiento no sirve. Muy aburrido.
Una reliquia. Un libro medieval que nos demuestra la ética y los valores mas profundos de la sociedad del siglo XIV. Fábulas, enseñanzas y refranes, muchos de los cuales han perdurado hasta nuestros días. Un libro que sinceramente disfruté.
Lo leí en el instituto. Me resultó algo pesado
Contiene grandes enseñanzas para la vida, como por ejemplo el cuento del joven y el viejo que van con el animal de montura, en relación con el hecho de que siempre va a haber quien nos critique.
Tanto me llamó la atención ese cuento en concreto, que se lo conté a mi madre, y me dijo que recordaba haberlo oído en los años treinta.
Un libro que, aunque no leas totalmente, es necesario conocer. Una reliquia con ejemplos curiosos que incluso hoy, muchos siglos después, tienen aplicación práctica. Para leer teniendo en cuenta que es una obra de la Edad media.