¿No más secuelas para El Padrino?
Ya que últimamente parece que el tema de los derechos de autor (y lo que los herederos hacen con éstos) está más que candente, llama la atención otro caso de disputa entre los familiares de un escritor ya fallecido y otras instituciones interesadas en su obra. Hablamos nada más y nada menos que de los herederos de Mario Puzo, a quienes se acusa de haber incumplido el contrato que Puzo firmó, allá por 1969, en el que le concedía derechos sobre la cre…
La tragedia de los Corleone llega a su punto de no retorno en este cierre de la saga, donde Mark Winegardner traslada la acción a los convulsos años 60. Lo más fascinante de la novela es cómo mezcla los negocios de la familia con la realidad histórica profunda de los Estados Unidos, metiendo en la coctelera el ascenso de los Kennedy, la crisis de los misiles en Cuba y la presión del Congreso contra la mafia. En medio de este caos, un Michael Corleone cada vez más paranoico intenta con desesperación limpiar el apellido familiar y alcanzar la legitimidad legal, mientras las viejas deudas del pasado regresan para cobrarse su precio en sangre.
El gran motor del libro es el duelo definitivo de estrategia y venganza entre Michael y su gran enemigo, Nick Geraci, una rivalidad tan cruel que hace tambalear los cimientos de la organización. Winegardner acierta de lleno al retratar la soledad del protagonista: un Don con un poder inmenso pero atrapado en su propia red de pecados, incapaz de proteger a sus hijos del mundo violento que él mismo creó. Aunque la red de intrigas políticas es compleja y exige atención, el libro compensa con una tensión brutal y un cierre de hilos secundarios impecable. Es una conclusión épica y pesimista que nos deja una lección clarísima: por mucho que intentes blanquear el dinero, la mafia es una mancha hereditaria que termina devorándolo todo.